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30.7.15
Este martes, se izó por primera vez la bandera de Posadas
El acto de presentación e izamiento de la Bandera de Posadas se realizó hoy, a las 9, en el mástil de la ciudad capital, ubicado en la intersección de las avenidas Mitre y Uruguay.
El acto contó con la participación de establecimientos educativos e instituciones de la sociedad civil. Asimismo, Ramón Ayala entonó el himno municipal, Posadeña Linda.
La fecha en que se oficializará la bandera, corresponde a que el 28 de julio de 1884, el Congreso de la Nación aprobara, bajo la Ley 1437, a Posadas como capital de Misiones.
Rotela, la diseñadora
La bandera fue seleccionada mediante un concurso lanzado por el Concejo Deliberante en el que participaron varias personas.
La ganadora fue Mariana Rotela, quien se llevó los quince mil pesos del primer puesto.
Para elegir a la ganadora se hizo una votación en la que participaron 19.258 personas. El diseño de Rotela se llevó 9.581 votos para ser el ganador; 6.500 votos para el segundo puesto (autor Jorge Alberto Honeker) y 3.001 sufragios para el tercero (Tomás Alfredo Bacchi).
Al concurso se presentaron 185 propuestas.
Territorio Digital
13.7.15
Tras dos años de espera, Esteban Echeverría ya tiene su bandera
Todos pudieron participar del concurso y entregar su diseño. Se realizó una pre-selección y el 9 de julio, eligieron al ganador.
Tres modelos llegaron a la instancia final y ese día, el diseño ganador se alzó con 56 votos. Esto sucedió el Día de la Independencia.
Más de 150 vecinos participaron de la votación de la bandera de Esteban Echeverría. La elección tuvo lugar en el Colegio “Naciones Unidas” de Monte Grande. Tres de los 1046 proyectos presentados se exhibieron y la bandera número 176 se impuso con 56 sufragios por encima de los diseños 181 y 186, que obtuvieron 31 y 43 votos, respectivamente.
Un largo camino. El 9 de abril de 2013, la fecha en la que el distrito celebró sus 100 años de vida, se anunció que Esteban Echeverría tendría su bandera. En varias oportunidades, se estiró el plazo para la presentación de proyectos.
El Palacio Municipal recibió más de 1000 modelos, diseñados por alumnos de instituciones educativas públicas y privadas, vecinos y organizaciones sociales.
Uno de ellos fue Gustavo Tombesi, vecino oriundo de Luis Guillón que ya tenía experiencia en la confección de banderas. Es que trabaja en el municipio de Lomas de Zamora y participó como jurado en el concurso por la selección de la bandera de este distrito, ungida en el marco de la celebración de sus 150 años, en 2011.
En esta oportunidad, no se quedó con las ganas. El año pasado se enteró del proyecto de Echeverría y no lo dudó: en diciembre presentó su diseño. Y fue el gran ganador, aunque aclaró que su diseño ya no le pertenece sino que es de todos los vecinos.
En diálogo con Info Región, el feliz ganador dijo sentir “una mezcla de sensaciones muy fuertes”, como “extrañeza”, “alegría” y “emoción”. “Uno no se imagina que su diseño va a ser elegido de entre tantos, y una vez que eso pasa, no se comprende la trascendencia de sus actos”, manifestó el hombre, quien admitió que desde joven era aficionado a la vexilología, la ciencia que estudia a las banderas.
A través de un emotivo comunicado, Gustavo expresó: “Deseo que esta bandera, que a partir de hoy se va de mi y pertenece a todos, simbolice la paz, la unión que tanto necesitamos y la pertenencia de todos los que habitan este generoso distrito”.
El diseño. El fondo blanco y los bordes dorados significan la pureza del aire característico del Municipio, que antes de ser urbanizado se destacaba por la imponencia de sus montes grandes. “El blanco también significa seguridad y fe”, explicó su creador.
El lado izquierdo del campo lo ocupa el “celeste cielo”, que simboliza la pertenencia a la Patria y la tradición junto al blanco de la segunda mitad.
Sobre el eje se inserta en naranja, “color que representa la fortaleza y la resistencia”, la figura de una semilla sembrada que da una planta de 5 hojas de Tala. “Es el árbol autóctono de la zona”, explicó Gustavo, quien detallo que el número cinco “representa el crecimiento de las 5 pujantes localidades del distrito”, cobijada a su vez por un árbol de cinco ramas, que, según el vexilólogo aficionado, “simbolizan los montes grandes iniciales del distrito”.
Bajo la sombra del tala se ubican dos plumas doradas, que “representan los grandes ideales, la sabiduría y los conocimientos” plasmados por el escritor romántico del Siglo XIX que da nombre al distrito. Por último, una rueda de engranaje -también dorada y con cinco orificios- representa la marcada tradición industrial de cada una de las regiones que conforma al partido.
Inforegión
29.5.15
Presentan un libro sobre la Bandera del Templo de San Francisco
La Fundación Federalismo y Libertad, organismo que organiza el encuentro, invita al público en general a participar de la presentación de la obra, que tendrá lugar hoy Viernes 29 de Mayo, a horas 20:00, en la Casa Histórica de la Independencia, sita en Congreso 151.
28/05/2015 9:44 PM | El Presidente del Instituto Nacional Belgraniano, Lic. Manuel Belgrano, estará hoy Viernes 29 de mayo en la provincia, con motivo de la presentación del libro: “La Bandera del Templo de San Francisco: la insignia Argentina más antigua”, obra del columnista de Curiosidades Históricas de este diario, Juan Pablo Bustos Thames
La Fundación Federalismo y Libertad, organismo que organiza el encuentro, invita alpúblico en general a participar de la presentación de la obra, que tendrá lugar a horas 20:00, en la Casa Histórica de la Independencia, sita en Congreso151.
El Lic. Belgrano es chozno del Creador de la Bandera Argentina (descendiente por lalínea de su hija tucumana, Manuela Mónica). Integrarán el panel, con el autor del libro: elDr. Luis Yanicelli, presidente del Instituto Belgraniano de Tucumán y Fray Marcos Porta Aguilar, guardián del Convento de San Francisco.
Del evento participarán además, como invitados de honor, Amarendra Khatua, embajador de la República de la India, y los ministros: Wei Ding, director de la División Económica de la Embajada (Oficina Comercial y Cultural) de Taiwán en Argentina, y Hwa Chun Huang, secretario para Negocios de la División Económica de la Embajada de Taiwán en Argentina.
Durante la presentación, se exhibirá a los asistentes, por primera vez, una réplica exacta dela histórica Bandera del Templo de San Francisco, que será portada por los alumnos del tradicional Colegio de San Francisco de Tucumán, y estará escoltada por agrupaciones gauchas, y soldados con el uniforme del histórico Regimiento de Infantería número 10,custodios de las sesiones del Congreso de 1816.
El reconocido tenor Ramón Poliche interpretará el aria “Aurora”, en homenaje a la Bandera Argentina.
La temática del libro: Desde la Antigüedad los estandartes han representado e identificado a los distintos pueblos y naciones. Detrás de ellos, sus hijos marchaban a la guerra, dispuestos hasta ofrendar susvidas, para que no cayeran en manos enemigas.Las enseñas han significado, desde entonces, identidad nacional, y la exaltación del valor y el heroísmo en los campos de batalla. A tal punto de que no se conciben triunfos sin la remanida imagen de la bandera victoriosa, ondeando en el campo del honor.
Desde entonces, las banderas han generado a todos los hombres una particular atracción. No hay ser humano sobre la tierra que no se haya identificado con una bandera. La de su Patria, la de su equipo, la de su colegio, la de su partido.
Las banderas nos conectan directamente con nuestras pasiones más íntimas, por las cuales estamos dispuestos, llegado el caso, hasta matar o morir, en defensa de nuestros sentimientos más arraigados.Tampoco se concibe Nación que no inculque a sus niños el amor a su terruño, a la Patria,representada en su Bandera.
El ritual cotidiano del izamiento de enseñas patrias en colegios y escuelas es una imagen que se multiplica en todo tiempo y lugar, sin fronteras de ningún tipo.
Es en este punto donde la “Bandera del Templo de San Francisco” entronca con la Historia Universal.
En su segunda obra publicada, prologada por Manuel Belgrano, descendiente directo del Creador de la Bandera Argentina, Juan Pablo Bustos Thames se introduce en los apasionantes enigmas que plantea esta Bandera, que desde hace más de doscientos años se conserva en el convento franciscano de San Miguel de Tucumán. ¿Qué origen tiene?¿Cuáles son sus dimensiones y formato? ¿Quién la confeccionó o mandó hacer? ¿Para qué?¿Con qué materiales se realizó? ¿Qué usos tuvo? ¿Fue restaurada? ¿Qué significan sus leyendas y con qué se las grabó? y la pregunta más importante: ¿Cuándo se confeccionó?,lo cual nos conduce, necesariamente, a plantear: ¿Qué lleva al autor a sostener que la“Bandera del Templo de San Francisco” es la más antigua de las insignias argentinas que se conservan hasta hoy?
El Siglo
28/05/2015 9:44 PM | El Presidente del Instituto Nacional Belgraniano, Lic. Manuel Belgrano, estará hoy Viernes 29 de mayo en la provincia, con motivo de la presentación del libro: “La Bandera del Templo de San Francisco: la insignia Argentina más antigua”, obra del columnista de Curiosidades Históricas de este diario, Juan Pablo Bustos Thames
La Fundación Federalismo y Libertad, organismo que organiza el encuentro, invita alpúblico en general a participar de la presentación de la obra, que tendrá lugar a horas 20:00, en la Casa Histórica de la Independencia, sita en Congreso151.
El Lic. Belgrano es chozno del Creador de la Bandera Argentina (descendiente por lalínea de su hija tucumana, Manuela Mónica). Integrarán el panel, con el autor del libro: elDr. Luis Yanicelli, presidente del Instituto Belgraniano de Tucumán y Fray Marcos Porta Aguilar, guardián del Convento de San Francisco.
Del evento participarán además, como invitados de honor, Amarendra Khatua, embajador de la República de la India, y los ministros: Wei Ding, director de la División Económica de la Embajada (Oficina Comercial y Cultural) de Taiwán en Argentina, y Hwa Chun Huang, secretario para Negocios de la División Económica de la Embajada de Taiwán en Argentina.
Durante la presentación, se exhibirá a los asistentes, por primera vez, una réplica exacta dela histórica Bandera del Templo de San Francisco, que será portada por los alumnos del tradicional Colegio de San Francisco de Tucumán, y estará escoltada por agrupaciones gauchas, y soldados con el uniforme del histórico Regimiento de Infantería número 10,custodios de las sesiones del Congreso de 1816.
El reconocido tenor Ramón Poliche interpretará el aria “Aurora”, en homenaje a la Bandera Argentina.
La temática del libro: Desde la Antigüedad los estandartes han representado e identificado a los distintos pueblos y naciones. Detrás de ellos, sus hijos marchaban a la guerra, dispuestos hasta ofrendar susvidas, para que no cayeran en manos enemigas.Las enseñas han significado, desde entonces, identidad nacional, y la exaltación del valor y el heroísmo en los campos de batalla. A tal punto de que no se conciben triunfos sin la remanida imagen de la bandera victoriosa, ondeando en el campo del honor.
Desde entonces, las banderas han generado a todos los hombres una particular atracción. No hay ser humano sobre la tierra que no se haya identificado con una bandera. La de su Patria, la de su equipo, la de su colegio, la de su partido.
Las banderas nos conectan directamente con nuestras pasiones más íntimas, por las cuales estamos dispuestos, llegado el caso, hasta matar o morir, en defensa de nuestros sentimientos más arraigados.Tampoco se concibe Nación que no inculque a sus niños el amor a su terruño, a la Patria,representada en su Bandera.
El ritual cotidiano del izamiento de enseñas patrias en colegios y escuelas es una imagen que se multiplica en todo tiempo y lugar, sin fronteras de ningún tipo.
Es en este punto donde la “Bandera del Templo de San Francisco” entronca con la Historia Universal.
En su segunda obra publicada, prologada por Manuel Belgrano, descendiente directo del Creador de la Bandera Argentina, Juan Pablo Bustos Thames se introduce en los apasionantes enigmas que plantea esta Bandera, que desde hace más de doscientos años se conserva en el convento franciscano de San Miguel de Tucumán. ¿Qué origen tiene?¿Cuáles son sus dimensiones y formato? ¿Quién la confeccionó o mandó hacer? ¿Para qué?¿Con qué materiales se realizó? ¿Qué usos tuvo? ¿Fue restaurada? ¿Qué significan sus leyendas y con qué se las grabó? y la pregunta más importante: ¿Cuándo se confeccionó?,lo cual nos conduce, necesariamente, a plantear: ¿Qué lleva al autor a sostener que la“Bandera del Templo de San Francisco” es la más antigua de las insignias argentinas que se conservan hasta hoy?
El Siglo
30.4.15
La Bandera Nacional de la Libertad Civil fue declarada “símbolo patrio histórico”
La profesora Irene Ballatore confirmó a Radio 2, que la Cámara de Diputados de la Nación, aprobó en la sesión de esta tarde, la ley que instituye a la Bandera Nacional de la Libertad civil “como símbolo patrio histórico que está al nivel de los otros símbolos patrios de los argentinos, como el himno nacional, la escarapela, el escudo, incluso como la bandera nacional pero siempre por debajo de la jerarquía de la bandera nacional celeste y blanca”.
Ballatore destacó que este reconocimiento implica también reconocer lo que Manuel Belgrano quiso decir cuando creó la bandera, “que fue la importancia del valor y el honor de los jujeños puesto de manifiesto en esa dramática hora del Éxodo de Jujeño”.
Con respecto al uso de la Bandera Nacional de la Libertad Civil, una vez que la ley sea promulgada, la profesora explicó que al ser reconocida por el Congreso de nuestro país como símbolo patrio histórico, “corresponde que sea izada en los actos en que esté flameando la bandera nacional en la Casa de Gobierno, en las distintas gobernaciones, en las provincias, en la Antártida, en fin, en todos los lugares en donde estemos expresando nuestra soberanía, nuestra nacionalidad”.
Es la única bandera material creada por el general Manuel Belgrano, que llegó hasta nuestros días.
Jujuy al Momento
22.4.15
La comunidad wichi ya tiene su propia bandera
Cristina Carrazán
Los aborígenes wichis de la provincia de Salta ya tienen su bandera. Será la que presidirá todo los actos o celebraciones de las que participen de ahora en más, en cualquiera de las comunidades de pueblos originarios o en actos públicos.
Como se recordará, los wichis están ubicados mayoritariamente en los departamentos de San Martín y Rivadavia.
El domingo 19 de abril, cuando la comunidad celebró el Día del Indio Americano, se llevó a cabo un concurso de dibujos para elegir entre ellos, la bandera wichi. Así fue que miembros de ese pueblo presentaron varios diseños. Los responsables de seleccionar esos trabajos y, elegir luego la mejor propuesta, fueron los caciques y dirigentes comunitarios.
Fue Nancy López la autora del diseño ganador y explicó el significado de la bandera que los miembros de su comunidad comenzarán a utilizar en el futuro. "Hace mucho tiempo que creía que los wichis debíamos tener nuestra propia bandera y presenté la iniciativa a los caciques. Ellos aceptaron y así fue que finalmente pudimos elegir el diseño ganador que me pertenece", comentó.
El significado
Al referirse al significado del diseño, Nancy dijo: "Cada dibujo y los colores utilizados tienen un sentido. El color marrón significa la tierra por la que tanto luchamos y que todavía no la hemos conseguido. El color verde representa el monte que tanta importancia tiene para nosotros. El rojo recuerda la sangre derramada de nuestros hermanos en momentos de la conquista donde los originarios fueron sometidos. El negro está relacionado con ese hecho tan triste y es el color que enluta nuestros corazones, recordando a quienes dieron su vida para que todavía hoy nosotros podamos vivir y defender nuestra identidad. El águila que se encuentra en el centro de la bandera significa la libertad a la que aspiramos. Nosotros queremos ser libres en todo el sentido de la expresión".
La joven agregó que el diseño de la bandera wichi "tendrá varias estrellas y cada una representa a los otros pueblos originarios como los chorotes, los chulupíes, los matacos, etc. En tanto la luna aparece como testigo silencioso de la historia de nuestro pueblo". Finalmente Nancy agregó: "los pueblos originarios nos identificamos con la naturaleza de una manera muy especial y es por eso que nuestra bandera refleja sus colores".
El Tribuno
12.2.15
¿Cómo era la bandera que creó Manuel Belgrano?
Juan Pablo Bustos Thames
Hemos escuchado muchas historias relacionadas con la creación de la Bandera Argentina y la institución de sus colores. Algunos recordaremos que sus orígenes se remontarían al 25 de mayo de 1810, fecha en la cual Domingo French y Antonio Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas a los patriotas congregados en torno a la Plaza de la Victoria para identificarlos y exaltar los espíritus patrios.
También nos contaron que Manuel Belgrano creó la escarapela, con su formato actual, inspirado en el celeste del cielo y el blanco de las nubes; o bien en los colores del manto de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de quien era ferviente devoto; o bien inspirado en los colores del uniforme del Cuerpo de Patricios, de cuyo regimiento era oficial.
¿Qué hay de verdadero en todos estos relatos? Veremos que muy poco. Cuenta Juan Manuel Berutti (hermano del prócer) en sus “Memorias Curiosas”, que las cintas que repartían French y Berutti eran solamente blancas, el color tradicional de los Borbones, “y significaban la unión entre los españoles americanos y europeos”; como un manifiesto de la igualdad de trato y acceso al gobierno que los americanos reclamaban durante la Revolución.
Las cintas celestes y blancas se repartieron recién en 1811 y las utilizaban como divisa los partidarios de Mariano Moreno. Las mismas simbolizaban la unión (color blanco) y la libertad (el celeste). Después, estos lemas (unión y libertad) se consignaron en todas las monedas patrias acuñadas a partir de 1813 y podemos apreciar aún hoy esa leyenda en las monedas y billetes argentinos.
Con respecto a la escarapela concebida por Belgrano, documentos de la época refieren que era celeste en el centro con sus bordes blancos (diferente de la que hoy conocemos), lo cual nos da un dato crucial para indagar el formato de la primera bandera patria.
Se conjetura que Belgrano habría elegido estos colores porque eran los utilizados en las bandas que cruzaban sobre sus pechos los Borbones españoles en las ceremonias oficiales. La finalidad de esta elección habría sido la de transmitir un mensaje subliminal de respeto y apego al cautivo rey Fernando VII, para disimular así el ánimo independentista de la mayoría de los patriotas. Todos recordarán el famoso cuadro de Francisco de Goya, donde retrata a los varones de la familia real española, que lucen bandas idénticas a las presidenciales argentinas.
En lo que respecta al primer izamiento de la bandera en Rosario, tampoco hay constancias documentales. Lo concreto y verificable es que Belgrano, desde Rosario, pidió al gobierno, el 13 de febrero de 1812, que se instituyera una escarapela para identificar a las tropas patriotas, sin hablar de colores, a fin de evitar que los cuerpos, en un eventual enfrentamiento armado, se confundieran con los realistas. Así que fue el gobierno el que estableció la escarapela “blanca y azul celeste”.
El 27 de febrero de 1812, Belgrano se dirigió nuevamente al primer Triunvirato en estos términos: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia”. En ningún momento el prócer señala qué formato tenía la bandera por él creada. Tampoco dice que la enarboló, dónde, cuándo, ni si la hizo jurar. Es llamativo que diga “blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional”. Tampoco dice que tuviera tres franjas, ni la correspondiente distribución de sus colores. Es claro que si la hubiera creado con tres listones, así lo habría indicado al Triunvirato, a fin de que éste pudiera aprobar y replicar la insignia de su creación en los demás cuerpos patrios.
Ese mismo día el gobierno ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte, destino a donde éste partió a principios de Marzo, sin tomar conocimiento de que el Triunvirato había desaprobado su creación de la enseña patria. Y lo más probable es que haya quedado en Rosario, hasta que llegó la comunicación de su supresión. Por consiguiente, no sería de extrañar que el sucesor de Belgrano la haya retirado y, tal vez, destruido. De modo que la bandera enarbolada, bendecida y jurada en Jujuy el 25 de mayo de 1812 debió haber sido otra, aunque probablemente similar.
Luego de la segunda reprimenda del Triunvirato, Belgrano guardó la bandera jurada en Jujuy. Y después del triunfo de Tucumán (24 de Septiembre de 1812), ya caído el Primer Triunvirato, volvió a sacarla a la luz.
Entonces, ¿Cómo era la Bandera originaria de Belgrano, y que llevó, triunfal, a Salta? La respuesta nos la da el propio Belgrano. En 1815, durante su estadía en Londres, el general se hizo retratar sentado por el pintor francés Francois-Casimir Carbonnier, en un famoso cuadro, cuyo original se encuentra en un museo de la ciudad de Olavarría y hay una réplica la Casa Histórica de Tucumán. Detrás del cortinaje, a la derecha y abajo del prócer se aprecia una escena de la batalla de Salta. Allí se ve claramente a un jinete que lleva una bandera de dos franjas horizontales: blanca la superior y celeste la inferior. Y es obvio que un pintor francés, desconocedor de nuestra historia, sólo pudo haberla pintado así con la información que le dio el mismo general.
Existe un elemento más a considerar a favor de que la bandera originaria de Belgrano constaba de dos bandas horizontales: blanca la de arriba, celeste la de abajo. La Bandera de los Andes, confeccionada a fines de 1816 en Mendoza tenía igual diseño. Algunos autores piensan que, habiendo compartido el general San Martín casi tres meses (de enero a marzo de 1814) en Tucumán con Belgrano, bien pudo éste haberle indicado el formato originario de la enseña por él creada. Queda para otra ocasión, indagar de dónde salió la actual bandera argentina.
El Litoral
Hemos escuchado muchas historias relacionadas con la creación de la Bandera Argentina y la institución de sus colores. Algunos recordaremos que sus orígenes se remontarían al 25 de mayo de 1810, fecha en la cual Domingo French y Antonio Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas a los patriotas congregados en torno a la Plaza de la Victoria para identificarlos y exaltar los espíritus patrios.
También nos contaron que Manuel Belgrano creó la escarapela, con su formato actual, inspirado en el celeste del cielo y el blanco de las nubes; o bien en los colores del manto de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de quien era ferviente devoto; o bien inspirado en los colores del uniforme del Cuerpo de Patricios, de cuyo regimiento era oficial.
¿Qué hay de verdadero en todos estos relatos? Veremos que muy poco. Cuenta Juan Manuel Berutti (hermano del prócer) en sus “Memorias Curiosas”, que las cintas que repartían French y Berutti eran solamente blancas, el color tradicional de los Borbones, “y significaban la unión entre los españoles americanos y europeos”; como un manifiesto de la igualdad de trato y acceso al gobierno que los americanos reclamaban durante la Revolución.
Las cintas celestes y blancas se repartieron recién en 1811 y las utilizaban como divisa los partidarios de Mariano Moreno. Las mismas simbolizaban la unión (color blanco) y la libertad (el celeste). Después, estos lemas (unión y libertad) se consignaron en todas las monedas patrias acuñadas a partir de 1813 y podemos apreciar aún hoy esa leyenda en las monedas y billetes argentinos.
Con respecto a la escarapela concebida por Belgrano, documentos de la época refieren que era celeste en el centro con sus bordes blancos (diferente de la que hoy conocemos), lo cual nos da un dato crucial para indagar el formato de la primera bandera patria.
Se conjetura que Belgrano habría elegido estos colores porque eran los utilizados en las bandas que cruzaban sobre sus pechos los Borbones españoles en las ceremonias oficiales. La finalidad de esta elección habría sido la de transmitir un mensaje subliminal de respeto y apego al cautivo rey Fernando VII, para disimular así el ánimo independentista de la mayoría de los patriotas. Todos recordarán el famoso cuadro de Francisco de Goya, donde retrata a los varones de la familia real española, que lucen bandas idénticas a las presidenciales argentinas.
En lo que respecta al primer izamiento de la bandera en Rosario, tampoco hay constancias documentales. Lo concreto y verificable es que Belgrano, desde Rosario, pidió al gobierno, el 13 de febrero de 1812, que se instituyera una escarapela para identificar a las tropas patriotas, sin hablar de colores, a fin de evitar que los cuerpos, en un eventual enfrentamiento armado, se confundieran con los realistas. Así que fue el gobierno el que estableció la escarapela “blanca y azul celeste”.
El 27 de febrero de 1812, Belgrano se dirigió nuevamente al primer Triunvirato en estos términos: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia”. En ningún momento el prócer señala qué formato tenía la bandera por él creada. Tampoco dice que la enarboló, dónde, cuándo, ni si la hizo jurar. Es llamativo que diga “blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional”. Tampoco dice que tuviera tres franjas, ni la correspondiente distribución de sus colores. Es claro que si la hubiera creado con tres listones, así lo habría indicado al Triunvirato, a fin de que éste pudiera aprobar y replicar la insignia de su creación en los demás cuerpos patrios.
Ese mismo día el gobierno ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte, destino a donde éste partió a principios de Marzo, sin tomar conocimiento de que el Triunvirato había desaprobado su creación de la enseña patria. Y lo más probable es que haya quedado en Rosario, hasta que llegó la comunicación de su supresión. Por consiguiente, no sería de extrañar que el sucesor de Belgrano la haya retirado y, tal vez, destruido. De modo que la bandera enarbolada, bendecida y jurada en Jujuy el 25 de mayo de 1812 debió haber sido otra, aunque probablemente similar.
Luego de la segunda reprimenda del Triunvirato, Belgrano guardó la bandera jurada en Jujuy. Y después del triunfo de Tucumán (24 de Septiembre de 1812), ya caído el Primer Triunvirato, volvió a sacarla a la luz.
Entonces, ¿Cómo era la Bandera originaria de Belgrano, y que llevó, triunfal, a Salta? La respuesta nos la da el propio Belgrano. En 1815, durante su estadía en Londres, el general se hizo retratar sentado por el pintor francés Francois-Casimir Carbonnier, en un famoso cuadro, cuyo original se encuentra en un museo de la ciudad de Olavarría y hay una réplica la Casa Histórica de Tucumán. Detrás del cortinaje, a la derecha y abajo del prócer se aprecia una escena de la batalla de Salta. Allí se ve claramente a un jinete que lleva una bandera de dos franjas horizontales: blanca la superior y celeste la inferior. Y es obvio que un pintor francés, desconocedor de nuestra historia, sólo pudo haberla pintado así con la información que le dio el mismo general.
Existe un elemento más a considerar a favor de que la bandera originaria de Belgrano constaba de dos bandas horizontales: blanca la de arriba, celeste la de abajo. La Bandera de los Andes, confeccionada a fines de 1816 en Mendoza tenía igual diseño. Algunos autores piensan que, habiendo compartido el general San Martín casi tres meses (de enero a marzo de 1814) en Tucumán con Belgrano, bien pudo éste haberle indicado el formato originario de la enseña por él creada. Queda para otra ocasión, indagar de dónde salió la actual bandera argentina.
El Litoral
26.12.14
La Para (Córdoba, Argentina) ya tiene su escudo de armas y su bandera oficial
Por decisión del Intendente Municipal Prof. Carlos M. Guzmán, en este año que finaliza 2014, la La Para ya cuenta con un escudo de armas y una bandera oficial, los cuales surgieron a partir de un concurso en el que participaron 26 parenses y que fue supervisado por el heraldista Lic. Alejandro Moyano Aliaga y por el historiador Lic. Carlos Ferreyra…
Un viejo anhelo de muchos parenses: el poder tener símbolos tangibles y visuales de su identidad es ahora realidad y fue posible gracias a la voluntad del Municipio y el apoyo por unanimidad del Honorable Concejo Deliberante.
EL ESCUDO:
Obra en coautoría de María Laura Maturano y Débora Herrera (alumnas del Instituto Monselor Esquiú), tiene las siguientes características y significados:
Descripción Heráldica: Cuadrilongo, cortado medio partido, lleva en el primer cuartel en campo de plata un arado de sable, lleva en el segundo cuartel en campo de azur un flamenco en su color, lleva en el tercer cuartel en campo de sinople una cinta de Moebius en púrpura, sobre el todo en el abismo un escusón de gules con una vasija indígena en su color; filiera de gules; como timbre un sol naciente figurado de oro con detalles castaños con diecisiete rayos rectos y flamígeros alternados; como divisa una cinta apergaminada de plomo con el toponímico LA PARA en letras capitales de plata. En la versión de lujo o de honor, el escudo va acolado de cuatro banderas en sotuer (como panoplia de armas), dos a cada flanco, terciadas verticales en gules, plata y azur las interiores y terciadas horizontales en franja de azur y plata las exteriores, mástiles de su color y puntas de oro, recogidas del lado del batiente por lo bajo.
Son sus significados: El arado representa al trabajo en general y al agricultor en particular, principal actividad económica de la zona. El flamenco, ave emblemática de la región de Ansenuza, representa a la naturaleza y a nuestro ecosistema, reserva provincial. La cinta de Moebius, significa la eternidad, la infinitud y es el símbolo internacional del reciclado y de la defensa del ambiente, esto como característica fundamental de nuestro pueblo que ha asumido al reciclado y la ecología como una política de Estado. La vasija indígena representa a nuestros antepasados indígenas. El sol figurado es el que está presente en nuestro Escudo Nacional. Las banderas de la panoplia de armas representan las banderas de Córdoba y la de Argentina.
LA BANDERA:
Diseñada por la artista plástica Adriana Walker, presenta las siguientes características:
Descripción vexilológica: Proporción 3:6; terciada horizontal. Campos superior e inferior en sinople, campo central en azur medio claro; ambos campos separados por un filete de plata proporción 1:20 de cada campo; como carga en el campo central una gavilla de trigo de oro atada con cinta de plata.
Son sus significados: el sinople representa a nuestros campos, a nuestros montes, a la naturaleza y es símbolo de esperanza; el azur es el color de nuestro mar de Ansenuza, del cielo y representa la libertad. El blanco representa la pureza. La gavilla de trigo representa la producción y las actividades económicas agrícolas, fundamento de la economía local, el color oro significa la riqueza.
Cabe destacar que estos símbolos fueron presentados oficialmente el pasado 31 de octubre en el marco de los festejos del 25 Aniversario del Museo Histórico Municipal "La Para", contando con numeroso público y donde la Comisión de Festejos y la municipalidad de La Para entregaron diplomas a los participantes y premios a los ganadores.
La Radio 102.9
23.11.14
Porteña: Nicolás Quintero el ganador y creador de la Bandera de la localidad
Niños del Centro de Apoyo al Niño y la Familia “Int. Serafín Aseggiano” ingresaron portando la nueva insignia recibida por el intendente Carlos Baigorria y el ganador de este concurso, quienes la desplegaron y mostraron a todo el público presente. Tras atarla al mástil, se dio lectura a las fundamentaciones del proyecto ganador. Ante todo el Intendente Municipal junto a la directora de Cultura Prof. Marilyn Voisard realizaron la entrega de los certificados a cada uno de los participantes del concurso Una Bandera para Mi Pueblo. “La bandera busca representar su origen, las características principales de la zona en que se encuentra el pueblo y sus principales actividades económicas” afirmó Nicolás Quintero (flamante ganador del concurso).
El evento fue presidido por el. Intendente, Prof. Carlos F. Baigorria, lo acompañaron la presidente del Concejo Deliberante Sra. Stella Maris Boiero, la presidente del Tribunal de Cuentas Prof. Silvia A. Molino, miembros del Concejo Deliberante y del Tribuno, autoridades institucionales, educativas, participantes del concurso, alumnos, medios de prensa y público en general.
Fundamentaciones del autor. La bandera está dispuesta dentro de un rectángulo azul utilizado como color distintivo del pueblo en elementos y símbolos como por ejemplo su escudo. Además transmite la idea de confianza, fe, verdad y sinceridad. Este rectángulo se encuentra atravesado por dos franjas blancas colocadas de forma oblicua representando la señal del ferrocarril, que tuvo un papel muy importante en el asentamiento de nuestro pueblo y ayudó a la comunicación e integración con las localidades vecinas. Gracias a éste se debe el nombre que lleva nuestro pueblo.
Ambas franjas tienen un borde gris plata que simboliza el éxito de la fundación del pueblo, ya que el mismo sigue permaneciendo hasta la actualidad y en continuo progreso.
En la intersección de las dos franjas, de manera centrada y enmarcada se representa simplificadamente las principales características de la llanura pampeana, donde se encuentra ubicado geográficamente nuestro pueblo, Porteña; se representa el suelo llano con un horizonte recto y la fertilidad de sus tierras para el desarrollo agrícola – ganadero con la utilización del color verde. Del mismo emerge un algarrobo, uno de los tantos árboles de espinas y el más dominante en la región.
Sobre el horizonte se puede observar un engranaje que no solo representa a las maquinarias utilizadas para el labrado de la tierra, sino también las fábricas metalúrgicas que existieron y que algunas de ellas perduran hasta la actualidad. Al mismo tiempo, por la ubicación que toma el mismo y la forma, representa el sol naciente simplificando el amanecer que da esperanza en el desarrollo de nuestras principales actividades.
Tras la bendición de la nueva bandera a cargo del Sr. Cura Párroco, el Sr. Intendente entregó la bandera de ceremonia a la presidente del Concejo Deliberante procediendo luego a la entrega de las banderas de flameo a las distintas dependencias municipales, centros educativos e instituciones públicas de la localidad.
Finalmente, y como cierre de esta significativa ceremonia, el mandatario local se dirigió a todos los presentes destacando que el único objetivo de esta bandera es fortalecer el amor a Porteña, que es nuestra patria chica. “Nuestro emblema es el resumen de la historia que han escrito todos los habitantes de la propia fundación hasta el día de hoy”, destacó Baigorria y agregó: “Nuestra bandera es un símbolo de integración que engloba la cultura del trabajo, el esfuerzo compartido y el amor por nuestra tierra, por nuestra propia naturaleza. Este 20 de noviembre de 2014 es un día histórico para nosotros”.
En sus palabras, el Sr. Intendente local invito a toda la comunidad a comprometerse para seguir dando lo mejor de cada uno en pos del bien común y tras agradecer a todos los participantes cerró su discurso diciendo: “Querido pueblo de Porteña gracias por darnos esta felicidad, porque de aquí en más nuestro pueblo va a tener su insignia, nuestra bandera, para que llevemos en lo más profundo de nuestro corazón.
20.9.14
En el Día de la Bandera de Córdoba: 10 cosas que seguro no conocías
Este 18 de setiembre se conmemora el Día de la Bandera de la Provincia de Córdoba, izada por primera vez hace cuatro años. Hoy se realizó un acto en la explanada del Centro Cívico para evocar al pabellón provincial.
Qué sabemos de la Bandera cordobesa
1- La Provincia organizó en 2010 el concurso “Buscando la Bandera de Córdoba”, del que resultó seleccionado el pabellón tricolor. El diseño ganador estuvo a cargo de Cristian Baquero Lazcano, [estando el jurado compuesto por] Cecilia Chialva, Guillermina Moyano, María Teresa Luvino y Estefanía Renzi del Instituto Argentino de Ceremonial y Relaciones Públicas. Del certamen participaron dos mil alumnos de escuelas de gestión pública y privada de toda la Provincia, que presentaron 752 diseños.
2- El 16 de diciembre de 2010 el gobernador Juan Schiaretti presentó la banderacon tres bandas verticales proporcionales: roja a la izquierda, blanca al medio y azul-celeste a la derecha que rescatan los colores empleados por Artigas y son compatibles con las de las otras dos provincias de la Región Centro: Entre Ríos y Santa Fe.
3- Vistos de forma separada, el rojo representa la sangre vertida y el federalismo abrazado por Córdoba; el azul-celeste, los aportes a la independencia nacional y los cursos de agua que recorren la provincia y el blanco se refiere a la identidad de un pueblo formado por numerosas corrientes migratorias.
4- La defensa del federalismo, el compromiso con la independencia nacional y la apertura hacia la inmigración son los valores plasmados en la bandera de Córdoba, creada hace cuatro años, y de la que este jueves se conmemora su día.
5- ¿Por qué el 18 de septiembre? Le fecha celebratoria fue sancionada por unanimidad por la Legislatura provincial, que instituyó al 18 de setiembre como el “Día de la Bandera de la Provincia de Córdoba”, en conmemoración del fallecimiento del Brigadier General Juan Bautista Bustos, primer gobernador constitucional de la provincia.
6- La creación del pabellón provincial coincidió con el rescate de la figura de Bustos, en ocasión de los festejos por el Bicentenario de la patria. El caudillo cordobés, general del Ejército del Norte, fue héroe en la lucha contra las invasiones inglesas y en la lucha de la independencia nacional.
7- En el centro del pabellón, hay un “sol jesuita” con sus 32 rayos (16 rectos y 16 ondulados) dispuestos alternadamente -coinciden desde lo gráfico con el “sol inca o sol de mayo” presente en la bandera nacional- busca reflejar la importancia política, social, cultural, educativa y religiosa de los jesuitas que dieron a lo largo de la historia a Córdoba.
8- En marzo de 2014, por un error debieron reformar la ley de la bandera de Córdoba. El Ejecutivo adoptó un color rojo distinto del que tenía el diseño que ganó el concurso. La ley tomó la tonalidad original y luego debieron modificarla.
9- La ley 10.145 fija que la bandera debe estar compuesta por tres franjasverticales de igual ancho, "dispuestas en el orden y con la gradación de colores indicados" por la norma. En el artículo 10, precisa que el sol "debe ser enteramente bordado a mano o a máquina con hilo tipo lurex dorado u otra fibra similar que simule hilo metálico de oro", mientras que en el artículo 11 fija el tipo de hilo y puntadas.
10- La ley establece que las reparticiones y organismos provinciales y municipales deben utilizar la bandera cordobesa.
15.8.14
Histórico: el distrito de Quilmes ya tiene bandera propia
Finalmente el partido de Quilmes tiene su bandera, elegida por miles de chicos y adultos de las escuelas del distrito. Fue elaborada por una nena de 6º grado, y votada por todas las escuelas privadas y públicas, de todos los niveles.
La enseña local tiene un rostro llano, con una rica simbología, y fue elegida por 26.582 personas, entre niños, adolescentes, y adultos de las escuelas de Quilmes. Ahora el Concejo Deliberante deberá dar aprobación a la propuesta de los alumnos, y finalmente, el Intendente deberá promulgar la norma. Entonces será oficial que la ciudad tiene bandera propia.
Fueron cuatro las propuestas que desarrollaron 150 escuelas, tanto públicas como privadas, aunque la convocatoria había sido para la totalidad de los establecimientos. A ellas se les sumó la propuesta elaborada por un grupo de vecinos tradicionalistas en los años '80. En total, cinco fueron las banderas que los alumnos, docentes y no docentes de las escuelas pudieron votar entre lunes y martes pasado.
El comicio tuvo lugar ayer en la sede de la Jefatura de Inspección de Quilmes, donde la Comisión de Preselección analizó los resultados que le habían acercado las escuelas participantes, y realizó el conteo final.
22.6.14
La Bandera del Templo de San Francisco (V Parte)
Juan Pablo Bustos Thames
Los usos que pudo haber tenido esta Bandera. Las dimensiones de cada una de sus franjas. Las irregularidades en la “Bandera de San Francisco”. Los trabajos de restauración de 1820. La cinta celeste encontrada dentro de la Bandera. ¿De qué material está hecha la “Bandera de San Francisco”?.
La Bandera del Templo de San Francisco tiene unas dimensiones considerables, como para haber sido llevada por abanderados escolares. Recordemos que, según surge de las leyendas que se pintaron en su superficie, fue donada a la escuela argentina más antigua, (el actual Colegio de San Francisco, de San Miguel de Tucumán) por quien, en 1814, fuera el primer Gobernador de la Provincia de Tucumán, don Bernabé Aráoz.
Es decir, se trataba de una enseña de escuela. Por su gran tamaño (aproximadamente 2,90 mts. de largo por 1,82 mts. de ancho) debió haber sido muy difícil que fuera portada por abanderados escolares. Es más adecuado suponer que pudo haber sido izada en mástiles en ocasiones patrias, o exhibida colgada, enfrente de la fachada de la escuela, de algún ventanal (como se estilaba en la época), o llevada a los actos públicos sostenida por varias personas, sin mástil o asta.
Corrobora esta circunstancia el hecho de que, banderas de grandes dimensiones se utilizaban, en la época, para engalanar edificios públicos. El memorioso cronista porteño Juan Manuel Beruti cuenta que el 20 de Abril de 1815 el Gobierno obsequió al Cabildo de Buenos Aires (del cual el sobrestante Beruti era su tesorero pagador) un emblema de raso de gran valor, de 6 varas de largo y 3 de ancho, lo cual nos arroja unas dimensiones aproximadas de: 5 mts. x 2,50 mts. Esa bandera se colocó para flamear en la torre del Cabildo, con motivo de los festejos del 25 de Mayo de ese año. Beruti nos dice que era azul y blanca, con un sol en el medio.
Las dimensiones de cada una de sus franjas
La pregunta que se impone ahora es: ¿cuánto mide cada franja de la Bandera de San Francisco?. ¿Se respetan las mismas medidas en todas ellas, como hoy, en la Bandera Argentina actual?. Pues bien, merced a la cinta métrica que nos facilitó el guardián de la orden franciscana, Fray Marcos Porta Aguilar, medimos las alturas de las tres franjas horizontales que componen la Bandera de San Francisco. La superior celeste mide 71 cms. de altura, la central blanca, 50 cms., y la inferior celeste, 51 cms.
Como vemos, las tres franjas tienen dimensiones distintas e irregulares; siendo más alta, considerablemente, la franja superior, que las otras dos. Llama poderosamente la atención tamaña desproporción: es decir, que la franja de arriba sea más de un 40 % mayor que las otras dos. ¿Cómo se explica ésto?. De la época no se conservan enseñas que muestren desigualdad semejante. En efecto, la “Bandera de Macha”, que se exhibe en Sucre (Bolivia), y contemporánea de la de San Francisco, tiene su franja celeste del medio que mide 52 cms. de alto. Las franjas laterales blancas parecieran ser de menor ancho; pero no se pueden medir, con precisión, en razón de encontrarse los extremos blancos doblados, dentro de la vitrina que exhibe la enseña de Macha. Algunos sostienen que cada franja mide 29 cms. y otros, 52 cms., igual que el listón central celeste.
Supongamos que las dimensiones de las distintas franjas de la Bandera de Macha sean las siguientes: 29 cms. la blanca superior, 52 cms. la celeste central y 29 cms. la blanca inferior: en tal caso tendríamos un formato distinto al de las insignias argentinas actuales, donde las tres franjas horizontales son del mismo ancho; y nos estaríamos aproximando al más familiar diseño, para la época, de las banderas rojigualdas españolas.
En efecto, el actual emblema de la Madre Patria presenta una franja horizontal central amarilla que tiene el doble de ancho que la de sus extremos rojos. Es decir, no había, en la época, por qué imponer una uniformidad que no se observaba en las banderas que hasta hacía poco estaban acostumbrados a ver.
Las irregularidades en la “Bandera de San Francisco”
En el caso puntual de la “Bandera de San Francisco” vemos que tamaña irregularidad es aún mayor: presenta una franja horizontal celeste superior de considerables dimensiones (71 cms. de alto) comparada con la central blanca (50 cms.) y la inferior celeste (51 cms.). Sin embargo, no podemos asegurar que el listón celeste de abajo hubiera tenido siempre esa altura.
Al respecto se me ocurren dos posibilidades: o bien la Bandera siempre tuvo estas dimensiones, con lo cual una franja más alta celeste (la superior) se habría justificado si la Bandera se utilizaba para ser sujetada por arriba, para poder ser transportada, por un grupo de personas en una marcha, permitiendo su mejor manipulación; o bien podría ser colocada sobre una fachada de un edificio, o ventanal, se podía doblar un poco, unos 20 cms., desde la parte superior, por encima de la cornisa, para asegurarse debidamente y así recuperar las armoniosas medidas simétricas en sus tres franjas horizontales, ante la vista, desde abajo.
La otra alternativa es que la Bandera hubiera tenido, originariamente, franjas celestes más anchas, en ambos extremos; y que por la degradación de la tela y por haberse desflecado o desgastado más la franja inferior celeste, hubo que recortarla en alguna oportunidad, para preservarla mejor. Aún se observan grandes porciones de la tela celeste, resquebrajadas, que no se puede determinar, a primera vista, dónde encajarían, en el armado de este rompecabezas, que será recomponer esta enseña.
Es decir, esta Bandera, a la inversa del formato de la rojigualda española, pudo haber tenido dos franjas horizontales exteriores celestes de una mayor altura (al menos 71 cms.) que la franja central blanca (50 cms). Es decir, un 20 % más de superficie, cada una, que la franja del medio. Ello nos habría dado una insignia de mayores dimensiones aún, en su origen (de alrededor de: 2,90 mts. x 2,02 mts.).
Los trabajos de restauración de 1920
Esto nos lleva a una nueva pregunta: ¿Pudo haber sido restaurada, la “Bandera de San Francisco” con anterioridad a nuestra visita al claustro franciscano?. En oportunidad de contemplar esta enseña, mi hermano Horacio Bustos Thames y la restauradora, Lic. Cecilia Barrionuevo, me hicieron advertir que, en el extremo inferior derecho de la Bandera, al dorso de la misma, se podían observar los vestigios de un trabajo de restauración, que se había realizado, en el paño, al coserle, en el reverso del género, otra tela rústica blanca, para darle más sostén y cuerpo a la “Bandera de San Francisco”. Era como un trabajo de consolidación que se llevó a cabo hace casi un siglo.
¿Cómo lo sabemos?. Muy simple: al doblar el ángulo inferior derecho celeste de la insignia, encontramos el género ya amarillento que se le había cosido, y las siguientes leyendas, escritas con tinta azul, sobre ese misma tela: María Elisa Colombres, Guillermina Colombres, Amadeo Colombres, Micaela Colombres, Isabel Colombres, María Esther Colombres. Padre S. Villalba. Además de una fecha: Junio 20, 1920. Consultado Fray Marcos Porta Aguilar sobre la identidad de este Padre Villalba, nos refiere que seguramente ha de tratarse de Fray Salvador Villalba, guardián del convento franciscano en 1920.
Entonces, no siempre la “Bandera de San Francisco” estuvo recluída en la vitrina que todos los tucumanos estábamos acostumbrados a verla; sino que aparentemente fue guardada allí luego de habérsele realizado trabajos de restauración, efectuados o financiados por la tradicional familia Colombres, que quiso dejar registrada, para la historia, su participación en esta gesta, con motivo del primer centenario del fallecimiento del Creador de la Bandera Argentina, Gral. Manuel Belgrano.
Fue entonces, a partir de 1920, que la “Bandera de San Francisco” pudo haber sido confinada, arrugada, y plegada, como se pudo, al cuadro, que apenas exhibía partes de su franja central amarillenta, y dos palabras: “TUCUMAN” y “1814”; en donde permaneció, guardada, por casi noventa y cuatro años.
La cinta celeste encontrada dentro de la Bandera
Otro elemento que nos llamó la atención fue una cinta, suelta, celeste, de 13 cms. de alto y muy extensa, de largo; que se encontraba separada de la Bandera, como ribeteada. No podemos precisar si se trataría de una cinta que coronaba la insignia, como las actuales “corbatas” o moños que adornan las Banderas de Ceremonia. En opinión de la experta Lic. Barrionuevo, podría tratarse de una porción de la franja inferior celeste; que explicaría, en parte, el déficit en la altura de este listón, con respecto a la franja celeste superior.
Sin embargo, encontré difícil esa alternativa, por cuanto la franja inferior se encontraba, en su mayor parte, debidamente cerrada, con una costura prolijamente efectuada. Una alternativa que podría barajarse es que esa costura se hubiera llevado a cabo durante los trabajos de restauración de 1920, que ya refiriéramos; y que se dejaron, de todos modos, los pedazos que se habían recortado, dentro del cuadro que contenía la insignia, para resguardar todos los paños juntos, para la posteridad.
¿De qué material está hecha la “Bandera de San Francisco”?
Dos aspectos adicionales que merecen mencionarse, con respecto a la observación de la Bandera, son los relacionados con la textura de las telas y la costura entre las distintas franjas.
Comenta el autor Adolfo Mario Golman que los materiales más utilizados para confeccionar banderas, a principios del Siglo XIX eran la lanilla y el raso: “El raso, al ser una tela lustrosa de seda no resulta tan resistente a los fuertes vientos como la lanilla, que es un tejido hecho con lana fina. Esta última, se utilizaba para banderas de flameo, navales o de fortificaciones costeras. Con el raso se confeccionaban, mayormente, las enseñas que acompañaban los movimientos militares de tropas”.
En efecto, la tela utilizada en la “Bandera de San Francisco” fue al raso; que es una seda lustrosa y brillante. Puede apreciarse mejor en las franjas celestes de la insignia; que asemejan al cielo de un plácido día primaveral. Me llamó la atención la perfección de la textura y el brillo de la seda, así como su manufactura, que revelaba más bien su origen industrial y no artesanal. ¿De dónde pudo haber salido la seda para confeccionar la “Bandera de San Francisco”?.
(Continuará)
9.6.14
La Bandera del Templo de San Francisco (IV Parte)
¿Qué misterio nos revelan las frases pintadas sobre la “Bandera de San Francisco”?. ¿Cuánto mide la “Bandera de San Francisco”?. Las medidas de otras banderas de la época. El excesivo tamaño de las banderas de Macha, Ayohúma y San Francisco.
La sorpresa más impactante que tuvimos cuando contemplamos la Bandera del Templo de San Francisco fue descubrir las leyendas que habían estado escondidas durante años, debajo de los pliegues que ocultaban las franjas celestes de esa enseña argentina.
En efecto, la “Bandera de San Francisco” es, tal vez, el emblema argentino más antiguo que existe. Durante años todos creíamos que llevaba pintadas, en letras doradas mayúsculas en negrita, en un formato similar al “Times New Roman”, con una altura de alrededor de diez centímetros, sobre su franja central blanca, las siguientes únicas palabras, en dos líneas horizontales: TUCUMAN y 1814. Por haber estado, siempre, exhibida al público, esas porciones y ocultos, a la vista de todos, los extremos celestes de la Bandera.
Grande fue nuestra impresión cuando aparecieron, ante nuestros ojos, los resquebrajados fragmentos celestes de las franjas externas de la “Bandera de San Francisco”, exhibiendo, al descubierto, más frases que nos revelaban porciones insospechadas sobre el pasado de este emblema.
Efectivamente, sobre la porción superior celeste del paño emergían los inconfundibles rastros de la siguiente leyenda que, en semicírculo naciente, había sido pintada, también en letras doradas mayúsculas: “A LA ESCUELA DE SAN FRANCISCO”.
Sobre la franja celeste inferior, se observa, inmediatamente debajo del año “1814” (que está pintado sobre un renglón imaginario inferior de la franja central blanca), otra palabra, en mayúsculas: “DONO”, y lo que pareciera ser un pequeño acento sobre la “O” final. La originaria pintura dorada debió haber tenido, aparentemente, un componente corrosivo que ha calado la tela celeste, quedando un agujero donde debió haber estado la letra “D”, pero dejando, de todos modos, la huella inconfundible de la misma. Las demás letras (“ONO”), han perdido totalmente su coloración originaria dorada; y sólo quedan restos más finos negros, que nos revelan de qué letras se trata. Lo que pareciera ser el acento, también presenta rasgos oscuros. Aparentemente, y quizás por haber coincidido esta inscripción con alguno de los pliegues que, durante años, mantuvo a la Bandera, doblada, el color dorado se ha caído, y quedado, en su lugar, un componente oscuro de la pintura.
Sobre el mismo extremo celeste inferior de la “Bandera de San Francisco” se pueden apreciar, con letras mayúsculas doradas de mayores dimensiones, otra leyenda, en un semicírculo cerrante: “DON BERNABE ARAOZ GOBERNADOR”.
La información que nos revela sus leyendas
¿Qué información valiosa nos brindan estas leyendas?. En primer lugar, que nuestra “Bandera de San Francisco” fue donada por quien era, en 1814, Gobernador de la Provincia de Tucumán, don Bernabé Aráoz, a la Escuela de San Francisco. Es decir, que se trató de la primera bandera de la que hay registros, en la historia, que se destinó a la primera escuela argentina, como lo veremos en esta saga.
¿Significa ésto, por ventura, que el origen de esta Bandera se remonta, necesariamente, al año 1814?. Para nada. Sólo significa lo que acabamos de expresar. Es decir, que esta Bandera fue donada a la Escuela de San Francisco por quien, en 1814, fuera Gobernador de la Provincia de Tucumán, y héroe de la Batalla del Campo de las Carreras, don Bernabé Aráoz.
Pero volvamos al relato de mi experiencia al haber, primero, accedido al claustro franciscano, con mi hermano Horacio (arqueólogo e investigador), donde fuimos recibidos por el guardián de la orden franciscana en Tucumán, fray Marcos Porta Aguilar y la restauradora Lic. Cecilia Barrionuevo. Después de introducirnos a la habitación que guardaba el paño, a la espera del inicio de los trabajos de restauración, y de descubrir, para nosotros la Bandera, quedamos impresionados por sus enormes dimensiones, la coloración exacta de sus extremos y las leyendas que, durante años, se ocultaron de la vista de todos.
¿Cuánto mide la “Bandera de San Francisco”?
Al llamarnos la atención sus dimensiones, pedí autorización a fray Marcos para medirla, a lo que el mismo accedió muy amablemente, suministrándonos, de inmediato, una cinta métrica. La “Bandera de San Francisco” tiene las siguientes dimensiones aproximadas (porque al estar muchas de sus partes resquebrajadas, no existe la posibilidad de tomar sus medidas, en forma exacta): dos metros noventa centímetros (2,90 mts.) de largo por un metro con ochenta y dos centímetros de ancho (1,82 mts.). Es decir, casi tres metros de largo por dos de ancho.; lo cual representa una proporción cercana a los 2:3.
De buenas a primeras, luce enorme, en comparación con las otras banderas que conocemos hoy en día. Sobre todo si comparamos las dimensiones de la “Bandera de San Francisco” con las banderas escolares; pues no nos olvidemos que se trataba de una bandera de escuela. Ahora bien, ¿cómo son las dimensiones de la “Bandera de San Francisco” comparadas con las otras, de su época, que han llegado hasta nosotros?. La “Bandera de Ayohúma”, que se exhibe en el Museo Histórico Nacional mide 2,32 m x 1,53 m (una proporción también cercana a los 2:3). La “Bandera de Macha”, que se conserva en Sucre, mide 2,30 m x 1,56 m (también, en una proporción de 2:3).
Las medidas de otras banderas de la época
Entre los realistas, podemos citar a una de las banderas rectangulares tomadas en la Batalla de Tucumán, la que se atribuye a un batallón de infantería del “Regimiento Real de Lima”; y que se conserva, también, en el Museo Histórico Nacional. Esta enseña colonial española mide 2,05 m x 1,52 m (una proporción cercana a 3:4). Como ejemplo de emblemas de gran tamaño, tenemos las banderas rojigualdas españolas que flameaban sobre la Real Fortaleza de Buenos Aires. De acuerdo a constancias documentales que han llegado a nosotros, del año 1807, las mismas alcanzaban a medir 14,21 m x 7,11 m, (en una proporción de 1:2 aproximadamente).
Con esto queremos significar lo siguiente: las banderas que flameaban en las fortificaciones costeras debían tener, en razón de su destino, unas dimensiones considerables, para poder ser apreciadas desde la lejanía, por los distintos navíos que se aproximaran a la costa. Hoy en día, en una plaza lindera con la Casa Rosada (justo en el lugar donde antes se erigía el Fuerte de Buenos Aires) se enarbola, a diario, una Bandera Argentina de enormes dimensiones, que se puede divisar a gran distancia. Durante la colonia, flameaban gigantescas banderas navales españolas (rojigualdas; es decir, la actual divisa de la Madre Patria), en esa fortaleza. Las mismas alcanzaban a medir, aproximadamente, catorce metros de largo por siete metros de alto. La proporción de este tipo de divisas, era de 1:2; es decir, el largo era aproximadamente dos veces su alto. Esta proporción se mantuvo, en la historia, aún cuando las rojigualdas se reemplazaron por las Enseñas Patrias. Existe un conocido cuadro pintado por el artista Emeric Essex Vidal, en 1816, titulado: “Fuerte de Buenos Aires, Rivera Norte” (ilustración), donde se aprecia una enorme Bandera Argentina, flameando sobre la fortaleza porteña. Su altura es aproximadamente, la mitad de su largo.
Ahora bien, las dos banderas patrias que se conservan, contemporáneas a la de San Francisco: la de Ayohúma (exhibida en el Museo Histórico Nacional, de Buenos Aires) y la de Macha (conservada en Sucre, Bolivia), tienen, todas ellas la misma proporción, en sus tamaños; que es de 2:3. Es decir, dos medidas de alto por tres de largo. Las Banderas de Macha y de Ayohúma tienen dimensiones similares: de alrededor de un metro y medio de alto por dos metros treinta centímetros de largo.
Sobre el particular comentan los estudiosos Guillermo Palombo y Valentín Espinosa: “La bandera conservada en Sucre… y la que se exhibe en Buenos Aires… por su gran tamaño, mayor que las portátiles, completamente inadecuada para bandera de guerra (de tropas, portátil, como lo era la bandera del Ejército Auxiliador del Perú), por la dificultad de conducirla a pie en marchas prolongadas y por la imposibilidad de hacerlo a caballo, particularmente en un terreno tan áspero como el del Alto Perú, son más apropiadas para ser enarboladas en un mástil, colocadas en una torre o desplegadas en el frente de un edificio…”.
El excesivo tamaño de las banderas de Macha, Ayohúma y San Francisco
En efecto, las dimensiones de estas banderas las hacían excesivamente grandes para servir como enseñas de unidades del ejército. Muy poco prácticas para transportarlas, encabezando las columnas, o para desplegarlas en plena batalla. Tal vez ambas se utilizaron para embanderar edificios de Macha, que, ante la derrota de Ayohúma, hubo que evacuar rápidamente y ocultarlas en la capilla de Titiri, donde fueron encontradas más de setenta años después. Pudieron no haberse tratado de banderas del Ejército del Norte, que se batiera en Ayohúma; ya que no existen registros de que Belgrano ordenara ocultar ninguna bandera. Muy por el contrario, todos los testigos presenciales señalan que, ante la adversidad, el general patriota ordenó hacer ondear la Bandera del Ejército en una loma cercana, para reagrupar a los soldados dispersos por la derrota. Y con todos ellos, en perfecto orden, dispuso la retirada hacia Potosí; siempre encabezados por la Bandera.
Volviendo a la “Bandera de San Francisco”; observamos que la misma, guardando la misma proporción que sus otras insignias contemporáneas, mide alrededor de treinta centímetros (30 cm) más de alto, y sesenta centímetros (60 cm) más de largo que las otras. Es decir, que tiene alrededor de un treinta por ciento (30 %) más de superficie que las banderas de Macha o de Ayohúma. Si ya expresamos la gran dificultad que significaba, para entonces, portar las enormes Banderas de Macha o de Ayohúma por soldados abanderados, en medio de una batalla (máxime en la accidentada puna y las quebradas del Altiplano), mucho más difícil sería hacer portar una enseña un 30 % más grande, como lo es la de San Francisco, por niños en edad escolar. En consecuencia, esta Bandera debió haber sido utilizada en mástiles, colgada en algún balcón o ventanal, fijada al frente del edificio escolar, así luciera plenamente sus leyendas, o bien llevada a los actos públicos, entre varias personas, sin abanderados, sino simplemente, sosteniendo el paño, con sus manos, desde la franja superior celeste, tal vez doblada, ya que la altura de la enseña, totalmente desplegada, es también importante (1,82 m.). Otra posibilidad es que se la izara en algún mástil, durante las festividades públicas y no se paseara. Ahora bien, ¿cuál es la dimensión de cada una de las franjas que componen la “Bandera de San Francisco”?. ¿Respeta la actual uniformidad de dimensiones que hoy conocemos en nuestra enseña oficial?.
2.6.14
La Bandera del Templo de San Francisco (III Parte)
Por Juan Pablo Bustos Thames
El recinto que alberga provisoriamente a esta Enseña. La Bandera de San Francisco ante nuestros ojos. Su tamaño. Forma y disposición de los colores. Las leyendas grabadas sobre la Bandera. ¿Qué dicen las leyendas?. Ilustración inédita da la “Bandera de San Francisco” completa, con todas sus leyendas.
La Bandera del Templo de San Francisco es una de las más antiguas emblemas argentinas que se conservan. Originariamente se la podía apreciar, enmarcada en un cuadro, donde se la exhibía, arrugada, mostrando únicamente una porción de su franja central, con las siguientes palabras, en dos líneas horizontales: Tucumán y 1814.
Hace poco esta Bandera ha sido retirada de su lugar habitual de exhibición, para ser restaurada por las expertas: Lic. Cecilia Barrionuevo y Mgr. Olga Sulca. Los trabajos de restauración se llevarán adelante en dependencias del mismo convento franciscano, a donde ha sido trasladado el paño; el cual fue extendido sobre un gran tablón, asentado sobre caballetes, a aproximadamente metro y medio de altura, con respecto del suelo.
Hace pocos días, el guardián del Convento de San Francisco, Fray Marcos Porta Aguilar muy gentilmente permitió que, en compañía de la Lic. Barrionuevo y de mi hermano, quien además es arqueólogo e investigador, Horacio Bustos Thames, pudiéramos ingresar a la celda lindera con la calle 25 de Mayo, donde reposa esta Enseña Patria, a la espera del inicio de los trabajos de restauración.
Una vez que el religioso abriera la puerta del recinto, encendiera la luz, y nos permitiera ingresar, se desplegó, ante nuestros ojos, una celda de aproximadamente cuatro metros de largo, por cuatro metros de ancho, con un techo a considerable altura, y una ventana, con su persiana respectiva que daba a la calle, debidamente asegurada. En el medio de la habitación, y ocupando gran parte de la misma, se extendía la “mesa de trabajo” de las expertas, que tenía, aproximadamente, tres metros y medio de largo por dos metros y medio de ancho. Se trataba del gran tablero, sostenido en caballetes.
Encima de la tabla se observaba, desenrollado, un grueso paño, que cubría totalmente la Bandera que veníamos a visitar. Intrigados, mi hermano y yo nos ubicamos en posiciones estratégicas, alrededor de la mesa, para poder apreciar el momento en el cual Cecilia descubriera la tela bicentenaria.
La “Bandera de San Francisco” ante nuestros ojos
Con sumo cuidado, y auxiliada por Fray Marcos, la experta procedió, lentamente, a enrollar el grueso género que protegía y cubría a la Bandera del Templo de San Francisco, dejando, de este modo, al descubierto, la enseña albiceleste, que volvía a relucir, como hacía doscientos años, ante nuestros ojos.
Sobre la blanca tabla de madera reposaba, totalmente desplegada, la famosa “Bandera de San Francisco”; ante nuestro total asombro. Lo primero que nos llamó la atención fueron sus considerables dimensiones. En efecto, totalmente desplegada, la Bandera cubría más del noventa por ciento de la superficie de la tabla.
El segundo detalle que confirmamos al observar este Emblema, fue que la misma tenía exactamente el mismo formato que la Bandera Argentina que conocemos hoy. Es decir, que lucía tres franjas horizontales: dos celestes a los extremos y una blanca en el medio.
En tercer lugar, la coloración celeste correspondiente a las franjas de los extremos estaba en bastante buen estado, sin manchas, descoloramientos, o tonalidades diversas. El color de las alas es de un celeste suave, como el cielo diáfano, de un día primaveral. Ello confirma que las Enseñas Patrias de los primeros años tenían esa tonalidad celeste y no azul, como algunos llegaron a afirmar.
También nos revela que el color original ha sido mantenido, pese al paso del tiempo, debido a la manera en la cual se había conservado la Bandera. Es decir, arrugada, plegada dentro de un cuadro, enmarcada y con un frente de vidrio. Al no haberse exhibido las alas celestes de esta Emblema en muchísimos años, las mismas permanecieron ocultas a la vista y a factores que pudieran haberla afectado (en especial la luz); permitiendo, de ese modo, su conservación.
Otro factor que pudimos observar, confirmando los comentarios que nos había referido ya la Lic. Cecilia Barrionuevo, eran los innumerables resquebrajamientos de la tela, en ambos extremos celestes de la Bandera. Pareciera que el paño se guardaba, durante mucho tiempo, doblado o plegado. A lo largo de los pliegues, principalmente, la tela había empezado a quebrarse y pedazos de género de tamaños pequeños de los más diversos formatos irregulares se encontraban desperdigados sobre la tabla. Casi no se observaban quiebres en la franja blanca de la Bandera. Seguramente el material con el cual fue confeccionada la franja central era más resistente que el género de los extremos.
La Bandera totalmente desplegada no tiene dibujos, diseños o imágenes en su superficie. Para la época de su confección era usual que algunas llevaran las armas de la Asamblea del Año XIII (el actual Escudo Nacional) en diversos formatos. Sin embargo, ello era usual en los pendones que portaban los ejércitos revolucionarios, y no en las banderas de uso civil, como veremos que fue este paño. En efecto, recordemos la Bandera del Ejército de los Andes, que se conserva actualmente en Mendoza, o bien distintas Enseñas enarboladas por el Ejército del Norte, en el Alto Perú, según lo relatan diversas crónicas de la época. Tampoco lleva un sol, elemento que los pabellones argentinos empezaron a lucir recién a partir de 1818, varios años después del nacimiento de la “Bandera de San Francisco”.
Las leyendas grabadas sobre la Bandera
Otro factor importantísimo detectado en esta Enseña se corresponde con las leyendas que se observan pintadas sobre su superficie. Nos llamó poderosamente la atención que se hayan pintado las leyendas y no se las hubiera bordado, por ejemplo, para darle mayor durabilidad.
En efecto, todas las leyendas que surcan la superficie de la Bandera lo han sido con letras de imprenta, en un formato similar al “Times New Roman”, en mayúsculas y negrita.
El color de la pintura, añade mi hermano Horacio, es claramente dorado. Para la época, se debe haber utilizado alguna pintura, con componentes de oro en polvo, para lograr el efecto que se aprecia hasta hoy. En la época, señala, no existían las anilinas, ni los colorantes que conocemos actualmente. Entonces se tiene que haber utilizado algún compuesto con base de oro, para que las letras tengan el efecto que ha llegado hasta nosotros.
Pareciera que la pintura dorada utilizada es bastante corrosiva, ya que, en muchos puntos, sobre todo en las alas celestes, la tinta ha devorado la tela y dejado huecos, que si bien es cierto permiten determinar de qué letra se trataba, en cada caso, ha degradado, también, el género, en forma irreversible.
¿Por qué se habrá resuelto pintar las leyendas y no bordarlas, atento a la durabilidad de este tipo de “grabado” con respecto al pintado, amén de que el bordado no daña tanto, con el tiempo, al género que lo contiene, como sí lo hace una pintura corrosiva, con base de oro?. Es lo que se pregunta, en voz alta, Horacio.
A lo que le respondí que el bordado demandaba dos cosas: tiempo y recursos. Tal vez no se contaba con ambas, para la época en la cual se decidió grabar las frases. En efecto, no se borda una Bandera de estas dimensiones, de la noche a la mañana. Requiere bastante tiempo hacerlo. Recordemos que, para bordar el Escudo Nacional en la Bandera del Ejército de los Andes, hubo que reunir a un equipo de varias “Patricias Mendocinas” para poder concretar la labor, en varios meses de trabajo, en una superficie mucho menor que las frases que se observan sobre la faz de la “Bandera de San Francisco”. Tal vez no se contaba con un equipo de damas dispuestas a bordar. Como se trataba de letras, quizás no era fácil conseguir, en la época, mujeres que supieran leer y escribir y que, a su vez, bordaran prolijamente letras, en un pueblo como San Miguel de Tucumán, que en la época apenas superaba las cuatro mil almas. Recordemos que, para entonces, no había aquí máquinas de bordado y esa labor estaba exclusivamente relegada a las mujeres, un poco más de la mitad de la población de entonces.
Fue, evidentemente más sencillo, práctico, rápido y barato, tomar la enorme Bandera, ponerla sobre alguna gran mesa, tal vez similar a la que la cobija hoy, dibujar con lápiz, sobre ella, las frases que debían grabarse, y después encontrar a una sola persona idónea que pudiera pintar el paño con el compuesto, con base de oro, labor que le pudo llevar al letrista, apenas unos cuantos días. El letrista pudo haber sido un hombre o una mujer. Hasta el día de hoy han llegado a nosotros crónicas de la época, que dan cuenta que, durante el año 1813, en los territorios ocupados por el Ejército del Norte, abundaban las “Banderas de Reclutamiento”. En efecto, Banderas Argentinas, en los más diversos formatos se colgaban o fijaban en el frente de los edificios importantes de los pueblos, con leyendas pintadas encima, invitando a los jóvenes norteños o altoperuanos a enrolarse en el ejército. Por lo tanto, el procedimiento del pintado de leyendas (no bordadas) sobre las Banderas era bastante popular, práctico, rápido, barato y extendido, en la época y en la zona.
¿Qué dicen las leyendas?
Ahora bien, hasta el día de hoy, los tucumanos sólo sabíamos que la “Bandera del Templo de San Francisco”, exhibida ante nuestros ojos sólo contenía dos palabras, sobre la franja blanca central: “TUCUMAN”, en una línea superior y “1814”, en otra inferior.
Sin duda, el detalle que más nos llamó la atención fue que, sobre las franjas celestes de los extremos, ocultas, por muchísimos años, a la vista del público, había más frases, que ahora lucían, extendidas, en toda su amplitud, ante nuestros ojos, maravillados.
La primera, en un semicírculo superior, sobre la franja celeste de arriba, puede apreciarse que dice, con un tipo de letras más pequeño: “A LA ESCUELA DE SAN FRANCISCO”, aunque muchas de sus letras están corroídas y han dejado, solo huecos en el paño. Debajo del año “1814”, y ya sobre la franja inferior celeste, se aprecia una palabra: “DONO”. Esta palabra tiene la “D” ahuecada y se ha caído la coloración celeste de las demás letras, quedando sólo rastros oscuros, en sus lugares. Sobre esa misma franja inferior celeste, cierra otra frase, en semicírculo, también en el mismo formato, pero con un tipo de letras más grande: “DON BERNABE ARAOZ GOBERNADOR”. Se trata de una información crucial, importantísima e invalorable, para estudiar el pasado de nuestra “Bandera de San Francisco”, como lo veremos en las próximas columnas. Como no estamos autorizados a publicar fotografías de esta Enseña, mi hija María Silvia Bustos Thames ha elaborado un diseño que refleja exactamente la composición completa de esta Bandera, y que se acompaña como ilustración de esta columna.
(Continuará)
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