31.8.12

XXVII Congreso Nacional de Vexilología


Los próximos 6 y 7 de octubre tendrá lugar en Plasencia (Cáceres) el XXVII Congreso Nacional de Vexilología, evento que organiza cada año la Sociedad Española de Vexilología.
El lugar de celebración será la Sala Verdugo, situada en la calle Verdugo, s/n. La asistencia es gratuita.
Al mismo tiempo, se celebrará una exposición de banderas de distintas épocas y lugares, pertenecientes a la colección de la SEV y de algunos de sus miembros.
Pulse aquí para descargar el tríptico con el programa y la hoja de inscripción.
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24.8.12

Experto ruso revela los secretos del tricolor del Kremlin

Las banderas de Rusia que ondean en el Kremlin y en la sede del Gobierno ruso están hechas en tejido especial y tienen proporciones exclusivas, esos y otros secretos fueron revelados por el responsable del tricolor izado sobre los edificios gubernamentales del país, Serguei Babenko, en ocasión del Día de la Bandera de Rusia.

“Cuando elegíamos la tela para confeccionar las banderas partimos de que debe ser muy resistente. ¿Se imagina la situación cuando el estandarte del Kremlin se rompe y solo quedan trozos de tela agitándose en el aire?”, dijo Babenko en una entrevista al diario Moskovskiy Komsomolets.

Para evitar que esto ocurra, mas banderas de uso oficial del país se realizan en un poliéster especial y no en el crespón, como se hacía antes.

Otro secreto es el tejido muy diferente al que se aplica en la fabricación de la mayor parte de los textiles, y por ello, las banderas oficiales que ondean sobre elñ Kremlin o sobre la sede del Gobierno y el parlamento tienen una resistecia excepcional.

“Por ejemplo, si en su lugar colgamos sobre el Kremlin o la sede del Ejecutivo una camiseta de algodón, al paso de dos o tres horas solo quedaría la parte del cuello”, dijo Babenko en alusión a los fuertes vientos que agitan las principales banderas del país.

Al mismo tiempo, el experto reconoció que la vida útil de la bandera, incluso de la más resistente, no es muy larga.

Así, el tricolor de la sede del Gobierno es revisado cada dos semanas, porque está a más de 100 metros de altura y le afectan más los vientos que al estandarte del Kremlin que, al ser colocado a una altura más baja, pasa un examen cada mes y medio y en caso de presentar un buen aspecto, es lavado y devuelto a su lugar sin la necesidad de ser sustituido por otro igual.

La principal bandera de Rusia, de 3 por 4,5 metros, adorna una de las cúpulas del Kremlin. Mientras, sobre la residencia de Vladímir Putin está izado un estandarte presidencial de 2,5 por 2,5 metros. Se trata de unas réplicas de los símbolos nacionales rusos, pues los originales se encuentran en el despacho del Jefe del Estado. Por su parte, la bandera de la sede del Ejecutivo ruso tiene las mismas dimensiones que la de Kremlin.

Como ocurre con cualquier bandera del mundo, sus enemigos principales son las aves, pero las palomas y los cuervos al volar sobre el Kremlin guardan prudente distancia del tricolor ruso, "lo que pasa es que por su tamaño, la bandera rusa produce un ruido espantoso para las aves", dijo Babenko al recordar que el Kremlin se encuentra sobre siete colinas, donde soplan vientos permanentes durante todo el año.

17.8.12

Heráldica local en lista de espera

RAFAEL FRAGUAS Madrid 17 AGO 2012 - 00:02 CET

De los 179 municipios de la región, la inmensa mayoría posee hoy escudo propio. Muchos cuentan también con bandera. Los lugareños ven representadas en ellos y en los estandartes que los estampan señas de su identidad y su pasado. Unos y otros incluyen una serie de elementos significantes, teñidos generalmente en cinco colores, gules (rojo), azur (azul), sable (negro) sinople (verde) y púrpura, así como representaciones de objetos, animales y lemas cuya combinación produce un significado que distingue e identifica a quienes de ellos se reclaman. Hay además aditamentos ornamentales como cintas, lambrequines u orlas. Contrariamente a lo que suele creerse, cada español, y por extensión cada madrileño, tiene el privilegio de elegir las armas de su propio escudo independientemente de su origen y de su posición social. “De tal distinción carecen otros nacionales europeos”, señala Fernando del Arco, heraldista y durante décadas presidente de la Sección de Heráldica y Genealogía del Ateneo de Madrid. Es autor del libro Labras heráldicas madrileñas.

Montes, zapatos y aviones

El escudo de Becerril de la Sierra muestra tres montes blancos sobre fondo azul de su cercana serranía; hasta 12 tortugas figuran en el de Galapagar y doce colmenas blasonan el de Colmenar Viejo, mientras un castillo incendiado signa el blasón de Velilla de san Antonio; en el escudo de Carabaña, famosa por sus aguas medicinales, hay una gran fuente; y en el blasón de Chapinería un bota lo singulariza, en recuerdo de los zapateros de chapines que allí faenaban. Uno de los blasones más pintorescos es el de Getafe que pese a su origen altomedieval luce, hoy innovado, una decena de aviones de plata.

Elaborar el repertorio heráldico de Madrid no fue tarea sencilla. Menos de la mitad de los municipios de la región, concretamente 74, ya lo tenían desde tiempo inmemorial. Pero el resto, hasta 179, tuvo que dotarse de uno nuevo así como de una bandera propia a partir de 1985, ya que la antigua provincia de Madrid pasó a ser Comunidad Autónoma uniprovincial. Pero, aún hoy, los Ayuntamientos de Madrid, Brunete, Chinchón, Somosierra y San Agustín de Guadalix “no han tramitado o no han obtenido aún la preceptiva autorización de sus escudos por parte del Gobierno regional”, según fuentes de la Comunidad de Madrid. Por su parte, fuentes municipales madrileñas subrayan que el escudo de la ciudad tiene un pasado centenario y que como tal ha sido registrado en la oficina registral de Patentes y Marcas en el año 2009, hecho que consideran acreditación suficiente.
Unificar criterios

Las normas estatales y autonómicas al respecto, emitidas entre 1984 y 1987, trataron de unificar criterios modificando una legislación estatal anterior que databa de 1952. “Las nuevas normas exigían a los Plenos municipales un expediente y un proyecto sobre escudos y banderas, encomendados a un heraldista, de tal manera que aunaran historicidad municipal, valores reconocidos, distinciones características de cada villa y preferencias de los lugareños”, explica el heraldista Fernando del Arco, que informó entonces algunos emblemas. La aprobación de tales insignias correspondía a la Comunidad Autónoma, según sendos Reales Decretos de marzo y julio de 1984 y 1987, respectivamente.

En muchos de los flamantes escudos abundan hoy las olas de plata y azul que caracterizaban a villas ribereñas de los ríos que riegan la región. En muchos otros escudos figura un acueducto, vestigio de la pertenencia medieval a Segovia de numerosos municipios madrileños, casi todos los del centro-noroeste y algunos del centro-sur. Otro de los elementos heráldicos más repetidos en la escudería blasonada madrileña es el lema de las familias latifundistas de los Mendoza, duques de Medinaceli y del Infantado, emparentados con los de Lerma y Osuna:Ave María gratia plena. El caso de Rivas Vaciamadrid es hoy singular, ya que, si bien posee un símbolo de identidad corporativa, con una estrella de plata, por desavenencias entre el Pleno municipal y la Academia de la Historia, que brinda su dictamen, ha carecido durante años de escudo y de bandera homologados por el Gobierno regional, según explica Jacinto Martín de Hijas, que fue funcionario municipal allí desde 1979 hasta su reciente jubilación.
Siete estrellas sobre fondo rojo

El despliegue de escudos municipales abarca hoy un polícromo abanico. Al ser el carmesí el color por excelencia de las dos Castillas, a caballo de las cuales Madrid cabalga, fue el pabellón rojo sobre el que se estamparon las siete estrellas y las dos torres castellanas de plata que configuran hoy el escudo y la bandera regionales. Hubo parlamentarios del PP que acusaron entonces a los diseñadores del estandarte madrileño de reproducir la bandera del vietcong comunista vietnamita, como se recordaba con sorna en el entorno del socialista Joaquín Leguina, primer presidente del Gobierno regional. Sus adversarios parecían desconocer que las siete estrellas figuraban en el propio escudo de Madrid desde la Edad Media. Por cierto, cuentan las crónicas que en plena batalla de Las Navas de Tolosa (Jaén), en 1212, el estandarte de una mesnada de guerreros madrileños, con su osa erguida sobre el madroño, fue confundido con el pendón del Señorío de Vizcaya, que mostraba un gran lobo.

Madrid presenta la particularidad de rematar su tradicional escudo municipal con una corona real abierta –la mayoría de los regionales lo hacen con una corona cerrada-, que algunos heraldistas consideran signo imperial por haber sido la cortesana villa capital de un imperio.
Vestigios medievales

Aunque el auge capitalino no sobrevino hasta el siglo XVI bajo Felipe II, que asentó establemente la Corte, Madrid conserva algunas labras armeras de origen bajomedieval: las más vetustas se encuentran en la plaza de la Villa, sobre el dintel de la que es hoy sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Se trata de la casa contigua a la Torre de los Lujanes, un linaje familiar de los más veteranos de la ciudad -coinciden los genealogistas- junto con los de Luzón, Zapata, Barrionuevo, Gato y Ramírez. Son dos escudetes bajomedievales, fechados en torno a 1470, muy semejantes a otros que tachonan la fachada de la iglesia de los Jerónimos, construida en 1506, y a otros más que ornamenta la tardo-gótica capilla del Obispo, en la plaza de la Paja. No obstante, el escudo más veterano de la ciudad por el motivo de su hechura, es el blasón del Papa Inocencio VI, con las tres coronas de su tiara, que se encuentra a la espalda de la iglesia de san Ginés de la calle del Arenal. Fue allí instalado tras una bula emitida en 1358 por aquel Pontífice para privilegiar con indulgencias a quienes ayudaran a la reconstrucción del templo madrileño, saqueado poco antes por infieles.

En la Ciudad Universitaria de la Complutense se encuentra la pétrea puerta del antiguo Hospital de La Latina, que contiene cuatro escudos medievales de 1499, y que se atribuye a un alarife morisco de nombre Hassán. Fue trasladada piedra a piedra desde la calle de Concepción Jerónima, su primitivo enclave. Uno de los más bellos escudos heráldicos de Madrid se atribuye a un diseño del artista italiano Juan Lorenzo Bernini, el hombre que magnificó y universalizó Roma. El gran blasón, de fines del siglo XVII, destella en la iglesia de las Calatravas de la calle de Alcalá.

La fachada heráldicamente más ornamentada pertenece al Antiguo Hospicio de San Fernando, en la calle de Fuencarral, 78, que muestra junto a los dinteles de sus ventanas hasta 14 blasones de distintos reinos hispanos. Fueron labrados entre 170 y 1726 por orden del arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada churrigueresca del hoy Museo de Historia y hasta hace poco Archivo Municipal.

Entre las labras armeras de mayores dimensiones de Madrid, aparte de las que coronan el Palacio Real, figura la que blasona el edificio que fuera Cárcel de Corte, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, en la plaza de las Provincias, Junto a la Plaza Mayor. Otra de muy gran tamaño remata el palacio de Murga o de Linares, sede de la Casa de América, en la plaza de Cibeles. Sin duda el blasón pétreo de más tamaño en toda la región es el que tachona el frontispicio del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, de unos tres metros de diámetro, que perteneció al cardenal e infante de España Luis de Borbón. Data del siglo XVIII.
Un museo blasonado

El Museo Nacional de Artes Decorativas, según informa su jefa de Documentación, Ana Cabrera, “atesora un ajuar de hasta 700 emblemas heráldicos, inventariados por la estudiosa portuguesa Sofía Gomes da Costa, en unos 500 objetos ornamentales”. Decoran crista, metales, cerámica -los famosos botanes de Farmacia-, cuero, muebles y vajillas“, como muestra la primorosa sopera de Felipe V, esmaltada con el escudo de la Casa de Borbón. Deslumbra el llamado paño de Estado, un tapiz funerario arzobispal del siglo XVII bordado en oro y pedrería, de más de tres metros de longitud”, señala la responsable documentalista.

San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez, Torrelaguna y Navalcarnero son quizá las localidades madrileñas con mayor número de blasones –no cabe olvidar ni el Palacio Real de Madrid ni los Sitios Reales de las dos primeras localidades, verdaderos viveros heráldicos- pero muchos otros municipios timbran con heráldica propia sus mejores casas solariegas y sus edificios consistoriales donde, cada mañana, las banderas locales flamean al viento desde lo alto de sus balcones exhibiendo sus signos distintivos.

5.8.12

El sur de Estados Unidos se aferra a sus señas

MARC BASSETS | RICHMOND (VIRGINIA)
Corresponsal

La bandera confederada es, para muchos norteamericanos, un emblema racista, una herencia del esclavismo y la segregación que se asocia a los estados del sur, derrotados en la guerra civil.

Pero el sur -un territorio imprevisible, todavía un enigma para una parte del país, para los yanquis del norte- ofrece a veces al visitante desprevenido giros inesperados. Por ejemplo: toparse con negros -descendientes de los esclavos y después víctimas del apartheid que existió en esta parte de Estados Unidos hasta un siglo después del final de la guerras- que enarbolan la bandera de la Confederación, la cruz de San Andrés azul con estrellas blancas y sobre un fondo rojo.

Un sábado de julio en Richmond -capital de la Confederación durante la guerra, entre el 1861 y el 1865- una decena de personas se han congregado frente al Museo de Bellas Artes de Virginia y la Capilla Confederada. Esta iglesia diminuta se ubica en terrenos propiedad del museo, que en el 2010 prohibió que la bandera confederada ondease en la capilla: no parecía la mejor carta de presentación para una institución con vocación cosmopolita.

Los congregados protestaban contra lo que consideran una "profanación". Entre los manifestantes se encontraba John Henry Taylor, un policía retirado. "Desde 1865 somos un país ocupado. Igual que Francia durante la Segunda Guerra Mundial", dijo. Cuando intentó plantar una bandera en los arbustos que separan la iglesia de la calle, una pareja de policías le instó a retirarla. Trifulcas como esta -por una bandera, por un símbolo- no son excepcionales en los viejos estados de la Confederación.

Tras el intento infructuoso de plantar la bandera, llegó al lugar de la protesta una mujer vestida con los colores sureños y con la enseña confederada en la mano. "Ya que no quieren verla, les daremos un montón", dijo. La mujer, que se llama Karen Cooper, es afroamericana, y no ve contradicción entre este hecho y su apego a lo que -guste o no a los defensores de la bandera- es un símbolo de la opresión. Para ella, "representa la libertad". ¿Cómo?

"Quizá los yanquis no lo reconozcan. Pero esta es una bandera americana. Los sureños somos americanos. Somos verdaderos americanos. Somos verdaderos patriotas. Creemos en nuestra Constitución. Y el país se fundó con esclavos. Y si no estoy enfadada con los padres fundadores, no puedo enfadarme con mis hermanos sureños -argumentó Cooper-. Si no culpo a los africanos que nos vendieron, no puedo culpar a los sureños".

El sur del 2011 tiene poco que ver con el de hace 50 años, cuando se conmemoraba el centenario de la guerra civil. El sur es más diverso: por la inmigración interna (negros del norte regresan a la tierra de sus abuelos) y externa (la pujanza hispana es visible en estados como Georgia o Virginia). Los problemas de su economía, postrada durante décadas, son similares a los del resto del país. En el 2008 un candidato negro como Barack Obama desafió los prejuicios y ganó en Virginia y Carolina del Norte. Los acentos se diluyen. Para una mayoría, la bandera significa poco.

Y, sin embargo, muchos sureños se aferran a sus señas de identidad. O quizá ocurra que, cuanto menores son las diferencias, más necesidad hay de resaltarlas. Sería lo que el escritor y político canadiense Michael Ignatieff llama, retomando una expresión Freud, el "narcisismo de las pequeñas diferencias". La bandera, los héroes, una manera de explicar y explicarse la guerra distinta al resto del país: el sur ha cambiado, pero, para citar la célebre sentencia del más ilustre de los novelistas sureños, William Faulkner, "el pasado no ha muerto; de hecho ni siquiera ha pasado".

¿Cómo explicar, si no, la abundancia de las banderas confederadas una vez se cruza el río Potomac, desde Washington, para adentrarse en la Confederación? ¿Cómo explicar la afición, más intensa aquí que entre los yanquis, a recrear batallas de la guerra civil? ¿Cómo explicar que Nikki Haley, la gobernadora de Carolina del Sur, originaria de la India y en apariencia ajena a la herencia identitaria de la región, haya defendido que la bandera confederada se mantenga frente al Capitolio de Columbia, la capital del estado? ¿Puro folklore?

No son sólo las banderas. El sur tiene sus mitos. Muchos sureños cultivan un relato de la guerra civil que poco coincide con la historiografía seria. De la misma manera que los orígenes de la guerra civil española, 73 años después de terminar, sigue siendo objeto de disputa política, al hablar de la guerra civil de EE.UU. se insiste que no hubo ni buenos ni malos, que todos los bandos cometieron atrocidades, o que el motivo principal de la guerra no fue la esclavitud en el sur sino motivos de otro orden (la hegemonía económica o las competencias de los estados). La historia canónica -el norte tenía la razón moral- se discute en el sur.

En el cementerio de Hollywood, en Richmond, reposan los restos de generales sureños y de Jefferson Davis, el presidente de la Confederación durante la guerra, el homólogo y rival del presidente legal, Abraham Lincoln. El mismo día que, frente al Museo de Bellas Artes de Virginia, se organizaba la protesta contra la profanación de la bandera, Eric Richardson, un historiador de Carolina del Norte, desafiaba el sol y el bochorno para colocar banderitas en las tumbas de soldados de este estado caídos durante la guerra.

"A quien me diga que el racismo es un problema sureño yo le digo: 'Sí, si ponemos la frontera en Canadá. No es un problema sureño. Es un problema americano", dijo. "Ahora hemos reducido la guerra civil americana al debate sobre una cosa: la esclavitud. Desafortunadamente no puedes convencerme de que un hombre pobre que no tiene esclavos está dispuesto a morir para defender que alguien los tenga". Un argumento habitual es que la mayoría de combatientes de la Confederación no eran propietarios de esclavos y, por tanto, no luchaban por la esclavitud.

Las heridas, sostiene, "siguen abiertas" y tardarán "otros 150 años" en cerrarse.

-Es mucho tiempo, ¿no?

-En el sur, no. Es como si fuera ayer -respondió-. Recuerdo cuando yo era pequeño. La familia iba a visitar cementerios. Una abuela o una tía-abuela te decía: "Aquí está enterrado el tío George, el tío-abuelo Fred aquí, y aquí la tatarabuela, pero su marido no, porque está en Gettysburg".

El campo de batalla de Gettysburg está en Pensilvania.

"Así que -prosiguió- en el sur, desde que naces hasta que creces, esto es lo que te enseñan. Cuando vas a la escuela, intentan deshacer lo que tu madre, tu abuela, tu tía-abuela te enseñaron. Y no funciona. ¿Me estás diciendo que lo que mi madre me contó es incorrecto?".

La Vanguardia

31.7.12

Bandera de EE.UU. aún sigue de pie en la Luna tras 42 años



El hombre llegó a la Luna 42 años atrás y la bandera que allí instaló todavía sigue en pie, según un informe de la NASA, que divulgó fotografías que así lo demuestran.

La bandera soportó años de radiación y temperaturas extremas.

Las imágenes fueron capturadas por el satélite 'Lunar Reconnaissance Orbiter' (LRO), que se lanzó para realizar un mapeo con imágenes de alta calidad para determinar cuáles son los mejores lugares para establecer una futura base lunar.

El LRO, lanzado en 2009, también pudo captar diversos artefactos, objetos y huellas que la misión Apolo dejó en aquella misión histórica.

Se creía que la bandera de Estados Unidos había sido derribada por los mismos impulsores de la nave en el regreso a la Tierra. Incluso Buzz Aldrin, uno de los astronautas de la misión, lo había informado.

Ahora, gracias a las imágenes de alta definición y a las sombra que proyecta la bandera, se sabe que la bandera sigue de pie. La NASA explicó que al contemplar una serie de imágenes del lugar en diferentes momentos del día, se puede apreciar como la sombra cambia de lugar.

Lo único que no se sabe es cuál es el estado de la bandera. Se presume que descolorida -como mínimo- y estropeada.
 

29.7.12

Un viaje por nuestras estrellas

escrito por Luis Enrique Borgues
domingo, 29 de julio de 2012

Las estrellas son parte fundamental de nuestra bandera, aunque por un tiempo estuvieron ausentes del tricolor, y sin embargo, ellas complementan el significado del símbolo patrio, de modo que haremos un viaje por nuestras estrellas. Todo comenzó con Gual y España. Aquellos precursores del sueño libertario, inventaron una bandera. Extraña, si se quiere, pues era blanca con un sol radiante. Cuatro columnas verticales, dorado, rojo, blanco y azul. Una franja horizontal azul con cuatro estrellas blancas. Esa bandera desapareció con el baño de sangre y represión de las autoridades españolas... Luego vendría la creada a bordo de un barco, "El Leander", cuando Francisco de Miranda cosió con sus propias manos, un tricolor mientras esperaba por la conformación definitiva del pequeño ejército con el cual invadiría a Venezuela. Esto aconteció el 12 de marzo de 1.806 en aguas del Caribe. Sólo que los colores estaban invertidos, quedando el azul de primero, el amarillo al centro y el rojo de tercero, sin estrellas. Ese diseño evolucionó y para el 14 de julio de 1.811, era muy parecido al pabellón actual, amarillo, azul y rojo, sin estrellas y con las franjas desiguales. Esa fue la bandera elegida para guiar al ejército patriota durante la gesta heroica independentista, mas con el correr del tiempo surgieron nuevas realidades que fueron reflejándose en nuestro pabellón nacional. Al iniciarse las luchas por nuestra libertad, se asumió el tricolor mirandino. Esta bandera fue presentada públicamente junto con el Acta de la Independencia, el 14 de julio de 1.811. Es de imaginar la emoción de todos los presentes, en la Plaza Mayor los cadetes José María y Prudencio España, hijos del asesinado líder pre independentista José María España, izaron la bandera. La bandera cambiaría en diversas ocasiones, siendo una de éstas, la acontecida En Un Día Como Hoy, 29 de julio de 1.863, cuando el presidente de la República, General Juan Crisóstomo Falcón, decretó el retorno de las siete estrellas a nuestra bandera nacional.

En los primeros tiempos de la República, la bandera tenía siete estrellas para representar a las provincias que unidas declararon la independencia. Aquellas estrellas eran azules y estaban estampadas en la franja amarilla... Otro cambio importante de nuestro pabellón nacional, se produjo al vencer la República en la campaña de Guayana, el 20 de noviembre de 1.817, se decretó incluir una octava estrella para representar la provincia recién liberada. Esta bandera se mantuvo vigente por cuatro años, pues al consolidarse la Gran Colombia, el Congreso reunido en Cúcuta en 1.821, decretó retornar al pabellón de 1.811, sin estrellas y con el escudo de la Nueva Granada... Por 10 años lucimos esa bandera sin estrellas. Pero, al llegar a su fin la Gran Colombia, la bandera sufrió una ligera transformación, pues las tres bandas pasaron a tener igual tamaño y se sustituyó el escudo de la Nueva Granada por el de Venezuela, además, desde ese momento las cornucopias con su carga de abundancia, fueron colocadas hacia abajo, rematando el diseño con la inscripción "República de Venezuela". Esa fue la bandera que inició nuestro tránsito como nación, el tricolor mirandino sin estrellas...

En 1.859, el Ejército Federal, al iniciar la cruenta guerra de 5 años, en febrero de 1.859, combatió con una bandera tricolor de siete estrellas, mas al avanzar en triunfos, en julio del mismo año propusieron una bandera con veinte estrellas. Pero el modelo que se impuso con el triunfo federal de 1.863, fue un tricolor con las siete estrellas, pero en esta oportunidad en la franja azul. Eran estrellas blancas de cinco puntas. Seis de ellas formaban un círculo, mientras que la séptima se encontraba en el centro del mismo. Esa bandera estuvo vigente por 42 años, hasta que el presidente Cipriano Castro decretó que las siete estrellas debían formar un círculo en la franja azul de la bandera.... 25 años más tarde, el Congreso decretó la forma más conocida de nuestra bandera con las siete estrellas blancas, en arco sobre la banda azul.... Finalmente llegaría el Decreto del Comandante presidente Hugo Chávez, haciéndole honor al Decreto del Comandante Libertador Simón Bolívar, donde ordenó incluir una octava estrella para representar la provincia de Guayana, liberada el 20 de noviembre de 1.817... Recordamos la historia de uno de nuestros símbolos patrios, la bandera, a la cual se le decretó un cambio, En Un Día Como Hoy, 29 de julio de 1.863.

Los vascos de América y la primera bandera de Euskal Herria



POR OSCAR ÁLVAREZ GILA

EL pasado 14 de julio, con ocasión del aniversario del izado por vez primera de la ikurriña en la sede del Euzkeldun Batzokija de Bilbao, se publicó en este mismo periódico un interesante artículo de Aitzol Altuna sobre el origen de la ikurriña y otras banderas nacionales que, con mayor o menor fortuna, fueron utilizadas en el pasado para representar la identidad vasca. El autor reseñaba, entre otros ejemplos, una bandera diseñada en 1881 por el carlista Pedro Soraluce para ser usada como símbolo de la unión de las cuatro provincias vascas peninsulares, y que fue presentada por vez primera en un acto público en París en homenaje a Víctor Hugo.

Por vez primera y casi por última, dado que dicha bandera apenas llegó a ser conocida, mucho menos usada, en Euskal Herria. Buena muestra de ello es la propia descripción que hace el autor de dicho artículo de la bandera, señalando entre otros elementos de forma errónea que la bandera presentaba "en el centro un lauburu o esvástica redondeada". Efectivamente, las fuentes que nos describen la bandera hablan de que se incluía en ella "el histórico lauburu", pero como bien ha demostrado Santiago de Pablo en un reciente artículo (2010), el nombre "lauburu" no comenzó a designar a lo que hoy entendemos como tal hasta comienzos del siglo XX: en 1881, cuando se diseño esta bandera, "lauburu" significaba eso mismo: una formación cruciforme formada por cuatro cabezas de reyes moros, en recuerdo de una legendaria batalla medieval en la que mesnadas de los cuatro territorios vascos lucharon de forma conjunta. Así lo señalaba Augustin Chaho, el primero en describir este particular lauburu. Y para comprobarlo, bastaría con acudir al artículo que en 2003 publicara Coro Rubio en la revista Sancho el Sabio, en el que reproduce una imagen fotográfica del boceto que el propio Soraluce elaboró y remitió a las autoridades de las diputaciones vascas.

Pero no es esto de lo que quiero hablar hoy, sino de un capítulo casi completamente desconocido de la historia simbológica de la identidad vasca. Porque esta bandera, que como hemos señalado prácticamente pasó sin pena ni gloria entre nosotros, tuvo un éxito inusitado al otro lado del Atlántico, en las incipientes colonias que la emigración de numerosos vascos en la segunda mitad del siglo XIX estaba creando en países como Argentina, Uruguay o Cuba, principalmente. En estos tres territorios, los primeros centros vascos o euskal etxeak que se crearon a fines de la década de 1870, no solamente recibieron y aceptaron con prontitud la nueva bandera, sino que recientemente estamos comenzando a descubrir que la usaron durante algunas décadas, casi hasta el cambio de siglo, como una auténtica y verdadera bandera nacional vasca, en el contexto de las sociedades en que estos vascos vivían, trabajaban y mostraban su identidad particular como euskaldunes.

El primer episodio se vivió el 1 de noviembre de 1882 en Buenos Aires. Ese día se inauguraba la plaza Euskara, el mayor frontón de pelota vasca del país, financiado por los socios del centro vasco Laurak Bat de la capital argentina. Ese mismo día, realzando la importancia del acto, se hizo la presentación pública e izado de la nueva bandera, que las fuentes denominan "bandera de Euskal Erria". El acto incluyó un ritual que incluía la elevación de la nueva bandera vasca a una situación equiparable a las banderas argentina y española que también se enarbolaban en el recinto. Más aún, la propia bandera vasca fue izada, al igual que las otras dos, a los sones del himno vasco, que en aquellos años no podía ser otro que el Gernikako Arbola de Iparragirre.

Pocos meses más tarde, los vascos de Montevideo hacían lo propio al usar por vez primera la bandera en el desfile protocolario que abrió las fiestas nacionales que organizaron los vascos de la ciudad de Minas. Allí acudió una representación del centro vasco de la capital uruguaya, llamado también Laurak Bat, cuya junta directiva marchó solemnemente, a los acordes del mismo himno vasco, precedidos solemnemente por la nueva bandera. Y en La Habana, que por aquel entonces era todavía una ciudad colonial española, los vascos tuvieron que resignarse a que la nueva "bandera de la unión" no ondeara en las fiestas anuales de la virgen de Begoña de aquel año, sino en las de 1883, debido al retraso en su envío a Cuba por parte de la empresa barcelonesa encargada de elaborarla.

"Bandera de Euskal Erria", "Estandarte vasco", "Bandera de la unión"... Los diferentes nombres con los que se refieren las fuentes a esta nueva bandera nos indican que, para aquellos vasco-americanos que la usaban, su significado iba más allá de la simple representación institucional de un centro vasco. Era, sobre todo, un modo de plasmar mediante el instrumento de la simbología, del mismo modo que hacían el resto de las naciones, su propia identidad como vascos, superando la vieja división entre los territorios y sus particulares banderas y escudos. La bandera ondeaba en lugar de honor y presidía las reuniones de las juntas directivas de los centros; ondeaba en el exterior de las sedes de las euskal etxeak junto con la bandera nacional del país anfitrión; se la hacía encabezar los órganos de la prensa vasco-americana creados al calor de las euskal etxeak; se la hacía desfilar con la solemnidad y reverencia propia de un símbolo patrio; protegía desde la altura las fiestas y romerías que los vascos organizaban como medio de estrechar los lazos de la colectividad y mostrar al resto de sus conciudadanos americanos el orgullo de su identidad.

De hecho, a pesar de que su simbología, basada en el número 4, hacía referencia en la mente de su creador únicamente a los vascos peninsulares, como ya hemos señalado, en su periplo americano esta bandera pronto pasó a representar -y ser aceptada- por todos los vascos, independientemente de su procedencia. Los vasco-americanos, en la década de 1880, ya estaban dando pasos acelerados para superar la división, que muchos de los líderes de la colectividad rechazaban por "artificial", entre vascos españoles y franceses. La identidad vasca era algo que se situaba por encima de cualquier división fronteriza, incluso para aquellos que no veían incompatible la identidad vasca con el mantenimiento de la española o francesa, respectivamente. Solo en el caso de Montevideo se plantearía, en 1886, una moción para modificar esta bandera al calor de una ley recientemente aprobada por el gobierno uruguayo que prohibía el uso, por parte de las asociaciones creadas por los inmigrantes, de cualquier bandera nacional que no fuera la uruguaya. El hecho de que los vasco-uruguayos se plantearan elaborar un nuevo emblema a raíz de esta ley, ya nos indica en cierto modo el carácter de símbolo nacional que le otorgaban. Pero fueron incluso más allá, y para complementar el uso interno de la bandera de 1881, a la que nunca renunciaron, diseñaron otro estandarte, en el que se incorporaban elementos, no de las cuatro, sino de las siete provincias, como un medio para expresar de un modo más completo y cabal la realidad de la identidad vasca. Una realidad que, para quienes dirigían la colectividad vasca de Montevideo, integraba a todos los territorios entre el Adour y el Ebro en pie de igualdad.

Ya a comienzos del siglo XX, con la llegada de nuevas propuestas simbológicas desde Euskal Herria (el escudo del Zazpiak Bat, primero, y seguidamente la propia ikurriña), la vieja bandera de 1881 fue languideciendo paulatinamente. Se perdió en 1898 en Montevideo, cuando problemas económicos obligaron a cerrar el centro vasco y los vascos estarían más de una década sin soporte institucional. En Buenos Aires siguió presidiendo la sede social, pero las nuevas generaciones de inmigrantes, para las que su significado era desconocido, acabaron por dejarla en el olvido; solo en 1915 fue usada por el sector españolista que lidiaba en aquel año por el control del Laurak Bat, como arma arrojadiza contra el nacionalismo y la ikurriña, pervirtiendo su inicial significado y provocando su desaparición cuando el nacionalismo se hizo con el control del centro. La única excepción se halla en el caso de La Habana, dado que la bandera acabaría por convertirse en emblema de la Asociación Vasco-Navarra de Beneficencia, la institución decana de los vascos en Cuba, y de este modo convivió hasta casi nuestros días junto con la ikurriña.

Cabe una última pregunta, y es la de dilucidar por qué tuvo la bandera de 1881 una historia tan diferente a ambos lados del Atlántico. Para el caso de los vasco-americanos, creo tener la respuesta. La bandera respondía a una necesidad generada en el seno de las propias colectividades vascas. Alejados de su tierra y arraigados en territorio ajeno, en una sociedad multicultural producto de las grandes inmigraciones, los vascos aprendieron en América a apreciar más los elementos comunes que los unían, que los particularismos y viejas divisiones provincianas entre territorios. En ese gran laboratorio identitario que fue la emigración, los vascos eran cada vez menos vizcainos, alaveses, navarros, suletinos... y más vascos, sin otro apellido. El uso de una bandera común era, simplemente, un paso más a la hora de hacer evidente, de un modo visual, lo que ya estaba siendo una realidad dentro de la colectividad. La idea de que los vascos constituían un pueblo con su propia y particular identidad.

Deia (imagen: Astui, Aingeru. Símbolos de Euskal Herria

27.7.12

El Concello de Lugo ya tiene escudo y bandera oficiales



El Concello de Lugo ya dispone de escudo y de bandera oficiales. El Consello da Xunta celebrado esta mañana ha aprobado las enseñas, que se establecen como símbolos oficiales de la ciudad. El pleno municipal había dado el visto bueno a su modificación en la sesión celebrada el 30 de junio del 2008.

El escudo representa un torre flanqueada por dos leones dorados. Por encima, y sin tocarla, se sitúa un cáliz de oro con la Hostia de plata. La bandera muestra el escudo de la ciudad sostenido por dos leones sobre paño blanco. Los emblemas han sido propuestos por el estudioso Eduardo Pardo de Guevara y Valdés, delegado en Galicia del Consello Superior de Investigacións Científicas y director del Instituto de Estudos Galegos Padre Sarmiento.

26.7.12

Una bandera surcoreana en lugar de norcoreana, primer incidente olímpico

El partido de fútbol femenino entre Colombia y Corea del Norte, de la primera jornada del grupo G del torneo olímpico de Londres-2012, empezó el miércoles en Glasgow con una hora de retraso después de una confusión entre las banderas de las dos Coreas.

"La bandera surcoreana fue mostrada por error en la pantalla gigante en lugar de la bandera de Corea del Norte", indicó el Comité de Organización (LOCOG) en un breve comunicado, tras casi una hora de retraso.

"Se trata de un claro error, nos disculparemos ante el equipo y el Comité Nacional Olímpico (norcoreano). Se tomarán medidas para que esto no vuelva a ocurrir", añadió.

Instantes antes, una fuente en el lugar preguntada por la AFP, pero que prefirió permanecer anónima, había señalado que el retraso se debía al rechazo de las norcoreanas a jugar porque la bandera que se añadió a sus fotografías en los videomarcadores del estadio era la de la vecina Corea del Sur.

Por internet comenzaron a circular pronto imágenes donde se veía el error en los videomarcadores, con la bandera surcoreana para acompañar las imágenes de las jugadoras de Corea del Norte.

El partido tenía que haber comenzado a las 19h45 locales (18h45 GMT), pero las imágenes de televisión mostraban la mención "Competición retrasada", sin avanzar más detalles oficialmente. Finalmente, ambos equipos saltaron al césped una hora más tarde y el encuentro comenzó hacia las 19h45 GMT.

Según el Comité Olímpico Internacional (COI), la gestión de las imágenes en las pantallas de los estadios son responsabilidad del LOCOG y no del propio COI. Los cambios en los videomarcadores deben realizarse desde Londres.

Corea del Norte y Corea del Sur mantienen relaciones tensas desde la guerra en su pequeña península del este asiático (1950-1953).

En el pasado, ambos países llegaron a desfilar juntos en la ceremonia inaugural olímpica, pero el deterioro de las relaciones diplomáticas entre ambos en los últimos años hicieron que para Londres-2012 ni siquiera se planteara la posibilidad.

El fútbol femenino abrió este miércoles las competiciones deportivas de los Juegos de Londres, dos días antes de la apertura oficial con la tradicional ceremonia, que tendrá lugar el viernes en el estadio Olímpico de Stratford, en el este de Londres.

24.7.12

La historia del rechazo de los Estados Unidos a inclinar su bandera en el desfile olímpico

El equipo olímpico de los Estados Unidos destaca en cada edición de los Juegos por su negativa a inclinar su bandera al paso por la tribuna presidencial, al contrario de lo que hacen la mayoría de las delegaciones. Aunque esta costumbre tuvo su primera manifestación en los juegos de 1908 en Londres, fue en los de Berlín de 1936 cuando se convirtió en una tradición que no ha cambiado desde entonces.

America's refusal to dip the flag has complicated Olympic history

By DAVID WHARTON

Los Angeles Times
Published: July 23, 2012

LONDON — The last few days before the 2010 Vancouver Olympics swirled past in a flurry for Mark Grimmette.

The luger from Michigan had been chosen to carry the American flag at the opening ceremony and wondered about protocol. Instructions came at him from all sides.

Line up here. Walk there. Maintain an even pace.

And one more thing.

"I had a lot of people tell me," he recalls, "you're not supposed to dip the flag."

Most Olympic teams briefly lower their colors as a sign of respect when they march past the box where the host nation's leaders are seated. The U.S. does not.

When the Americans pick a flag bearer for the 2012 London Olympics this week, he or she almost certainly will be advised to uphold a tradition that dates back more than a century.

According to popular legend, shotputter Ralph Rose set the tone at the 1908 Summer Games — also held in London — when he supposedly proclaimed: "This flag dips for no earthly king."

To the rest of the world, it seemed like blatant nationalism. The truth of the matter, and the history of America's refusal to dip, is far more complicated than that.

As a professor at Penn State, Mark Dyreson has devoted a good portion of his academic career to studying the Olympics. He has written two historical papers on flag etiquette at the parade of nations.

"It sort of becomes a folk tale," he said, "a nice romantic mythology."

Piecing together the fragments of this yarn a century later has not been easy. No one knows for sure why Rose broke from the accepted practice of dipping in 1908, but Dyreson has his suspicions.

During that era, Irish athletes bridled at having to compete under Britain's flag. Dyreson believes Rose, an Irish American, might have been pressured by other Irish Americans on the U.S. team to make a show of protest before King Edward VII.

If so, this gesture was largely misunderstood.

"Around the world, there was a lot of criticism," Dyreson said. "It was considered a sign of ugly Americanism."

The professor can find no evidence that Rose, well-known teammate Martin Sheridan or any other U.S. athlete uttered the "no earthly king" comment. He also points out that it took awhile for the non-dipping tradition to take hold.

Americans lowered their flag for King Gustav V at the 1912 Stockholm Olympics. They showed no such respect at Antwerp in 1920 — but those Games were held shortly after World War I, at a time when nationalism ran high and many of the athletes were still enlisted in the military.

The saga grew even more curious after that.

Patrick McDonald — the same flag bearer who held the colors high in Antwerp — surprised everyone by dipping at the 1924 Paris Olympics. Four years later, Gen. Douglas MacArthur, looking to position himself for a political career, oversaw the American team and demanded that it follow military regulations.

That meant no dip.

Once again, other countries took offense. According to Dyreson, some in the American media were similarly critical.

"MacArthur was imposing the military standard," the professor said. "There were people who did not like him at all."

The tradition continued to flip-flop for another decade until history intervened.

In 1936, both the Summer and Winter Olympics were held in Germany. With Adolf Hitler and the Nazi Party in control, there was talk of a U.S. boycott.

The Americans eventually decided to participate, but officials announced their team would not lower the flag to Hitler at either Games. According to media reports, neither did Bulgaria, Iceland or India.

"In Berlin, the tradition gets codified for the USOC — it's not just the athletes doing it, now there's an official policy," Dyreson said. "After 1936, we never dip again."

Kayaker Cliff Meidl can remember being told not to dip before the opening ceremony at the 2000 Sydney Olympics. Women's basketball star Dawn Staley heard the same instruction when she served as flag bearer at the 2004 Athens Games.

"You've got to keep the flag straight up no matter what," she said. "Straight, straight, straight."

Neither athlete recalls being told why.

The issue has been raised a number of times since the 1936 Berlin Games. The late Avery Brundage, who ruled over the U.S. Olympic movement and the International Olympic Committee for decades, had previously tried to settle the matter by suggesting Americans carry a special Olympic banner that might be dipped. When that failed, he continued to search for — but never found — a solution.

In 1968, hammer thrower Harold Connolly mentioned that, if elected flag bearer, he might break U.S. tradition at the Mexico Olympics. Dyreson wrote that the USOC took steps to make sure he was not chosen.

Bill Koch, the free-spirited cross-country skier, made a similar threat before the 1992 Albertville Games.

"We're the strongest nation on Earth," Koch said. "We want to be good world citizens. I think we could do better. A dip demonstrates a little humility."

But the Americans had not even dipped for President Reagan at the 1984 Games in Los Angeles. And, by that time, the Soviet Union and other nations also had stopped dipping.

So when the 1992 opening ceremony came around, Koch held the flag steady before French President Francois Mitterrand.

"The press from other nations — they still prod the Americans about this every four years," Dyreson said. "People around the world still see it as arrogance."

With so many years gone by, a one-time protest has become the standard for reasons that no one seems to recall.

Whomever the current team chooses as flag bearer in London will be sure not to dip, Dyreson said, and the tradition will continue.

"The U.S. basically does what it wants when it comes to the Olympics," he said. "I don't see anything changing."

Stars and Stripes

17.7.12

La bandera que Nadal no podrá llevar a Londres



Fijarse en si una bandera española es 'buena' o no con la que está cayendo en el país puede parecer una tontería. Pero creo que no debemos callar ante chapuzas de este calado y tan fácilmente subsanables si alguien hubiera sido un poco cuidadoso.

Porque la bandera que con una cierta parafernalia y liturgia olímpica le dieron el sábado a Rafa Nadal para que la portara en la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos no vale para nada.

Si se fijan en la foto, el escudo está centrado, cuando lo que dice la ley es que esté a la izquierda. Además, ni verticalmente está bien colocado: tiene mucho más margen en la banda roja de arriba que en la de abajo.

¿Por cuántas manos habrá pasado esa bandera desde que se confeccionó hasta que llegó a las del tenista? ¿Nadie ha sido capaz de darse cuenta de que no sirve?

Es un tema menor, está claro, pero si no somos capaces de evitar las chapuzas en asuntos tan pequeños será mucho más difícil acometer los grandes.

El hecho es que Nadal no podrá llevar a Londres la bandera que le entregaron. Un suspenso al COE. Y que le den otra, aunque sea sin acto público.

@vicentelozano

15.7.12

Origen de la ikurriña y otras banderas nacionales

POR AITZOL ALTUNA ENZUNZA

EN el año 1893, el ministro de Hacienda español, Germán Gamazo, quiso aumentar los impuestos a costa de lo que los alto-navarros pagaban a través de los Conciertos Económicos. El pueblo se sublevó y el ministro dimitió. Es la conocida como Gamazada. La gente que formará luego el PNV en Alta Navarra tomó parte en esta revuelta civil -unos 80.000 alto-navarros bajo el liderazgo de Arturo Kanpion- que terminó con la retirada de la impopular ley española. Los hermanos Luis y Sabino Arana, de Abando (Bizkaia), acudieron por primera vez con un boceto de una bandera que será la base de lo que después llamaron ikurriña o bandera vasca, aunque todavía era una cruz de San Andrés roja con fondo blanco, de clara connotación carlista, y que representaba el apoyo de los vizcainos a los alto-navarros en su defensa de los rescoldos forales.

Los hermanos Arana habían fundado un centro político, aunque con la apariencia de una sociedad cultural para evitar la posible represión del Gobierno español, asociación que se denominaría Euskeldun Ba-tzokiya, sita en el número 22 de la calle Correo del Casco Viejo bilbaino (aún hoy existente). Durante la ceremonia de apertura del batzoki, un día como hoy, el 14 de julio de 1894, Ciriaco de Iturri, como socio más veterano (exoficial carlista), izó por primera vez la ikurriña con los colores y forma actuales como nueva enseña para Bizkaia.

Los colores de la nueva bandera vizcaina los tomaron los hermanos Arana del escudo antiguo de Bizkaia a la que llamarán con el neologismo ikurriña (Ikur=símbolo y egiña=hecho). Copian la forma de la bandera británica conocida como Union Jack de 1707 (o Union Flag, las banderas de Escocia e Inglaterra sobrepuestas a la que se le añadió una cruz roja de San Andrés o de Borgoña por Irlanda desde 1801). Hay que tener en cuenta la importante relación comercial en esos tiempos de Bizkaia y sus altos hornos con el Reino Unido, y que este país era la primera potencia mundial en ese momento.

Tal y como explicó el propio Sabino Arana en su artículo La bandera Fenicia:

El fondo rojo simboliza el pueblo (cogido del fondo del escudo de Bizkaia).

El aspa verde es la cruz de San Andrés por el día de la Batalla de Padura en Arrigorriaga (año 870) que ganaron los vizcainos a los asturianos que intentaban conquistarlos, simboliza las Lege Zaharrak (verde por el color del roble del escudo de Bizkaia).

La cruz blanca es la moral de Cristo (sacada también del escudo de Bizkaia) y el Jaun Goikoa o Dios.

La bandera de los carlistas (antecesores del nacionalismo vasco del que toda la familia de los Arana era ferviente partidaria) era también una Cruz de San Andrés o de Borgoña, blanca con cruz roja. Pero los barcos vizcainos también usaron esta bandera siglos antes de las Guerras Carlistas. Según el historiador vizcaino E. J. de Labayru en su libro Historia General de Bizcaya (1897): "La cruz aspada que figura en los blasones, principalmente en las orlas, data desde esta famosa entrada en Baza (Granada, aunque se refiera por la fechas probablemente a Baeza, Jaén) de don Lope Díaz de Haro (Señor de Bizkaia) con su caballería pujante el día de San Andrés, por lo que don Fernando III (rey de Castilla) le hizo merced de ella en tenencia" (año 1226).

También se puede ver en un monolito funerario cercano a las murallas de Trajano-Adriano una cruz idéntica a la cruz de San Andrés (una incisión de un cuadrado con un aspa en su interior), además de una luna creciente y una esvástica clásica, perteneciente a las legiones romanas vascas. De los 24.000 soldados mandados por el emperador Adriano en el 122 d.C. para defender la muralla de 127 kilómetros que separaba a los civilizados romanos de los bárbaros, 3.000 eran de pueblos vascos: 1.000 bardulos (probablemente en su término más amplio de autrigones, karistios y bardulos) y 2.000 baskones. ¿Hubo quizás en este caso -como en tantos otros- un sincretismo de símbolos religiosos?

El apóstol San Andrés era hermano de San Pedro (padres de la Iglesia ortodoxa y católica cristiana, respectivamente), crucificado en un pueblo de Grecia cuando predicaba y martirizado en una cruz con forma de aspa, según una tradición medieval tardía no documentada.

La ikurriña fue símbolo oficial el 21 de octubre de 1936 del Gobierno vasco, gobierno de un mini Estado (que gobernó soberanamente el territorio entre Legutiano en Araba y Bizkaia durante 9 meses), creado de facto en tiempos de guerra durante la sublevación del Ejército español al mando de miembros fascistas. Curiosamente, la ikurriña se convirtió en símbolo de aquel mini Estado a petición del partido español PSOE y de su sindicato UGT, que participaban en aquel gobierno (en la voz de Santiago Arnaz, que lo solicitó así al lehendakari Aguirre del PNV), pues el símbolo había terminado por extenderse a todos los territorios vascos como bandera nacional.

Un vasco-mexicano, Agustín Iturbide Aranburu, también había tomado los mismos colores del escudo de Bizkaia para la bandera de México tras su independencia de España en 1821.

Hubo dos intentos anteriores de crear una bandera que representara a todos los vascos. Fue en París, en 1881, en un acto para homenajear al escritor Víctor Hugo en su 79 cumpleaños, para lo cual banderas de 324 países fueron paseadas por delante de su casa, entre ellas la creada por el carlista exiliado Pedro Soraluze. Era una bandera que solo representaba a las cuatro provincias vascas peninsulares actuales: constaba de una franja roja por la provincia de Alta Navarra (invadida en el siglo XVI) y otra blanca por las provincias de la Navarra Occidental (invadida en el siglo XII), en cada ángulo contaba con una estrella dorada por cada una de esas provincias y en el centro un lauburu o esvástica redondeada (datada como tal a partir del siglo XVII).

El reformista Jakes Bela (Jacques de Belá), nacido en el siglo XVII en Maule, Zuberoa o país de Soule, escribió en euskera numerosos trabajos como diccionarios, libros de gramática, enciclopedias, etc. Pero su obra se ha perdido por completo tras ser quemados los últimos ejemplares por los ilustrados franceses durante su Revolución (1789). Su biznieto fue un exitoso mercenario hasta que el rey francés le ordenó crear un regimiento vasco al servicio de Francia en 1740.

Llamado Régiment de Volontaires Cantabres (todavía se creía que los cántabros de época romana eran los vascos), cuyo lema In hoc signo vinces remitía claramente al emperador romano Constantino. El Royal Cantabre contaba con 1.046 euskaldunes que luchaban con una bandera de fondo azul, la cruz borbónica de San Andrés y el escudo de Nabarra.

El escudo nacional del Estado de Nabarra es en realidad la única bandera que sí fue común a todo el territorio baskón y a todos los nabarros, pues data del siglo XII (anterior a la conquista de la Nabarra Occidental). Esta bandera, según el Libro de armería del reino de Navarra (del siglo XVI) y otros armoriales como el de Urfé (s. XV-XVI), se blasonaba de la siguiente forma: de gules (fondo rojo), carbunclo cerrado pomelado de oro (pomos o bolas doradas que no cadenas) y en el centro una esmeralda verde (en forma de losange o rombo).

Deia

10.7.12

Artistas diseñan banderas para un mundo globalizado


Artistas alemanes diseñan banderas para un mundo en que el sentimiento de nacionalidad ha sido minado por la globalización, el libre comercio y el arrollador avance de las telecomunicaciones.

La globalización es un proceso que, entre otros aspectos, ha tenido repercusiones en la identidad cultura y específicamente en el sentimiento de nacionalismo que durante cierta época se mantuvo tan vivo en la conciencia colectiva.

Sin embargo, son varios los analistas que desde hace tiempo han señalado el decaimiento de este sentimiento de pertenencia por una patria, consecuencia o circunstancia paralela a la apertura de fronteras para el libre comercio de mercancías, el avance arrollador de las telecomunicaciones y otros elementos que fomentan más la globalidad sobre la localidad.

En este ánimo, un grupo de artistas alemanes se propusieron diseñar nuevas banderas para un mundo globalizado, un objeto que en efecto parece contradecir los valores que se privilegian en nuestra época.

“Una bandera se usa comúnmente como símbolo de la afiliación con un colectivo determinado, que comparte opiniones, valores e ideas similares. ¿Una bandera contemporánea, divorciada del simbolismo histórico y nacional, cómo expresaría tus valores y tus ideas”, escriben al respecto los diseñadores Arthur Ruppel, Christoph Tim Schneider y Sebastian Zimmerhackl.

Los resultados son, para recurrir a otra palabra que también se invoca para definir nuestra época, visiblemente eclécticos, una mezcla singular, extraña, que contrasta notablemente con la familiaridad que antes se sentía ante la vista de dichos emblemas nacionales.

Destaca que, en el caso de estas banderas para un mundo globalizado, simplemente no se sienta nada más allá de cierta reacción estética —lo cual, aunque inquietante, no es necesariamente negativo.


Pijamasurf


6.7.12

Los sucrenses se enfrentan por su bandera


Los sucrenses han encontrado un nuevo “símbolo” para desnudar sus diferencias en el debate por los emblemas que identifican a la capital del Estado Plurinacional.

La Asamblea Municipal de la Carta Orgánica es el nuevo escenario donde colisionó la enérgica idea de mantener tal cual la bandera y el escudo: mientras las zonas rurales estimulan al cambio total argumentando que es un rezago de la colonia.

Para el historiador y especialista en heráldica, Bernardo Gantier Zelada, los símbolos de la ciudad obedecen a patrones que enorgullecen a los pobladores, como el poderío de la Real Audiencia de Charcas para la administración justicia, la lealtad con la libertad y la nobleza eterna.

El ímpetu del cambio surge desde el área rural con tres distritos que acordonan a Sucre, sus representantes proponen cambios que “descolonicen las representaciones”: sombreros, chocolates, chorizos y otros productos tradicionales de la región.

La polaridad de fuerzas políticas se pone en evidencia en los acalorados debates en la redacción de la Carta orgánica que debe concluir esta semana.

Amenazas de abandonar el cónclave y llevar el tema a un referéndum local, son los ingredientes de la radicalidad del altercado.

Campesinos, como el dirigente departamental Leonardo Maturano, acusó de intentar mantener “a los pueblos indígenas de rodillas a los viejos ejemplos de la colonia”.

En respuesta, el asambleísta municipal y exdirigente del agro, Pastor Velásquez dijo que “no se someterán al capricho del campo manipulado por el Movimiento Al Socialismo (MAS)”.

La asamblea se hizo pública ante los ojos de la población por dos extremos: la pretensión de cambiar las enseñas y por el reconocimiento a las diferencias de género y opciones sexuales distintas a los patrones actuales.

Analistas del medio coinciden en protestar porque la ciudad debe fijarse, también en argumentos de desarrollo.

29.6.12

Vera tiene bandera


Ariel Gastón Díaz fue el ganador del concurso para la creación de la bandera que fue presentada en los festejos del 120 aniversario de Vera. Dijo sentirse orgulloso. El significado de cada símbolo de la misma.

Ariel Díaz estuvo en FM Activa contando las sensaciones que le produjo haber sido el ganador del concurso para la creación de la bandera que a partir de ahora representará a la ciudad de Vera y sus distritos.

“Cuando se dio a conocer el ganador del concurso estaba caminando por San Martín y me llamó una amiga para avisarme que me habían nombrado. No lo podía creer. Fue una gran orgullo y una alegría enorme” contó Ariel en la emisora.

Estudiante de Ciencias económicas, nació en Avellaneda (Pcia. de Buenos Aires) y desde hace varios años está radicado en Vera. “Es como si hubiera vivido toda la vida acá por lo que me transmitieron mis padres” dijo duante la charla y luego contó que la confección de la bandera fue producto de una profunda investigación que realizó junto a un amigo tratando de integrar allí la historia, la cultura y la idiosincracia.

Por estás horas, además del estudio, recorre las escuelas para relatar la viviencia de ser el creador de la bandera local y explicar el significado de la misma.

La bandera
En el centro de la bandera se observa EL SOL. Éste ayuda a fructificar, a sanar heridas, a señalar rumbos, a crear historia como lo hizo el 25 de mayo de 1810, o el 9 de julio de1816. El sol es una referencia y una esperanza.

El celeste y blanco refleja el sentimiento nacional, en el cual estamos inmersos por ser argentinos. Ese sentir llega a los rincones más lejanos como la Cuña Boscosa nuestra, simbolizada por la semiesfera que complementa el sol, la cual es roja como la sangre de los quebrachales autóctonos.

La estrellas simbolizan los distritos que conforman nuestro departamento, nacidos junto a unas vías férreas que, en el presente se desdibujan con el paso del tiempo y las decisiones tomadas, pero cuyo protagonismo fue decisivo para la conformación de esas poblaciones en el norte santafesino. Estas vías son rojas representando la ruta del tanino.

El futuro, sigue estando simbolizado por el sol, la misma eterna fuerza que moviliza a los hombres a fundar un pueblo y a luchar para que progreso.

25.6.12

La comunidad sumampeña hace gala de una bandera propia


SUMAMPA, Quebrachos (C) En el salón del Concejo Deliberante de la ciudad de Sumampa, autoridades de los departamentos Ejecutivo y Legislativo de la ciudad, realizaron un acto para presentar oficialmente la Bandera de la ciudad y en la misma ocasión hicieron entrega de una bandera de flameo y una de ceremonia a los representantes de las diferentes instituciones locales.
El intendente Luis Antonio Galván y el cuerpo de concejales, fueron los encargados de entregar la bandera de la ciudad, la cual representará a la comunidad en todos los actos que se realicen en el ámbito municipal.
Trabajo institucional
La Municipalidad de Sumampa, basándose en los lineamientos del Plan Estratégico del Departamento Quebrachos, trabajó con las diferentes instituciones locales que conforman la Mesa Intersectorial, donde se hizo hincapié en tres ejes: ambiente, cultura y producción.
La idea del Ejecutivo fue la reformulación del proyecto de la Bandera Oficial para la ciudad de Sumampa (Ord. 082/1996) y elaborar las bases para el concurso de ideas entre instituciones educativas del medio, considerando los recursos naturales, culturales, sociales e históricos de la región.
Escuelas
Sobre la base de las propuestas presentadas por la escuela provincial Nº 982, el jardín de infantes Nº 130 Mis Pollitos, la Escuela de Comercio Martín Miguel de Güemes y el Colegio Técnico Nº 9 Gob. Ing. César Eusebio Iturre, que representan la visión del paisaje, los aspectos ambientales y culturales de Sumampa, se logró diseñar el emblema con los elementos comunes a todos, representando el sentido universal de pertenencia, de territorialidad y la cosmovisión de sus habitantes a través del tiempo.
Concejo Deliberante
El área de Cultura municipal envió al Concejo Deliberante el proyecto del nuevo modelo de la Bandera Oficial de la ciudad, la cual fue acompañada por unanimidad por el cuerpo deliberativo mediante la Ordenanza Nº 278/2011.

Referencias de la Bandera de Sumampa

La representación del zigzag de los pueblos originarios. Significa el perfil geográfico de las Sierras de Sumampa; imagen del movimiento de la serpiente, visto desde arriba; la integración, ensamble social, la interacción de los diferentes actores sociales en un mismo territorio geográfico; la línea de encastre y unión, que materializa la sinapsis o desambiguación de dos partes.
Colores: celeste: simboliza la argentinidad y el cielo sumampeño que se muestra despejado en casi la totalidad de los días del año. Rojo Punzó: federalismo, el tinte rojizo de la roca granítica de las sierras de Sumampa y el tinte de los grabados del arte rupestre de los pueblos originarios. Verde Medio: la calidad del ambiente, la exuberante cantidad de recursos naturales, el microclima benévolo de las Sierras de Sumampa y el soporte geográfico donde se desarrollan todas las actividades socio culturales y productivas.
Flor del Quebracho colorado o paajpuca: árbol autóctono y emblemático del monte de nuestro departamento que lleva su nombre: Quebrachos.
Sol Inca: representa la claridad de Dios y la diversidad religiosa, el sentido de pertenencia a la extensión del territorio inca, las tierras bajas, que hoy conforman el territorio de la provincia de Santiago del Estero.
Cabra o Huasuncho: motivo central de arte rupestre (petroglifo) perteneciente al sitio “Piedra Pintada”. La presencia de los pueblos originarios que habitaron y transitaron las Sierras de Sumampa y medio de subsistencia de los asentamientos rurales originarios y actuales.

19.6.12

Una fábrica de banderas prevé vender 25.000 de España

La fábrica de banderas Ádivin, una de las principales de España, ha triplicado sus costureras y ha establecido turnos de mañana, tarde y noche para atender la creciente demanda de estos artículos ante la Eurocopa 2012, por la que prevé vender 25.000 unidades en total repartidas en diversos tamaños.

Esta empresa radicada en Málaga, que sirve a almacenistas, también exporta enseñas de otros países como Francia, Italia e incluso en Grecia con 4.000 unidades, según asegura su gerente, Juan Antonio Moreno, que cree que este año se van a vender más banderas que durante el Mundial de Fútbol de 2010.

Esta fábrica ha pasado de cuatro a doce costureras, de uno a tres turnos, tiene a todas sus máquinas de coser en funcionamiento y ha tenido que encargar a una cooperativa el cosido de parte de su producción, mientras que la máquina de imprimir se mantiene activa casi 20 horas al día y de doce empleados han aumentado hasta 20.

Moreno asegura que se superará las cifras de enseñas del Mundial (7.500) porque los ciudadanos han incrementado la costumbre de colgarlas en los balcones, lo que considera "un fenómeno social", y porque "los negocios ven que poner la bandera de España en un bar aumenta sus ventas".

El gerente de esta fábrica explica que de cien banderas al mes han pasado a 2.000 por semana para atender los pedidos que reciben por la Eurocopa.

18.6.12

Publicado el nº 123 de "Banderas"


Acaba de aparecer el nº 123 de Banderas, el boletín de la Sociedad Española de Vexilología. En este número se publica un artículo titulado Aventuras, inventos y mixtificaciones de la bandera de Andalucía, en el que su autor, José Palomares, plantea diferentes prejuicios, errores y mitos que rodearon a la creación de la bandera andaluza por Blas Infante, fundador del andalucismo. A continuación encontramos la tercera entrega de la serie África, una nueva era, en la que François Burgos hace un repaso a la historia vexilológica del continente africano, tratando en esta ocasión el caso de Rhodesia (actual Zimbabwe), Mozambique y Botswana. Por último, Ignacio López de Montenegro aporta una de sus habituales informaciones sobre una cofradía religiosa sevillana, en este caso la Hermandad de Gloria de la Virgen del Prado de Higuereños residentes en SevillaRecordamos que esta publicación se distribuye entre los socios de la SEV, aunque también pueden adquirirse números sueltos a través de la web de la asociación.

Ultraje a la bandera… por abandono y otras circunstancias

Por JUAN JOSÉ FEIJOO

Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior, ha calificado de “ofensa y un ultraje” el estado en que se halla la bandera de España que se exhibe en la Casa Consistorial de San Sebastián y cuya Corporación Municipal está gobernada por Bildu. Dichas afirmaciones se basan en el hecho de que la enseña española está rota y por lo tanto, denota abandono. El ministro, además, ha anunciado que se adoptarán las medidas legales pertinentes por parte de la Delegación del Gobierno en la citada comunidad autónoma.

No se sabe ya qué es peor, si que no ondee la bandera de España- cuando tiene que hacerse por imperativo legal-, o que si se hace, que aparezca deshilachada como la de dicho ayuntamiento del País Vasco.

En la Ley que regula el uso de la bandera (39/81), obviamente, no se contempla en que situación de conservación debe estar la enseña, pero se sobreentiende que si tiene que estar en un lugar destacado, visible y de honor, tendrá que ondear en perfecto estado, por lo que dejarla colgada como un paño raído, es un ultraje por lo que representa esa enseña.

En los últimos días, estamos asistiendo a diferentes maneras de interpretar el “ultraje” a este símbolo del Estado. Desde una pitada en un partido de fútbol- en este caso acompañado de otro símbolo como es el Himno Nacional- o hasta el que en la Cámara Baja, también llamada Congreso de los Diputados, donde únicamente tiene que figurar una bandera, la de España, un diputado de ERC despliega una enseña independentista, lo que conlleva un agravio.

Y hablando de ultrajes, la propuesta de los populares valencianos de evitar las ofensas a los símbolos del Estado en competiciones deportivas, como saben, finalmente no prosperó, porque existe el compromiso de recogerlo en la propia Ley del Deporte y diferenciar así un comportamiento político de uno meramente deportivo.

Está bien que se instale en la sociedad el debate del respeto a los símbolos del Estado, algo que, por ser obvio, no debería suscitarse, dado que quien acata la Constitución, respeta su contenido y en el mismo están nuestros símbolos como la bandera el himno nacional que por cierto, el RD 1560/97 que lo regula, cuando habla de respeto cuando suena, refiere a cómo deben expresarlo el personal uniformado de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, por lo que la actitud ciudadana tiene que ser, por mera cuestión de ética, correcta y cívica.

Es que hay algunos debates que son pueriles por obviedad.

12.6.12

El Museo de Heráldica del Benelux cierra sus puertas

El Museo de Heráldica del Benelux, ubicado en la localidad belga de Tamise/Temse, ha anunciado el cierre definitivo. La razón aducida por el Ayuntamiento ha sido la necesidad de disponer de sus instalaciones para la recuperación sostenible del patrimonio municipal, así como la disminución del interés del público en el museo, que en los últimos años el museo sólo tenía unosquinientos visitantes al año. 
La colección incluye cuatrocientos escudos de armas, 150 banderas, así como otros muchos emblemas, medallas y numerosas curiosidades. También dispone de una biblioteca excepcional sobre temas heráldicos y vexilológicos.
La colección fue reunida por el Sr. Jean Boeykens, quien la donó a las autoridades municipales.
En 1969 el museo fue la sede del I Congreso Internacional de Banerística (nombre con el que inicialmente se denominó a lo que actualmente es la Vexilología)