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21.8.13
Sobre La Bandera Soviética del Reichstag
El 3 de mayo de 1945 la revista Ogonjok publicaba una imagen tomada el día antes, cuando un fotógrafo ruso estaba en el sitio adecuado en el momento idóneo y pudo disparar una foto que se ha convertido en historia. El fotógrafo en cuestión era Yevgenni Jaldei, o Khaldei, y era un ruso, judío ucraniano para ser más exactos, nacido en 1917. Aunque de su cámara salieron otras fotos de la Segunda Guerra Mundial y del Proceso de Núremberg, la que encabeza esta entrada es la más conocida.
La cámara que utilizó Jaldei era un Leica y la bandera había sido construida artesanalmente. Un hombre que trabajaba en la intendencia rusa llamado Grisha le había dado al fotógrafo unos manteles rojos a petición de este. El propio Jaldei, junto con un sastre amigo suyo, habían recortado hoces y martillos y habían cosido las formas en los manteles para componer la bandera soviética. Por lo tanto, lo que ondeó sobre el desbastado Berlín no fue una bandera propiamente dicha, sino un simple mantel.
El hombre que está sujetando la bandera roja sobre el Reichstag era un soldado llamado Aleksei Kovalyev y le acompañaban en la aventura otros dos soldados. Cuando las fotos fueron editadas, vieron que Kovalyev llevaba dos relojes de pulsera, uno en cada muñeca, lo que era una muestra clara del saqueo al que los rusos habían sometido a Berlín a medida que la conquistaban. Para poder publicar la foto Jaldei se vio obligado a eliminar ese detalle de la foto con un aerógrafo y más tarde más retoques fueron hechos para darle más dramatismo a la imagen: más humo, otro cielo…
Y para dar al César lo que le corresponde, tal y como pasara con la foto de los soldados estadounidenses elevando su bandera en el monte Suribachi, otra foto histórica de Iwo Jima, la que todos conocemos no fue la primera vez que se sostuvo la bandera soviética sobre el Reichstag aquellos días. Al parecer, el 30 de abril, tres días antes, otro soldado llamado Mikhail Minin ya escaló hasta allí y dejó una bandera ondeando en lo alto del edificio.
Cañasanta
21.9.10
La bandera de la liberación vuelve a Francia 64 años después de su robo
En tiempos de guerra es habitual que los soldados que participan en los conflictos se queden con 'souvenirs' únicos y, normalmente, robados. Según el filósofo Glenn Gray, combatientes arriesgan sus vidas para adquirir estos mementos particulares porque, aparte de su valor material que puedan tener, los objetos tienen enorme valor simbólico: no sólo sirven como testimonio del acontecimiento vivido, si no que el propio acto de conseguirlo implica una confianza interior que uno va a llegar a sobrevivir el conflicto y mostrar ese trofeo personal.
A lo largo de la II Guerra Mundial muchos de los combatientes se entretenían compitiendo para conseguir más y mejores souvenirs que sus compañeros. Innumerables son los veteranos que volvieron a casa con pistolas luger adquiridas de los cadáveres de enemigos batidos y parafernalia nazista robada de las distintas ciudades que liberaban de la ocupación hitleriana.
El 25 de agosto de 1944 -el día que entraron las tropas estadounidenses en París-, un joven soldado norteamericano se hizo con un souvenir particularmente llamativo. En medio de las celebraciones en la capital, el militar escaló el Arc de Triunfo y se robó la enorme bandera francesa que se había colgado para marcar el fin de la ocupación. El veterano mantuvo la bandera -de unos 11 metros de largo- con él durante lo que le quedó del conflicto, y cuando terminó la guerra se la llevó a casa en Nueva York.
Sin embargo, ya devuelta en Estados Unidos, el veterano empezó a ver su trofeo personal como un símbolo no de valor, si no de vergüenza. Había robado la bandera de la liberación de un pueblo que había pasado cuatro años ocupado por los nazis. Desconcertado, ocultó el objeto.
Hasta este año. Seis décadas y media después de ser robada, la bandera vuelve a casa. El sábado autoridades del Ayuntamiento de París tomaron posesión del gran tricolor en el pueblo de Chandolas, en el sur de Francia -primera parada en su retorno triunfal a la capital-. Aunque el veterano ha insistido en mantenerse en el anonimato, por la vergüenza que sigue sintiendo por el robo, las autoridades parisinas dicen estar encantadas con su gesto, e insisten que sólo sienten un enorme agradecimiento hacia su persona.
"Este hombre arriesgo su vida por liberar a nuestro país. Sentimos hacia él todo el afecto de un pueblo profundamente agradecido", dijo una fuente del Ayuntamiento.
La historiadora Christine Levisse-Touze ha sido encargada para verificar la autenticidad de la bandera; tras una examinación inicial, la francesa dice que el tricolor parece corresponder con la bandera desaparecida, y su preservación cuidadosa ha hecho que esté en una condición excelente.
Levisse-Touze insiste que el acto en 1944 no se debe considerar como un robo. "Era muy normal quedarse con objetos para recordar las andanzas durante la Guerra; honestamente, si un soldado americano se quiere llevar un souvenir de Francia, no creo que hay nada mal en hacerlo. Lo que hizo, dado el contexto, es algo por el que no se le puede criticar".
La bandera fue colgada originalmente por bomberos parisinos ligados a la Resistencia el 25 de agosto de 1944 para celebrar la entrada en la ciudad de las tropas de la Segunda División Armada del general francés Philippe Leclerc. La bandera desapareció el mismo día, y no hubo constancia de ella hasta el año pasado cuando el chef francés Armand Lourdin coincidió con un grupo de veteranos americanos en un club privado del pueblo de Chappaqua, Nueva York.
Uno de ellos le confesó, en privado, que había sido quien se había robado la bandera, y pidió que Lourdin la devolviera a Francia. El sábado el chef la entregó en su pueblo natal de Chandolas. En los próximos días se espera el retorno definitivo del tricolor a la capital francesa.
El Mundo
A lo largo de la II Guerra Mundial muchos de los combatientes se entretenían compitiendo para conseguir más y mejores souvenirs que sus compañeros. Innumerables son los veteranos que volvieron a casa con pistolas luger adquiridas de los cadáveres de enemigos batidos y parafernalia nazista robada de las distintas ciudades que liberaban de la ocupación hitleriana.
El 25 de agosto de 1944 -el día que entraron las tropas estadounidenses en París-, un joven soldado norteamericano se hizo con un souvenir particularmente llamativo. En medio de las celebraciones en la capital, el militar escaló el Arc de Triunfo y se robó la enorme bandera francesa que se había colgado para marcar el fin de la ocupación. El veterano mantuvo la bandera -de unos 11 metros de largo- con él durante lo que le quedó del conflicto, y cuando terminó la guerra se la llevó a casa en Nueva York.
Sin embargo, ya devuelta en Estados Unidos, el veterano empezó a ver su trofeo personal como un símbolo no de valor, si no de vergüenza. Había robado la bandera de la liberación de un pueblo que había pasado cuatro años ocupado por los nazis. Desconcertado, ocultó el objeto.
Hasta este año. Seis décadas y media después de ser robada, la bandera vuelve a casa. El sábado autoridades del Ayuntamiento de París tomaron posesión del gran tricolor en el pueblo de Chandolas, en el sur de Francia -primera parada en su retorno triunfal a la capital-. Aunque el veterano ha insistido en mantenerse en el anonimato, por la vergüenza que sigue sintiendo por el robo, las autoridades parisinas dicen estar encantadas con su gesto, e insisten que sólo sienten un enorme agradecimiento hacia su persona.
"Este hombre arriesgo su vida por liberar a nuestro país. Sentimos hacia él todo el afecto de un pueblo profundamente agradecido", dijo una fuente del Ayuntamiento.
La historiadora Christine Levisse-Touze ha sido encargada para verificar la autenticidad de la bandera; tras una examinación inicial, la francesa dice que el tricolor parece corresponder con la bandera desaparecida, y su preservación cuidadosa ha hecho que esté en una condición excelente.
Levisse-Touze insiste que el acto en 1944 no se debe considerar como un robo. "Era muy normal quedarse con objetos para recordar las andanzas durante la Guerra; honestamente, si un soldado americano se quiere llevar un souvenir de Francia, no creo que hay nada mal en hacerlo. Lo que hizo, dado el contexto, es algo por el que no se le puede criticar".
La bandera fue colgada originalmente por bomberos parisinos ligados a la Resistencia el 25 de agosto de 1944 para celebrar la entrada en la ciudad de las tropas de la Segunda División Armada del general francés Philippe Leclerc. La bandera desapareció el mismo día, y no hubo constancia de ella hasta el año pasado cuando el chef francés Armand Lourdin coincidió con un grupo de veteranos americanos en un club privado del pueblo de Chappaqua, Nueva York.
Uno de ellos le confesó, en privado, que había sido quien se había robado la bandera, y pidió que Lourdin la devolviera a Francia. El sábado el chef la entregó en su pueblo natal de Chandolas. En los próximos días se espera el retorno definitivo del tricolor a la capital francesa.
El Mundo
9.5.08
La foto de la bandera soviética en el Reichstag fue manipulada por el autor

Efe, Berlín
La manipulación de la célebre fotografía de un soldado soviético izando la bandera con la hoz y el martillo sobre el Reichstag berlinés, en 1945, quedará al descubierto como exponente de un prehistórico fotoshop de la propaganda de Moscú.
Una retrospectiva del prestigioso museo berlinés Martin Gropius Bau documenta el artificio que el fotógrafo Yevgueni Chaldej realizó sobre un momento histórico que, según los expertos, tal vez nunca existió como tal.
La muestra se inaugurará el jueves, pero el semanario Der Spiegel avanza un par de imágenes trucadas detectadas por los expertos.
Primero, Chaldej retocó la imagen del presunto y valeroso soldado del Ejército Rojo, ya que aparecía con dos relojes en la muñeca, lo que apuntaba al pillaje en plena caída del Tercer Reich.
El fotógrafo rascó en el negativo, explica el comisario de la exposición, Ernst Volland, autor de un libro sobra la caída de Berlín y la toma del Reichstag el 2 de mayo de 1945. No satisfecho con esa mejora, Chaldej se centró en otra más compleja: sustituyó, con un montaje sobre otro negativo, la bandera que aparecía mortecina por otra con la hoz y el martillo al viento.
Chaldej, fallecido en 1997, quitó hierro a sus manipulaciones con el argumento de que, de todos modos, fue una hazaña histórica.
Los historiadores discrepan sobre cuántas versiones, entre imágenes reales o trucadas, llegó a hacer el fotógrafo. Se ha hablado de un centenar, así como que la imagen fue claramente escenificada.
La manipulación de la célebre fotografía de un soldado soviético izando la bandera con la hoz y el martillo sobre el Reichstag berlinés, en 1945, quedará al descubierto como exponente de un prehistórico fotoshop de la propaganda de Moscú.
Una retrospectiva del prestigioso museo berlinés Martin Gropius Bau documenta el artificio que el fotógrafo Yevgueni Chaldej realizó sobre un momento histórico que, según los expertos, tal vez nunca existió como tal.
La muestra se inaugurará el jueves, pero el semanario Der Spiegel avanza un par de imágenes trucadas detectadas por los expertos.
Primero, Chaldej retocó la imagen del presunto y valeroso soldado del Ejército Rojo, ya que aparecía con dos relojes en la muñeca, lo que apuntaba al pillaje en plena caída del Tercer Reich.
El fotógrafo rascó en el negativo, explica el comisario de la exposición, Ernst Volland, autor de un libro sobra la caída de Berlín y la toma del Reichstag el 2 de mayo de 1945. No satisfecho con esa mejora, Chaldej se centró en otra más compleja: sustituyó, con un montaje sobre otro negativo, la bandera que aparecía mortecina por otra con la hoz y el martillo al viento.
Chaldej, fallecido en 1997, quitó hierro a sus manipulaciones con el argumento de que, de todos modos, fue una hazaña histórica.
Los historiadores discrepan sobre cuántas versiones, entre imágenes reales o trucadas, llegó a hacer el fotógrafo. Se ha hablado de un centenar, así como que la imagen fue claramente escenificada.
Levante-EMV (imagen: Wikimedia Commons)
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