La Rioja
La Rioja (imágenes obtenidas del Boletín Oficial de La Rioja)
Cuando se estudia una bandera hay que hacerlo en su doble vertiente: simbólica y descriptiva, ya que toda bandera debe expresar simbólicamente a individuos o grupos humanos de forma clara, sencilla y distintiva, mensajes entendibles por los miembros de esos grupos, a menudo impregnados de una fuerte carga emocional. Asimismo, al estudiar una bandera hay que describirla según unas normas y una terminología, estudiar su uso, normativa y legislación, a la vez que se hace una descripción práctica según su forma, empleo, etc.
La primera vertiente nos lleva al estudio de la bandera como símbolo, “supone la representación de identidad, la unidad, la solidaridad y el corazón de un pueblo, que asumido y aceptado por la sociedad, adquiere un relevante valor civil: hace que un pueblo sea una Comunidad plural pero cohesionada y sienta su identidad como un concepto positivo y abierto, que se enriquece y perfecciona en su relación con otros ámbitos de los que forma parte activa”, esta declaración fundamental se recoge en la Exposición de Motivos de la Ley Foral 24/2003 de 4 de abril. Como principio general su formulación sería de aplicación a todas las banderas, pero ¿es esto así en nuestro país? La “comunidad plural pero cohesionada” ¿siente su identidad “como un concepto positivo y abierto que se enriquece y perfecciona en su relación con otros ámbitos de los que forma parte” o por el contrario es un concepto excluyente y cerrado que no acepta ni respeta esa misma representación en un ámbito supracomunitario?
La segunda vertiente nos habla de la bandera en su representación física. Desde el punto de vista morfológico, todas las banderas parecen iguales, tanto en su forma, como en tamaño, y proporciones, solo hay que acudir a cualquier diccionario y buscar su definición: “Tela de forma comúnmente rectangular que se asegura por uno de sus lados a un asta o driza y se emplea como enseña o señal de una nación, una ciudad o una institución”. ¿Es realmente así? ¿Existe un criterio homogéneo en la creación y representación de banderas?
Por un lado, ¿la idea de libertad en la elección del símbolo no estaría en contraposición con la idea de una homogeneidad en los criterios de su representación física?, por otro lado ¿hasta qué punto se respeta esa libertad al diseñar ex novo una bandera e “imponerla”, por mucho que se justifique su base en la tradición o la historia de una comunidad?
¿Existen unas normas que regulen la creación de banderas? ¿Se han seguido en la creación de nuestras banderas autonómicas?. No se puede obviar el hecho de que gran parte de las banderas autonómicas son de creación reciente, aunque se intenta arraigar su origen en el pasado histórico. La mayoría de los estudiosos de la vexilología siguen unas normas establecidas por la FIAV y plasmadas en el Flag Information Code que emanaron de su Asamblea General celebrada durante el IX Congreso Internacional de Vexilología en Ottawa en 1981 que, a falta de una regulación oficial, sería muy adecuado seguir, según opinan los expertos.
Según estas normas la bandera se describe por su forma, dimensiones, de izquierda a derecha y de arriba abajo, hay que describir además sus divisiones, el color con unas especificaciones numéricas colorimétricas que son necesarias en el caso de que se exija la determinación exacta del matiz del color de que se trate: cie 1931, cielab, pantone; y su uso. Además de utilizar los vocablos correctos: vaina, vuelo, pendiente, etc.
Desde el punto de vista del observador vemos banderas con y sin escudo. Entre las primeras vemos que unas lo llevan en el centro y en otras el eje del escudo se coloca a una distancia de la vaina de media anchura de la bandera. En las que van cargadas con su escudo ¿se han seguido las leyes de la Heráldica en el diseño del mismo?, porque, al igual que algunas banderas, hay escudos que, aún basados en la Historia, son de reciente creación. Y, lo más importante ¿se han seguido los criterios heráldicos cuando las leyes describen los escudos históricos?
A todas estas preguntas he intentado buscar respuesta y su resultado serán los siguientes artículos que iré publicando en este portal, REVISTAPROTOCOLO.COM.
En el estudio de las veinte banderas se seguirá el mismo esquema: una brevísima introducción histórica que se puede encontrar en cualquier libro de divulgación general, artículo sobre el tema o página web de comunidad autónoma; a continuación la descripción de la bandera tal y como aparece en la norma general y en las disposiciones que la desarrollan, con un comentario “crítico” desde el punto de vista heráldico, en aquellas que van cargadas con el escudo. Asimismo se ha tocado el tema de los usos permitidos, prohibidos y autorizados y una referencia a las normas que regulan la bandera de que se trate. Se trata de un estudio básicamente jurídico, su fundamento es la ley y el análisis de sus preceptos a la luz de la Heráldica y la Vexilología.
El orden de las banderas autonómicas que se sigue en la descripción de las mismas no es aleatorio. El criterio que se ha seguido es el de la fecha de publicación en el BOE de los Estatutos de Autonomía de las distintas comunidades autónomas, en los que se reconoce el hecho de que determinada comunidad autónoma “tiene bandera y escudo propio”. Este criterio tiene su fundamento en el Real Decreto 2099/83 de 4 de agosto, de Ordenación General de Precedencias en el Estado, haciendo una aplicación analógica de su artículo 13 relativo a los Presidentes de las Comunidades Autónomas y su ordenación. El mencionado Real Decreto da precedencia al presidente de la comunidad autónoma de celebración de un acto, sobre los otros que, si concurriesen al mismo, habrían de ordenarse siguiendo el criterio que establece su artículo 13: “Los presidentes de consejos de Gobierno de las comunidades autónomas se ordenarán de acuerdo con la antigüedad de la publicación oficial del correspondiente Estatuto de Autonomía”.
Consideran que la misma representa un símbolo colonial, y amerita que en este Bicentenario se cambie ese estandarte.
Un legislador de Proyecto Sur considera que la Ciudad de Buenos Aires tiene como bandera oficial un símbolo pro-colonialista, integrada por emblemas del imperio español, razón por la cual presentó un proyecto de ley para derogar la ordenanza 49669 que adopta el blasón porteño. La iniciativa fue acompañada por las firmas de todos los diputados que forman parte del Bloque Proyecto Sur.Para el diputado Adrián Camps, “quienes vivimos en esta gran ciudad, cosmopolita y democrática, no nos merecemos tener una bandera que contiene símbolos autoritarios y monárquicos. Este símbolo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no refleja en absoluto los principios de democracia participativa y el rechazo a todo tipo de discriminación o menoscabo que contiene nuestra Constitución, ni el pensamiento de los habitantes porteños. Pero tampoco se merecen esta bandera colonial los pueblos originarios que habitaron y habitan nuestra ciudad y el territorio argentino, masacrados por el poder imperial en uno de los genocidios mas atroces de la historia de la humanidad”.
Según los fundamentos que versan en el proyecto, hace 200 años, la Ciudad de Buenos Aires se levantó contra el poder colonial español y comenzó una lucha por la independencia que, bajo el mando del general José de San Martín superaría el ámbito geográfico del Virreinato del Río de la Plata para dar libertad a Chile y Perú. Posteriormente, el ejército libertador sumó sus fuerzas con otros hermanos latinoamericanos, que comandados por Simón Bolívar concluyeron la liberación del continente.
“Buenos Aires es la ‘hermana mayor’ de la independencia argentina y artífice de la independencia latinoamericana y su bandera debe ser fiel reflejo de su lucha por la democracia y reflejar el pluralismo de la composición de su sociedad”, insistió Camps, y agregó: “Entendemos que la adopción de una nueva bandera para la Ciudad debe estar precedida por un amplio debate en el seno de la sociedad”.
El proyecto propone, además, que la aprobación, derogación o modificación de los símbolos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tengan un procedimiento de doble lectura, es decir, que deberá contacto con una audiencia pública obligatoria.
Algunas precisiones históricas acerca de la supuesta “Primera Bandera” creada por Belgrano, recientemente establecida como insignia oficial de Tucumán.
Hace unos días la Legislatura sancionó una ley por la cual consagró a la llamada "Bandera de Macha" como insignia oficial de la Provincia de Tucumán. Uno de los argumentos más escuchados para sustentar esta decisión fue que, de ese modo, se rendía homenaje a la "Primera Bandera" que Manuel Belgrano habría creado en Rosario; y cuyo diseño coincidiría con el de Macha. Ahora bien, ¿Hasta qué punto es cierto, comprobable y verificable esta afirmación? Es lo que intentaremos desentrañar en el curso de este artículo.
Hemos escuchado muchas historias relacionadas con la creación de la Bandera Argentina y la institución de sus colores. Algunos recordaremos que sus orígenes se remontarían al 25 de Mayo de 1810, fecha en la cual Domingo French y Antonio Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas a los patriotas congregados en torno a la "Plaza de la Victoria" para identificarlos y exaltar los espíritus patrios.
También nos contaron que Manuel Belgrano creó la escarapela, con su formato actual, inspirado en el celeste del cielo y el blanco de las nubes; o bien en los colores del manto de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de quien era ferviente devoto; o bien inspirado en los colores del uniforme del Cuerpo de Patricios, de cuyo Regimiento era oficial.
Se comentó, además, que el propio Belgrano habría izado la Bandera en las barrancas de la "Villa del Rosario" el 27 de Febrero de 1812.
¿Qué hay de verdadero en todos estos relatos? Veremos que muy poco. Cuenta Juan Manuel Berutti (hermano del prócer) en sus "Memorias Curiosas", que las cintas que repartían French y Berutti eran solamente blancas, el color tradicional de los Borbones, "y significaban la unión entre los españoles americanos y europeos"; como un manifiesto a la igualdad de trato y acceso al Gobierno que los americanos reclamaban durante la Revolución.
Las cintas celestes y blancas se repartieron recién en 1811 y las utilizaban como divisa los partidarios de Mariano Moreno. Las mismas simbolizaban la unión (color blanco) y la libertad (el celeste). Después estos lemas (unión y libertad) se consignaron en todas las monedas patrias acuñadas a partir de 1813 y podemos apreciar aún hoy esa leyenda en la moneda de un peso.
Con respecto a la escarapela concebida por Belgrano, documentos de la época refieren que era celeste en el centro con sus bordes blancos (diferente a la que hoy conocemos), lo cual nos da un dato crucial para indagar el formato de la Primera Bandera Patria.
Se conjetura que Belgrano habría elegido estos colores porque eran los utilizados en las bandas que cruzaban sobre sus pechos los Borbones españoles en las ceremonias oficiales. La finalidad de esta elección habría sido la de transmitir un mensaje subliminal de respeto y apego al cautivo rey Fernando VII, para disimular así el ánimo independentista de la mayoría de los patriotas. Todos recordarán el famoso cuadro de Francisco de Goya, donde retrata a los miembros de la familia real española, que lucen bandas idénticas a las presidenciales argentinas.
En lo que respecta al primer izamiento de la Bandera en Rosario, tampoco hay constancias documentales. Lo concreto y verificable es que Belgrano, desde Rosario, pidió al Gobierno, el 13 de febrero de 1812, que se instituyera una escarapela para identificar a las tropas patriotas, sin hablar de colores, a fin de evitar que los cuerpos, en un eventual enfrentamiento armado, se confundieran con los realistas. Así que fue el Gobierno estableció la escarapela "blanca y azul celeste".
El 27 de febrero de 1812, Belgrano se dirigió nuevamente al Primer Triunvirato en estos términos: "Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia". En ningún momento el prócer señala qué formato tenía la bandera por él creada. Tampoco dice que la enarboló, dónde, cuándo, ni si la hizo jurar. Es llamativo que diga "blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional". Tampoco dice que tuviera tres franjas, ni la correspondiente distribución de sus colores. Es claro que si la hubiera creado con tres listones, así lo habría indicado al Triunvirato, a fin de que éste pudiera aprobar y replicar la insignia de su creación en los demás cuerpos patrios.
Ese mismo día el Gobierno ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte, destino a donde éste partió a principios de Marzo, sin tomar conocimiento de que el Triunvirato había desaprobado su creación de la Enseña Patria.
La pregunta ahora es: ¿Qué hizo Belgrano con la Bandera de Rosario? ¿La dejó en la guarnición que custodiaba las barrancas del Paraná o se la llevó a Jujuy? La respuesta a este interrogante nos la dan las ordenanzas militares vigentes y la opinión de varios expertos en historia militar. Las Banderas no son de propiedad de los Jefes que comandan una unidad, sino que permanecen con ésta, pese a los cambios de mando. Por ello, es poco probable que Belgrano, tan apegado como lo era a la observancia de las Ordenanzas, hubiera llevado consigo la Bandera hacia su nuevo destino. El General San Martín, cuando regresó del Perú, no volvió con la Bandera de los Andes debajo del brazo; sino que la misma quedó bajo custodia de los cuerpos argentinos que quedaron en ese país, hasta su retorno definitivo al suelo Patrio.
Por ello, lo más probable es que la Primera Bandera creada por Belgrano haya permanecido en Rosario, hasta que llegó la comunicación de su supresión. Por consiguiente, no sería de extrañar que el sucesor de Belgrano la haya retirado y, tal vez, destruido. Con lo cual, la Bandera enarbolada, bendecida y jurada en Jujuy el 25 de mayo de 1812 debió haber sido, necesariamente, otra distinta; pero que pudo haber guardado similitud con la originaria, de Rosario.
Luego de la segunda reprimenda del Triunvirato, Belgrano guardó la bandera jurada en Jujuy y que después del triunfo de Tucumán (24 de Septiembre de 1812), ya caído el Primer Triunvirato, la volvió a sacar a la luz. Así fue que presidió la fiesta patronal de Nuestra Señora de la Merced, celebrada días después del combate, en nuestra Provincia; la ceremonia de Juramento a orillas Río Pasaje y la Batalla de Salta.
Entonces, ¿Cómo era la Bandera originaria de Belgrano, y que llevó, triunfal, a Salta? La respuesta nos la da el propio Belgrano: En 1815, durante su estadía en Londres, el General se hizo retratar sentado por el pintor francés Francois-Casimir Carbonnier, en un famoso cuadro, cuyo original se encuentra en un museo de la ciudad de Olavarría y existe una réplica del mismo en nuestra Casa Histórica. Detrás del cortinaje, a la derecha y abajo del prócer se aprecia una escena de la Batalla de Salta. Allí se ve claramente a un jinete que lleva una bandera de dos franjas horizontales: blanca la superior y celeste la inferior. Ahora bien, no se entiende cómo un pintor francés, totalmente desconocedor de la historia y la situación argentina (país remoto e ignoto en esa época), pudo pintar una bandera de esa naturaleza, si no fuera porque el propio Belgrano le hubiera dado instrucciones de que así era la bandera enarbolada por él en Salta.
Existe un elemento más a considerar a favor de que la bandera originaria de Belgrano constaba de dos bandas horizontales: blanca la de arriba, celeste la de abajo. La Bandera de los Andes, confeccionada a fines de 1816 en Mendoza guardaba igual diseño. Algunos autores piensan que, habiendo compartido el General San Martín casi tres meses (de Enero a Marzo de 1814) en Tucumán con Belgrano, bien pudo éste haberle indicado el formato originario de la enseña de su creación.
Pero, ¿De dónde salió la Bandera Argentina que conocemos hoy? ¿Y dónde encaja en toda esta historia la llamada "Bandera de Macha", hoy emblema de Tucumán? Es el enigma que intentaremos descifrar en el próximo artículo.
Por Juan Pablo Bustos Thames - Abogado, Ingeniero en
Sistemas de Información y
Docente Universitario
La Bandera Argentina, tal como la conocemos hoy, es diferente a la que diseñó el General Manuel Belgrano originalmente. Lo único que no cambiaron: sus colores.
En nuestra columna anterior intentamos acercarnos someramente a los orígenes de nuestra Enseña Nacional. Relatamos que cintas con los colores patrios fueron distribuidas en Buenos Aires durante Febrero de 1811 (casi un año después de lo que comúnmente se cree), siendo el distintivo de los seguidores de Mariano Moreno, que se agrupaban en torno a la "Sociedad Patriótica". Ese año, los regimientos de Infantería que simpatizaban con los morenistas: "América" o "Estrella", y los "Granaderos de Fernando VII" usaban ya una escarapela celeste con fondo blanco.
Recién el 18 de Febrero de 1812 el Primer Triunvirato (y no Manuel Belgrano) instituyó la Escarapela Nacional "de dos colores blanco y azulceleste", para uniformar los cuerpos patrios; ya que algunos usaban aún la tradicional escarapela roja española y otros la celeste con fondo blanco (los regimientos "morenistas"). Esta escarapela "oficial" era de fondo celeste y de bordes blancos, a la inversa que la "morenista". Existen documentos y distintos retratos de la época que así lo testimonian.
El 27 de Febrero de 1812 Belgrano expone al Triunvirato que, precisando contar con una bandera para izar en sus defensas sobre el río Paraná, y no teniéndola, había mandado hacer una "blanca y celeste conforme a los colores de la escarapela nacional". Expusimos que lo más razonable era que esa bandera originaria fuera de dos franjas horizontales, blanca la superior, celeste la inferior. En esos días, Belgrano fue trasladado al Ejército del Norte y el Triunvirato le ordenó que se abstuviera de seguir enarbolando su bandera.
Mientras tanto, ¿qué pasaba en Buenos Aires? Se sabía que Belgrano había enarbolado una bandera con los colores de la escarapela; pero no su formato (pues no la habían visto nunca); y también que el Gobierno lo había reprendido severamente por ello. La escarapela "oficial" había tomado como propios los colores "morenistas". La Sociedad Patriótica, con nuevos bríos, se distanciaba del Primer Triunvirato, al cual acusaba de tener un perfil "tibio" y moderado; cuando debía profundizarse el proceso de emancipación.
Nuestro comprovinciano, Bernardo de Monteagudo dirigía entonces la Sociedad Patriótica, e inició una implacable prédica en contra del Gobierno; acusándolo de ser complaciente con los realistas, y protestaba porque le había ordenado a Belgrano retroceder hasta Córdoba. Llevó adelante una severa campaña de desprestigio contra el Triunvirato, y popularizó el uso de los colores patrios por doquier; como símbolos de la resistencia hacia el Gobierno. Algunos autores creen que, en esos días fue que se gestó la creación de la Bandera que hoy conocemos. Su primera aparición públicamente acreditada fue teatral.
Efectivamente, cuenta el oficial portugués Joao Rademaker que, en ocasión del segundo aniversario de la Revolución, el 24 de Mayo de 1812, se presentó una obra titulada: "El Veinticinco de Mayo". Era el primer melodrama musical argentino; donde se interpretaban también canciones patrióticas. Casi al final de la misma, quien personificaba a "El Espíritu de la Independencia Americana" presentó al auditorio una insignia celeste y blanca, que muchos piensan era nuestra actual bandera.
Era el primer desafío al Triunvirato, que había desaprobado exhibir otra enseña que la española. La ovación y el éxito de la presentación "en sociedad" de esa primera "bandera" en el Coliseo Provisional fue tal, que el Gobierno no pudo impedir que la misma se difundiera y esparciera por doquier. Desde entonces, se popularizó el uso de esa enseña. El día 23 de Agosto de 1812, para celebrar el fracaso de la conspiración realista encabezada por Alzaga, manos anónimas izaron por primera vez la bandera celeste y blanca en el campanario de la Parroquia de San Nicolás. Tiempo después, en el mismo lugar donde se levantaba esa iglesia, se erigió el "Obelisco de Buenos Aires". En una de las caras del Obelisco, aún hoy se puede leer: "En este sitio en la Torre de San Nicolás fue izada por primera vez en la ciudad la Bandera Nacional el XXIII de Agosto de MDCCCXII". Es paradójico que, mientras el Triunvirato le prohibiera a Belgrano enarbolar su enseña en los confines de la Patria, en la Capital se exhibieran los colores patrios en forma de bandera bajo las mismas narices del Gobierno.
Cuando la noticia del triunfo de Tucumán, junto con la consecuente "desobediencia" de Belgrano (quien no retrocedió hasta Córdoba, como se le había ordenado) llegó a Buenos Aires, el descontento en la ciudad era mayúsculo; y se gestó de inmediato un golpe de estado para deponer al Gobierno, organizado por la Sociedad Patriótica en combinación con unos "recién llegados", que se reunían secretamente en una "logia" de la cual muy poco se sabía (San Martín, Alvear, Zapiola, etc.). El movimiento se gestó el 8 de Octubre de 1812 y resultó en la caída del Triunvirato, y la convocatoria a una Asamblea General Constituyente. El nuevo Gobierno se mostró mucho más tolerante con la flamante enseña; y si bien es cierto no la aprobó formalmente, estimuló, en los hechos, su uso y difusión.
Cuenta Pedro Agrelo, uno de los asambleístas del Año XIII, que "se mandó quitar de todas partes la bandera española y se sustituyó, de hecho, el nuevo escudo y bandera azulceleste y blanco, que se sancionara después de derecho para la República cuando se declaró la independencia". Sin embargo, en el escudo, la Asamblea instituyó los colores (celeste arriba, blanco abajo) exactamente al revés que los de la bandera belgraniana. La razón es simple: los asambleístas nunca vieron a la bandera de Belgrano; y se guiaron por los colores que les eran más familiares: los de la bandera "porteña", que se popularizó desde entonces, desplazando a la que había concebido el prócer.
Mientras tanto: ¿Qué pasaba en Tucumán, después de la victoria?. Belgrano se anotició del fin del Primer Triunvirato. Supo también que en la Capital se hacía pública ostentación de una bandera "parecida" con los colores patrios, y que nadie se rasgaba ya las vestiduras por ello. A fines de 1812 recibió refuerzos importantes. Estos nuevos regimientos venían con la novedad de la flamante bandera "porteña": de tres franjas horizontales: celeste-blanca-celeste. Tal vez algunos llegaron hasta a portarla.
La misma se empezó a popularizar desde entonces. Durante 1813, mientras la enseña "porteña" se imponía en los hechos en todo el país; en el Ejército del Norte convivían varios emblemas similares. Se usaba la originaria bandera de Belgrano junto a la "porteña", y otras llamativas combinaciones; siempre con los colores patrios. Por ejemplo, hay quienes cuentan que el cuerpo de Patricios, en el Alto Perú, llevaba una bandera muy curiosa: sobre dos bandas horizontales (la "belgraniana"), llevaba la Cruz de San Andrés roja (típica de la infantería española); y encima de ella, el escudo de la Soberana Asamblea del Año XIII. Otros cuerpos llevaban únicamente la Cruz roja sobre la enseña belgraniana.
Como se necesitaba difundir el ideal revolucionario; se multiplicó en el Norte la confección de banderas celestes y blancas. En la mayoría de los casos, su diseño ya empezaba a coincidir con el actual. Belgrano remitía banderas para ser colocadas en los Cabildos y estimular así el reclutamiento de los patriotas altoperuanos.
Mientras, el 16 de Octubre de 1813 el Gobernador realista de Montevideo, Gaspar de Vigodet informaba que los "rebeldes de Buenos Aires" izaron en el fuerte, un nuevo pabellón "con dos listas azulceleste a las orillas y una blanca en medio". Era la primera referencia concreta, en la historia, a la actual Bandera Argentina, tal cual la conocemos hoy. Con ello, la creación "porteña" empezó a desplazar definitivamente a la "belgraniana", condenándola a la marginación, primero, a la desaparición después, y finalmente, al olvido de la mayoría de los ciudadanos.
En la próxima columna abordaremos el tema de la "Bandera de Macha", actual emblema de la Provincia de Tucumán.
Por Juan Pablo Bustos Thames - Abogado, Ingeniero en
Sistemas de Información y
Docente Universitario
España ha devuelto este domingo a México la primera bandera de la historia del país, que enarbolaron los rebeldes que iniciaron la Guerra de la Independencia, un acto que, según el presidente Felipe Calderón, "enaltece la historia común" de estas naciones y "estrecha aún más" su amistad.
Los presidentes de México y de España, José Luis Rodríguez Zapatero, han intercambiado dos enseñas del siglo XIX requisadas por los ejércitos de ambos países durante las batallas de la Guerra de la Independencia, en un acto celebrado en Santillana del Mar, donde ambos han destacado los vínculos que unen a las dos naciones y han expresado su deseo de que el futuro sea compartido.
España ha devuelto a México una enseña con la imagen de la Virgen de Guadalupe en el anverso y el Arcángel San Miguel con el Águila Imperial, en el reverso, requisada en 1811 por el ejército español en la batalla de Calderón a los rebeldes que levantaron el grito de insurrección en la Villa de San Miguel el Grande.
Esta bandera permanecía en el Museo del Ejército y ha sido devuelta a México coincidiendo con el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.
A cambio, México ha devuelto a España una coronela de la Expedición de Barradas, tomada en 1829 en la batalla de Tapico, el último intento de las tropas españolas por tomar la ciudad de México, y que este país custodiaba en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec.
México y España se han prestado, además, otras dos banderas que cada país se quedará el depósito, por un periodo de cinco años.
Se trata de una enseña gemela de la bandera más antigua de México y de una enseña sencilla con la Cruz de San Andrés que también fue confiscada por las tropas mexicanas a la Expedición de Barradas en la batalla de Tampico.
El presidente de México ha dicho que la ceremonia representa un "renovado lazo de unión" entre dos países que "trascienden el pasado" y es un símbolo del profundo respeto que se profesan ambos pueblos y de la fraternidad que une a dos naciones que lejos de detenerse en el pasado, miran a un futuro que será "luminoso".
Según Calderón, el hecho de que 200 años después regresen a México las primeras banderas enarboladas por los insurgentes representa un orgullo para la República, porque refrenda su carácter de país libre y soberano.
Se trata de las primeras manifestaciones simbólicas de la existencia de México como nación independiente, ha explicado Calderón, quien ha subrayado que los mexicanos nunca olvidarán este gesto.
José Luis Rodríguez Zapatero, quien a su llegada al acto ha recibido abucheos y gritos de "fuera", ha destacado que este intercambio de bienes culturales coincide con el Bicentenario de la Independencia de México, un acontecimiento que España acompaña con "la mirada respetuosa al pasado compartido y la visión de un futuro común aún más fecundo y rico".
El presidente ha dicho que España y México tienen motivos para sentirse orgullosos del camino que han recorrido juntos en estos 200 años y muchos más para seguir construyendo un futuro compartido. "Que así sea", ha apostillado.
La ceremonia se ha cerrado con una marcha del Regimiento Inmemorial del Rey número 1 del Cuartel General del Ejército, ataviados con uniformes de la época de Carlos III.
A este acto, celebrado en la Plaza del Ayuntamiento de Santillana del Mar, han asistido la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; y los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y Educación, Ángel Gabilondo.
La Asociación para la Divulgación de la Hispanidad, DISAD, pidió hoy al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y al consejero de Cultura, Francisco Javier López Marcano, que soliciten al Ministerio de Defensa que le histórica bandera de España que mañana se intercambiará con México, dentro de los actos previos a la Cumbre entre ambos países, resida en Santander.
El objetivo de DISAD es que la bandera sea conservada en una instalación regional o local de máxima relevancia, en la que los escolares cántabros puedan visitarla y entender su importancia en la historia de la hispanidad.
Según el presidente de la asociación cultural, Eduardo Castillo, "símbolos como éste permiten a los escolares entender nuestra historia y situarse físicamente en acontecimientos que explican nuestra relación como países hermanados, que comparten vínculos históricos profundos".
Castillo ofreció la propia asociación para trabajar conjuntamente con las instancias regionales o locales para diseñar un conjunto de contenidos que permitan contextualizar las visitas a la bandera, con un repaso a la historia común entre España y México.
El estandarte español seleccionado para la permuta de mañana en Santillana del Mar es una bandera que se conserva en el Museo del Ejército, que fue tomada a las tropas del Cura Hidalgo en 1811, con recuadro central blanco con la imagen de la Virgen de Guadalupe en anverso y escudete con el águila sobre el nopal y con una serpiente en su pico, con la imagen de San Miguel a modo de timbre, en el reverso.
Esta bandera fue tomada a las tropas mexicanas por las tropas españolas en los enfrentamientos del Puente del Calderón, el 17 de enero de 1811, y se caracteriza por los emblemas adoptados por los mexicanos en los comienzos de su rebelión del color azul y de la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Por parte mexicana se entregará una bandera de infantería que se conserva en el Museo de Chapultepec. En concreto, se trata de una bandera Coronela del Batallón del Rey Fernando con el estandarte real, que forma parte de las cuatro enseñas tomadas a la expedición del General Barradas tras la batalla de Tampico, el 13 de septiembre de 1829, en su intento de tomar la ciudad de México.
Diseñadores de todo el mundo han sido invitados a presentar sus propuestas para una nueva bandera de Europa que refleje la realidad actual del continente. De los más de 1.400 diseños presentados se ha elegido 12 que serán izados en mástiles en el exterior de Hofvijver, en La Haya, desde el 31 de mayo al 6 de junio.
Bright Flags
A new symbol for Europe
Outdoor exhibition
Hofvijver, The Hague
Monday 31 May until Sunday 6 June
The current European flag, with the twelve golden stars against a blue background, was designed in 1955. Since then society in Europe has changed dramatically. Nowadays various cultures live and work together in a relative small area. What is the impact of this new, dynamic society with its diversity in culture, language and traditions on Europe’s identity? How do Europeans experience Europe? And how can that identity take shape?
Designers from across the world have been invited to consider these questions and to submit their ideas for a new symbol for Europe. More than 1,400 designs from 63 countries were received. An international jury selected twelve. These new symbols will adorn the flagpoles at the Hofvijver for a week.
The exhibition will be accompanied by a debate, featuring representatives of the European Commission and designers discussing Europe’s identity. The exact date, time and location will be announced on this website.
La tramitación del expediente, que ha finalizado con la aprobación de la bandera, ha sido llevado “de la mano del Consell Heràldic Valencià, que ha ido haciendo recomendaciones para que el emblema municipal se ajustase a los condicionantes que supone el hecho de que se desarrollara a partir del escudo del municipio ya existente. Además, el expediente cuenta también con un informe del Director del Colegio Heráldico de España, Luís Valero de Bernabé, en el cual se considera que la bandera cumple con las normas de la heráldica y la vexilología.
La nueva bandera de Oropesa del Mar es de proporciones 2/3, partida por la mitad horizontal, arriba de azul, debajo de plata o argent. En medio un castillo de oro blasonado en sable blasonado en gules de cuya torre del homenaje sale una bandera de plata o argent.
La nueva bandera aprobada provisionalmente por el pleno del Ayuntamiento permanecerá por periodo de un mes en exposición pública por si se presentara alguna alegación, plazo tras el cual, de no haberlas, se enviará la propuesta al Consell Heràldic, para su aprobación.
A partir de su aprobación definitiva, la bandera del municipio presidirá, junto a las banderas oficiales, todos los edificios municipales de Oropesa del Mar.
Francisco Gregoric
Para LA NACION
A propósito de los debates suscitados acerca de la bandera nacional frente al Bicentenario, vale la pena señalar que desde hace poco más de medio siglo existe una ciencia nueva que se dedica, específicamente, al estudio de estos símbolos patrios. Hay quienes no le atribuyen aún el nivel de ciencia, dándole, más bien, la categoría de una disciplina en formación. Esta actividad, cada vez más frecuentada, es la vexilología. Su nombre deriva de la palabra latina vexillum , que designaba un estandarte cuadrado de tela usado por las legiones de la antigua Roma. En consecuencia, las personas que se dedican a estos nuevos estudios son los vexilólogos.
El padre de esta área del conocimiento es el estadounidense Whitney Smith, profesor en Ciencias Políticas de la Universidad de Boston. El fue quien creó el término "vexilología" en 1957, y fue pionero en las publicaciones periódicas acerca del tema. Además de los muchos libros que publicó, uno de sus logros más destacados fue el diseño original de la bandera nacional de la República Cooperativa de Guyana.
En la Argentina, si bien hay una copiosa bibliografía sobre la bandera, desde los tiempos de Bartolomé Mitre, los estudios estrictamente vexilológicos fueron iniciados por Alberto Rubén Perazzo, quien lleva más de 30 años dictando cursos y escribiendo libros y artículos sobre el tema. Fundó en 1988 la Asociación Argentina de Vexilología (AAV), entidad sin fines de lucro, que pertenece a la Federación Internacional de Asociaciones Vexilológicas (FIAV). Esta entidad mundial realiza bianualmente un Congreso Internacional en diversos países. En 2005, se realizó en Buenos Aires.
La vexilología es diferente de la heráldica (ciencia y arte del estudio de los escudos de armas), con la que no comparte las mismas reglas. Un ejemplo es el empleo de los colores. En heráldica, existen pocos colores para formar los escudos, mientras que en vexilología hay infinitas variantes. Por caso, en heráldica solamente existe un azul de tonalidad media, mientras que en vexilología se consideran múltiples matices, entre ellos el azul celeste o claro, propio de la bandera nacional argentina.
La vexilología aúna el análisis histórico y los aspectos técnicos de la creación y evolución de las banderas. Por un lado, pretende establecer, mediante instrumentos científicos, la autoría y el origen de las banderas, contribuyendo así a una correcta conciencia nacional (y en este sentido prolonga y complementa el esfuerzo de muchos historiadores del presente y del pasado). Por otra parte, analiza las banderas actuales, evaluando su legislación, diseño, especificaciones técnicas y correcto modo de uso.
En este sentido, y a las puertas del Bicentenario, la vexilología puede ayudarnos a establecer definitivamente elementos técnicos de nuestra bandera nacional todavía no resueltos. Se trata, por ejemplo, de los tonos exactos de sus colores, que deberían establecerse en una escala internacional, para facilitar la fabricación y reproducción de banderas en el país y en el extranjero. Otros aspectos técnicos son las proporciones ancho/largo de la bandera, y el diseño gráfico exacto del sol. También resultaría de interés legislar sobre el ceremonial y el correcto uso de la enseña.
Finalmente, la vexilología, esta disciplina aún modesta, pero que se está desarrollando a puro esfuerzo y que cuenta ya con un buen número de exponentes en la Argentina, puede colaborar, en el futuro -como ya lo ha hecho-, con municipios, instituciones educativas y entidades de otra índole que han decidido tener una bandera local o institucional que los represente. Siempre sobre la base del respeto por la tarea de todos los investigadores, historiadores y hombres públicos que, en el pasado y ahora frente al Bicentenario, han hecho de la bandera nacional un símbolo de unión y defensa de lo propio.
El autor es el actual presidente de la Asociación Argentina de Vexilología.25 years under the Guernsey flag
Guernsey's flag is something everyone on the island is familiar with as it is flown from many buildings and the mast that stands on the weighbridge.But until 1985 this was not the case as before then Guernsey used the cross of St George, the same as England.
The flag was adopted to mark the 40th anniversary of Guernsey's liberation from German Occupation during WWII.
As well as the red Cross of St George the flag also features the gold cross of William the Conqueror.
Bailiff of Guernsey, Sir Geoffrey Rowland, said: "It ties us back into our constitutional roots... here we are of Norman stock but linked indissolubly to the English crown."
One of the motivating reasons behind the creation of a flag for Guernsey was the confusion that was caused by using the same flag as England.The example of this cited in the Guernsey Tourist Board's 1995 History of the Guernsey Flag was the Commonwealth Games where many competitors came away with the opinion that England was somehow fielding two teams.
The flag was designed, after much research, by the Guernsey Flag Investigation Committee chaired by the then Deputy Bailiff Sir Graham Dorey.
David Le Conte, who was secretary of the committee, said: "It was the end of a process that lasted maybe 100 years discussing what the Guernsey flag should be."
He explained that they "looked at many different designs" before settling on the one we know and added: "It's become an iconic symbol of Guernsey."
The flag became official as it was granted a Royal Warrant by Her Majesty The Queen and it was first flown on Liberation Day, 9 May 1985.
Culture and Leisure Minister, Mike O'Hara, said: "The population have really taken the flag to heart and its become part of our heritage."
Like the Guernsey flag, Sark and Alderney's banners also feature the Cross of St George with additions so all the flags of the Bailiwick follow a similar theme.
Alderney's flag features the red cross with the island arms, a lion rearing on its hind legs, while the Sark flag was originally the standard of Dame Sibyl Hathaway and features a red canton with two yellow lions.
BBC (imagen: Flags of the World)

Una protesta original e inédita, que ha servido para atraer la atención de la prensa portuguesa y española y que, lógicamente, no ha sentado nada bien a las autoridades portuguesas que, de momento, prefieren dar la callada por respuesta. Ni el primer ministro, José Sócrates, ni la ministra de Salud, Ana Jorge -responsable de la polémica decisión-, han querido comentar la actitud de los vecinos de Valença.
"No tenemos ninguna intención de cambiar de nación. Somos portugueses, y respetamos tanto la bandera española como la nuestra", dice Lina Pereira. "Pero la verdad es que en estos momentos nos sentimos más apoyados por los españoles que por los portugueses. ¡Viva España!".
El uso de la bandera, repiten todos los vecinos consultados, es en agradecimiento a las palabras de Antonio Rocha, alcalde de Tui, al otro lado de la frontera, que dijo que todos los pacientes de Valença que lo requieran serán bienvenidos en el servicio de urgencias del centro de salud de la localidad pontevedresa. Nuestros profesionales, vino a decir el alcalde, no hacen distinción de nacionalidades. "Queremos agradecer las palabras del alcalde y ridiculizar a la ministra", dice Julia Abreu, que compró la bandera española a un vecino por el módico precio de dos euros.
Cruzando el puente internacional sobre el Miño, al otro lado de la frontera, las cosas se ven de distinta manera, que no siempre coincide con las generosas palabras del alcalde de Tui. Una médico del servicio de urgencias del Punto de Atención Continuada de la localidad gallega explica que en los últimos días ha habido un sensible aumento de pacientes portugueses tras el cierre del servicio en Valença. "Las declaraciones del alcalde fueron poco afortunadas. Tendría que venir por aquí. Dos médicos y un enfermero cubrimos una población de 34.000 habitantes. Estamos al límite. Si ahora se nos añaden los 15.000 habitantes de Valença, no sé qué pasará".
Carlos Natal, portavoz del colectivo de usuarios del centro de salud de Valença, tuvo la idea de utilizar la bandera española como símbolo de la protesta. El alcalde de Tui se lo puso en bandeja, pero en el fondo sabía que tendría consecuencias e incomodaría a las autoridades portuguesas. Encargó mil enseñas a un negocio chino en la localidad gallega de Porriño, que en menos de 48 horas tenía listo el pedido. El negocio es el negocio. El día siguiente se repartieron entre la población y en cuestión de horas empezaron a ondear en Valença.
La realidad es que los habitantes a ambos lados de la frontera viven con mucha cercanía todo lo que se cuece al otro lado. "Somos portugueses, pero todos tenemos un rinconcito español en nuestro corazón. Soy seguidora de Nadal, de Alonso, y soy del Barça", dice Lina Pereira.
El País