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22.11.15

"Las primeras banderas son reales o militares; la nacional no llega hasta el siglo XIX"


Enrique Carballo | A Coruña 21.11.2015 | 00:58

El coronel de infantería Gerardo López-Mayoral dio ayer en el Museo Militar una charla sobre la historia de la bandera española.

-¿Cuál es el propósito inicial de la bandera?

-Marcar la posición del caudillo y dar órdenes en batalla. Esas funciones se perdieron y quedaron para marcar el poder real.

-¿Cuáles son los orígenes de los colores de España?

-En España hay una tradición de banderas de color rojo, que utilizaron los íberos y los reyes godos. El oro se repite en el fondo de los colores de Aragón y Castilla, los escudos de Nápoles. Durante la Edad Media hay banderas de reyes, Alfonso X el Sabio describe la terminología de las banderas en 1250, y los Reyes Católicos crean la primera bandera de los ejércitos. Pero son banderas militares o reales, no nacionales. El primer uso de la bandera roja y gualda es de Carlos III, en 1785, para uso naval. En los ejércitos de tierra convivió con las banderas blancas anteriores durante la Guerra de la Independencia y las carlistas, y se declara bandera única de España en 1843. A partir ahí podemos decir que es una bandera nacional.

-¿Qué supone la bandera como objeto en el Ejército?

-Las banderas regimentales son un símbolo sagrado. Dicen que tienen alma, y representan a los que han luchado bajo ella e incluso dado su vida. Las actuales tienen unas cintas, las corbatas, en las que pueden reflejarse condecoraciones o medallas de homenaje.

-¿Cuál es la bandera más antigua de España?

-Es religiosa, el pendón de San Odón. Data de 1122. Creo que la bandera militar más antigua pertenece a un Tercio y se conserva en una iglesia de un pueblo de Zaragoza. Es de en torno a 1550.

2.11.15

El guión de la Princesa, con el fondo azul como la bandera de Asturias


El Boletín Oficial del Estado publica este sábado el Real Decreto por el que se crea el guión y el estandarte de la Princesa de Asturias, que serán idénticos a los que utilizó Don Felipe cuando era Heredero de la Corona. Con el guión y el estandarte se simbolizarán los honores militares que corresponden a la Princesa de Asturias.

El Rey ha contado con el asesoramiento de la Real Academia de la Historia para dar cumplimiento a esta tradición de la Casa Real y aprobar el uso de las Armas de la Princesa.

El guión y el estandarte son iguales, pero se diferencian en que el guión tiene un fleco y un cordoncillo de oro que va anudado al mástil. El guión es de terciopelo, está bordado por ambas caras y lo porta un oficial de escolta cuando acompaña a la Princesa.

El estandarte es una bandera igual al guión, pero sin fleco ni cordoncillo, de tejido fuerte de lanilla o de fibra sintética, que ondeará en palacios, campamentos, aeródromos, buques, aeronaves y vehículos terrestres.

18.6.15

XVIII Curso de vexilología


El Instituto de Historia y Cultura Militar organiza el XVIII curso de Vexilología, que tiene por fin dar a conocer los símbolos que en cada momento histórico han representado a España y los que han servido para identificar las diferentes unidades, tanto en combate como en paradas, desfiles y otras ceremonias militares.

Fechas: Del 14 de setiembre al 01 de octubre de 2015
Horario: De lunes a jueves, de 16:00 h a 18:00 h.
Lugar: Salón de Actos del Instituto de Historia y Cultura Militar (Paseo de Moret, 3, 28008 - Madrid)
teléfono contacto: 917808742
Fax: 917808705
ihycm@et.mde.es

Más información

10.10.14

Publicada la 3ª edición del libro "Compendio de las banderas de España"


Acaba de aparecer la 3ª edición del libro "Compendio de las banderas de España", de Rafael Luis Gómez Herrera y publicado por la Sociedad Española de Vexilología. Se trata de una recopilación de las distintas banderas que se han usado en los territorios dependientes de España a lo largo de la Historia. Esta nueva edición es una versión corregida y ampliada, que ahora consta de 469 págs.
Se puede adquirir al precio de 25 euros más gastos de envío dirigiéndose al Tesorero de la SEV: tesoreria@vexilologia.org
Descargar índice en formato pdf

28.9.14

Rajoy nombra a Sáenz de Santamaría "responsable de la bandera y símbolos nacionales"

En medio del proceso soberanista, Rajoy ya tiene un centinela para la bandera: Soraya Sáenz de Santamaría. A pocas horas del obituario político de Gallardón, la vicepresidenta del Gobierno se hace con un poder añadido para asuntos patrióticos en virtud de un Real Decreto publicado en el BOE de este viernes sin apenas ruido mediático: según la nueva orden de Moncloa corresponderá a la política vallisoletana "el ejercicio de las competencias relacionadas con el uso de la bandera, el escudo y demás símbolos nacionales".

¿Qué significa el nuevo encargo que Rajoy ha confiado a su mano derecha? "Básicamente se trata de concentrar en una persona los poderes para actuar en caso de que se produzca alguna vulneración de los símbolos nacionales", señalan a eldiario.es fuentes jurídicas. "Si algún Ayuntamiento catalán retira la bandera española, la vice será la primera en actuar".

Es la primera vez que un departamento del Gobierno recibe el encargo expreso de custodiar "la bandera y los símbolos nacionales". En clave política, la decisión del Ejecutivo solo tiene una interpretación: Rajoy pone a Sáenz de Santamaría al frente de defensa frente al reto soberanista catalán impulsado por Artur Mas. El pasado 2 de agosto el BOE recogía por primera vez las nuevas atribuciones de vicepresidencia. En su edición de este viernes, el diario oficial volvía a publicar el listado de competencias de vicepresidencia, incluyendo de nuevo la custodia de la bandera.

Hasta la fecha, la defensa de la bandera no era competencia de ningún miembro del Gobierno en especial. La custodia de los símbolos nacionales viene marcada por la " ley de la bandera ", de 1981. Según ese texto, "la bandera de España simboliza la nación: es signo de la soberanía, integridad y unidad de la patria". Esa ley aclara que, en edificios públicos, "la bandera de España ocupará un lugar preminente y de máximo honor y las restantes no podrán tener mayor tamaño"

Moncloa decidió reforzar los poderes de la vicepresidenta a través de un confuso decreto que "desarrolla la estructura orgánica básica del Ministerio de la Presidencia". El texto lleva la firma del rey Felipe VI el 16 de septiembre, tal y como recoge el BOE.

El encargo que concede a Sáenz de Santamaría poderes sobre la bandera se oculta en un Real Decreto pensado para adaptar la Administración a las estructuras exigidas por las promesas de transparencia y racionalización en el gasto público realizadas por el PP. En esa reorganización ministerial se esconden las nuevas competencias de la número dos de Rajoy: "Responsable de la bandera y símbolos nacionales".

Según las fuentes consultadas, la decisión de Rajoy supone que será la vicepresidenta quien presione a las delegaciones del Gobierno para actuar cada vez que un Ayuntamiento se muestre díscolo en el uso de la enseña nacional. En virtud del decreto gubernamental, será Sáenz de Santamaría quien ordenará a los Mossos d'Esquadra que actúen si un alcalde decide retirar del balcón de su consistorio el paño con los símbolos nacionales.

29.8.14

¿Por qué dejó de usarse la Cruz de San Andrés para representar al Reino de España?



Tras el matrimonio de Juana I de Castilla, hija de los Reyes Católicos, y Felipe «el Hermoso», el archiduque de Austria, se adoptó un elemento común para las banderas españolas de la época: la Cruz de Borgoña.

Esta enseña, usada tradicionalmente por la Casa de Borgoña, emplea como elemento central la llamada Cruz de San Andrés, una cruz en forma de aspa (con dos ángulos agudos y dos ángulos obtusos) que representa el martirio de este apóstol. Según una tradición muy antigua, San Andrés fue crucificado en Patrás, capital de la provincia de Acaya, en Grecia. Lo amarraron a una cruz en forma de X y allí estuvo padeciendo durante tres días, los cuales aprovechó para predicar e instruir en la religión a todos los que se le acercaban.
No obstante, desde la llegada de la dinastía de los Austria, que a su vez estaba emparentada con la Casa de Borgoña, la Cruz de San Andrésfue adoptada para identificar a los ejércitos españoles. En tierra, esta bandera ondeó quizá por primera vez como insignia española en la batalla de Pavía en 1525(aunque las aspas rojas eran lisas, sin nudos, y el ejército de Carlos I era más bien hispano-germano), y es la más característica de las utilizadas por los tercios españoles y regimientos de infantería del Imperio español durante los siglos XVI, XVII, XVIII y comienzos del XIX.

Paulatinamente, salvo ligeras variaciones en sus colores –por ejemplo, Felipe II dispuso que el paño blanco donde se situaba la Cruz de Borgoña se cambiara al color amarillo–, la bandera fue establecida como el símbolo vexilológico por excelencia de España hasta el advenimiento de la Casa de Borbón con Felipe V.

En la Guerra de Sucesión, el bando perdedor, el austracista, había portado esta enseña, y los Borbones veían imperativo sustituir el anterior diseño por otro: las armas reales sobre paño blanco. Sin embargo, el blanco (propio de la Casa de Borbón), también era el paño utilizado en el siglo XVIII por las distintas ramas de los Borbones que reinaban en Francia, Nápoles, Toscana, Parma o Sicilia, además de España, por lo que Carlos III decidió cambiar el pabellón nacional de España, en su génesis solo para la Armada, para diferenciarse mejor de estas otras naciones.

Identificada como bandera carlista
En la actualidad, la Cruz de San Andrés está vinculada casi exclusivamente al movimiento carlista –surgido en el siglo XIX a favor del pretendiente al trono Carlos María Isidro–. Sin embargo, cabe recordar que durante la primera guerra carlista de 1833-1840, la borgoñona aún seguía siendo la bandera del Ejército, o sea, de las fuerzas regulares de Isabel II (el Ejército no adoptó la rojigualda hasta 1843). Por tanto, aunque muchas unidades carlistas emplearon la bandera borgoñesa durante el conflicto, su vinculación como enseña oficial del bando carlista es muy posterior.

El 24 de abril de 1935, coincidiendo con la reorganización del Requeté, se estableció su vigencia, y durante la Guerra Civil Española, distintos regimientos tradicionalistas y requetés carlistas la usaron dentro del bando nacional. Además, a día de hoy, muchas unidades militares mantienen esta enseña en su escudo.

13.7.14

La mayoría de los españoles se sienten orgullosos de la bandera nacional

Según una encuesta encargada por el diario La Razón, el 78,5 por ciento de los españoles se muestra satisfecho con la enseña española, opinión mayoritaria en todos los segmentos de edad, mientras que sólo el 18 por ciento de los españoles no está «orgulloso» de este símbolo.

El 69,5 por ciento cree que este símbolo debería quedar al margen de la lucha partidista y sólo el 16,5 por ciento de los 400 entrevistados considera lo contrario. Incluso, hay una amplia mayoría de españoles, el 79,5 por ciento que opina que se deben respetar los símbolos nacionales, al margen del territorio que representen, por un 14,5 por ciento que no cree que se deban respetar.

Más información en La Razón

19.6.14

La bandera con el nuevo escudo de armas de Felipe VI ya ondea en la Zarzuela



El nuevo escudo de armas de Felipe VI ya ondea en la bandera del Palacio de la Zarzuela. Las armas del nuevo monarca son, en primer lugar, un escudo cuartelado de gules con un castillo de oro, almenado, mazonado de sable y aclarado de azur, que es de Castilla.

En segundo lugar, arriba a la derecha y en plata, un león rampante de púrpura coronado de oro, lampasado y armado de gules que es de León.

Abajo a la izquierda, de oro y con cuatro palos, es Aragón. Y finalmente, de gules, con una cadena de oro puesta en orla, en cruz y en aspa, con un punto de sinople, que es de Granada.

El escudo se timbra con una corona cerrada que es un círculo de oro, engastado en piedras preciosas en sus colores, compuesto de ocho florones de hojas de acanto visibles, interpolados de perlas de los que parten ocho diademas de perlas que convergen en un orbe azul con semimeridiano y en el ecuador de oro, sumado de cruz de oro, la corona forrada de rojo y va rodeado del collar del Toisón de oro.

El guión real sobre el que se bordan las armas antes descritas del monarca es de damasco carmesí, volviendo al tradicional color histórico. Sólo a partir de 1833 se convirtió en morado y más tarde, en azul.

Cadena SER

12.6.14

10.6.14

Así son las 21 banderas más representativas de la historia militar española


Desde que se puso su primera piedra, España ha sido un testigo mudo del paso de los años y se ha teñido en multitud de ocasiones con la sangre de los enemigos exteriores que llegaban a nuestra tierra con pretensiones de conquista y dominación. Sin embargo, hace poco menos de dos semanas todos estos momentos inolvidables han quedado recogidos en el salón de actos del Instituto de Historia y Cultura Militar (ubicado en el Paseo de Moret 3). Y es que, este organismo ha inaugurado una exposición permanente en la que los visitantes podrán disfrutar de 21 réplicas de las banderas más representativas de la historia militar de nuestro país.

La exhibición, que ha contado con la colaboración del Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia, comienza mostrando una réplica perfecta de una bandera usada por la infantería de los Reyes Católicos en 1474. Este pendón, concretamente, contaba con las Armas de todos los Reinos que formaban la Monarquía hispánica, de tal manera que todos los soldados se sintiesen representados, independientemente del lugar del que provinieran. A continuación, la sala alberga desde paños tan reconocibles como los pertenecientes a los Tercios hispanos hasta los utilizados en la época de la II República.

«España es uno de los países del mundo que más riqueza vexilológica tiene, por lo que se hizo muy difícil elegir únicamente 21. A la hora de buscar banderas de los Tercios, por ejemplo, tuvimos un problema, porque hay miles y preciosas. Al final escogimos las dos más representativas a pesar de que las hay mucho más bonitas. La primera es de la época de Felipe II, cuando prolifera la creación de banderas, por entonces todas debían llevar un elemento común, que era la Cruz de San Andrés o el Aspa de Borgoña. La segunda la hemos seleccionado porque es una bandera muy conocida gracias al cuadro de“Las Lanzas” de Velázquez que se guarda en el Museo del Prado», señala el Coronel (R) D. Juan Álvarez Abeilhé, uno de los responsables de la exposición.

Desde que se puso su primera piedra, España ha sido un testigo mudo del paso de los años y se ha teñido en multitud de ocasiones con la sangre de los enemigos exteriores que llegaban a nuestra tierra con pretensiones de conquista y dominación. Sin embargo, hace poco menos de dos semanas todos estos momentos inolvidables han quedado recogidos en el salón de actos del Instituto de Historia y Cultura Militar(ubicado en el Paseo de Moret 3). Y es que, este organismo ha inaugurado una exposición permanente en la que los visitantes podrán disfrutar de 21 réplicas de las banderas más representativas de la historia militar de nuestro país.

La exhibición, que ha contado con la colaboración del Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia, comienza mostrando una réplica perfecta de una bandera usada por la infantería de losReyes Católicos en 1474. Este pendón, concretamente, contaba con las Armas de todos los Reinos que formaban la Monarquía hispánica, de tal manera que todos los soldados se sintiesen representados, independientemente del lugar del que provinieran. A continuación, la sala alberga desde paños tan reconocibles como los pertenecientes a los Tercios hispanos hasta los utilizados en la época de laII República.

«España es uno de los países del mundo que más riqueza vexilológica tiene, por lo que se hizo muy difícil elegir únicamente 21. A la hora de buscar banderas de los Tercios, por ejemplo, tuvimos un problema, porque hay miles y preciosas. Al final escogimos las dos más representativas a pesar de que las hay mucho más bonitas. La primera es de la época de Felipe II, cuando prolifera la creación de banderas, por entonces todas debían llevar un elemento común, que era la Cruz de San Andrés o el Aspa de Borgoña. La segunda la hemos seleccionado porque es una bandera muy conocida gracias al cuadro de“Las Lanzas” de Velázquez que se guarda en el Museo del Prado», señala el Coronel (R) D. Juan Álvarez Abeilhé, uno de los responsables de la exposición.

Banderas: usos y evolución

Según explica Beilhé, la historia y la forma de las banderas son dos factores que van ligados íntimamente a su función: «Estamos hablando de banderas militares, las cuales sirven en principio para que los soldados las vean y sepan dónde está su unidad, su batallón, su regimiento… Con lo cual, los escudos de cada unidad concreta van variando y se van adecuando más a las necesidades visuales. Las banderas al final, dejando a un lado la función anímica y de motivación que tienen, son como enormes pancartas en las que yo puedo poner lo que yo quiera para cumplir y solucionar una necesidad que tengo en el combate»

A su vez, a lo largo de la historia la composición de las banderas y su forma de fabricación se ha relacionado también con su función. «La caballería tenía las banderas mucho más pequeñas. Además podían hacerlas mucho más ricas ya que, mientras que las banderas de infantería o caballería tenían que hacerse muy finas y ligeras para que pudieran portarse en combate, los jinetes no tenían esa necesidad por ir a caballo. Por lo tanto, sus estandartes eran mucho más ricos, tenían bordados en oro y plata, y aglutinaban motivos mucho más complicados que las banderas de infantería», destaca el coronel mientras señala el Estandarte del Regimiento de Dragones de Frisia.

Sin embargo, las banderas fueron adquiriendo una función diferente con el paso de los años y la modificación de la forma de combatir. «En 1920, cuando las tropas estaban en Marruecos, la bandera ya había perdido esa función de llamada para el soldado. Además los despliegues tácticos eran ya diferentes, pues desaparecieron los cuadros y se pasó a un combate en forma de guerrilla. Las banderas perdieron su funcionalidad exceptuando casos muy determinados como la guerra aérea, que en aquellos momentos era incipiente. En esos momentos, las banderas marcaban la primera línea de las unidades propias para que no fueran bombardeadas. Por eso, las banderas pasaron a ser más pequeñas y a tener una función más similar a la actual», finaliza el militar.

La creación de las réplicas

La creación de las protagonistas de la exposición ha llevado más de un año debido a la dificultad a la hora de documentar y bordar las diferentes banderas. Y es que, aunque en muchos casos se partía de un original físico que poder copiar, en otros el único modelo era un cuadro o una pintura perdida en el tiempo que había que analizar minuciosamente antes de ponerse a bordar la réplica. «El proceso comenzó en enero de 2013 y se ha terminado entre febrero y marzo de este año después de todo el trabajo, el cual se añadió al que teníamos normalmente», afirma Ramón Fernández, de la sección de bordados del Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia.

Por otro lado, el proceso también se vio truncado en ocasiones por la dificultad a la hora de reproducir los detalles de las insignias de un tamaño más reducido. «Las de caballería, por ser pequeñas y recargadas, dieron mucho trabajo y fueron muy difíciles de hacer, ya que el dibujo tenía que ser muy preciso para que, una vez bordado, no pasaran desapercibidos los detalles. Por ejemplo, si yo bordo en oro y luego perfilo en negro para resaltar, puede que el segundo hilo me tape el elemento principal por ser tan pequeño», destaca el experto.


7.5.14

Exposición de banderas históricas del Ejército español (1474-1983)



El Instituto de Historia y Cultura Militar puso en marcha en el año 2013 un proyecto de reproducción de aquellas banderas históricas bajo las que lucharon soldados españoles desde la creación del Ejército moderno.

Este trabajo ha exigido un estudio pormenorizado de cada momento histórico para definir y seleccionar las enseñas que, desde la época de los Reyes Católicos hasta nuestros días, han sido más representativas del

Ejército Español.

Como resultado de esta investigación, serán expuestas veinte reproducciones de banderas, guiones y estandartes históricos, que han sido realizados en seda y bordados en el Parque y Centro de Abastecimiento de Material de Intendencia.

En el marco de esta exposición, el Coronel D. Juan Álvarez Abeilhé impartirá una conferencia sobre la evolución de las banderas y el momento histórico de cada una de ellas.

-Día: 20 de mayo de 2014

-Horario: 12:30 horas

-Lugar: Salón de Actos del Instituto de Historia y Cultura Militar. Paseo de Moret, 3 (28008 - Madrid)

Entrada libre hasta completar el aforo.

20.3.14

El morado no es el color de Castilla

VENTURA LEBLIC
Día 19/03/2014

El color del llamado pendón de Castilla no es, ni nunca fue morado. Todo arranca en el siglo XIX, cuando algunas sociedades y partidos, ni cortos ni perezosos recurren al color morado que utilizaba alguna unidad militar, que de Castilla solo tenía el nombre, atribuyendo este color a nuestra tierra castellana y al de los comuneros. Con esta falacia cromática cometieron uno de los mayores errores de la historia de la vexilología española, induciendo a su mal uso incluso a las instituciones, condicionando el futuro y divulgando lo que nunca fue. Tanto es así que hasta muchos castellanos aún hoy, se lo creen.

Cuando se ha modificado erráticamente un símbolo, debe ser rehabilitado el correspondiente a la verdad histórica. Castilla y los castellanos debemos recuperar lo que nació en Castilla y no en la imaginación tardía de los románticos del XIX que influyeron en los partidos y círculos republicanos.

El pendón viejo de Castilla o bandera castellana es roja o con matiz carmesí, como lo usaron sus reyes, o las milicias concejiles de las principales ciudades castellanas, entre ellas Toledo.

Los comuneros que representaron a las ciudades castellanas, usaron sus estandartes de color rojo carmesí, como hoy algunas ciudades lo continúan usando. Fue ese color y no otro, el que llevaron los comuneros en Villalar. En esta batalla no se vieron banderas moradas por ningún lugar, ya que no existía en Castilla dicho color para representar ni al territorio, ni a sus ciudades.

Por otra parte si somos observadores, solo debemos fijarnos en el color del campo (fondo) del cuartel de Castilla en el escudo nacional de España. Como salta a la vista es rojo. Como el campo del escudo de León es blanco, el de Navarra rojo y el de Aragón amarillo. Sus banderas históricas por tanto, responden a estos colores. ¿Dónde está el morado?.

Este error cromático para representar a Castilla, se repitió en la bandera adoptada por la II República, cambiando el rojo (verdadero de Castilla) por el morado en una de sus franjas. Paradójicamente convirtieron la bandera del partido republicano, en mas monárquica, ya que el morado era el color del rey Alfonso XIII y sus antecesores desde 1833. Sus orígenes se remontan al rey Fernando el Católico cuya guardia personal usó este color (“el color viejo de Aragón”) desde 1504 y continuó en los diferentes regimientos que sucedieron a esta vieja unidad del siglo XVI.

Una vez que las naciones fijaron sus banderas, dejaron de ser símbolos dinásticos o militares para solo representar a la nación, es decir al conjunto de sus ciudadanos y sus territorios. Esto ocurre en casi todo el mundo, salvo en algunos países en los que sus dirigentes, hicieron de los símbolos de sus partidos, los de la nación. Una vez desaparecidos estos regímenes, volvieron a sus símbolos tradicionales y permanentes.

Nuestra Constitución de 1978 recoge la tradición histórica de la bandera de España, que aunque utilizada desde el reinado de Carlos III en la Armada y sus establecimientos, fue un decreto de 1843 la que la convierte en nacional. Por estas fechas unifican y fijan sus banderas muchas naciones antiguas de Europa, que son las que hoy conocemos sin variación. Es lo normal. Las banderas nacionales no simbolizan las formas de gobierno o del Estado, sino a la Nación misma, por eso tienen continuidad en el tiempo. Solo cuando existe cambio de régimen, se modifican los símbolos del Estado, es decir, el escudo que se coloca sobre el paño de la bandera, pero ésta permanece inalterable, como inalterable es la Nación, aunque haga tan poca gracia a nacionalistas. En la convulsa España del siglo XIX se mantuvo, sin alteración alguna, la bandera bicolor desde su establecimiento definitivo. Aunque ya fue utilizada en Cádiz en 1812, también por la revolución progresista llamada «la Gloriosa» de 1868, como por la República federalista en 1873, o por la restauración monárquica. En el siglo XX salvo el corto paréntesis de la II República, ha continuado nuestra bandera nacional hasta hoy.

El 2 de febrero de 1932, Unamuno afirmaba en «El Sol» que la bandera roja y gualda (amarilla) «no es ni ha sido bandera monárquica, ni era de la Casa de Borbón, lo era de todos los españoles monárquicos y republicanos… guardando el sentido civil y patriótico de la continuidad histórica».

ABC

2.2.14

Por qué la bandera tricolor de la República «constituyó un grave error»



POR JAVIER NART

En este país, al que algunos nos empeñamos en seguir llamando España, se produce un fenómeno tan significativo como sorprendente: un símbolo que debería ser común, la bandera de España, se ha convertido en bandería entre los que exhiben con orgullo la rojigualda (derechistas) y los que exhiben la tricolor republicana (izquierdistas).

España es un viejo país, pero a diferencia de todas las naciones (incluso las más modernas), las manifestaciones denominadas «progresistas» se hacen bajo las banderas de los partidos, de las Comunidades Autónomas (aunque algunas inventadas ayer mismo)… o, en el mejor de los casos, con la tricolor republicana.

Así, exhibir la rojigualda resultaría «cosa de derechas»… no de todos los españoles. Al respecto, desde el exilio, un español escribió:

«La cuestión de la bandera es uno de los motivos que estúpidamente dividen a los españoles y que tiene su origen en la conducta mezquinamente partidaria de nuestros políticos.»

»El cambio de la Bandera hecho por la República constituyó un grave error:»

»1º.-Porque no respondía a una aspiración nacional ni siquiera popular. La Bandera Republicana era desconocida por la inmensa mayoría de los españoles.»

»2º.-Porque se reemplazaba una bandera nacional por una bandera partidaria y con ello se dividía a España.»

»3º.-Porque no era necesario y consecuentemente solo podía producir complicaciones como ha sucedido.»

»La bandera (rojigualda) que teníamos los españoles no era monárquica sino nacional. La bandera de los Borbones fue blanca; la bandera real era un guión morado.»

»En cambio la bandera bicolor como enseña nacional fue creada por las Cortes españolas en plena efusión de liberalismo, constitucionalismo y democracia. Se tomaron colores españoles que venía usando tradicionalmente la Marina de guerra que dieron tono a los guiones reales de los Reyes Católicos (rojo) y de Carlos I (amarillo); que eran también los colores de una enseña tradicional en Aragón, Cataluña y Valencia.»

»El pueblo no anhelaba incorporar a la bandera el color morado de Castilla. No podía anhelarlo porque la masa del pueblo español ignoraba que el morado fuese el color de Castilla (...).»

»Los republicanos de la 1ª República quisieron introducir su bandera partidaria y crearon la bandera llamada republicana. Esta no llegó a tener estado oficial y ni siquiera se popularizó. Nació, según Castelar (último Presidente de la I República), en la Universidad de Barcelona, fundiendo tres colores de tres facultades. No pudo pues tener esa bandera un origen más arbitrario. Por eso no llegó a ser bandera oficial, ni nacional, ni popular. Los primeros republicanos, más sensatos que los segundos, no impusieron el cambio.»

»Ni inconmovible, ni imperdurable ni eterna es la bandera tricolor porque no ha nacido del pueblo sino de una minoría sectaria.»

»No crearon pues un símbolo nacional que ya estaba creado con ese carácter sino uno de lucha partidario, haciendo prevalecer a las ideas de Nación y Patria las de República.»

»Hoy los españoles están divididos en torno a dos banderas: tal es elfruto de aquel error (...).»

»Hay un manifiesto artificio. La injusticia de las persecuciones nada tiene que ver con los colores de la bandera de España. Algunos se apoderaron del grito de ¡Viva España! y se colgaron en sitio bien visible un crucifijo para proceder en nombre de Dios y no por eso los españoles debemos dejar de gritar ¡Viva España! ni los que sean católicos o sean protestantes deben renegar de la moral cristiana.»

Nuestros progres tildarán este texto de reaccionario o incluso fascistoide. Les aclararé quien es el autor: el que fuera Jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de la República, condecorado con la Placa Laureada de Madrid (máxima distinción militar otorgada únicamente en cuatro ocasiones). Se trata del Teniente General Vicente Rojo. Un hombre honrado. Un militar ejemplar. Un español orgulloso de serlo y que en este artículo reflejó no solo su sentimiento sino su conocimiento de la realidad histórica.

Recordemos que la Constitución gaditana de 1812 (ese revolucionario texto que estableció la soberanía nacional, la igualdad entre los españoles y los principios básicos del Estado moderno) creó una unidad cívica para defenderla: la Milicia Nacional.

Constitución de Cádiz

Pues bien, la bandera de esa Milicia Nacional fue la rojiguada, 23 años antes que la estableciera el Decreto de Isabel II. Esa fue también la bandera nacional de la I República presidida, entre otros, por dos ilustres catalanes, Pi i Margall y Estanislao Figueras. Y con esa bandera se envolvió a su muerte el cuerpo de su tercer Presidente, Nicolás Salmerón… uno de los responsables, ¡¡lo que son las cosas!!, de Solidaridad Catalana.

El hecho nacional tiene un fuerte componente sentimental, incluso irracional. Así, sentimos como propios hechos ajenos tales como las victorias de Alonso en automovilismo (aunque no sepamos conducir) o de la «roja» (aunque no nos guste el fútbol).

No tengo un criterio idolátrico de la enseña nacional. Pero todas lassociedades precisan de símbolos de unión. Y por ello envidio profundamente el respeto que, por ejemplo, en el sur de Estados Unidos se tiene por su bandera (la de la barra y estrellas)… a la que sus antepasados combatieron en la terrible Guerra de Secesión.

Asombra el grado de analfabetismo histórico, de sectarismo primario, de ceguera política de nuestros próceres que estúpidamenteacomplejados desde 1975 por nuestra historia, bandera e himno, también tiraron por la borda los criterios básicos de comunidad civil: laeducación, la lengua y la bandera. Pero «con la bandera del color morado se efectuó la represión de Octubre de 1934. La bandera rojigualda es la bandera de España y España no son los reaccionarios», afirmó Santiago Carrillo el 23/4/77, Secretario General del PC, partido que fue el gran referente antifranquista (en realidad el único operativo).

El nacionalismo disgregador, digámoslo claramente, el separatismo, se fundamenta sobre tres pilares: «escuela, lengua y bandera». Palabras de Jordi Pujol de hace 30 años, no proféticas sino programáticas. Y de las que nadie se enteró o quiso enterarse.

Y, ¿qué quieren que les diga?, yo, como Azaña, como Vicente Rojo, como Juan Martín «el Empecinado», como Estanislao Figueres, como Unamuno, como Prieto y Besteiro, como tantos otros olvidados o no leídos, pienso y creo en una sociedad con todos, en una familia común que me empecino en seguir llamando España.

Y cuya bandera, no de la Monarquía ni de los reaccionarios, sino de los españoles, es la rojigualda.



16.10.13

La bandera de los voluntarios, en el Museo de Intendencia



Carlos de Miguel

La enseña de los voluntarios abulenses en la Guerra de la Independencia se expone en el Archivo General Militar tras la cesión por parte del Consistorio después de ser restaurada.

Cuando acabó la procesión de Santa Teresa, la Corporación municipal en comitiva se desplazó hasta el Ayuntamiento en compañía de los militares que escoltaban a la que también es su patrona. La concejala abanderada -la más joven de la corporación-, Beatriz Jiménez, dejó en el Consistorio la enseña municipal y recogió la bandera de los voluntarios, trasladándose hasta el Palacio de Polentinos junto a la Banda de Música Ciudad de Ávila.

De color blanco con el aspa de San Andrés, escudos de Ávila, dos leones coronados y la leyenda ‘Por Fernando VII. Voluntarios de Ávila’, la enseña acompañó a los voluntarios constituidos en regimiento en 1808 y que capitularon en Ciudad Rodrigo en 1810.

Hecho escondido
Aquello “no fue una historia de grandes batallas”, ha dicho el alcalde, Miguel Ángel García Nieto, sino “un hecho histórico escondido” de quien “se sacrificaron y dieron su vida” tras unirse “en un país asolado” en la lucha contra la invasión francesa.

La bandera puede verse en una sala del Museo de Intendencia que inaugurada en esta jornada, donde también se exponen cuatro estandartes del Museo del Ejército, el uniforme de los voluntarios y el armamento que llevaban. La sala contiene dos retratos, del Mariscal Andrés Pérez de Herrasti, gobernador de Ciudad Rodrigo, y Javier Sánchez ‘El Charro’, uno de los principales guerrilleros en Salamanca en la Guerra de la Independencia.

La bandera permaneció en Archivo Municipal de Madrid hasta que en 1911 fue solicitada por el Consistorio abulense.

[...]

29.8.13

Polémica sobre banderas

En los últimos días ha surgido una polémica en España a raiz del uso de la bandera de la época de Franco por parte de algunos miembros del Partido Popular. Ante las acusaciones de simpatías hacia el franquismo recibidas por este partido, algunos de su dirigentes han contraatacado acusando a los partidos de izquierda de usar la bandera tricolor republicana, a la que califican de igualmente incostitucional.
Aquí incluimos algunos de los artículos de prensa que recogen esta polémica.

El PP iguala gestos fascistas y bandera republicana (La Nueva España)

Justicia dictaminó que "exhibir la bandera republicana" respeta la ley (Europa Press)

JSE responde a Hernando: "La bandera franquista es apología del fascismo y la republicana no" (La Información)

Madina achaca a la "ignorancia" equiparar la bandera republicana con la franquista (La Información)

Hernando insiste en que la única bandera legal es la constitucional y que las "otras ofenden" y evocan "tragedias" (Europa Press)

Castellano: ´La única bandera es la de España, el resto son inconstitucionales´ (Levante)

19.7.13

2ª edición del libro "Compendio de las banderas de España"


La Sociedad Española de Vexilología ha publicado la 2ª edición del libro "Compendio de las banderas de España", de Rafael Luis Gómez Herrera. Se trata de una recopilación de las distintas banderas que se han usado en los territorios dependientes de España a lo largo de la Historia. Esta edición es una versión corregida y ampliada, que ahora consta de 445 págs.
Se puede adquirir al precio de 25 euros más gastos de envío dirigiéndose al Tesorero de la SEV: tesoreria@vexilologia.org
Descargar índice en formato pdf

18.7.13

Archivo Militar expondrá bandera de voluntarios de Guerra de la Independencia

El Museo de Intendencia, ubicado en el Archivo General Militar de Ávila, expondrá la bandera de los voluntarios que lucharon en la Guerra de la Independencia entre 1808 y 1809, hasta su desaparición en el sitio de Ciudad Rodrigo (Salamanca).

La bandera quedará expuesta en este espacio una vez se han concluido los trabajos de restauración que ha acometido el archivo, tal como ha explicado hoy en rueda de prensa el portavoz del equipo de Gobierno municipal, José Francisco Hernández, al ser el objeto propiedad del Ayuntamiento de Ávila.

El Consistorio ha dado el visto bueno a un contrato de cesión gratuita al archivo de la bandera, que se encontraba en el Archivo Municipal y una réplica de la cual puede verse cada año en la procesión del Corpus.

La enseña representa a los voluntarios de la ciudad y provincia de Ávila que desde 1808 se organizaron en un regimiento para colaborar en la independencia de España de los invasores franceses.

El regimiento abulense fue provisto de una bandera blanca, con el aspa de San Andrés, escudos de Ávila, dos leones coronados y la leyenda 'Por Fernando VII. Voluntarios de Ávila', ha indicado el portavoz municipal.

La enseña estuvo en el Archivo Municipal de Madrid y en 1909 fue devuelta a la ciudad de Ávila, que ahora la cede por un periodo de cinco años, después de haber sido restaurada por la empresa Mercedes Amézaga SL, que realiza trabajos para el Archivo Histórico Militar.

ABC

31.3.13

La guerra de las banderitas

NEUS VIDAL Barcelona 31 MAR 2013 - 00:11 CET

La Delegación del Gobierno en Cataluña y algunos Ayuntamientos mantienen desde hace meses un pulso a cuenta de las banderas izadas en los edificios consistoriales. La exdiputada autonómica del PP y ahora delegada, María de los Llanos de Luna, inició el año pasado una cruzada contra los municipios que no situaban la rojigualda en un lugar preferencial del edificio, acompañando a la senyera y a la insignia municipal. El resultado conocido de todo ello han sido al menos 35 denuncias y decenas de requerimientos a los alcaldes que se niegan a izar la bandera española.

Llanos de Luna, que mantiene una gran amistad con la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, se ha convertido en una suerte deenfant terrible para los Ayuntamientos con alcaldes nacionalistas que intentan evitar con todo tipo de argucias legales la exhibición de la bandera española en un lugar destacado del Ayuntamiento.

La cifra de 35 denuncias interpuestas corresponde a la contabilidad que ha hecho la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), pero podrían ser más. La razón es que ni la Delegación del Gobierno informa de las denuncias que presenta ni todos los alcaldes lo comunican a la AMI.

Un grupo de representantes municipales de Lleida ha llegado a pedir por carta a la presidenta del Parlament, Núria de Gispert que les ampare ante lo que consideran un proceso de “acoso” por parte de Llanos de Luna. El escrito, firmado por seis y alcaldes y siete presidentes de consejos comarcales, explica que la delegada está orquestando “una campaña planificada” contra las corporaciones locales mediante requerimientos y denuncias. Se trata de un sentimiento que se extiende a muchos otros Consistorios catalanes. El último Ayuntamiento que se ha negado a cumplir con el requerimiento ha sido el de Castellfollit de la Roca (Garrotxa).

El Consistorio respondió la semana pasada a la Subdelegación del Gobierno de Girona que no podía colgar la bandera por carecer de sede oficial, pues la corporación se reúne temporalmente en una vivienda privada. El motivo es que el Consistorio se encuentra envuelto en un litigio con el antiguo propietario del terreno donde se está construyendo el nuevo Ayuntamiento.

Uno de los primeros municipios en recibir, no uno, sino dos requerimientos de la Delegación del Gobierno para que cumpliera la ley y colocara la bandera en “un lugar destacado” fue el de la pequeña localidad de Gallifa (Vallès Occidental). Si no lo hacían se podían enfrentar a una denuncia por la vía contencioso-administrativa. En respuesta, el alcalde Jordi Fornas (Solidaritat per la Independència) decidió colgar una pequeña rojigualda de juguete en la fachada y hacer ondear la senyera y la estelada en la plaza del Consistorio.

De esta manera pretendían ajustarse a la legalidad y evitar otras consecuencias como la inhabilitación del cargo o la imposición de multas. A algunos Consistorios, como en el caso de Corbera de Llobregat, la Delegación del Gobierno les ha reclamado que hagan ondear la insignia en todos los edificios públicos.

Después de aplicar su imaginativa solución, el Ayuntamiento de Gallifa recibió una denuncia que hacía efectiva la advertencia de los requerimientos. La actuación del alcalde no solo le costó una denuncia, sino también una moción de censura impulsada por CiU, que hizo perder a SI la única alcaldía que tenía en Cataluña.

La ley de banderas de 1981 establece que “cuando los Ayuntamientos y diputaciones o cualesquiera otras Corporaciones públicas utilicen sus propias banderas, lo harán junto a la bandera de España”. También explicita que esta deberá ocupar “siempre un lugar destacado, visible y de honor” y que, si junto a ella se utilizan otras, la de España ocupará un lugar preeminente y “las restantes no podrán tener mayor tamaño”.

El presidente de la AMI y alcalde de Vic, Josep Maria Vila d’Abadal, explica que la mayoría de los contenciosos están ahora a la espera de resolución judicial. “Hemos presentado la información que nos pedían”, dice.

Evitar “gastar dinero o esfuerzos en una posible causa judicial que con toda probabilidad estaría perdida” fue una de las razones por las que el alcalde de Banyoles, Miquel Noguer (CiU), decidió izar la bandera española el 15 de febrero, día en que vencía el requerimiento de la Subdelegación del Gobierno en Girona. Las banderas española, catalana y europea presidieron el edificio durante tres días, hasta que el Ayuntamiento empezó unas oportunas obras de mejora de la fachada que obligaron a retirar todas las enseñas.

El alcalde no quiere explicar qué pasará cuando acaben los trabajos, pero deberá tomar una decisión sabiendo que está en el punto de mira de la Delegación. Probablemente sucederá después del 15 de abril, fecha en que la Asociación de Municipios por la Independencia ha convocado a su ejecutiva para adoptar una postura común. De entrada, Vila d’Abadal descarta una solución como la de Gallifa y, aunque remarca que no tienen “ningunas ganas” de colgar la bandera, las “amenazas de inhabilitación” podrían acabar obligando a tomar la decisión de izar la rojigualda conjuntamente.

El País

6.3.13

"La primera bandera republicana española fue catalana"

El historiador Josep Maria Vall Camposada afirma que "con las pruebas y evidencias que tenemos, podemos decir que la primera bandera republicana española fue catalana y, además, federal".

En un artículo publicado en e-notícies, relata que "el antecedente más primigenio documentado de la bandera republicana española lo encontramos justamente en Barcelona, poco después de la revolución de septiembre de 1868, que provocó la caída de Isabel II".

En este sentido añade que "en la plaza de Catalunya hubo una gran manifestación de signo republicano y federal donde aparecieron públicamente por primera vez masivamente las banderas republicanas, como recoge un dibujo publicado en la revista francesa Le Monde illustré".

"Esta nueva bandera -dice- se popularizó a partir de la proclamación del Estado Catalán del 9 de marzo de 1873, cuando Baldomer Lostau hizo el primer acto de soberanía política catalana desde la derrota del 1714. La proclama se hacer desde la Diputación de Barcelona, entonces ubicada en el Palau de la Generalitat, y se adoptó la senyera como símbolo del nuevo y efímero Estado Catalán dentro de la República Federal española".

En el texto, Vall expone que "según el Dr. Francesc Xavier Hernàndez, catedrático de la Universidad de Barcelona, las banderas republicanas más antiguas son las que actualmente se conservan el Museo de Historia de la Ciudad de Barcelona y datan de 1873. Así , la genuina bandera republicana federal debería diseñado en Catalunya antes de 1868, y presentaría tres franjas horizontales de igual anchura: la superior azul, la central amarilla y la inferior roja".

Por otro lado, el historiador también remarca que "se ha dicho que la primera bandera republicana podría haber sido inspirada por Abdón Terrades (1812-1856), magistralmente definido por el historiador Enric Pujol como 'pionero del republicanismo catalán'. Recordemos que cuando Terrades fue elegido alcalde de Figueres, intentó proclamó la República el 20 de junio de 1842".

"Si bien todavía no se ha encontrado ninguna prueba documental concluyente, esta hipótesis no es descartable en tanto que Terrades y su entorno estuvieron muy vinculados a la francmasonería y al movimiento insurreccional de los carbonarios. La bandera de estos últimos era tricolor, con franja horizontal azul, negra y roja", manifiesta.

Finalmente, Josep Maria Vall también apunta que "otros estudiosos del tema como Margarita Márquez Padorno, señalan en cambio que la insignia tricolor con franja morada inferior se empezó a popularizarse a partir de 1875, lo que reafirmaría la tesis de que las banderas republicanas Barcelona no sólo eran diferentes, sino que fueron las primeras".

3.3.13

Las Banderas Coronelas (II)



Por Enrique Embajador Pandora.

Durante el reinado de Carlos IV la situación permanece igual que en el anterior, banderas “coronelas” blancas con escudo de Armas Reales y escudos particulares en los cantones del paño, y las banderas “sencillas” también con el paño blanco y el aspa de Borgoña en su centro con los mismos escudos particulares que la “coronela” en sus cantones.

Si bien durante el reinado de Fernando VII la continuidad de lo establecido fue la norma, durante la Guerra de la Independencia proliferaron cantidad de diseños de banderas sin ajustarse a normativa o reglamento alguno.

Por lo que respecta a las tropas españolas al servicio del rey José I, portaron banderas con el paño blanco, al igual que los Borbones, con el escudo de armas reales modificado: incorporando el número de la unidad en el interior de una estrella de color rojo de ocho puntas situadas en sus cantones, los de Línea, mientras que los batallones de Infantería Ligera lo hacían en el interior de una trompa de cazadores.

Después de la guerra todo volvió a sus cauces retomándose la aplicación de los reglamentos establecidos en cuanto a banderas se refiere, continuaron usándose coronelas de diferentes colores con el escudo de armas reales y los correspondientes particulares y banderas “sencillas” con el aspa de Borgoña y los escudos particulares de su “coronela”.

Durante este reinado se produjo la primera extensión de la bandera “bicolor” a unidades de Infantería y Caballería, hecho que acaecería en 1820 con ocasión de crearse la Milicia Nacional, disponiéndose que llevaría banderas cuadradas con tres franjas de igual tamaño, roja, amarilla y roja, dispuestas de forma horizontal en las de Infantería y verticales en las de Caballería[1].

La subida al trono de Isabel II, en el año 1833, no supuso cambio alguno inicial en cuanto a las costumbres vexilológicas se refiere, continuándose utilizando como insignia y símbolo de cada Cuerpo, las distintas banderas al uso. No obstante, el Real Decreto del Gobierno Provisional de 13 de Octubre de 1843, sustituyó la bandera dinástica traída por Felipe V mediante la universalización de la bandera “bicolor” mediante su extensión a todas las unidades del Ejército, al disponerse, en el Art 1° de dicho Real Decreto que Las banderas y estandartes de todos los cuerpos e institutos que componen el Ejército, la Armada y la Milicia Nacional serán iguales en colores a la bandera de guerra española[2] y colocados en el mismo orden que lo están en ella.

A partir de este momento podemos decir que el uso de las banderas coronelas desapareció de las unidades de nuestras Fuerzas Armadas. Esta situación se mantuvo hasta la década de los setenta del pasado siglo, en la que las unidades tipo Regimiento y Batallón, de notoria antigüedad, pugnaron por recuperar sus signos de identidad, volviendo a recuperar las antiguas enseñas coronelas y batallonas que, en un lugar subordinado a la bandera nacional han ido sustituyendo a los más modernos guiones de dichas unidades.


[1] Reglamento Provisional de la Milicia Nacional de 1820.

[2] No se conoce disposición alguna que establezca la bandera bicolor como “bandera de guerra española”, por lo que es posible que se trate de una mala redacción debiendo interpretarse esta como “la bandera de la Marina de guerra española”.