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19.12.14
La bandera de la Guerra de Sucesión de Lidón recupera su aspecto original
La bandera que se cosió en seda para encabezar el regimiento del coronel Juan Ibáñez de Lidón durante la Guerra de Sucesión Española volverá a lucir tal y como se confeccionó a comienzos del siglo XVIII después de pasar por las manos de los técnicos del centro de restauración de la Fundación Santa María de Albarracín.
Según indican los expertos, la insignia se confeccionó para distinguir a la compañía de Lidón que formaba parte del regimiento del coronel Juan Ibáñez al servicio de Felipe V. Se cosió en seda pero el desgaste del uso hizo que se realizaran en ella sucesivos remiendos con otros tipos de tela, principalmente algódón.
No todos los parches se retirarán según explicó el restaurador Celso Lorenzo, quien apuntó que sí se van a eliminar algunas de las piezas añadidas pero se dejarán aquellas que no dañen el tejido original. "Son telas que tienen su historia e importancia", comentó el especialista.
Los restauradores han hallado en algunas zonas hasta tres capas de tela añadidas en diferentes momentos con el fin de reforzar la bandera. Y es que después de la Guerra de Sucesión el estandarte se usó de forma continuada en la procesión de San Fabián y San Sebastián que tiene lugar en enero. En este sentido el alcalde de Lidón, Joaquín Juste, comentó que la procesión dejó de celebrarse para San Fabián pero pasó a llevarse a cabo en julio, y también en ese momento se sacaba la bandera.
Desde hace unos años los vecinos utilizan una réplica para evitar provocar daños en la antigua, que presentaba numerosos rotos y también suciedad cuando llegó al centro de restauración de la Fundación Santa María.
Los técnicos ahora están quitando añadidos y cosidos para, posteriormente, colocar una crepelina en la parte trasera de la bandera con el fin de reforzarla. Para su unión emplearán un punto de cosido especial que se realiza con hilo de seda y agujas muy finas y curvadas con el objetivo de que no se vea el agujero de la puntada, según argumentó el experto en restauración.
También van a limpiar la suciedad que acumula la tela. Así, aspirarán el polvo que contiene y limpiarán las zonas puntuales donde hay manchas.
En la bandera llevan trabajando dos restauradores durante un mes y calculan que en otro mes y medio estará terminada. El presupuesto para acometer este trabajo ha sido de 3.700 euros. Joaquín Juste comentó que la idea es exponerla en el Ayutamiento de Lidón una vez recuperada y no volver a sacarla en la procesión. Para evitar daños futuros van a preparar un armario especial que garantice su óptima conservación. "Queremos tenerla en las condiciones de humedad y temperatura adecuadas", concluyó el alcalde de Lidón.
Diario de Teruel
5.1.14
Llega restaurada de España bandera que simboliza el nacionalismo panameño
Panamá, 4 ene (EFE).- La bandera panameña que fue rasgada por los estadounidenses hace 50 años, lo que desató sangrientos incidentes en Panamá, regresó hoy de España restaurada por expertos de ese país, informó la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
El pabellón nacional fue recibido por representantes del Ejecutivo en el aeropuerto internacional de Tocumen y subida a un camión de los bomberos para ser llevada hasta su sitio de honor, según mostró la televisión panameña.
En un comunicado, la ACP dijo que "representa un honor contribuir a la restauración de la bandera del 9 de enero de 1964 que llegó hoy al país, en el marco de los 50 años de una fecha que cambió la historia de Panamá al encaminarlo hacia su soberanía y la plena administración de la vía interoceánica".
El 9 de enero, declarado el pasado 30 de diciembre Día de la Soberanía Nacional, se conmemora la lucha panameña por la recuperación del Canal de Panamá, que en ese entonces estaba en manos de Estados Unidos bajo un tratado firmado en 1903 que cedía a perpetuidad el control de esa ruta a la potencia del Norte.
Ese día estudiantes del Instituto Nacional marcharon hasta la antigua escuela estadounidense de Balboa a izar la bandera panameña en un asta, como lo ordenaba la ley, pero fueron vejados por civiles y policías de EE.UU. y el símbolo patrio rasgado, lo que desató enfrentamientos que dejaron 25 panameños muertos y unos 500 heridos.
Panamá rompió relaciones diplomáticas con Washington por ese incidente.
"El 9 de enero es un episodio trascendental en la historia de Panamá por recuperar su soberanía total y tomar las riendas el Canal, por eso para la ACP significa un orgullo hacer posible la restauración de la bandera de aquella gesta", dijo el presidente de la Junta Directiva de la ACP y ministro para Asuntos del Canal, Roberto Roy.
Luego de su arribo hoy desde España, donde fue restaurada, la bandera será presentada el próximo jueves durante un acto en el Monumento a los Mártires del 9 de Enero, ubicado en el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena de la ACP, antigua Escuela de Balboa.
El proceso de restauración comenzó en 2013 y la bandera fue trasladada a España, al Museo de América de Madrid, el cual, mediante un acuerdo con el Museo del Canal Interoceánico, adelantó varias técnicas que permitieron restaurar la bandera del 9 de enero.
"Los restauradores aplicaron técnicas como colocar la bandera en una cámara de anoxia para su desinsectación, que es la eliminación de artrópodos dañinos - principalmente insectos - con la aplicación de medidas de saneamiento básico", explica la ACP.
También se eliminó deterioros producidos por el paso del tiempo y fue aspirada con boquillas especiales para no afectar las fibras sueltas, a fin de colocarlas luego en su lugar original.
Después de consultar y evaluar diversas empresas de restauración en Estados Unidos, Chile y Europa, se seleccionó a la empresa española Mercedes Amézaga, de Cercedilla (Madrid), por su larga experiencia y calidad en sus trabajos de restauración, explicó anteriormente la Asociación Instituto Nacional-Generación de 1964.EFE
El pabellón nacional fue recibido por representantes del Ejecutivo en el aeropuerto internacional de Tocumen y subida a un camión de los bomberos para ser llevada hasta su sitio de honor, según mostró la televisión panameña.
En un comunicado, la ACP dijo que "representa un honor contribuir a la restauración de la bandera del 9 de enero de 1964 que llegó hoy al país, en el marco de los 50 años de una fecha que cambió la historia de Panamá al encaminarlo hacia su soberanía y la plena administración de la vía interoceánica".
El 9 de enero, declarado el pasado 30 de diciembre Día de la Soberanía Nacional, se conmemora la lucha panameña por la recuperación del Canal de Panamá, que en ese entonces estaba en manos de Estados Unidos bajo un tratado firmado en 1903 que cedía a perpetuidad el control de esa ruta a la potencia del Norte.
Ese día estudiantes del Instituto Nacional marcharon hasta la antigua escuela estadounidense de Balboa a izar la bandera panameña en un asta, como lo ordenaba la ley, pero fueron vejados por civiles y policías de EE.UU. y el símbolo patrio rasgado, lo que desató enfrentamientos que dejaron 25 panameños muertos y unos 500 heridos.
Panamá rompió relaciones diplomáticas con Washington por ese incidente.
"El 9 de enero es un episodio trascendental en la historia de Panamá por recuperar su soberanía total y tomar las riendas el Canal, por eso para la ACP significa un orgullo hacer posible la restauración de la bandera de aquella gesta", dijo el presidente de la Junta Directiva de la ACP y ministro para Asuntos del Canal, Roberto Roy.
Luego de su arribo hoy desde España, donde fue restaurada, la bandera será presentada el próximo jueves durante un acto en el Monumento a los Mártires del 9 de Enero, ubicado en el Centro de Capacitación Ascanio Arosemena de la ACP, antigua Escuela de Balboa.
El proceso de restauración comenzó en 2013 y la bandera fue trasladada a España, al Museo de América de Madrid, el cual, mediante un acuerdo con el Museo del Canal Interoceánico, adelantó varias técnicas que permitieron restaurar la bandera del 9 de enero.
"Los restauradores aplicaron técnicas como colocar la bandera en una cámara de anoxia para su desinsectación, que es la eliminación de artrópodos dañinos - principalmente insectos - con la aplicación de medidas de saneamiento básico", explica la ACP.
También se eliminó deterioros producidos por el paso del tiempo y fue aspirada con boquillas especiales para no afectar las fibras sueltas, a fin de colocarlas luego en su lugar original.
Después de consultar y evaluar diversas empresas de restauración en Estados Unidos, Chile y Europa, se seleccionó a la empresa española Mercedes Amézaga, de Cercedilla (Madrid), por su larga experiencia y calidad en sus trabajos de restauración, explicó anteriormente la Asociación Instituto Nacional-Generación de 1964.EFE
20.11.13
Restauran bandera de la Revolución Mexicana
CIUDAD DE MEXICO, México, nov. 19, 2013.- La bandera que fue defendida a sangre y fuego por la brigada Zaragoza durante la Revolución Mexicana, está siendo restaurada por profesores y estudiantes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH.
La pieza fue fabricada con motivo de la fundación de la División del Norte, el 29 de septiembre de 1913, y sirvió de estandarte en varias batallas de dicho regimiento comandado por el general brigadier Eugenio Benavides, que peleó al lado del general Francisco Villa.
En 1915, la bandera fue tomada en Celaya por las tropas constitucionalistas de Álvaro Obregón para ser enviada a Venustiano Carranza como trofeo de guerra.
La Sala de Historia del Museo de Armas de la entonces Secretaría de Guerra y Marina la albergó desde principios del siglo XX hasta 1947, año en que fue trasladada a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), posteriormente en 1981 pasó al Museo Histórico de la Revolución Mexicana, en Chihuahua.
Un siglo de constante exposición a la luz y al medio ambiente han ocasionado algunos deterioros en la pieza, los cuales actualmente son atendidos por un equipo de especialistas encabezados por la restauradora Rosa Lorena Román Torres, responsable del Seminario Taller de Textiles de la ENCRyM.
“Se conserva el cien por ciento de la pieza original, aunque tiene algunas roturas en el campo rojo, y en el centro presenta deshilados por el uso; además muestra una transposición de color y ahora es roja, blanca y verde, porque durante mucho tiempo permaneció doblada para su exhibición”, explicó Itzel Hernández Luna, estudiante del tercer semestre de la licenciatura en restauración de dicho taller.
Por su parte, la alumna Erika Obregón, quien también participa en la restauración, explicó que la bandera está confeccionada en raso de seda con urdimbre de algodón y trama de seda, “son telas muy lujosas y brillosas porque les tenían mucho respeto, lo mismo ocurre con la indumentaria religiosa que era confeccionada con las mejores telas. Cuando haces un estudio por época te das cuenta de que el cambio en los materiales depende del tiempo de paz o de guerra”.
Erika Obregón mencionó que la pieza ha sido sometida a varias pruebas antes de su intervención, entre ellas un análisis con pistola de fluorescencia de rayos X que permitió identificar que el escudo fue realizado al óleo y las letras se hicieron con purpurina de latón. Mientras que una mancha que se encuentra en el campo rojo es de titanio, material se empezó a usar en 1940, cuando la bandera ya estaba en resguardo de la Sedena. También se hicieron pruebas de colorimetría y se detectó que los tonos de las telas son sintéticos.
Añadió que la bandera ya tuvo una intervención anterior en 1980, cuando le colocaron una crepelina de seda cosida con hilo rojo del mismo material.
Después de varios meses de observación e investigación, las telas de los campos de la bandera fueron sometidas a una limpieza en la que se alinearon los hilos sueltos y corrigieron deformaciones. Se decidió utilizar un sistema de refuerzo por costura en donde se colocaron soportes de sedas (tafetanes y crepelinas) teñidas con los tonos lo más cercano a los originales. Todo esto cosido con la puntada de restauración e hilo de seda. Al finalizar el trabajo se dieron las pautas para el cuidado y mantenimiento post-restauración cuando se haga su exhibición, transporte y depósito.
Lorena Román señaló que la restauración de la bandera de la brigada Zaragoza, forma parte de un convenio con la Sedena para intervenir banderas revolucionarias procedentes de la casa de Francisco Villa y del Museo Histórico de la Revolución Mexicana, que comenzó hace varios años.
24.9.13
La bandera del batallón de San Blas
La bandera del Batallón Activo de San Blas, que fue fundado el 20 de agosto de 1823 en el puerto de San Blas, Nayarit y que participó en importantes acciones de guerra que culminaron durante la intervención estadounidense, en las batallas de Cerro Gordo y en la batalla de Chapultepec, donde sobresalió en esta última su jefe, el teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, quien defendió con alrededor de 400 hombres el Colegio Militar, en donde pereció casi toda su tropa, incluyéndolo a él, quien cuando vio caer a su abanderado, acude a levantar su bandera, momento en que es herido, reintenta su acción, pero es herido de nuevo, aun así toma su insignia, se pone de pie y anima a sus hombres a seguir combatiendo, pero es herido una vez más, ahora de gravedad y cae envuelto en su bandera, los pocos sobrevivientes, 20 en total, lo trasladan a la capilla de San Miguel Chapultepec, donde murió por decenas de impacto de bala y es cubierto con su bandera que le sirvió de sudario.
Por sus heroicas muestras de valor en su último combate, es ascendido post mórtem a coronel. Ésta es quizás la única bandera que tiene colocados los colores en sentido inverso: El rojo, blanco y verde.
La bandera original se encuentra en la actualidad en la sala de guardia del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec.
Este histórico lábaro fue restaurado por un grupo interdisciplinario de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, bajo la supervisión de Lorena Román Torres, el blasón fue sometido a una restauración integral por considerarse uno de los símbolos que remite al origen de México como nación independiente y de la continua lucha por la defensa de esta independencia ante la agresión armada de otros países.
Esta bandera contiene una serie de significados especiales para los mexicanos.
Se convirtió en una reliquia por su historia específica, perdió su función utilitaria original al servir de sudario del coronel Santiago Felipe Xicoténcatl. Luego pasó a poder del Colegio Militar para ser izado cada 8 de septiembre y desfilar por la Ciudad de México sin ningún cuidado, a pesar de estar hecho jirones, desteñido y manchado de sangre de Xicoténcatl.
De ahí pasó al Museo Nacional de Artillería a principios del siglo XX, formando parte del acervo del antiguo Museo Nacional y en 1944 con la inauguración del Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”, por ser tan representativa llega como “enseña oficial de la institución”.
La insignia ha sido restaurada 4 veces: En 1898, 1944, 1947 y 1972.
En 1996 se planeó una nueva restauración respetando los elementos originales y el uso de
materiales reversibles.
Una réplica de esta simbólica y original bandera se exhibe en la actualidad en la Casa de las Artes de la Gran Plaza de Piedras Negras, aunque en esta copia la bandera aparece con sus colores en orden.
Zócalo
La nueva bandera de Santa Tecla, que rememora el asedio de 1811, desfila hoy
La nueva bandera de Santa Tecla, réplica de la que utilizaban los batallones de las Milicias Urbanas de Tarragona durante el asedio de 1811, desfilará esta tarde por primera vez, después del solemne oficio de la mañana en que el arzobispo Jaume Pujol la bendecirá
Será uno de los múltiples ejemplos del compromiso de este año de Repsol con la cultura y las fiestas de Santa Tecla, como el trigésimo aniversario del Ball de Diables, el Ball de Cossis Petit y los pequeños Gegants Moros. Apoyo que en otras ediciones ha tenido como protagonistas al Ball de Serrallonga, la Moixiganga o la Cucafera petita, colaboraciones que precedieron a la creación del proyecto T-6000, una convocatoria de ayudas que este año ha ido a parar a l’Esbart Santa Tecla por haber creado la versión infantil del Ball de Cossis.
La compañía energética conmemoró estos primeros quince años de vinculación con las tradiciones más arraigadas en la sociedad tarraconense con un acto que se celebró en la Casa Canals y al que acudieron, además del alcalde Josep Fèlix Ballesteros y el director del complejo de Repsol en Tarragona, Joan Pedrerol, personas que, de una manera u otra han tenido una relevancia especial en esta relación: Carles Sala, el primer concejal de fiestas del proyecto T-6000M; Sandra Coloma, la segunda; Carme Crespo, la actual responsable del área de Cultura y «culpable» de la colaboración con la Casa de la Festa; Jordi Bertran, «asesor» en la sombra y persona clave en la configuración y contenido del proyecto T-6000; Xavier González y Ester Roca, «omnipresentes en todos los actos que tienen que ver con elSeguici y su expresión en la calle; Noemí Sans, la primera persona que acercó Repsol a Santa Tecla y Pepe Ruiz, «padre» de la Cucafera petita, el primer elemento que contó con la ayuda económica de Repsol. También Napi, con un dibujo conmemorativo, se sumó al evento que fue conducido por Yolanda Garcia, experiodista de Tarragona Ràdio y en el que repasaron junto al responsable de comunicación de Repsol, Josep Bertran, anécdotas de esta trayectoria de participación y colaboración con la ciudad.
Diari de Tarragona
25.2.13
El icono del 1714
CRISTINA SAVALL / Barcelona
El pendón de Santa Eulàlia pintado entre 1581 y 1623 en óleo sobre seda, el célebre 'penó' (insignia) de la procesión de Corpus que hasta mediados del siglo XX se exhibía en el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, se encuentra en una sala quirúrgica del Centre de Conservació i Restauració del Museu d'Història de Barcelona (Muhba).
Cinco especialistas en restauración de telas y de pinturas antiguas, dirigidos por Lídia Font, están realizando una intervención multidisciplinar para limpiar, estabilizar el deterioro del delicado tejido, garantizar la adhesión de la capa pictórica, quitar los barnices acumulados y recuperar los colores originales de este icono que en 1942 pasó a la custodia del Instituto Municipal de Historia de Barcelona, en la Casa de l'Ardiaca, hasta su reciente traslado al centro de conservación de la Zona Franca.
En una mesa con potentes focos en la tela se vislumbra una mujer joven, pintada de cuerpo entero, que en su mano derecha lleva un libro, y en la izquierda, una cruz. Santa Eulàlia aparece con más años de los que se atribuyen a su muerte siendo una niña de 13 años.
>>Lea el reportaje completo sobre el pendón de Santa Eulàlia en e-Periódico
El Periódico
22.2.13
Los estandartes y guiones del “Desastre de Annual” recuperan su esplendor en el Museo del Ejército
El Museo del Ejército de Tierra (MUE), en colaboración con la Fundación Banco Santander, ha restaurado los estandartes y guiones que pertenecieron al Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería. Esta unidad fue condecorada, en 2012, con la Cruz Laureada de San Fernando, en su modalidad de Laureada Colectiva.
Los trabajos de restauración han sido realizados por personal de empresas especializadas, contratadas por la mencionada fundación, en los propios talleres del museo militar. Tras cuatro meses de intervención sobre los estandartes y guiones, el 20 de febrero, tuvo lugar su entrega en la Sala de Directores del MUE. El acto contó con la presencia del director del Instituto de Historia y Cultura Militar, general Enrique Vidal de Loño, y del presidente de la Fundación Banco Santander, Antonio Escámez.
En líneas generales, los tratamientos han consistido en la limpieza mecánica mediante microaspirado, rehidratación de las fibras con humidificadores, reintegración de lagunas y desgarros con soportes individualizados, fijación con hilos de seda de dichos soportes al tejido original, y limpieza de los hilos metálicos de los flecos y bordados. Los estandartes y guiones recuperados formarán parte de los fondos de la exposición que el MUE dedicará al heroico Regimiento, que se inaugurará el 20 de marzo.
El Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería, protagonizó los hechos acaecidos durante las jornadas del 22 de julio al 9 de agosto de 1921, conocidos como el Desastre de Annual, en los que sus componentes combatieron heroicamente protegiendo el repliegue de las tropas españolas.
26.10.12
El Archivo General Militar de Ávila restaurará la Bandera de los Voluntarios
25.10.12 - 18:37 - PABLO GARCINUÑO | ÁVILA
El Archivo General Militar de Ávila se encargará de restaurar la Bandera de los Voluntarios, enseña que se guardar en el Archivo Municipal de la capital abulense y que se encuentra en muy mal estado tras superar una guerra y más de 200 años.
Según informa en una carta dirigida al Ayuntamiento el coronel director del Archivo General Militar de Ávila, José María Sáez Rivilla, dicha acción no tendrá ningún coste para las arcas municipales, ya que el propio archivo se encargará de contratar a la empresa restauradora, el transporte y el seguro de la bandera.
Dicha enseña representa a «los voluntarias de la ciudad y provincia que, desde 1808, se organizaron en un regimiento para colaborar en la independencia de España de los invasores franceses», señala José Francisco Hernández Herrero, portavoz de la Junta de Gobierno local de Ávila, organismo que ha aprobado este jueves la salida de la bandera para su restauración.
«El Regimiento de Voluntarios de Ávila fue provisto de una bandera blanca con el aspa de San Andrés, escudos de Ávila, dos leones coronados y la leyenda Don Fernando VII –ha señalado el teniente de alcalde-. Ese regimiento fue destruido en mayo de 1809, en Ciudad Rodrigo, y supuso un elevado coste de vidas y prisioneros entre sus integrantes».
La bandera se encontró posteriormente en el Archivo Municipal de Madrid, aunque se desconocen los motivos que llevaron a la divisa a acabar en la capital de España. Fue devuelta a Ávila en 1909 y, actualmente, una réplica de la misma sale todos los años en la procesión del Corpus Christi.
El Norte de Castilla
El Archivo General Militar de Ávila se encargará de restaurar la Bandera de los Voluntarios, enseña que se guardar en el Archivo Municipal de la capital abulense y que se encuentra en muy mal estado tras superar una guerra y más de 200 años.
Según informa en una carta dirigida al Ayuntamiento el coronel director del Archivo General Militar de Ávila, José María Sáez Rivilla, dicha acción no tendrá ningún coste para las arcas municipales, ya que el propio archivo se encargará de contratar a la empresa restauradora, el transporte y el seguro de la bandera.
Dicha enseña representa a «los voluntarias de la ciudad y provincia que, desde 1808, se organizaron en un regimiento para colaborar en la independencia de España de los invasores franceses», señala José Francisco Hernández Herrero, portavoz de la Junta de Gobierno local de Ávila, organismo que ha aprobado este jueves la salida de la bandera para su restauración.
«El Regimiento de Voluntarios de Ávila fue provisto de una bandera blanca con el aspa de San Andrés, escudos de Ávila, dos leones coronados y la leyenda Don Fernando VII –ha señalado el teniente de alcalde-. Ese regimiento fue destruido en mayo de 1809, en Ciudad Rodrigo, y supuso un elevado coste de vidas y prisioneros entre sus integrantes».
La bandera se encontró posteriormente en el Archivo Municipal de Madrid, aunque se desconocen los motivos que llevaron a la divisa a acabar en la capital de España. Fue devuelta a Ávila en 1909 y, actualmente, una réplica de la misma sale todos los años en la procesión del Corpus Christi.
El Norte de Castilla
23.9.12
El arte de restaurar banderas
México.- Por más de 100 años, la bandera que envolvió el cuerpo del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, quien comandó el Batallón de San Blas durante la histórica Batalla de Chapultepec en 1847, fue izada cada 8 de septiembre y en los desfiles militares del 13 y 16 de septiembre en el D.F.
Ese uso constante y su posterior exhibición en lo que fuera el Museo Nacional de Artillería -cuyo acervo hoy forma parte del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec-, sin los mayores cuidados de conservación, hicieron que el lienzo sufriera un grave deterioro.
Por eso, cuando en 1997 llegó a manos de la restauradora Lorena Román Torres, esta bandera, emblema oficial del Museo Nacional de Historia desde 1947, estaba desteñida y desgastada. Requería de una intervención urgente.
Tras una minuciosa labor de restauración, la bandera se exhibe actualmente sobre un bastidor especial y con los mayores cuidados posibles, en una de las vitrinas del Museo Nacional de Historia.
Además de devolverle la vida a esta reliquia que tiene colocados los colores en sentido inverso (rojo, blanco y verde), la investigación de los especialistas los llevó a considerar que lo que actualmente se conserva es sólo una de las caras de la bandera y que la otra está perdida. Como esta antigua insignia del Batallón de San Blas, la restauradora Lorena Román, sus colegas y alumnos del Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han restaurado decenas de banderas antiguas y cada una presenta problemáticas diferentes.
"Cada bandera tiene su historia, sus materiales que la conforman. Cada bandera es única", dice Román.
"Todas tienen una carga simbólica y requieren de un cuidado especial porque los materiales con que fueron hechos son frágiles", dice la especialista responsable del Taller de Textiles, para quien las banderas son "lienzos que representan las ideologías de distintas épocas y que dan identidad a nuestro país".
Sobre una de las mesas del taller, Román Torres extiende una bandera del Ejército Constitucionalista, la cual será restaurada próximamente por alumnos de esta institución académica, bajo la supervisión de sus profesores, y explica que uno de los mayores problemas de estos objetos culturales es que están hechos con materiales muy frágiles, como los textiles, por lo que requieren mayor cuidado al momento de exhibirlos.
Por lo mismo, el proceso de intervención de las banderas históricas se hace con una estricta metodología: "Primero se realiza un estudio en las fuentes históricas para ubicar el contexto y los antecedentes de la bandera. Buscamos quién y cómo se confeccionó", explica Román Torres.
Después, los especialistas realizan un detenido análisis en el laboratorio para identificar el tipo de tela (seda, algodón, lino o lana), las fibras y colorantes con que está hecha la bandera.
Finalmente, en esa etapa de análisis se procede a examinar los procesos de deterioro. "Generalmente es provocado por la luz que les da cuando han sido exhibidas por mucho tiempo", indica la restauradora.
"En todo el tiempo que están exhibidas, se cuelgan, se rasgan, pierden color, y por lo mismo sus materiales comienzan a deshacerse. Ese es el principal problema", añade el historiador Abner Gutiérrez Ramos.
El proceso de intervención
Una vez determinada las causas del deterioro, el siguiente paso es hacer propuestas para la intervención. Según el dictamen de daños, los especialistas aplican diversas técnicas de restauración. Incluso aplican técnicas experimentales desarrolladas por ellos mismos. Román recuerda el proceso de intervención que realizaron con la Bandera de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros de Morelia, también utilizada durante la defensa del Castillo de Chapultepec. El estado de conservación de este lienzo de seda era delicado, por lo que fue totalmente restaurado utilizando un nuevo método de adhesivo, basado en una técnica prehispánica que consiste en el uso de una resina vegetal llamada tzauhtli, extraída del mucílago de orquídea.
"De acuerdo con lo que menciona Sahagún (Fray Bernardino) y lo que se ha trabajado con los mosaicos de pluma, el mucílago de orquídea se utilizaba como un adhesivo, como un engrudo. Al hacer varios experimentos nos dimos cuenta de que podía ser una alternativa para este tipo de sedas", recuerda Román.
La intervención fue un éxito. De tener un lienzo deteriorado en casi 80%, los especialistas le devolvieron su color y forma. Hoy esa bandera está en el Colegio Nacional de San Nicolás de Hidalgo, de la Universidad Michoacana, donde ha permanecido desde 1884.
Según la especialista, a partir de esta intervención, el novedoso método se aplica en aquellas banderas que requieren ser restauradas con técnicas adhesivas.
En la búsqueda de implementar las medidas de conservación y cuidado de estos bienes culturales, los especialistas de la ENCRyM realizaron hace dos años un Décalogo para Atender Banderas Históricas con la idea de que sirva de guía a las instituciones que tienen este tipo de piezas históricas.
El documento, creado como resultado del Seminario de Estudios de Conservación de Banderas Históricas, realizado de 2008 a 2010, comienza a ser adoptado por la Armada de México, el Ejército Nacional y diversos museos.
Desde entonces, al taller comenzaron a llegar diversas banderas para ser restauradas y en las instituciones se abrieron plazas para contratar a restauradores especializados, pues antes la restauración de estas piezas las hacían los propios militares o personal de los museos.
Al rescate de emblemas
II En 2010. Durante los festejos del Bicentenario de la Independencia se restauraron las Banderas de Barradas: Legión Real y El Rey a la Fidelidad, que fueron cedidas a España, a cambio de las banderas de Ignacio Allende.
II Conservación. Otra pieza restaurada fue la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención de EU en Veracruz.
Ese uso constante y su posterior exhibición en lo que fuera el Museo Nacional de Artillería -cuyo acervo hoy forma parte del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec-, sin los mayores cuidados de conservación, hicieron que el lienzo sufriera un grave deterioro.
Por eso, cuando en 1997 llegó a manos de la restauradora Lorena Román Torres, esta bandera, emblema oficial del Museo Nacional de Historia desde 1947, estaba desteñida y desgastada. Requería de una intervención urgente.
Tras una minuciosa labor de restauración, la bandera se exhibe actualmente sobre un bastidor especial y con los mayores cuidados posibles, en una de las vitrinas del Museo Nacional de Historia.
Además de devolverle la vida a esta reliquia que tiene colocados los colores en sentido inverso (rojo, blanco y verde), la investigación de los especialistas los llevó a considerar que lo que actualmente se conserva es sólo una de las caras de la bandera y que la otra está perdida. Como esta antigua insignia del Batallón de San Blas, la restauradora Lorena Román, sus colegas y alumnos del Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han restaurado decenas de banderas antiguas y cada una presenta problemáticas diferentes.
"Cada bandera tiene su historia, sus materiales que la conforman. Cada bandera es única", dice Román.
"Todas tienen una carga simbólica y requieren de un cuidado especial porque los materiales con que fueron hechos son frágiles", dice la especialista responsable del Taller de Textiles, para quien las banderas son "lienzos que representan las ideologías de distintas épocas y que dan identidad a nuestro país".
Sobre una de las mesas del taller, Román Torres extiende una bandera del Ejército Constitucionalista, la cual será restaurada próximamente por alumnos de esta institución académica, bajo la supervisión de sus profesores, y explica que uno de los mayores problemas de estos objetos culturales es que están hechos con materiales muy frágiles, como los textiles, por lo que requieren mayor cuidado al momento de exhibirlos.
Por lo mismo, el proceso de intervención de las banderas históricas se hace con una estricta metodología: "Primero se realiza un estudio en las fuentes históricas para ubicar el contexto y los antecedentes de la bandera. Buscamos quién y cómo se confeccionó", explica Román Torres.
Después, los especialistas realizan un detenido análisis en el laboratorio para identificar el tipo de tela (seda, algodón, lino o lana), las fibras y colorantes con que está hecha la bandera.
Finalmente, en esa etapa de análisis se procede a examinar los procesos de deterioro. "Generalmente es provocado por la luz que les da cuando han sido exhibidas por mucho tiempo", indica la restauradora.
"En todo el tiempo que están exhibidas, se cuelgan, se rasgan, pierden color, y por lo mismo sus materiales comienzan a deshacerse. Ese es el principal problema", añade el historiador Abner Gutiérrez Ramos.
El proceso de intervención
Una vez determinada las causas del deterioro, el siguiente paso es hacer propuestas para la intervención. Según el dictamen de daños, los especialistas aplican diversas técnicas de restauración. Incluso aplican técnicas experimentales desarrolladas por ellos mismos. Román recuerda el proceso de intervención que realizaron con la Bandera de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros de Morelia, también utilizada durante la defensa del Castillo de Chapultepec. El estado de conservación de este lienzo de seda era delicado, por lo que fue totalmente restaurado utilizando un nuevo método de adhesivo, basado en una técnica prehispánica que consiste en el uso de una resina vegetal llamada tzauhtli, extraída del mucílago de orquídea.
"De acuerdo con lo que menciona Sahagún (Fray Bernardino) y lo que se ha trabajado con los mosaicos de pluma, el mucílago de orquídea se utilizaba como un adhesivo, como un engrudo. Al hacer varios experimentos nos dimos cuenta de que podía ser una alternativa para este tipo de sedas", recuerda Román.
La intervención fue un éxito. De tener un lienzo deteriorado en casi 80%, los especialistas le devolvieron su color y forma. Hoy esa bandera está en el Colegio Nacional de San Nicolás de Hidalgo, de la Universidad Michoacana, donde ha permanecido desde 1884.
Según la especialista, a partir de esta intervención, el novedoso método se aplica en aquellas banderas que requieren ser restauradas con técnicas adhesivas.
En la búsqueda de implementar las medidas de conservación y cuidado de estos bienes culturales, los especialistas de la ENCRyM realizaron hace dos años un Décalogo para Atender Banderas Históricas con la idea de que sirva de guía a las instituciones que tienen este tipo de piezas históricas.
El documento, creado como resultado del Seminario de Estudios de Conservación de Banderas Históricas, realizado de 2008 a 2010, comienza a ser adoptado por la Armada de México, el Ejército Nacional y diversos museos.
Desde entonces, al taller comenzaron a llegar diversas banderas para ser restauradas y en las instituciones se abrieron plazas para contratar a restauradores especializados, pues antes la restauración de estas piezas las hacían los propios militares o personal de los museos.
Al rescate de emblemas
II En 2010. Durante los festejos del Bicentenario de la Independencia se restauraron las Banderas de Barradas: Legión Real y El Rey a la Fidelidad, que fueron cedidas a España, a cambio de las banderas de Ignacio Allende.
II Conservación. Otra pieza restaurada fue la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención de EU en Veracruz.
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