9.9.15
El Museu d'Història de Catalunya ingresa la bandera estelada más antigua
Barcelona. (EFE).- El Museu d'Història de Catalunya ha incorporado a sus fondos la bandera estelada (independentista) más antigua conservada, que data de 1915, según el estudio realizado por el Centro de Restauración de Bienes Muebles de Catalunya. De la bandera original se conserva sólo el tercio superior (80 x 172 cm), formado por un triángulo azul de algodón con la estrella blanca en medio superpuesto a una señera catalana y sujetado con broches metálicos a presión.
Desde hoy y hasta finales de año, la bandera se podrá visitar en la segunda planta del Museo, que lo expone en el marco del programa "El Museo presenta...". Según ha informado el Museu d'Història de Catalunya, el Onze de Setembre de 1915, ante la estatua de Rafael Casanova, conseller en cap de Barcelona durante el sitio borbónico de la ciudad, la Unió Catalanista, plataforma de entidades a cuyo amparo surgió el separatismo catalán, entregó una bandera estelada a tres voluntarios catalanes que se encontraban en Barcelona de permiso para que la llevaran al frente en la Primera Guerra Mundial como símbolo de la lucha que defendían.
Según el relato oral, el voluntario Camil Campanyà Mas llevaba la bandera cuando murió en el campo de batalla en Francia y envolvieron su cuerpo con la bandera, lo que explica que el tejido que ahora se expone estuviera manchado de sangre.
Sin embargo, el historiador Joan Esculies sostiene que "parece más bien una imagen, una recreación mitificada", pues, como él mismo recuerda, "no estaba permitido llevar al frente ningún otro pabellón que no fuera el de la Legión Extranjera francesa y el joven fue dado por desaparecido", por tanto, "lo que pasó en aquel momento con la bandera es una incógnita".
En 2008, la nieta del doctor Josep Solé Pla encontró la bandera en la buhardilla de su casa, que había sido su consulta médica antes de marchar al exilio en 1939. "Es lógico que volviera a manos del doctor Josep Solé Pla dado su cargo como presidente del Comité de Hermandad con los Voluntarios Catalanes y presidente de la Unió Catalanista entre 1917 y 1920", afirma Esculies.
Después de estar escondida durante años en el doble fondo de una librería y después guardada en la buhardilla, los descendentes de Solé Pla decidieron cederla al Museo para que la custodiara y preservara.
La Vanguardia
5.10.14
La bandera de Alas Rojas ya ha vuelto a casa
Desde este sábado una reproducción de la bandera de la escuadrilla republicana Alas Rojas, que operó en el aeródromo de Sariñena en la Guerra Civil, ya se expone en el Museo municipal La Laguna con el objetivo de ser la primera pieza de una muestra permanente que crezca con el paso del tiempo. Ése es el deseo que expresaba el promotor de la iniciativa y quien donaba la bandera al consistorio, Salvador Trallero, ya que “es un símbolo histórico de la villa”.
El aeródromo de Sariñena jugó un papel destacado en la historia de la aviación durante la Guerra Civil española gracias a su situación estratégica. Primero fue usado por republicanos y después por nacionales. La bandera original se perdió en la retirada y fue en los años 80 cuando la Asociación de Aviadores de la República hizo una réplica que se encuentra en un lugar preferente del Museo del Ejército del Aire en Madrid.
En el mundo aeronáutico, así como por parte de investigadores e historiadores, este hecho histórico es conocido. No tanto entre la sociedad, aunque poco a poco se va difundiendo gracias al libro de Alas Rojas de Sariñena Editorial publicado en 2006 y el documental del zaragozano Miguel Lobera de 2013. Para Trallero esto está inmerso en un gran proyecto de promoción del aeródromo y sus restos.
En este sentido, subrayaba que la peculiaridad de tener la única pista de aviación que se conserva hoy en día de la Guerra Civil, marca una diferenciación que puede ser fundamental a la hora de desarrollar un proyecto atractivo para el denominado turismo de guerra.
29.8.14
El libro "Banderas y estandartes del Museo de Inválidos", en formato digital
http://bdh-rd.bne.es/viewer.vm?id=0000076336&page=1
10.12.13
La bandera de Caá Guazú fue depositada en el Museo Histórico
La bandera de Caa Guazú se considera uno de los primeros emblemas de Corrientes, que acompañó a combatientes correntinos en la batalla de Caá Guazú en 1841 contra tropas entrerrianas.
La bandera de Caá Guazú presenta en una de sus caras el escudo de Corrientes pintado a mano, enmarcado por dos banderas provinciales. En la parte superior del escudo se puede leer en letras de color amarillo la leyenda “Patria, Libertad, Constitución”, y en su parte inferior, en pequeñas letras aparece, “Venció en Caá – Guazú 1841”. En otro lado del estandarte, está pintado a mano, el escudo nacional con la leyenda República Argentina.
La Bandera se encontraba alojada en el Museo de Luján, provincia de Buenos Aires, pero a finales de mayo de 2011 fue transferida a Corrientes, más precisamente a la intendencia de Capital, tras largas gestiones sostenidas por más de 4 años a cargo de la Junta de Historia de Corrientes.
En este contexto, se presentó en la Legislatura provincial un proyecto para declarar “Patrimonio Cultural de la Provincia y de Interés Histórico Cultural” a la bandera original de la batalla de Caá Guazú, restituida a Corrientes.
Asimismo, la iniciativa también promovió que la enseña permanezca en el Museo Histórico de Corrientes u otro establecimiento que el Poder Ejecutivo provincial considere conveniente.
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Momarandu.com
20.11.13
Restauran bandera de la Revolución Mexicana
CIUDAD DE MEXICO, México, nov. 19, 2013.- La bandera que fue defendida a sangre y fuego por la brigada Zaragoza durante la Revolución Mexicana, está siendo restaurada por profesores y estudiantes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH.
La pieza fue fabricada con motivo de la fundación de la División del Norte, el 29 de septiembre de 1913, y sirvió de estandarte en varias batallas de dicho regimiento comandado por el general brigadier Eugenio Benavides, que peleó al lado del general Francisco Villa.
En 1915, la bandera fue tomada en Celaya por las tropas constitucionalistas de Álvaro Obregón para ser enviada a Venustiano Carranza como trofeo de guerra.
La Sala de Historia del Museo de Armas de la entonces Secretaría de Guerra y Marina la albergó desde principios del siglo XX hasta 1947, año en que fue trasladada a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), posteriormente en 1981 pasó al Museo Histórico de la Revolución Mexicana, en Chihuahua.
Un siglo de constante exposición a la luz y al medio ambiente han ocasionado algunos deterioros en la pieza, los cuales actualmente son atendidos por un equipo de especialistas encabezados por la restauradora Rosa Lorena Román Torres, responsable del Seminario Taller de Textiles de la ENCRyM.
“Se conserva el cien por ciento de la pieza original, aunque tiene algunas roturas en el campo rojo, y en el centro presenta deshilados por el uso; además muestra una transposición de color y ahora es roja, blanca y verde, porque durante mucho tiempo permaneció doblada para su exhibición”, explicó Itzel Hernández Luna, estudiante del tercer semestre de la licenciatura en restauración de dicho taller.
Por su parte, la alumna Erika Obregón, quien también participa en la restauración, explicó que la bandera está confeccionada en raso de seda con urdimbre de algodón y trama de seda, “son telas muy lujosas y brillosas porque les tenían mucho respeto, lo mismo ocurre con la indumentaria religiosa que era confeccionada con las mejores telas. Cuando haces un estudio por época te das cuenta de que el cambio en los materiales depende del tiempo de paz o de guerra”.
Erika Obregón mencionó que la pieza ha sido sometida a varias pruebas antes de su intervención, entre ellas un análisis con pistola de fluorescencia de rayos X que permitió identificar que el escudo fue realizado al óleo y las letras se hicieron con purpurina de latón. Mientras que una mancha que se encuentra en el campo rojo es de titanio, material se empezó a usar en 1940, cuando la bandera ya estaba en resguardo de la Sedena. También se hicieron pruebas de colorimetría y se detectó que los tonos de las telas son sintéticos.
Añadió que la bandera ya tuvo una intervención anterior en 1980, cuando le colocaron una crepelina de seda cosida con hilo rojo del mismo material.
Después de varios meses de observación e investigación, las telas de los campos de la bandera fueron sometidas a una limpieza en la que se alinearon los hilos sueltos y corrigieron deformaciones. Se decidió utilizar un sistema de refuerzo por costura en donde se colocaron soportes de sedas (tafetanes y crepelinas) teñidas con los tonos lo más cercano a los originales. Todo esto cosido con la puntada de restauración e hilo de seda. Al finalizar el trabajo se dieron las pautas para el cuidado y mantenimiento post-restauración cuando se haga su exhibición, transporte y depósito.
Lorena Román señaló que la restauración de la bandera de la brigada Zaragoza, forma parte de un convenio con la Sedena para intervenir banderas revolucionarias procedentes de la casa de Francisco Villa y del Museo Histórico de la Revolución Mexicana, que comenzó hace varios años.
16.10.13
La bandera de los voluntarios, en el Museo de Intendencia
Carlos de Miguel
La enseña de los voluntarios abulenses en la Guerra de la Independencia se expone en el Archivo General Militar tras la cesión por parte del Consistorio después de ser restaurada.
Cuando acabó la procesión de Santa Teresa, la Corporación municipal en comitiva se desplazó hasta el Ayuntamiento en compañía de los militares que escoltaban a la que también es su patrona. La concejala abanderada -la más joven de la corporación-, Beatriz Jiménez, dejó en el Consistorio la enseña municipal y recogió la bandera de los voluntarios, trasladándose hasta el Palacio de Polentinos junto a la Banda de Música Ciudad de Ávila.
De color blanco con el aspa de San Andrés, escudos de Ávila, dos leones coronados y la leyenda ‘Por Fernando VII. Voluntarios de Ávila’, la enseña acompañó a los voluntarios constituidos en regimiento en 1808 y que capitularon en Ciudad Rodrigo en 1810.
Hecho escondido
Aquello “no fue una historia de grandes batallas”, ha dicho el alcalde, Miguel Ángel García Nieto, sino “un hecho histórico escondido” de quien “se sacrificaron y dieron su vida” tras unirse “en un país asolado” en la lucha contra la invasión francesa.
La bandera puede verse en una sala del Museo de Intendencia que inaugurada en esta jornada, donde también se exponen cuatro estandartes del Museo del Ejército, el uniforme de los voluntarios y el armamento que llevaban. La sala contiene dos retratos, del Mariscal Andrés Pérez de Herrasti, gobernador de Ciudad Rodrigo, y Javier Sánchez ‘El Charro’, uno de los principales guerrilleros en Salamanca en la Guerra de la Independencia.
La bandera permaneció en Archivo Municipal de Madrid hasta que en 1911 fue solicitada por el Consistorio abulense.
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18.7.13
Archivo Militar expondrá bandera de voluntarios de Guerra de la Independencia
La bandera quedará expuesta en este espacio una vez se han concluido los trabajos de restauración que ha acometido el archivo, tal como ha explicado hoy en rueda de prensa el portavoz del equipo de Gobierno municipal, José Francisco Hernández, al ser el objeto propiedad del Ayuntamiento de Ávila.
El Consistorio ha dado el visto bueno a un contrato de cesión gratuita al archivo de la bandera, que se encontraba en el Archivo Municipal y una réplica de la cual puede verse cada año en la procesión del Corpus.
La enseña representa a los voluntarios de la ciudad y provincia de Ávila que desde 1808 se organizaron en un regimiento para colaborar en la independencia de España de los invasores franceses.
El regimiento abulense fue provisto de una bandera blanca, con el aspa de San Andrés, escudos de Ávila, dos leones coronados y la leyenda 'Por Fernando VII. Voluntarios de Ávila', ha indicado el portavoz municipal.
La enseña estuvo en el Archivo Municipal de Madrid y en 1909 fue devuelta a la ciudad de Ávila, que ahora la cede por un periodo de cinco años, después de haber sido restaurada por la empresa Mercedes Amézaga SL, que realiza trabajos para el Archivo Histórico Militar.
ABC
11.4.13
La Legión tiene en su poder una ikurriña 'arrebatada al enemigo'
El portavoz del Grupo Parlamentario Vasco EAJ-PNV en materia de Defensa, Joseba Agirretxea, ha exigido la devolución de una ikurriña capturada al PNV en la Guerra Civil que hoy se muestra en el Museo de la Legión de Ceuta, "por dignidad y para resarcir esta ignominia".
Durante su intervención en el Congreso, Agirretxea ha mostrado una foto de una ikurriña que se exhibe en el museo de la Legión de Ceuta, que figura como "arrebatado al enemigo" y donde se aprecian las siglas JEL (Jaungoikoa Eta Legezaharra), lo que muestra que pertenece a algún batallón del PNV, según ha indicado el diputado.
La imagen de la ikurriña es accesible para cualquier ciudadano a través de un vídeo de Youtube, donde se puede apreciar a un legionario, posible guía del museo enseñando la ikurriña.
El diputado nacionalista ha recordado al Ministro de Defensa que ya en 1982 el senador del PNV Elosegi solicitó la devolución de este material y ha afirmado que no hacerlo es "una ofensa para quienes sufrieron las brutales consecuencias que supuso defender la causa de esa bandera y una humillación mostrarla como captura de guerra".
El Ministerio de Defensa ha rechazado la demanda del PNV al considerar que esa ikurriña "forma parte del patrimonio nacional" y ha afirmado también que su ubicación en los Museos del Ejército es correcta puesto que está "al alcance de todos los españoles".
Una respuesta que desde el PNV se ha considerado un insulto y una "ofensa a la memoria histórica" de los que combatieron por esa causa.
El Mundo
28.2.13
Bandera de la Batalla Trafalgar en museo británico
Londres. – La enorme bandera de la fotografía que ilustra esta nota, y que volvió a ser exhibida brevemente estos días, flameó en dos momentos significativos de la historia británica: En el navío de línea San Idelfonso durante la Batalla de Trafalgar, capturado por la flota británica comandada por el Almirante Nelson, y durante los funerales de este héroe naval británico, en el techo de la catedral St. Paul. En enero de 1806.
Luego del funeral de Nelson la gigantesca enseña española, que permaneció durante una centena de años en St. Paul, y que pertenece a Museo Nacional de la Marina en Greenwich, fue resguardada a causa de su extrema fragilidad y la falta de espacio para colgarla.
La bandera que mide 10 por 14 metros es la más grande en la colección del museo, y para guardarla debió ser sometida a un tratamiento especial, envuelta en papel tissue y puesta en una caja de cartòn especialmente acondicionada para evitar la humedad.
El trofeo de guerra hecho de rugosa lana de baja calidad, tiene el escudo de armas de castilla y León en el centro y el nombre del barco que la transportaba, y que luego de la batalla fue renombrado como HMS San Idelfonso.
Presenta orificios de bala y está llena de grietas en los bordes. Además, probablemente mientras flameaba en el techo de St. Paul, cazadores de souvenirs armados con tijeras o cuchillos se llevaron trozos de la bandera y dejaron grandes agujeros. (Daily Telegraph)
La Mañana Neuquén
22.2.13
Los estandartes y guiones del “Desastre de Annual” recuperan su esplendor en el Museo del Ejército
El Museo del Ejército de Tierra (MUE), en colaboración con la Fundación Banco Santander, ha restaurado los estandartes y guiones que pertenecieron al Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería. Esta unidad fue condecorada, en 2012, con la Cruz Laureada de San Fernando, en su modalidad de Laureada Colectiva.
Los trabajos de restauración han sido realizados por personal de empresas especializadas, contratadas por la mencionada fundación, en los propios talleres del museo militar. Tras cuatro meses de intervención sobre los estandartes y guiones, el 20 de febrero, tuvo lugar su entrega en la Sala de Directores del MUE. El acto contó con la presencia del director del Instituto de Historia y Cultura Militar, general Enrique Vidal de Loño, y del presidente de la Fundación Banco Santander, Antonio Escámez.
En líneas generales, los tratamientos han consistido en la limpieza mecánica mediante microaspirado, rehidratación de las fibras con humidificadores, reintegración de lagunas y desgarros con soportes individualizados, fijación con hilos de seda de dichos soportes al tejido original, y limpieza de los hilos metálicos de los flecos y bordados. Los estandartes y guiones recuperados formarán parte de los fondos de la exposición que el MUE dedicará al heroico Regimiento, que se inaugurará el 20 de marzo.
El Regimiento de Cazadores de Alcántara, 14 de Caballería, protagonizó los hechos acaecidos durante las jornadas del 22 de julio al 9 de agosto de 1921, conocidos como el Desastre de Annual, en los que sus componentes combatieron heroicamente protegiendo el repliegue de las tropas españolas.
23.9.12
El arte de restaurar banderas
Ese uso constante y su posterior exhibición en lo que fuera el Museo Nacional de Artillería -cuyo acervo hoy forma parte del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec-, sin los mayores cuidados de conservación, hicieron que el lienzo sufriera un grave deterioro.
Por eso, cuando en 1997 llegó a manos de la restauradora Lorena Román Torres, esta bandera, emblema oficial del Museo Nacional de Historia desde 1947, estaba desteñida y desgastada. Requería de una intervención urgente.
Tras una minuciosa labor de restauración, la bandera se exhibe actualmente sobre un bastidor especial y con los mayores cuidados posibles, en una de las vitrinas del Museo Nacional de Historia.
Además de devolverle la vida a esta reliquia que tiene colocados los colores en sentido inverso (rojo, blanco y verde), la investigación de los especialistas los llevó a considerar que lo que actualmente se conserva es sólo una de las caras de la bandera y que la otra está perdida. Como esta antigua insignia del Batallón de San Blas, la restauradora Lorena Román, sus colegas y alumnos del Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han restaurado decenas de banderas antiguas y cada una presenta problemáticas diferentes.
"Cada bandera tiene su historia, sus materiales que la conforman. Cada bandera es única", dice Román.
"Todas tienen una carga simbólica y requieren de un cuidado especial porque los materiales con que fueron hechos son frágiles", dice la especialista responsable del Taller de Textiles, para quien las banderas son "lienzos que representan las ideologías de distintas épocas y que dan identidad a nuestro país".
Sobre una de las mesas del taller, Román Torres extiende una bandera del Ejército Constitucionalista, la cual será restaurada próximamente por alumnos de esta institución académica, bajo la supervisión de sus profesores, y explica que uno de los mayores problemas de estos objetos culturales es que están hechos con materiales muy frágiles, como los textiles, por lo que requieren mayor cuidado al momento de exhibirlos.
Por lo mismo, el proceso de intervención de las banderas históricas se hace con una estricta metodología: "Primero se realiza un estudio en las fuentes históricas para ubicar el contexto y los antecedentes de la bandera. Buscamos quién y cómo se confeccionó", explica Román Torres.
Después, los especialistas realizan un detenido análisis en el laboratorio para identificar el tipo de tela (seda, algodón, lino o lana), las fibras y colorantes con que está hecha la bandera.
Finalmente, en esa etapa de análisis se procede a examinar los procesos de deterioro. "Generalmente es provocado por la luz que les da cuando han sido exhibidas por mucho tiempo", indica la restauradora.
"En todo el tiempo que están exhibidas, se cuelgan, se rasgan, pierden color, y por lo mismo sus materiales comienzan a deshacerse. Ese es el principal problema", añade el historiador Abner Gutiérrez Ramos.
El proceso de intervención
Una vez determinada las causas del deterioro, el siguiente paso es hacer propuestas para la intervención. Según el dictamen de daños, los especialistas aplican diversas técnicas de restauración. Incluso aplican técnicas experimentales desarrolladas por ellos mismos. Román recuerda el proceso de intervención que realizaron con la Bandera de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros de Morelia, también utilizada durante la defensa del Castillo de Chapultepec. El estado de conservación de este lienzo de seda era delicado, por lo que fue totalmente restaurado utilizando un nuevo método de adhesivo, basado en una técnica prehispánica que consiste en el uso de una resina vegetal llamada tzauhtli, extraída del mucílago de orquídea.
"De acuerdo con lo que menciona Sahagún (Fray Bernardino) y lo que se ha trabajado con los mosaicos de pluma, el mucílago de orquídea se utilizaba como un adhesivo, como un engrudo. Al hacer varios experimentos nos dimos cuenta de que podía ser una alternativa para este tipo de sedas", recuerda Román.
La intervención fue un éxito. De tener un lienzo deteriorado en casi 80%, los especialistas le devolvieron su color y forma. Hoy esa bandera está en el Colegio Nacional de San Nicolás de Hidalgo, de la Universidad Michoacana, donde ha permanecido desde 1884.
Según la especialista, a partir de esta intervención, el novedoso método se aplica en aquellas banderas que requieren ser restauradas con técnicas adhesivas.
En la búsqueda de implementar las medidas de conservación y cuidado de estos bienes culturales, los especialistas de la ENCRyM realizaron hace dos años un Décalogo para Atender Banderas Históricas con la idea de que sirva de guía a las instituciones que tienen este tipo de piezas históricas.
El documento, creado como resultado del Seminario de Estudios de Conservación de Banderas Históricas, realizado de 2008 a 2010, comienza a ser adoptado por la Armada de México, el Ejército Nacional y diversos museos.
Desde entonces, al taller comenzaron a llegar diversas banderas para ser restauradas y en las instituciones se abrieron plazas para contratar a restauradores especializados, pues antes la restauración de estas piezas las hacían los propios militares o personal de los museos.
Al rescate de emblemas
II En 2010. Durante los festejos del Bicentenario de la Independencia se restauraron las Banderas de Barradas: Legión Real y El Rey a la Fidelidad, que fueron cedidas a España, a cambio de las banderas de Ignacio Allende.
II Conservación. Otra pieza restaurada fue la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención de EU en Veracruz.
12.6.12
El Museo de Heráldica del Benelux cierra sus puertas
En 1969 el museo fue la sede del I Congreso Internacional de Banerística (nombre con el que inicialmente se denominó a lo que actualmente es la Vexilología)
29.5.12
Bandera de la guerra de 1812 está siendo restaurada
War of 1812 flag being restored
104th Regiment of Foot marched with flag from Fredericton to Kingston
The regiment consisted of men from the Maritime provinces and what was then Upper and Lower Canada.
"It's kind of almost like a Canadian regiment before there was a Canada,” said Gary Hughes, a curator of history and technology at the museum.
The regiment is in the history books for making the epic 1,100-kilometre trek during the winter of 1813 to help defend Canada from American invaders.
"It was a march that was conducted with the aid of snowshoes and toboggans,” said Hughes.
Historian Donald Graves edited the memoirs of Lt. John Le Couteur, who kept a journal throughout the 52-day trek between February and April, when temperatures dropped as low as -27C.
"You learn from the journals that it was a very difficult thing — going through snow waist-high, 800 men and their supplies, dragging their food on toboggans,” he said.
The regiment’s colour — a six-by-six foot silk banner and military symbol — is being refurbished in Halifax, thanks to an unknown donor.
The New Brunswick Museum's exhibit is slated to begin in December 2012, or January 2013, before the 200th anniversary of the historic march, and remain on display until the late fall of 2013.
The restored flag will be on permanent display at Saint John's Market Square following the museum's exhibition.
16.12.11
La cara oscura de los piratas a través de una de sus banderas
Los conservadores del National Museum of Royal Navy (Portsmouth, Inglaterra) interpretan el lado siniestro de la piratería a partir de una bandera salpiacad de quemaduras de pólvora procedente del Norte de África en el siglo XVIII.
Curators trace swashbucklers via 18th century pirate flag at National Museum of Royal Navy
By Culture24 Reporter | 15 December 2011
Maritime conservators at Portsmouth Historic Dockyard say a gunpowder-smouldered 18th century pirate flag from North Africa reveals the sinister side of sea mercenaries.
The skull and crossbones mast, captured by Admiral Richard Curry during a coastal campaign in around 1790, is cast in the original blood red of the symbol, used by pirates to reflect their no-mercy, vicious approach to battle while raiding ships.
Marauderers used the emblem to frighten passing ships into surrendering without struggle, although the dreaded design was appropriated from the symbol of death in ships' logs and reinterpreted by pirates.
"Pirates always attract much interest, no doubt in part due to the many Hollywood films about them," said Curator of Artefacts Richard Noyce, whose team discovered the ammunition burns while investigating a series of black stains and small holes in the flag.
"In reality, they weren't the loveable rogues they are often portrayed as. Then, as now, pirates were seen as a threat to trade and great efforts were made to surpress their criminal activities."
The flag is now on display at the dockyard’s National Museum of the Royal Navy. Organisers hope it will inspire more stories when the venue’s new 20th and 21st century galleries open in 2014.
26.1.11
El retorno de nuestras primeras banderas militares mexicanas
Leer el texto completo
23.1.11
Un botín murciano en el corazón de París
23.01.11 - 00:51 - ANTONIO BOTÍAS
La Verdad
5.3.10
España devuelve a México reliquias de Morelos e Hidalgo (Primera parte)
*Antecedentes históricos
Durante la guerra de Independencia era usual que después de concluidas las batallas, cuando los realistas vencían, se apoderaran de banderas y escudos emblemáticos del ejército insurgente abatido, así como de objetos personales de los comandantes derrotados. Para el general vencedor esto era constancia de sus victorias. Félix María Calleja logró una serie de trofeos de esta naturaleza al vencer a las fuerzas insurgentes en Puente de Calderón, al expulsar a la Junta de Zitácuaro de su primera sede en 1812, y con las victorias sobre las tropas de José María Morelos y Mariano Matamoros entre 1812 y 1814. Esos "botines de guerra", fueron trasladados a Madrid, lo cual le valió que al regreso de Fernando VII al poder real, se le concediera el título de conde de Calderón.
Fue hasta el año de 1910 cuando el rey Alfonso III, de España, en un acto de "simpatía y cariño" hacia México, ordenó que las reliquias de Morelos y otras objetos usados en la guerra de Independencia por Miguel Hidalgo y otros insurgentes, hasta entonces depositados en exhibición en el Museo de Artillería de Madrid, fuesen regresados a México con motivo de las fiestas del primer Centenario de la Independencia de México.
Las fiestas patrias de 1910, de la conmemoración del centenario de la Independencia Mexicana fueron realizadas por el régimen de Porfirio Díaz con el propósito de que, durante los 30 días de septiembre, se organizaran los más fastuosos eventos de la historia para manifestar al mundo la reafirmación de que el porfirismo -al inicio del siglo XX- había convertido a México en una nación importante, progresista y confiable.
Fiestas, bailes, inauguraciones de obras, desfiles militares y de carros alegóricos y sobre todo la exaltación de los héroes forjadores de la identidad nacional, fueron las características de los eventos realizados durante septiembre. Morelos, Hidalgo y otros insurgentes destacados durante 1810 a 1814, tuvieron espacios importantes en las celebraciones oficiales.
En la Historia Gráfica de la Revolución Mexicana (págs. 194-197), se refiere lo siguiente:
El día 17 de septiembre de 1910, el señor Camilo García Marqués de Polavieja, a nombre del Rey Alfonso XIII, entregó al señor presidente de la República, general Porfirio Díaz, el uniforme del generalísimo Morelos, perdido en la acción de las Ánimas, en febrero de 1814 y que ese mismo año, Félix María Calleja envió a España. Con todos los honores fue trasladada esta reliquia en una cureña de cañón, cubierta con la bandera nacional y colocada en una caja de madera, abierta al homenaje y respeto del pueblo. En el centro de un Sol radiante, puesto en la delantera, iba el retrato del héroe.
La mañana del mismo 17 de septiembre, salió el desfile llevando ambas reliquias de la Secretaría de Relaciones Exteriores (ubicada en la entonces calle de Patoni 6, actual avenida Juárez esquina con Colón). Una amplia valla de soldados, hasta la entrada del Palacio Nacional, marcaba la ruta que se debía seguir.
El director Salamanca pasó en manos de los oficiales de los batallones: 2º, 3º, 4º, 10º y 20º el estandarte de Hidalgo con la Virgen de Guadalupe que el padre de la patria tomó a su paso por Atotonilco el año de 1810; asimismo, les entregó el estandarte de Morelos, la bandera del batallón de San Blas (Tepic, Nayarit), la del centro del cuerpo de caballería de Valladolid y el guión de artillería (Doliente Hidalgo) clareado de balas, hecho girones.
Los oficiales con las espadas desenvainadas, dieron guardia de dos en dos a los pendones recibidos.
Sobre los mismos acontecimientos del 17 de septiembre, Nemesio García Naranjo agrega lo siguiente:
"Precedía el cortejo triunfal una descubierta de gendarmes montados que portaban traje de gala, luego, iba una compañía de la Escuela de Aspirantes; después aparecía la cureña de cañón sobre la cual iban colocados el retrato y las prendas de Morelos. Esta cureña iba tirada por los troncos de caballos que conducían cuatro artilleros, y la flanqueaban dos sargentos del Colegio Militar, dos de Infantería, dos de Caballería y dos de Artillería, que representaban las armas distintas del Ejército, haciendo guardia de honor al soldado más grande de México: Morelos. A continuación, desfilaba la Embajada Española; el general Polavieja caminaba en medio de los señores Federico Gamboa y general Ignacio Salamanca, subsecretarios de Relaciones Exteriores y de Guerra; el ministro Cologan y Cologan iba entre el instructor de embajadores y el director del Colegio Militar. Después seguían los secretarios de la Embajada, los miembros de la Delegación Militar y los jefes y oficiales nombrados para atender a los huéspedes hispánicos. También marchaban allí, en representación del presidente, el jefe de su Estado Mayor teniente coronel Samuel García Cuéllar y el teniente coronel Porfirio Díaz. La mezcla de casacas diplomáticas y de uniformes militares daba a esta sección del desfile un aspecto, si bien pintoresco, sobremanera imponente y suntuoso.
"Después venían las banderas, las sagradas banderas de la Independencia:
"El primer pendón que apareció fue el don Miguel Hidalgo y Costilla que es una imagen de la Virgen de Guadalupe, la patrona de la patria, la capitana que guiaba a los insurgentes a enfrentarse a los realistas, quienes hacían hondear el estandarte de la virgen de los Remedios, dando nombre a aquello que se identificó como la 'Guerra de las Vírgenes'. Posteriormente, desfilaron cubiertos por el polvo de un siglo, el estandarte de Morelos, la bandera del Batallón de San Blas, el gonfalón del cuerpo de caballería de Valladolid (actual Morelia) y el girón desgarrado que se conoce con el nombre de 'Doliente de Hidalgo'".
La crónica de la "Historia Gráfica de la Revolución Mexicana" menciona que la colonia española y la junta central española del centenario, a cuya iniciativa se debe en parte que hayan sido traídas las reliquias a México, estaban representadas por los señores José Sánchez Ramos, don Francisco Martínez Arauna, don Adolfo Prieto y don José Visozo. La Universidad de Oviedo fue representada por don Telésforo García y don Manuel García Álvarez.
El Mexicano
5.1.10
El destino de esta Bandera siempre fue Cuba

La Sala de las Banderas del Museo de la Ciudad recibió una de las banderas originales ondeadas en Cárdenas en 1850 -luego se convertiría en la enseña nacional-, que será destinada a la colección de insignias independentistas cubanas, custodiada por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.
Al patrimonio de la nación ha sido devuelta la bandera conservada celosamente por el patriota Juan Manuel Macías, amigo y fiel colaborador del General del Ejército Libertador Narciso López, a quien acompañó desde tierras norteamericanas en la expedición del vapor Creole, cuyo desembarco fallido se produjo el 19 de mayo de 1850 por la ciudad de Cárdenas, en el occidente de la Isla.
Cárdenas se conoce en Cuba como “Ciudad Bandera”, por ser allí donde se izara por primera vez la que luego sería nuestra enseña nacional.
El retirarse el contingente ante el fracaso de la expedición de 1850, Macías recibió una bandera cubana de manos de otro integrante del grupo, el Coronel O´Hara, del regimiento Kentucky. Con esa insignia regresó a los Estados Unidos de Norteamérica, y esta fue legada a la familia Touceda por espacio de 159 años, debido al vínculo matrimonial contraído entre la hija del Coronel Macías, Alicia Macías y Brown, y Antonio Touceda.
El Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal Spengler, recibió la enseña nacional que trajeron a Cuba, desde Estados Unidos, Enrique Arturo Antonio Houston Touceda y su esposa Patricia.
En sus palabras, Leal agradeció tan noble gesto: “Sin duda alguna asistimos hoy a un acto de gran relevancia histórica por el cual regresa a Cuba uno de sus símbolos más preciosos. En esta sala arde una llama eterna en memoria a todos los sacrificios y sufrimientos que el pueblo cubano pagó por su independencia absoluta”.
El Historiador evocó aquel día de junio de 1849, en la ciudad de Nueva York, cuando un grupo de personalidades se reunieron en un acto trascendental: el ex general del ejército español Narciso López; su secretario personal, el escritor cubano Cirilo Villaverde; el poeta Miguel Teurbe Tolón y su esposa Emilia; y también Juan Manuel Macías, edecán del general López.
“Se cuenta, y así ha quedado el testimonio escrito de Cirilo Villaverde, que el general trazó sobre un papel en blanco el diseño de lo que sería la bandera nacional de los cubanos. Necesariamente esta hacía referencia a dos grandes acontecimientos políticos e históricos de su tiempo: la guerra de independencia de los Estados Unidos que hizo nacer su propia bandera y la de Francia; la Francia insurgente de 1789 y el sentido de aquellos tres colores: rojo, azul y blanco”, aseveró el Historiador.
Leal concluyó sus palabras agradeciendo profundamente al Presidente de la República, “el General Presidente Raúl Castro Ruz, por la designación recaída en el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular para representarle este día; a todos los amigos de Cuba que intervinieron en este gesto; a la Doctora Teresa Sánchez, la jueza de California que con entrañable afecto nos visitó con este objetivo; a nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores y a todos aquellos que han puesto su mano en tan noble proyecto.”
Con la misma devoción, depositó una ofrenda floral a la memoria de Juan Manuel Macías, y de todos aquellos que lucharon por la libertad de Cuba.
Enrique Houston Touceda reconoció la calidez con que fue recibido en nuestro país y declaró que por encima de cualquier interés comercial, pesó en él y su familia la certeza de que esta bandera le pertenece por derecho al pueblo de Cuba: .
Don Antonio reverenció a la figura de Céspedes y a todos aquellos que decidieron alzarse en armas por la independencia de Cuba. Para él, evocarlos “es venerar un ayer glorioso: todos debemos ser guardianes del pasado para saber cómo debemos contemplar el futuro.”
Con esta sentencia concluía: “Mi corazón está lleno de agradecimiento por haber venido aquí. Sé que este estandarte es pequeño, pero el corazón y la fuerza detrás de él es grande”.
Este histórico y sagrado símbolo, para suerte de los cubanos, permanece ya junto a la bandera denominada Primus in Cuba - presentada por primera vez en Nueva York y donada al Presidente Mario García Menocal en 1916 por Doña Alicia Macías de Touceda - y la enarbolada por Carlos Manuel de Céspedes, el 10 de octubre de 1868, al iniciar las luchas por la Independencia de nuestra Isla.
La bandera cubana, declarada oficial en 1869 por la Asamblea Constituyente de Guáimaro, coincide con el diseño de esta que hoy ingresa legalmente al Patrimonio Nacional de la República de Cuba.
(Con información de Magda Resik Aguirre y Yoel Lugones Vázquez, de Habana Radio. Fotos: Magda Resik Aguirre y Alexis Rodríguez)
Cuba Debate6.11.09
Llegan primeras banderas de México al MHM

Las dos piezas ideadas por Ignacio Allende son anteriores al lábaro utilizado por Miguel Hidalgo. Dos réplicas de ellas se exhibirán a partir de hoy en el Museo de Historia Mexicana.
Monterrey.- Fueron un mito por más de 60 años. Había registro de ellas, algunos historiadores las mencionaban ligeramente pero nadie sabía con certeza si realmente existían, ésas que se creían eran las primeras banderas que tuvo México y que fueron ideadas por el general Ignacio Allende.
Los dos lábaros sí existen y en ellos se representa por primera vez a la mítica águila que devora la serpiente, flanqueada por las aspas de Borgoña del rey Fernando VII y que en su contraparte muestra una representación de la Virgen de Guadalupe. Desde hoy, réplicas de ambas piezas se estarán exhibiendo en el Museo de Historia Mexicana (MHM) como piezas del mes.
“Siempre se nos dijo que la Virgen de Guadalupe la había llevado Miguel Hidalgo para el movimiento, ahora sabemos que no, puesto que estas banderas se mandaron hacer con anticipación”, afirma Martha Terán, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y quien descubrió las nuevas banderas.
Desde 1999, Terán se dio a la quijotesca aventura de encontrar dichas banderas. “Me decían que estaba loca”, recuerda la investigadora cuando hace 10 años planteaba el proyecto a cuanta autoridad conocía.
Las banderas en cuestión fueron encontradas en la bodega del Museo del Ejército en Madrid, y ellas representan al primer lábaro patrio diseñado específicamente para darle identidad al país por el que criollos e indígenas que se levantaron en armas en 1810.
El Gobierno español entregará a México ambas piezas con motivo de los festejos de 2010, cuyas originales serán exhibidas en el Museo de Chapultepec y las dos réplicas ya están en el Museo de Historia Mexicana.
“Es muy conmovedor que dos telitas puedan cambiar tanto la historia que nosotros conocíamos”, explicó visiblemente emocionada la investigadora Martha Terán.
La noche en que Hidalgo llega a San Miguel de Allende, el general Ignacio Allende salió a buscar a dos pintores que le pudieran hacer los dibujos que se serían posteriormente la representación emblemática del movimiento de la Independencia. Después fueron tomadas como botín de guerra por los comandos españoles y fue el general Félix Calleja quien las envió a España y desde aquella época permanecían en la llamada Madre Patria.
Las primeras referencias hacia estas banderas las proporciona el investigador Luis Castillo Ledón, quien fuera director del Museo Nacional, allá por 1940.
“Había puras referencias de ellas pero no sabíamos dónde estaban y nadie las había visto, nadie aseguraba que las banderas existieran”, reconoció Terán.
“Cuando se funda la red de historiadores en internet mi primer mensaje fue preguntar ¿quién conoce estas banderas?, y fue mediante a conexiones con colegas de Chile y de España como las pude localizar”, detalló la investigadora. Su primera emoción al ver que ambas banderas sí existían y que se conservaban presumiblemente en buen estado a pesar de los años fue llorar.
“Lloré, simplemente fue una gran emoción pero sólo las vi muy poquito porque inmediatamente se las levaron a restauración”, relató la maestra Teran, quien no puede evitar transmitir su emoción al recordar el hecho.
Unión entre criollos e indígenas
¿Por qué las primeras banderas combinan al escudo de Tenochtitlán con la Virgen de Guadalupe? Según investigaciones de la maestra Martha Terán los símbolos de estas primeras banderas eran los dos elementos con los que la clase de los criollos se identificaba.
“Los dos temas favoritos del patriotismo criollo eran el glorioso pasado mexicano, por eso el águila, así como la aparición de la guadalupana que viene a significar a la patria bendecida”, describió la maestra Terán.
Por su parte la mayoría indígena se sentía protegida con la imagen de la Virgen de Guadalupe, lo que posteriormente desarrollaría la llamada “Bandera popular de la Independencia”, que era un lienzo blanco donde aparecía una estampa de la guadalupana.
Aunque se creía que el primero en colocar a la mitológica águila que devora a la serpiente en una bandera fue José María Morelos y Pavón, el descubrimiento de estos lábaros confirma que la idea de reivindicación del pasado azteca provenía ya desde los primeros días del movimiento de Independencia.
16.9.09
La Catedral inaugura su sala de los tapices mostrando un pendón de la batalla de Lepanto
El gallardete de la nave capitana de la histórica batalla de Lepanto decorará la sala de artes textiles del museo de la Catedral que será inaugurada el viernes.
El gallardete, un tapiz de lino de 17 metros de largo y metro y medio de ancho, ha sufrido como pudo el paso de los 400 años desde la batalla. Sin embargo, el viernes se presentará restaurado ante los ojos de los compostelanos.
El estandarte ya fue expuesto en julio del año pasado y por aquel entonces, el presidente del Museo de la Catedral, Ramón Yzquierdo, dijo que quizás después de su restauración fuera recomendable conservarlo y no desplegarlo de nuevo. Sin embargo, un año y dos meses más tarde, el gallardete podrá ser visto con las escenas religiosas y las pinturas al óleo perfectamente renovadas.
Con este acto, el Cabildo de Santiago, en colaboración con Caja Duero, pretende dar a conocer piezas que normalmente no están expuestas al público. La Catedral todavía guarda tapices ocultos que quizás pronto puedan ver la luz.








