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1.12.15

"El rey Teobaldo no quiso inventar el escudo de Navarra, le salió de chiripa"


JESÚS RUBIO. MADRID

El heraldista Faustino Menéndez Pidal y Navascués (Zaragoza, 1924) tiene varios honores en su vida. Uno, haber recibido el Premio Príncipe de Viana en 2011 por su investigación de escudos, sellos y demás emblemas. Otro, menos tangible pero quizá más relevante, es haber desenmascarado una leyenda, la que unía la batalla de las Navas de Tolosa con las cadenas del escudo de Navarra. Menéndez Pidal demostró que esas cadenas surgen como una evolución paulatina desde un sello en el que aparecía el rey Teobaldo I con un escudo de guerra reforzado con una pieza llamada bloca. Conforme pasó el tiempo, el dibujo de esa bloca se fue pareciendo más a unas cadenas cruzadas, dejó de ser un mero elemento del dibujo y se convirtió en emblema de Navarra, sin que la famosa batalla tuviera nada que ver. El escudo es el principal atributo de la bandera de la Comunidad foral, que surgió mucho más tarde, en 1910.

¿Por qué surge la bandera de Navarra?

La relegación de los escudos y la magnificación de la bandera vino por la transformación de la sociedad. La individualidad queda reducida, minusvalorada. La bandera es una indicación de masa, no algo que lleva una persona, como sí lo es escudo. Como con el pensamiento nuevo vale la cantidad, y no la calidad, prima la bandera.

¿Por qué es roja?

Primero, porque es el campo del escudo del Navarra. Pero además hay antiguas leyendas que dicen que los reyes primitivos de Navarra, antes de poner las “cadenas”, tenían un escudo rojo liso. Eso parece que en Navarra no lo sabían cuando Euskadi, tras el pleito que hubo para que quitaran de su escudo las cadenas de Navarra, dejaron rojo un cuartel (una de las zonas en que se divide un escudo). No lo hicieron ingenuamente, pero Navarra se quedó calladita.

¿Cómo fue aquello?

Euskadi sacó un escudo, a partir de los emblemas de las tres provincias vascas, de las francesas y de Navarra. Desde el punto de vista heráldico era un engendro. ¡Si hasta los ordenaban alfabéticamente! En heráldica el escudo de una persona son sus cuatro apellidos, primero, segundo, tercero... no por orden alfabético. Ese escudo mezclaba temas de armería de solera con cosas de antes de ayer. Además, le quitaron lo que no les gustaba: en Vizcaya dos lobos, que olían a Castilla (eran símbolo de una familia castellana y aparecían en el escudo hasta 1986) y en Guipúzcoa la referencia a Enrique IV (la figura de un rey sentado que remite a este monarca castellano, eliminada en 1979),…

Me decía que el concepto de bandera ha cambiado mucho.

Muchísimo. En el concepto antiguo, la bandera era un concepto único, irrepetible. Era ese objeto, no puedes hacer una copia. El concepto moderno es una concepción de colores que puedes hacer grande o chica, o crear 40 copias... Antes era un objeto, ahora es un emblema.

Hablemos del escudo de Navarra. ¿Respeta las reglas heráldicas?

Claro. Es curioso cómo se ha llegado a la explicación del escudo. Es una larguísima historia.

​Hágame un resumen, por favor.

​Teobaldo (rey de Navarra de 1234 a 1253) no quiso inventar el escudo de Navarra, le salió por chiripa. De cuando llega a Navarra hay documentos que tenían sellos que no se han conservado. ¿Qué pasó? Podemos pensar que los selló como conde de Champaña y que eso en Navarra sentó mal. Le dirían que tenía que hacer como los reyes de España, no como los señores franceses. Y como el Fuero Antiguo le exigía tener un sello para sus mandatos como rey de Navarra, Teobaldo presentó un sello con un escudo de guerra análogo al de su abuelo (Sancho el Sabio). Eso sí, amoldó las maneras gráficas a las formas francesas. Pero aquello era un escudo de guerra con un refuerzo (la bloca), no un escudo heráldico. Un detalle: en los capiteles de la catedral de Tudela hay una pareja de escudos, uno de ellos partido de Navarra y Champaña. La bloca incluye la parte francesa. Es decir, el que los hizo pensó que eso era un refuerzo de guerra, nunca un escudo.

Aquella bloca se convertiría en las cadenas de las Navas de Tolosa.

El Padre Moret, en el siglo XVII, se empeñó en que eran las cadenas y empezaron todos los líos. Aunque el culpable no fue del todo el padre Moret. Hubo otros autores que le advirtieron que aquella explicación no les cuadraba y parece que él dijo que lo corregiría en la segunda edición de sus Investigaciones Históricas de las antigüedades del Reyno de Navarra. Sin embargo, no hubo esa segunda edición. Pero es que la identificación del escudo como bloca es muy difícil. Cuando la estudié, trabajé con los documentos reales, los de la época. Sin embargo, para aquellos estudiosos el acceso a estos testimonios era difícil. Además, que los escudos del siglo XII tenían una bloca hoy parece de cajón, pero es algo que no se aceptó hasta entrado el siglo XX.

Usted desmintió que las cadenas del escudo fueran las de las Navas de Tolosa en el Primer Congreso de Historia de Navarra, en 1986. ¿Tuvo miedo de la reacción?

Mucho (ríe). Pensé que iban a correr. Fíjese, tocar la leyenda de las cadenas.... Pero no pasó nada, se aceptó aunque hay todavía algunos que lo dicen. Ahora bien, ¿por qué las cadenas?

Dígame.

El problema del escudo vino a la hora de dar un nombre a las rayas de la bloca, que ya en tiempo de Teobaldo II se dibujaban con unas bolitas intercaladas. Entonces le dan el nombre de algo a lo que se parece: las cadenas. Los nombres heráldicos tienden a formarse a partir de cosas parecidas, o de algo a lo que recuerdan. Eso después se mezcla con las Navas de Tolosa, donde es cierto que hubo cadenas. No estarían los esclavos, claro, sino que sería un estacado para la que la caballería no pudiera pasar, como una alambrada de hoy.

Ha habido otros escudos en la historia de Navarra. El águila negra que utilizó Sancho el Fuerte...

No es negra. Al menos, no sabemos que lo fuera. Lo que pasaba es que la tinta de los sellos era negra, no tenía color. Hay un indicio, que habrá que darle el valor que sea: Sancho el Fuerte tuvo hijos naturales, los Sánchez de Cascante, que tenían una águila de plata en campo rojo. En todo caso, el águila procede de la familia L’Aigle de Normandía, en Francia. García Ramírez, en el siglo XII, tomó el águila de esa familia y después lo retoma Sancho el Fuerte en el XIII. Es un ejemplo de emblemas de épocas antiguas que perviven no se sabe cómo y brotan más tarde.

Por cierto, ¿por qué triunfó la heráldica en aquel tiempo?

Hubo un sabio suizo, que publicó a principios del siglo XX unos libritos en los que lanzó sin darse cuenta una idea que tuvo repercusión enorme. Vio un bordado que contaba una historia como de tebeo. En aquel tiempo a los soldados no se les veía la cara porque añadían al casco un protector de la nariz, y se lo ponían sobre la cota de malla. Pues bien, la historia esa del bordado decía que en la conquista de Inglaterra por Guillermo el Conquistador hubo un momento en que los soldados piensan que su jefe no está, hasta que éste se levanta el casco. Este analista pensó, tate, los emblemas se inventan por una necesidad, la de reconocer al rey. Eso tuvo mucho éxito, porque lo de idear un remedio contra la necesidad va muy bien con nuestra mentalidad pragmática.

Sin embargo, no fue así.

Que se emplearan los escudos para eso no significa que se inventaran para eso. En el siglo XIV se crearon otro tipo de emblemas, las divisas. La del príncipe de Viana es como un lazo retorcido, la de Carlos III eran las hojas de castaño, la de los Evreux un lebrel blanco... ¿Tenían necesidad de ello? Ninguna. ¿Qué pasó entonces con los escudos heráldicos? En esos momentos se produce en toda Europa el renacimiento del siglo XI y XII. La gente se abre, se expande, y se nota en las comunicaciones, que son más frecuentes y más largas. Se complica el nombre porque ya hay muchos Rodrigos o Juanes. Empiezan los apellidos, y después la heráldica. No es un invento de ese momento, ya los hubo antes, pero no tuvieron el caldo de cultivo adecuado para alcanzar la masa crítica, esa que hizo que después se conviertan en una moda.

Diario de Navarra

25.4.15

VIII Seminario Ibérico de Heráldica: abierto plazo de inscripción


VIII Seminario Ibérico de Heráldica y Ciencias de la Historia

“ORATORES ET BELLATORES FINIBUS TERRAE”

Homenaje a D. Gonzalo Fernández de Córdoba, el “Gran Capitán”, en el V Centenario de su muerte.

Alcalá la Real (Fortaleza de la Mota y Aula Magna Capuchinos), 8, 9 y 10 de mayo de 2015.


Organizan: Academia Andaluza de la Historia, Excmo. Ayuntamiento de Alcalá la Real, Académie Internationale d’ Héraldique (Delegs. de Portugal y España), Academia Iberoamericana de La Rábida,
Asociación Ibero-Americana de Heráldica y Genealogía,

Patrocinan: Sección de Genealogía, Heráldica y Falerística; y Sección de Historia de la Ciencia y del Património del CPES – Centro de Pesquisa e Estudos Sociais de la FCSEA – Faculdade de Ciências
Sociais, Educação e Administração ULHT – Universidade Lusófona de Humanidades e Tecnologias-, Academia Belgo-Española de la Historia, Academia de Letras e Artes (Portugal), Academia
Portuguesa de Ex-Libris, Academia de Heráldica do Algarve, Academia Melitense, Instituto de Estudos Histórico-Militares Napoleão I

Programa:

-Viernes 8 de mayo: 18.00 – 21,00 h. Sesión Inaugural: Lección de Apertura, ponencias y comunicaciones sobre el Gran Capitán. Presentación del libro de José Calvo Poyato.

-Sábado 9 de mayo: 10,00 – 14,00 h. II Sesión: ponencias y comunicaciones de tema libre.

-Sábado 9 de mayo: 16,00 – 20,00 h. III Sesión: ponencias y comunicaciones de tema libre.

-Domingo 10 de mayo: 10,30 h. Sesión de Clausura: Lección de Cierre y entrega de diplomas y menciones. Recepción de los Académicos D. Francisco Vidal y D. Francisco Toro.

Colaboraciones:

Ponencias: tiempo máximo de exposición 20 minutos; estarán exclusivamente a cargo de los miembros del Comité Científico. Los miembros de las Entidades Organizadoras que sean doctores en Historia Medieval o Moderna, Historia del Derecho o diplomados en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por C.S.I.C. o U.N.E.D. (o los equivalentes en Portugal), tengan investigaciones realizadas o trabajos publicados sobre alguno de los temas que aparecen en la temática orientativa y deseen formar parte del Comité, deben ponerse en contacto con la Secretaría de Organización (luisdelaprada@icahuelva.es).

Comunicaciones: tiempo máximo de exposición 10 minutos; estarán abiertas a la libre participación.

Temática orientativa: Genealogía, Heráldica civil y eclesiástica, y Nobiliaria en las tierras fronterizas de la península Ibérica; el “Gran Capìtán”, su familia, descendencia y linajes emparentados;
Genealogía y Heráldica de los linajes de las Fronteras de Andalucía y Algarve; Genealogía, Heráldica, Derecho Nobiliario y Premial, Historia de la Nobleza, Historia y Emblemática Militar, Historia de las Élites Religiosas, Ciencias de la Historia y afines (Emblemática, Falerística, Ex-librismo, Vexilología, etc.), nuevas aportaciones, en general.

Inscripciones: Enviar hoja de inscripción, según formulario adjunto (FICHA INSCIPCIÓN SEMINARIO IBÉRICO DE HERÁLDICA 2015), al correo del Secretario de Organización: luisdelaprada@icahuelva.es, antes del sábado 25 de abril de 2015.

La inscripción es gratuita. Cada asistente correrá con sus propios gastos de viaje, alojamiento y manutención.

26.1.15

Sevilla quiere resucitar su escudo


José Gallego Espina

La capital hispalense es la única ciudad de Andalucía que, pese a tener uno de los escudos más antiguos y originales de todo el país, todavía no lo ha inscrito legalmente en el registro de símbolos heráldicos de la Junta de Andalucía. Desde 2004 hasta ahora, el Ayuntamiento emplea como imagen corporativa el anagrama NO8DO que, al formar parte de la bandera de Sevilla, sí que está anotado en dicha lista. Ahora el gobierno local, a través de la Delegación de Relaciones Institucionales que dirige Javier Landa, quiere desempolvar el blasón municipal, sacarle más provecho y, sobre todo, evitar que alguien pueda emplearlo para otros fines.

Existe una norma andaluza del año 2003, denominada Ley de símbolos, tratamientos y registro de las entidades locales de Andalucía, que establece que en las comunicaciones y documentos oficiales de las corporaciones municipales deberán constar únicamente los símbolos aprobados e inscritos en el mencionado registro.

En enero de 2004, Sevilla procedió a la anotación en esta lista de su bandera, concecida previamente por Juan Carlos I, siendo el único elemento registrado. Mientras, el resto de localidades hacían lo propio con sus divisas heráldicas. De hecho, la ciudad hispalense es en la actualidad la única capital de provincia que no tiene inscrito su escudo, encontrándose por ello ante una situación de indefensión ante posibles usos inadecuados de este símbolo.

Con el fin de remediar esta situación, en 2013 la Alcaldía creó una comisión de expertos que, aprovechando otro trabajo de investigación ya realizado por el consistorio en 1998, determinaron, entre otros temas, el diseño del escudo de la ciudad basado en la ciencia heráldica y los antecedentes históricos para su inclusión en el registro autonómico.

Pero antes de dar este paso, el Ayuntamiento considera que éste debe ser un símbolo con el que la mayoría de la ciudadanía se identifique, por lo que, una vez definido por los expertos, quiere recabar el parecer de los sectores sociales de la ciudad.

Para ello, el consistorio ha sacado a concurso un contrato público, con el objetivo de realizar un sondeo de opinión, un estudio cualitativo sobre la simbología de Sevilla, para saber si la propuesta de escudo realizada por la comisión de expertos gusta o no a la mayoría de los sevillanos.

Este estudio deberá recoger y analizar el punto de vista de la capital, mediante la elaboración de un análisis de percepción ciudadana. Las opiniones deberán recogerse mediante la organización de 12 grupos de discusión –de entre seis y 12 personas–, uno por cada distrito y otro de representantes de diversos sectores. El resultado se plasmará en un informe final que deberá estar listo para el 20 de marzo de este año, por lo que Sevilla podría estrenar nueva imagen antes del próximo mandato.

El presupuesto máximo del citado contrato es de 20.570 euros, si bien podría resultar más barato si concurren empresas con ofertas más económicas.

Este proceso podría acabar unificando las diferentes versiones del escudo que conviven en la ciudad, ya que aunque desde 2004 el consistorio utiliza casi en exclusiva el anagrama NO8DO, existen varios modelos: el usado por el Ayuntamiento como oficial, el de la Policía Local o el de los taxis. Además, este emblema ha sufrido numerosos cambios a lo largo de la historia, aunque manteniendo siempre al rey San Fernando, flanqueado por los obispos San Leandro, San Isidoro y el NO8DO. Se ha representado con los santos sentados, en pie, con un pórtico gótico de fondo, con tienda de campaña…

El escudo tiene su antecedente en el sello circular que utilizó el concejo de Sevilla poco después de la conquista de la ciudad en 1248 por Fernando III, concretamente desde 1250. El primer sello conocido está documentado por Diego Ortiz de Zúñiga en 1258. En el XIV se eligió como imagen de la capital la del rey conquistador con los santos. El emblema fue presa del capricho de grabadores a partir del XVII, cuando comienzan los fastos de la canonización de Fernando III. El barroco también tuvo sus efectos sobre la estampa del monarca. En 1985, el último cronista de armas oficial de España, Vicente de Cadenas y Vicent, lo describió en lenguaje heráldico, estableciendo así los parámetros oficiales para su reproducción.

El Ayuntamiento lo usa además rodeado de filacteria con la divisa Muy noble, muy leal, muy heroica, invicta y mariana. Los dos primeros desde la Edad Media, el tercero otorgado por Fernando VII en 1817; el Invicta, por Isabel II, 1843; y el Mariana, por Franco, en 1947, a petición de la Hermandad de San Bernardo.
El Correo de Andalucía

24.10.14

Más de la mitad de los concellos coruñeses usa un escudo que incumple la normativa

Marta Villar A Coruña 22.10.2014 | 00:52

El Ayuntamiento de Betanzos, la Ciudad de los Caballeros y antigua provincia del Reino de Galicia, reconoció hace casi un mes que el escudo que ha utilizado desde siempre (con la torre de Caramona y uno de los puentes medievales) incumple la normativa vigente, es decir, que realmente no es oficial. El Concello está ahora en proceso de elaboración de la documentación necesaria para presentar la propuesta de escudo a la Comisión de Heráldica y lograr que la Xunta lo apruebe. El de Betanzos, sin embargo, no es un caso raro, sino todo lo contrario: en la provincia de A Coruña, de los 93 municipios actuales solo 34 tienen un escudo que superó toda la tramitación legal y obtuvo el visto bueno del Gobierno gallego, es decir solo el 36,5% de los que se usan hoy en día cumplen la normativa heráldica. Muchos ayuntamientos actualmente prefieren utilizar un logotipo, que da una imagen más moderna y actual, que la tradicional imagen heráldica.

En la provincia coruñesa solo 34 concellos tienen escudo oficial y 20 de ellos disponen de escudo y bandera, mientras que 9 solo presentan como emblema oficial una bandera. En este último caso está, por ejemplo, Paderne o el antiguo municipio de Cesuras.

El Reglamento de Símbolos de las Entidades Locales de Galicia está en vigor desde 2010 aunque la Comisión de Heráldica de Galicia ya existe desde 1992. Esta comisión se constituyó como un órgano consultivo de la Xunta con el fin de emitir un informe, vinculante, en los procesos de aprobación, modificación o rehabilitación de escudos o banderas de las entidades locales.

Este reglamento estipula en su artículo 3 que ningún concello puede utilizar un escudo heráldico o bandera "que no fuese aprobado por el Consello da Xunta" (exceptuando los aprobados por el Estado antes de la transferencia de competencias). En la práctica, la mayoría de ayuntamientos incumple este artículo.

En la comarca coruñesa solo Cambre, Culleredo, Abegondo y Sada tienen su escudo en regla. Sada es el municipio con su escudo y bandera aprobados más recientemente, en 2011, y que alude a la tradición marinera y las antiguas torres de Fontán y Corbeiroa. Sada utilizó durante mucho tiempo un escudo no heráldico diseñado por el artista Isaac Díaz Pardo, a modo de logotipo. Lo mismo ocurre hoy con Cambre, que aunque tiene escudo oficial utiliza en su papeleo el dibujo, de reciente creación, que simboliza la girola y las capillas de su iglesia de Santa María. También Oleiros prefiere utilizar logotipo en lugar de escudo heráldico, un diseño muy esquemático en el que figura la torre de Santa Cruz.

La comisión de heráldica controla que un ayuntamiento no ponga cualquier cosa en su escudo, que sea algo "arbitrario o caprichoso", sino que sus elementos estén justificados, por reflejar hechos históricos, culturales o significativos del territorio al que va a representar. Cerceda, por ejemplo, tiene la central térmica de Meirama en su escudo por considerar que es lo más destacado del municipio, pero este escudo no cumple el reglamento.

Este reglamento establece que los escudos, banderas y otros símbolos "constituyen un importante signo de identificación colectiva y contribuyen a la integración de su población" además de divulgar y "perpetuar los hechos o motivos más representativos de su historia local". Aunque pueda parecer obvio, en el reglamento se especifica que en los escudos o banderas no se pueden incorporar anagramas o logotipos de partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales o entidades privadas.

Los concellos pueden pedir a la Comisión de Heráldica que elabore una propuesta o puede elaborarla el propio Concello. Luego va a pleno para aprobarlo por mayoría absoluta y tras un plazo de información pública si la Comisión de Heráldica emite voto favorable, se eleva la propuesta al Consello de la Xunta. Una vez aprobado, el escudo o bandera tiene una descripción heráldica: "En campo azul, un navío de dos palos de oro habillado de plata, con velamen al viento sobre ondas de plata y azul". Es la primera frase de la descripción heráldica del escudo de Sada.

12.6.14

11.12.13

Actas de las III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal



Ya están a la venta las actas de las III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal, celebradas en Madrid, los días 4 y 5 de noviembre de 2010, y organizadas por la Confederación Española de Centros de Estudios Locales (CELCEL), la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y el Instituto Español de Estudios Nobiliarios (Real Asociación de Hidalgos de España).

Actas de las III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal, Madrid, 2013. 668 páginas. ISBN 97884940230-5-7.

Ediciones Hidalguía

7.12.12

Polémica en Vélez por la idea de nuevo escudo que elimine la escena de la reconquista



AGUSTÍN PELÁEZ | VÉLEZ-MÁLAGA

Nueva polémica en Vélez-Málaga, esta vez a cuenta de su imagen corporativa. El equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento no quiere que en los documentos oficiales que tramita el Consistorio continúe figurando un árabe con una lanza clavada en el pecho, tal y como figura en el escudo histórico de la ciudad, que fue concedido por la reina Isabel la Católica el 14 de septiembre de 1499. «Me siento muy orgulloso de este escudo y de hecho se seguirá utilizando en los actos protocolarios, pero hoy en día Vélez debe dar una imagen de modernidad, de un municipio abierto que no tiene nada en contra de ninguna raza o religión», explicó ayer el alcalde, Francisco Delgado, justificando la iniciativa de su gobierno de gastarse 37.000 euros en la realización de un estudio para crear una nueva imagen corporativa del Ayuntamiento.
Aunque para el alcalde el estudio es absolutamente necesario ya que cada departamento está utilizando una interpretación diferente del escudo, desde el PSOE se ha criticado duramente que en la actual situación de crisis y con las necesidades que están atravesando muchas familias veleñas se invierta dicha cantidad cuando la ciudad cuenta con escudo propio desde hace más de cinco años.
Según el alcalde, la idea es que la iconización que se realizará de este histórico emblema de Vélez-Málaga resalte más la figura del Rey Fernando el Católico y suprima la del moro huyendo con una lanza clavada frente a su caballo, «entre otras razones para acabar con las críticas xenófobas».
Escudo históricoLa reina Isabel la Católica concedió en 1499 a Vélez-Málaga los símbolos más importantes de la ciudad: su sello, escudo, pendón y bandera. El escudo representa la única acción de armas en la que el rey Fernando el Católico intervino durante la guerra de Granada y más concretamente en la conquista de la ciudad veleña, que se produjo en 1487. Durante la parada militar del ejercito castellano se produjo una salida de los veleños (moriscos) que sorprendió al monarca sin armadura y le obligó a disponerse para la lucha. La audacia de un palafranero real llamado Sebastián Sánchez Pelao impidió que una lanza atravesara a Fernando el Católico. El palafranero se colocó delante del monarca evitando que resultara herido, lo que le costó la vida. En memoria de aquella gesta, el escudo de la ciudad muestra por decisión de la reina Isabel a un rey a caballo con un mozo de espuelas muerto a los pies y con los moros huyendo, uno de ellos con una lanza clavada. La concesión a Vélez de la bandera se produjo 12 años después (1499) de aquel acontecimiento.

29.11.12

Con «rigor histórico»


Valmojado cuenta con un nuevo escudo desde el pasado 13 de noviembre, tras publicarse la correspondiente Orden de la Consejería de Presidencia y Administraciones Públicas en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha. Elaborado por José-Domingo Vales Vía, diplomado en Heráldica y Vexilología, representa los más antiguos orígenes y la historia más ancestral de la localidad. En sus dos mitades, recoge dos hechos de singular relevancia para el municipio: la vinculación con Segovia y los manantiales de aguas subterráneas que discurren bajo su suelo.
Así, en el primer cuartel se encuentra el color gules (rojo vivo) que significa los diferentes y, en ocasiones, graves avatares por los que pasó esta localidad, entre las opresiones, desafíos u otras circunstancias jurisdiccionales. Sobre él, el acueducto de Segovia representa a la jurisdicción principal a la que perteneció Valmojado, siendo así el «primer municipio toledano que va a contener las armas de Segovia». El perro sobre el acueducto romano es el símbolo del Can Mayor, nombre de constelación y a la vez nombre popular del sexmo segoviano de Casarrubios, en que se encuadraba Valmojado. En el segundo cuartel, el campo de sinople (verde) representa la extensa superficie agrícola y pecuaria de la zona. En el mismo se insertan cinco pozos de oro y azur, que simbolizan las aguas subterráneas procedentes de manantiales.
David González es el concejal de Cultura, Patrimonio y Coordinación Institucional en el Ayuntamiento de Valmojado. Recuerda que el actual escudo de la localidad, se realizó en una época en la que no se conocía la historia real del municipio y ahora, con las diferentes publicaciones, se ha creído oportuno llevar a cabo una modificación que «guarde rigor histórico». El nacimiento de estas nuevas armas municipales se inició en septiembre del año pasado con el informe de Vales Vía y es ahora, cuando desde la Junta de Comunidades se da por aprobada la modificación.
Hasta el momento, el de Valmojado llevaba ilustrado la cruz de los dominicos, un torreón de un escudo familiar y un racimo de uvas. Señala González que en la época del Gobierno anterior se hizo un «abuso» del escudo municipal, apareciendo incluso en camisetas y gorras.
Ahora, desde el equipo de Gobierno se quiere llevar a efecto una ordenanza municipal que regule su utilización tan sólo para asuntos realmente oficiales.
Junto con el nuevo escudo, el siguiente paso es realizar una bandera, donde las armas municipales ocuparían el lugar central. Cuartelada, vestirá dos colores representativos: en el primer cuarto superior izquierdo y el inferior derecho iría el carmesí, color de Castilla; en el cuarto inferior izquierdo y el superior derecho el azul, que representa las aguas subterráneas que discurren por la localidad. Tan sólo falta que esta bandera sea aprobada en Pleno ya que el expediente en sí está redactado y solo faltaría este proceso para entregárselo a la Junta de comunidades de Castilla-La Mancha para que sea ratificado, expediente que a día de hoy ya cuenta con el informe favorable de la Real Academia de la Historia.
El nuevo escudo se dará a conocer a los vecinos en un acto en el Teatro Municipal el próximo 6 de diciembre.

La Tribuna de Toledo

20.9.12

Ordem e progresso

PEDRO TRAPIELLO 20/09/2012

Tienen los brasileños una bandera tan rara y tan curiosa, que parece africana o la de una empresa de logística: sobre un fondo verde, un rombo amarillo y, sobre éste, un globo azul del cosmos con estrellas cruzado por una orla donde reza bien claro el lema nacional de la República Federativa do Brasil, Ordem e progresso.

Curiosa bandera. Y guapo lema. Vibra en él la emoción humanista del positivismo francés; lo copiaron y abreviaron del principal mandamiento de Auguste Compte: Amor por principio, orden por base y progreso como fin.

Los lemas sirven para fijar doctrina con solemnidad y concisión, pero de puro consabidos y revisados suelen terminar sonando a hueco o a cínico y la gente se los toma como campanas rajadas de relojes que siempre atrasan... porque, en este caso, si algo lució Brasil desde sus comienzos hasta la corrupción actual fue un desorden cachondo, ávido e ibérico que conducía rápidamente a la riqueza, dejando el progreso para los libros y para los que no saben lo que quieren.

Pero por sus lemas les conoceréis.

Lo normal es que abunden palabras como justicia, libertad, patria, independencia, unidad, defensa, igualdad... pero, por ejemplo, a los chilenos les sale la prisa como si ya alentasen pinochets en el XIX y da miedo su lema: «Por la razón o la fuerza», como los austriacos, que escriben en su escudo «El destino de Austria es gobernar el mundo» y es tan fachorro como el germano, «Alemania por encima de todos».

El de España no deja de ser curioso, «Plus ultra», más allá... ¿qué quieren decirnos, que hay otras metas, que hay que soñar otra tierra, vete de aquí, arrímate pallá?...

Hay países o estados cuyo lema tienta a conocerlos: «Independencia, libertad y felicidad» (Vietnam), «La tierra madre vale más que el reino del cielo» (Nepal, tan religioso él), «Mientras respiro, espero» (North Carolina), «Ser es mejor que parecer» (Sud Carolina).

Pero ninguno tan sugerente, lacónico e intrigante como el lema de Quebec, «Yo me acuerdo», je me souviens, en el que late sin duda la memoria francesa que cimentó esa ciudad canadiense.

¿Y el de este León que no lo tiene?... ¿le inventamos uno?... se abre la veda.

Diario de León

17.8.12

Heráldica local en lista de espera

RAFAEL FRAGUAS Madrid 17 AGO 2012 - 00:02 CET

De los 179 municipios de la región, la inmensa mayoría posee hoy escudo propio. Muchos cuentan también con bandera. Los lugareños ven representadas en ellos y en los estandartes que los estampan señas de su identidad y su pasado. Unos y otros incluyen una serie de elementos significantes, teñidos generalmente en cinco colores, gules (rojo), azur (azul), sable (negro) sinople (verde) y púrpura, así como representaciones de objetos, animales y lemas cuya combinación produce un significado que distingue e identifica a quienes de ellos se reclaman. Hay además aditamentos ornamentales como cintas, lambrequines u orlas. Contrariamente a lo que suele creerse, cada español, y por extensión cada madrileño, tiene el privilegio de elegir las armas de su propio escudo independientemente de su origen y de su posición social. “De tal distinción carecen otros nacionales europeos”, señala Fernando del Arco, heraldista y durante décadas presidente de la Sección de Heráldica y Genealogía del Ateneo de Madrid. Es autor del libro Labras heráldicas madrileñas.

Montes, zapatos y aviones

El escudo de Becerril de la Sierra muestra tres montes blancos sobre fondo azul de su cercana serranía; hasta 12 tortugas figuran en el de Galapagar y doce colmenas blasonan el de Colmenar Viejo, mientras un castillo incendiado signa el blasón de Velilla de san Antonio; en el escudo de Carabaña, famosa por sus aguas medicinales, hay una gran fuente; y en el blasón de Chapinería un bota lo singulariza, en recuerdo de los zapateros de chapines que allí faenaban. Uno de los blasones más pintorescos es el de Getafe que pese a su origen altomedieval luce, hoy innovado, una decena de aviones de plata.

Elaborar el repertorio heráldico de Madrid no fue tarea sencilla. Menos de la mitad de los municipios de la región, concretamente 74, ya lo tenían desde tiempo inmemorial. Pero el resto, hasta 179, tuvo que dotarse de uno nuevo así como de una bandera propia a partir de 1985, ya que la antigua provincia de Madrid pasó a ser Comunidad Autónoma uniprovincial. Pero, aún hoy, los Ayuntamientos de Madrid, Brunete, Chinchón, Somosierra y San Agustín de Guadalix “no han tramitado o no han obtenido aún la preceptiva autorización de sus escudos por parte del Gobierno regional”, según fuentes de la Comunidad de Madrid. Por su parte, fuentes municipales madrileñas subrayan que el escudo de la ciudad tiene un pasado centenario y que como tal ha sido registrado en la oficina registral de Patentes y Marcas en el año 2009, hecho que consideran acreditación suficiente.
Unificar criterios

Las normas estatales y autonómicas al respecto, emitidas entre 1984 y 1987, trataron de unificar criterios modificando una legislación estatal anterior que databa de 1952. “Las nuevas normas exigían a los Plenos municipales un expediente y un proyecto sobre escudos y banderas, encomendados a un heraldista, de tal manera que aunaran historicidad municipal, valores reconocidos, distinciones características de cada villa y preferencias de los lugareños”, explica el heraldista Fernando del Arco, que informó entonces algunos emblemas. La aprobación de tales insignias correspondía a la Comunidad Autónoma, según sendos Reales Decretos de marzo y julio de 1984 y 1987, respectivamente.

En muchos de los flamantes escudos abundan hoy las olas de plata y azul que caracterizaban a villas ribereñas de los ríos que riegan la región. En muchos otros escudos figura un acueducto, vestigio de la pertenencia medieval a Segovia de numerosos municipios madrileños, casi todos los del centro-noroeste y algunos del centro-sur. Otro de los elementos heráldicos más repetidos en la escudería blasonada madrileña es el lema de las familias latifundistas de los Mendoza, duques de Medinaceli y del Infantado, emparentados con los de Lerma y Osuna:Ave María gratia plena. El caso de Rivas Vaciamadrid es hoy singular, ya que, si bien posee un símbolo de identidad corporativa, con una estrella de plata, por desavenencias entre el Pleno municipal y la Academia de la Historia, que brinda su dictamen, ha carecido durante años de escudo y de bandera homologados por el Gobierno regional, según explica Jacinto Martín de Hijas, que fue funcionario municipal allí desde 1979 hasta su reciente jubilación.
Siete estrellas sobre fondo rojo

El despliegue de escudos municipales abarca hoy un polícromo abanico. Al ser el carmesí el color por excelencia de las dos Castillas, a caballo de las cuales Madrid cabalga, fue el pabellón rojo sobre el que se estamparon las siete estrellas y las dos torres castellanas de plata que configuran hoy el escudo y la bandera regionales. Hubo parlamentarios del PP que acusaron entonces a los diseñadores del estandarte madrileño de reproducir la bandera del vietcong comunista vietnamita, como se recordaba con sorna en el entorno del socialista Joaquín Leguina, primer presidente del Gobierno regional. Sus adversarios parecían desconocer que las siete estrellas figuraban en el propio escudo de Madrid desde la Edad Media. Por cierto, cuentan las crónicas que en plena batalla de Las Navas de Tolosa (Jaén), en 1212, el estandarte de una mesnada de guerreros madrileños, con su osa erguida sobre el madroño, fue confundido con el pendón del Señorío de Vizcaya, que mostraba un gran lobo.

Madrid presenta la particularidad de rematar su tradicional escudo municipal con una corona real abierta –la mayoría de los regionales lo hacen con una corona cerrada-, que algunos heraldistas consideran signo imperial por haber sido la cortesana villa capital de un imperio.
Vestigios medievales

Aunque el auge capitalino no sobrevino hasta el siglo XVI bajo Felipe II, que asentó establemente la Corte, Madrid conserva algunas labras armeras de origen bajomedieval: las más vetustas se encuentran en la plaza de la Villa, sobre el dintel de la que es hoy sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Se trata de la casa contigua a la Torre de los Lujanes, un linaje familiar de los más veteranos de la ciudad -coinciden los genealogistas- junto con los de Luzón, Zapata, Barrionuevo, Gato y Ramírez. Son dos escudetes bajomedievales, fechados en torno a 1470, muy semejantes a otros que tachonan la fachada de la iglesia de los Jerónimos, construida en 1506, y a otros más que ornamenta la tardo-gótica capilla del Obispo, en la plaza de la Paja. No obstante, el escudo más veterano de la ciudad por el motivo de su hechura, es el blasón del Papa Inocencio VI, con las tres coronas de su tiara, que se encuentra a la espalda de la iglesia de san Ginés de la calle del Arenal. Fue allí instalado tras una bula emitida en 1358 por aquel Pontífice para privilegiar con indulgencias a quienes ayudaran a la reconstrucción del templo madrileño, saqueado poco antes por infieles.

En la Ciudad Universitaria de la Complutense se encuentra la pétrea puerta del antiguo Hospital de La Latina, que contiene cuatro escudos medievales de 1499, y que se atribuye a un alarife morisco de nombre Hassán. Fue trasladada piedra a piedra desde la calle de Concepción Jerónima, su primitivo enclave. Uno de los más bellos escudos heráldicos de Madrid se atribuye a un diseño del artista italiano Juan Lorenzo Bernini, el hombre que magnificó y universalizó Roma. El gran blasón, de fines del siglo XVII, destella en la iglesia de las Calatravas de la calle de Alcalá.

La fachada heráldicamente más ornamentada pertenece al Antiguo Hospicio de San Fernando, en la calle de Fuencarral, 78, que muestra junto a los dinteles de sus ventanas hasta 14 blasones de distintos reinos hispanos. Fueron labrados entre 170 y 1726 por orden del arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada churrigueresca del hoy Museo de Historia y hasta hace poco Archivo Municipal.

Entre las labras armeras de mayores dimensiones de Madrid, aparte de las que coronan el Palacio Real, figura la que blasona el edificio que fuera Cárcel de Corte, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, en la plaza de las Provincias, Junto a la Plaza Mayor. Otra de muy gran tamaño remata el palacio de Murga o de Linares, sede de la Casa de América, en la plaza de Cibeles. Sin duda el blasón pétreo de más tamaño en toda la región es el que tachona el frontispicio del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, de unos tres metros de diámetro, que perteneció al cardenal e infante de España Luis de Borbón. Data del siglo XVIII.
Un museo blasonado

El Museo Nacional de Artes Decorativas, según informa su jefa de Documentación, Ana Cabrera, “atesora un ajuar de hasta 700 emblemas heráldicos, inventariados por la estudiosa portuguesa Sofía Gomes da Costa, en unos 500 objetos ornamentales”. Decoran crista, metales, cerámica -los famosos botanes de Farmacia-, cuero, muebles y vajillas“, como muestra la primorosa sopera de Felipe V, esmaltada con el escudo de la Casa de Borbón. Deslumbra el llamado paño de Estado, un tapiz funerario arzobispal del siglo XVII bordado en oro y pedrería, de más de tres metros de longitud”, señala la responsable documentalista.

San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez, Torrelaguna y Navalcarnero son quizá las localidades madrileñas con mayor número de blasones –no cabe olvidar ni el Palacio Real de Madrid ni los Sitios Reales de las dos primeras localidades, verdaderos viveros heráldicos- pero muchos otros municipios timbran con heráldica propia sus mejores casas solariegas y sus edificios consistoriales donde, cada mañana, las banderas locales flamean al viento desde lo alto de sus balcones exhibiendo sus signos distintivos.

11.4.12

Bueu acude a Facebook para elegir escudo

El gobierno local de Bueu tendrá en cuenta los resultados de una votación en su recién estrenado perfil en Facebook en su cuarto intento en veinte años para oficializar un escudo y una bandera municipales. Los modelos se pueden encontrar en la dirección www.facebook.com.ConcelloDeBueu. En la votación ofrecen varias posibilidades que aspiran a dar una continuidad al diseño que se ha ido empleando a lo largo de doscientos años en Bueu y que tiene un barco velero como su eje central.

En el primer caso, se trata de un barco a modo de carabela o galeón, mientras que el segundo se asemeja a un buque del siglo XIX con dos palos. Los dos modelos fueron sugeridos por Heráldica de la Xunta, que es el organismo encargado de dar las directrices sobre los diseños a las corporaciones locales. En las votaciones, se permite elegir una de las dos sin más, una de las dos con cambios, una casilla que marca el rechazo a las dos propuestas y una sexta en la que se dice que no es un tema de interés.

La polémica ha seguido a los distintos intentos de sucesivos gobiernos buenenses a la hora de dotar al Concello de emblemas municipales propios. El actual equipo de gobierno aspira a que esta vez sea la ocasión definitiva.

La Voz de Galicia

26.12.11

El guardián de los escudos municipales

Vicente Saurí es nombrado presidente del Consell Tècnic d'Heràldica i Vexil·lologia Local - Aún hay más de 230 pueblos sin insignia oficial - Algunos temen enfrentarse a la revisión y perder la enseña que usan

PACO CERDÀ VALENCIA
El escudo de Albalat dels Tarongers luce tres naranjos en alusión al afrutado nombre del pueblo. La enseña de Albalat de la Ribera tiene una barca por el privilegio medieval del puente que le autorizaba a pasar embarcaciones al otro lado del Júcar. El escudo de Alzira muestra una llave en alusión a su situación estratégica. El de la Pobla de Benifassà exhibe un báculo y una mitra por las insignias del abad del monasterio de Benifassà, antiguo señor del lugar. Y el toro que asoma por el escudo de Miramar recuerda a la casa Borja, que controlaba la población. Cada escudo municipal, aunque a veces cueste de interpretar, cuenta la historia y el carácter de su población. Y el guardián que vela por la adecuación de los escudos de las poblaciones de la Comunitat Valenciana es Vicente Saurí, director general de Administración Local y nombrado por segundo mandato consecutivo presidente del Consell Tècnic d'Heràldica i Vexil·lologia Local de la Generalitat.
Ésta no es, ni mucho menos, una tarea finiquitada y sólo sujeta a modificaciones puntuales. De los 542 municipios de la Comunitat Valenciana, sólo hay 310 localidades y entidades menores que tienen el escudo oficialmente aprobado por la Generalitat. Los más de 230 municipios restantes puede que utilicen un escudo, pero no tienen el visto bueno de la administración autonómica, que asumió esta competencia en 1983 y desde entonces aplica unos requisitos más rigurosos que los que exigía el ministerio de turno desde Madrid. Y la falta de visado oficial no se trata de una mera cuestión administrativa. "Hay consistorios -explica Saurí- que hace muchos años que están usando un escudo que, si lo llevaran a este Consell d'Heràldica, no saldría aprobado porque no refleja la historia de su pueblo o lleva símbolos en el escudo que no son correctos", como las armas reales de Jaume I, que sólo unos pocos municipios pueden llevar, o la corona real cerrada, propia de Castilla pero no de la antigua Corona de Aragón.
De hecho, hay casos de ayuntamientos que, al ver el escudo propuesto por los expertos una vez han iniciado el procedimiento, deciden guardarlo en un cajón y seguir con el escudo que ya tenían a pesar de ser contrario a la historia y a los fundamentos de la heráldica. Porque ese escudo erróneo es, al fin y al cabo, su escudo. Esa mala praxis cuesta de erradicar. Incluso a veces origina alguna batalla de símbolos a nivel local para decidir qué familia histórica de la población lucirá sus armas en el escudo o qué circunstancia de la localidad se elevará a rango heráldico.
Pero, ¿conoce la gente el escudo de su pueblo? "Es una pregunta que yo siempre me hago", reconoce Vicente Saurí. "Creo que sólo una minoría sabe por qué su pueblo tiene ese escudo y que un porcentaje alto de la población no sabe lo que simboliza el escudo de su municipio ni cómo se ha aprobado. Y sería bueno divulgarlo más", subraya el responsable. ¿Y no es el campanario más seña de identidad para un pueblo que su propio escudo? "No -responde Saurí-. Porque el campanario tiene una historia no muy larga, mientras que el pueblo tiene una historia más larga que arranca en su fundación. Por eso tiene más arraigo la historia propia del pueblo, que es lo que queda reflejado en su escudo mediante las armas de su fundador o de un señor feudal importante, además de cualquier simbología local, como un castillo, un río, una fuente, o un santo muy querido, que se representa en la enseña.Así pues, el escudo y la bandera son los símbolos identitarios de una población". Por cierto: las banderas oficiales aún son más residuales: sólo hay 108 aprobadas.

Así se logra el escudo oficial
El procedimiento para alcanzar un escudo con rango de oficialidad es voluntario (la ley no obliga), totalmente gratuito (una medida vistosa en tiempos de crisis), y requiere del aval de los expertos en historia medieval y heráldica que integran este Consell: Ramón Baldaquí, Mateu Rodrigo, Elena Sánchez, Jesús Huguet y Julia Campón, además del presidente Vicente Saurí, que es médico de carrera y lleva en Administración local desde 1991.

17.12.11

María del Pino Fuentes profundiza en la heráldica canaria en su primer libro



La titulada en Relaciones Institucionales y Protocolo presenta en la capital tinerfeña su obra "Títulos de dignidad, tratamientos honoríficos y simbología de los municipios de la Comunidad Autónoma de Canarias". "Usar mal un escudo supone una adulteración de la heráldica", asegura la colaboradora del periódico EL DÍA.

JORGE DÁVILA, S/C de Tfe.

María del Pino Fuentes de Armas, titulada superior en Relaciones Institucionales y Protocolo por la Universidad Miguel Hernández, presenta hoy, a las 20:00 horas en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de la capital tinerfeña, el proyecto literario "Títulos de dignidad, tratamientos honoríficos y simbología de los municipios de la Comunidad Autónoma de Canarias", un trabajo editado por Blex Ideas que se convierte en la primera obra que publica la colaboradora del periódico EL DÍA.

El profesor Pedro Bonoso González-Pérez, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad de La Laguna y director de la Cátedra General Gutiérrez, será el encargado de presentar un libro que ya se dio a conocer el pasado 9 de diciembre en el Museo Casa de Colón de la capital grancanaria. "Se trata de un libro de consulta que utiliza un lenguaje coloquial, alejado de formas dogmáticas y unos planteamientos eruditos", señala su autora en relación a un trabajo que comenzó a desarrollar hace siete años.

Fuentes de Armas, galardonada en 2010 con el Premio de Periodismo General Gutiérrez, asegura que "los símbolos son una forma de cohesión de los pueblos", puntualiza la artífice de un proyecto que se ha hecho realidad "gracias a la gran cantidad de colaboraciones que recibí por parte de cronistas oficiales, personal de los archivos consultados y profesores universitarios", explicó antes de profundizar en el uso incorrecto que en muchas ocasiones se le da a la heráldica en el Archipiélago.

"Usar mal un escudo supone una adulteración de la heráldica", dice María del Pino Fuentes respecto a la mala rotulación de un escudo en la puerta de un coche oficial o una impresión irregular a dos tintas. "La heráldica es una ciencia auxiliar de la historia y tiene que ser tratada con máximo respeto", asegura una experta que es miembro del Colegio Heráldica y Vexilología de España y de las Indias.

Respetar la historia

María del Pino Fuentes advierte de que este libro no se planificó desde una perspectiva histórica: "Yo no soy historiadora, pero he tratado de ser lo más respetuosa posible con los datos históricos que cito en la obra", matiza al preguntarle sobre la posible falta de interés de los más jóvenes por los asuntos vinculados con la heráldica. "La pérdida de valores no afecta solo a esta materia, sino que es algo generalizado. Por eso hay que ser respetuoso con nuestra historia; una historia que no es muy larga, pero que tenemos que conocer", añade antes de explicar que en su primer libro hay una relación de gentilicios, un glosario de términos heráldicos, la bibliografía consultada y una detallada explicación de todos los escudos del Archipiélago.

El Día (fotos: José Manuel Erbez)

24.3.11

Aprueban el escudo de Montederramo

El Consello de la Xunta aprobó ayer la conformación oficial de la bandera y del escudo de Montederramo. El escudo de Montederramo queda en campo de oro aparente un carballo arrancado acostado de dos flores de loto. El campo de oro representa el compromiso de sus gentes por el desarrollo dentro del equilibrio ambiental. El árbol y las flores de loto aluden a las armas heráldicas del monasterio.

La Voz de Galicia

2.3.11

El porqué de los escudos patrios

La bandera paraguaya lleva dos escudos nacionales: el Oficial o de la República en el anverso y el de Hacienda en el reverso. Están clasificados como “Armas de Soberanía y Dominio” por la ciencia heráldica y, según sus preceptos, nuestros escudos son de los más dignos, tratándose como “Armas Puras”, dice Martín Vallejos Cuevas, estudioso de la heráldica. Modificar hoy los escudos sería un despropósito.

por Pedro Gómez Silgueira

En vísperas del Bicentenario surgen ideas como las de modificar los escudos del pabellón nacional. Los símbolos patrios son sagrados y llegaron hasta nosotros con toda su carga simbólica y mística legada por los antepasados. ¿Por qué la estrella tiene cinco puntas y no seis? ¿Por qué el león debe mirar a la diestra del escudo y no a la siniestra?

Las respuestas están en la heráldica, una ciencia originada en Europa en la Edad Media. Martín Vallejos Cuevas, jefe de la Sección Heráldica de la Dirección de Comunicación Social de las Fuerzas Militares, lleva 20 años describiendo y estudiando los escudos de armas dentro de la institución.

Artista plástico, se especializó en esta enigmática ciencia auxiliar de la historia con Harold Ronnebeck, su antecesor en el cargo.

Vallejos hizo un minucioso estudio de los escudos nacionales desde el punto de vista de la heráldica. El trabajo rescata los escudos nacionales tal como lo interpretó y aprobó el Congreso Nacional de 1842, se transmitieron de generación a generación y han llegado hasta nuestros días por imperio de la Constitución Nacional de 1992.

¿Dónde nacen nuestros escudos? El Congreso Nacional de 1842 describe por primera vez los escudos nacionales, aunque en una forma tal que no está expresada completamente ni dice los colores. Entonces allí entra a funcionar la heráldica de describir lo que no se encuentra dentro de la Resolución de 1842 dándole los colores y terminaciones. Eso ayuda a interpretar los símbolos patrios, explica Vallejos.

Los escudos nacionales, al igual que la bandera –agrega–, tuvieron un proceso de adaptación a las diversas situaciones creadas al pueblo nativo por los hechos históricos que formaron su evolución política a través del tiempo. “Lamentablemente, existen pocos documentos en lo referente a nuestros escudos nacionales, sin referirse a ningún dibujo patrón, siendo esta la causa de una sucesión incontable de versiones”.

En la gran mayoría, los datos que sirven de partida para el estudio de las formas y contenidos emblemáticos son los que se obtienen de sellos que aparecen en documentos oficiales, impresiones, papeles, escritos hechos por testigos calificados que presenciaron los sucesos acontecidos en la época y el uso que se dio a los mismos, álbumes gráficos y de las relaciones escritas en presencia del suceso, es decir, la lógica histórica.

Nace la República

En el Congreso General reunido el 30 de setiembre y días subsiguientes de 1813, don Mariano Antonio Molas completa su procera obra de la Independencia del Paraguay con el cambio de nombre de “Provincia del Paraguay” por el de “República del Paraguay”, que fue la declaración categórica de la Independencia Nacional y la adopción de las Armas y Colores Nacionales sin indicar forma ni atributos.

Pero el 25 de noviembre de 1842, el Soberano Congreso General Extraordinario de la República describe por primera vez nuestros símbolos patrios. El artículo primero de la Resolución dice: “El Soberano Congreso General Extraordinario de la República del Paraguay declara solemnemente, manda y ordena que el pabellón de la República sea el mismo que hasta aquí ha tenido la Nación, con las variaciones convenientes, esto es, una bandera compuesta de tres franjas horizontales, colorada, blanca y azul.

De un lado, el escudo nacional con una palma y una oliva entrelazadas en el vértice y abiertas en la superficie, resaltando en el medio de ellas una estrella. En la orla una inscripción distribuida que dice República del Paraguay. En el lado opuesto un círculo con la inscripción Paz y Justicia y en el centro un león en la base del símbolo de la libertad”.

El artículo tercero dice: “En la misma forma se declara, manda y ordena que el Sello Nacional sea el mismo usado hasta aquí y descripto en el artículo primero bajo el jeroglífico de una palma y oliva, una estrella en el centro y la inscripción orlada de República del Paraguay...”.

Queda claro que en esta resolución se habla de dos escudos y no de escudos fusionados o versiones mixtas, afirma Vallejos.

También se puede constatar que la forma exterior del escudo de la República es circular, al igual que el de Hacienda y que la palma y la oliva no son dos ramas separadas, representando cada una de ellas únicamente una simbología independiente, sino que ellas conforman una Corona de Ovación, por estar entrelazadas en el vértice y abiertas en la parte superior sobre la superficie del escudo. La Corona de Ovación es netamente una figura heráldica, siendo Insignia Honorífica y de Dignidad en todo escudo que la ostente.

La estrella que se encuentra en medio de esta Corona de Ovación es de cinco puntas, porque si fuera de más o menos puntas debería haber estado expresamente indicado en el documento de su institución de conformidad con las leyes heráldicas, pero solamente dice “una estrella”, sin indicar cuántas puntas tiene. Trae además una orla, que en esta pieza heráldica el Soberano Congreso Extraordinario manda colocar la inscripción distribuida del título nacional: “República del Paraguay”.

La forma exterior del escudo de Hacienda es circular, al igual que el de la República y en el centro de su campo trae un león sin describir en qué posición se encuentra en el escudo. Observando el dibujo del león que trae el Sello de Hacienda de 1840 y posteriormente, en la gran mayoría de los dibujos hechos en sucesión de versiones, al león se lo dibuja sentado y en contravención con las leyes heráldicas por estar mirando a la siniestra del escudo y con la cabeza hacia el frente, cuando estas leyes preceptúan que las figuras de animales se deben poner mirando a la diestra del escudo, de perfil y en sus posiciones más feroces, nobles o convenientes a su naturaleza, ya que las siniestras ocupan tal posición por algún acto difamante y que debe estar expresamente mencionado en el documento de su institución.

En el caso del león, debe estar en actitud amenazante, vigilante, la boca abierta, con dientes, lengua y garras de las cuatro extremidades visibles, llevando la cola levantada con borla de pelos en la punta de la misma.

Detrás del león se encuentra una pica en posición vertical cubierta por un gorro frigio republicano, símbolo de la libertad.

En lo referente a la inscripción “Paz y Justicia” es una divisa que exterioriza y distingue el modo de vida y regla de conducta con que el pueblo paraguayo desea vivir, debe ser puesta a la altura del jefe del escudo (parte superior) que es un lugar destacado y de honor.

El 20 de junio de 1992 se promulga la Constitución Nacional actualmente vigente quedando derogada la Constitución de 1967 y su enmienda del año 1977. Esta Constitución, al igual que la anterior, en la Parte II “Del Ordenamiento Político de la República” - Título I “De las Declaraciones Generales” Artículo 139 “De los Símbolos” se ratifica y mantiene en vigencia los símbolos patrios descriptos en la Resolución del Congreso Extraordinario del 25 de noviembre de 1842, permitiendo que la ley reglamente sus características y determine su uso, siempre y cuando ya no estén establecidas en la Resolución de 1842.

El resto lo hizo la heráldica que ha dado por resultado nuestros escudos, tal como los conocemos hoy, y que son los más dignos clasificados como “Armas de Soberanía y Dominio”.

¿Qué es la heráldica?

Es la ciencia del blasón, arte de interpretar y describir los escudos de armas de linajes, países, municipios, organización o personas. También se la puede definir como una ciencia auxiliar de la historia que estudia las formas características, contenidos emblemáticos, la utilización correcta de esmaltes y metales, la posición adecuada en los dibujos y figuras para la descripción de los escudos (blasonado) utilizando una terminología propia sujeta a leyes que constituyen una metodología para describir con precisión un emblema heráldico, sin necesidad de acudir a otra representación gráfica.

Es una ciencia muy antigua que surge alrededor de los años 1300 en Europa con las familias feudales que tenían sus escudos de armas.

En 1823 aparece el Sello de la República empleado por el Dr. José Gaspar Rodríguez de Francia, usado todavía después de su muerte y hasta 1842, que sirvió como sellos de documentos y papeles de la época, como así también aparece el Sello de Hacienda en 1840. Sobre el particular no se ha encontrado ningún decreto o resolución que describa y respalde estos sellos encontrados en documentos en el Archivo Nacional de Asunción.

1- Los escudos son “Armas Puras” por componer con los atributos unos blasones con “Alma y Vida”, que resulta cuando se presenta la divisa y se la expresa simbólicamente. Por ejemplo: la divisa “Paz y Justicia” con la oliva y la palma.

2- La estrella es símbolo de luz, esplendor, favor divino, esperanza, nacimiento, guía seguro, fortuna, de acciones sublimes y luminoso futuro. Representa la estrella que iluminó la mañana de mayo. Su metal, el oro, es poder y grandeza.

3- El león simboliza bravura, fuerza, grandeza, soberanía, mando, coraje, vigilancia, magnanimidad, generosidad y valor. Representa al pueblo paraguayo, vigilante, bravo y dispuesto a defender su libertad mirando a la diestra del escudo.

ABC

9.2.11

Presentación de libro

El jueves, 3 de marzo de 2011, se realizará la presentación del libro "Heráldica municipal de la Provincia de Jaén", obra de D. Andrés Nicás Moreno con ilustraciones de D. Juan Millán Bruno. La presentación correrá a cargo de D. Manuel María de Maribona y Ávila, Secretario General del Colegio Heráldico de España y las Indias y tendrá lugar a las 20:00 h. en el Salón de Actos de la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Jaén, c/ Bernabé Sonia, 29, Jaén.

11.11.10

Las III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal destacan la importancia de la cultura heráldica en los pueblos

La Sede del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC acogió la pasada semana las III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal, organizadas por la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía y el Instituto Español de Estudios Nobiliarios. El encuentro que, reunió a reconocidos expertos en la materia, tuvo como objetivo ofrecer una visión global de la normativa existente y abordar los diferentes problemas y soluciones de la heráldica y la vexilología municipal.

Las jornadas fueron inauguradas por el director de Cooperación con la Administración Local, Jaime González Taboada, responsable en la Comunidad de la Madrid de la tramitación de los expedientes necesarios para la aprobación, modificación o adopción de nuevos símbolos de los municipios de Madrid. González Tabeada aprovechó la ocasión para explicar la importante labor desempeñada por el Gobierno madrileño junto con la Real Academia de la Historia y la Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía, para extender a los municipios la importancia de la cultura heráldica, ya que en “en los símbolos se han de ver reflejados los pueblos, su territorio, su población y tradiciones”, señaló el experto.

Revista Protocolo.com

7.11.10

Símbolos de la patria ¿Con qué escudo y sellos nacionales llegaremos al Bicentenario de la Independencia?

La declaración solemne de la Independencia del Paraguay y la creación de la Ley del Pabellón Nacional, entre otras, fueron sancionadas en el Congreso General Extraordinario del 25 de noviembre de 1842.

Tanto la independencia patria (1811) como el pabellón con su escudo y sellos nacionales (1812–1842) ya eran “de hecho y de derecho” una realidad palpable, incuestionable. El Congreso de 1842 lo que hizo fue imprimirles legalidad y solemnidad, para luego, en otro Congreso General Ordinario, reunido el 25 de diciembre del mismo año de 1842 hacer el Juramento solemne del reconocimiento de la Independencia, con la siguiente fórmula: “¿Juráis ante Dios reconocer y sostener la integridad, libertad e independencia de nuestra República?”. Desde entonces, esa fecha fue declarada por decreto: “Fiesta Cívica para siempre”.

Conviene hacer hincapié en los motivos que llevaron a los cónsules: Mariano Roque Alonso y Carlos Antonio López a convocar dicho Congreso. Es un hecho irrefutable la revolución del 14 de mayo de 1811 contra el dominio español. No obstante, a la hora de obtener el reconocimiento de la soberanía nacional ante las demás naciones, los cónsules tropezaban con la dificultad de no poder exhibir un protocolo o título que avalara aquella gesta. Para salvar ese inconveniente, los cónsules convocaron, en el templo de la Encarnación (1), aquel Congreso de 1842. Ese mismo día se aprobó con gran solemnidad la declaración de la Independencia: “La República del Paraguay —dice al inicio aquel documento— es para siempre de hecho y de derecho una nación libre e independiente de todo poder extranjero”.

Como una afirmación más de la soberanía nacional, el Congreso sancionó la Ley del Pabellón Nacional (2), que como queda expresado, ya estaba en uso. En su artículo primero el Congreso “manda y ordena que el Pabellón de la República sea el mismo que hasta aquí ha tenido la Nación con las variaciones convenientes, esto es, una bandera compuesta de tres fajas horizontales, colorada, blanca y azul. De un lado el Escudo Nacional con una Palma y una Oliva entrelazadas en el vértice y abiertas en la superficie, resaltando en el medio de ella una Estrella. En la orla una inscripción distribuida que dice: ’República del Paraguay’. En el lado opuesto un círculo con la inscripción ‘Paz y Justicia’ y en el centro un león en la base del símbolo de la libertad”.

El artículo segundo manda que “en todas las plazas, puertos campamentos y fortalezas de la República, como en los buques de guerra y de la propiedad de los hijos del país, no se enarbolará otro Pabellón que el que queda demarcado y declarado Pabellón Nacional”.

Artículo tercero: sello de la República – “En la misma forma declara, manda y ordena que el Sello Nacional sea el mismo usado hasta aquí y descrito en el artículo primero bajo el jeroglífico de una Palma y Oliva, una estrella en el centro y la inscripción orlada de ‘República del Paraguay’, y para el sello de Hacienda, el que se designa en otro círculo que contiene el símbolo de la Libertad y los lemas contenidos en el artículo primero de Paz y Justicia en el centro, República del Paraguay, en la orla” (3).

Tal como queda expresado en los artículos trascriptos, el escudo y sellos nacionales aprobados en 1842 fueron los mismos que se venían utilizando en los documentos oficiales, desde el gobierno de Francia. Sobre el particular no se conoce decreto alguno que lo haya establecido; lo mismo el sello de Hacienda que aparece en los papeles timbrados desde 1840.

Estos sellos existentes en el Archivo Nacional de Asunción son un motivo suficiente para entender por qué el Congreso no mandó y ordenó ninguna especificación acerca de la estrella, por ejemplo, que era de seis puntas, ni de las hojas de palma y olivo; salvo el detalle de que aquella debía ir en el medio de ambas y estas, por lo tanto, necesariamente debían estar “entrelazadas en el vértice y abiertas en la superficie”. El lazo o moño tricolor con que generalmente van unidas las palmas es uno de los tantos agregados que acostumbramos ver en los escudos nacionales.

El sello de Hacienda lleva el León en la base del símbolo de la libertad y las leyendas ya mencionadas; sin embargo, hay sellos incluso de la época de los López, en los que aparece la pica y el símbolo de la libertad junto a una estrella, contraviniendo lo establecido en la ley de creación del pabellón nacional.

Conviene señalar que en heráldica, escudo de armas es la superficie o soporte material en el que se pintan los símbolos de un Estado, ciudad o familia. El del Estado se denomina Escudo Nacional, el que su vez resulta ser sello nacional. Estos y el de Hacienda, fusionados todos en un mismo círculo y con la aprobación de Don Carlos, quedaron estampados en el frontis de la Catedral de Asunción, inaugurada tres años después de la sanción de la Ley del Pabellón Nacional, vale decir, en 1845, con la estrella de seis puntas y no “una margarita” como la había descrito en 1985 un reconocido historiador. Esa conjunción de escudo y sellos nacionales en “versión mixta” según la heráldica, se perpetuaron allí como “matriz o patrón” de lo establecido en el Congreso de 1842.

Es curioso observar el frontis de la Catedral de Asunción; además de presentar la fusión de escudo y sellos nacionales en la parte superior del mismo, lleva una guarda con jeroglíficos que cruza todo el ancho del mismo y da vueltas por los costados; los detalles o signos de la misma son estrellas de seis puntas, círculos, óvalos y otros iconos dignos de ser estudiados. También las torres y las paredes interiores del mismo templo están “adornadas” con estrellas de seis puntas.

Volviendo a los símbolos nacionales, hemos de señalar que desde los tiempos de Don Carlos inclusive, hasta el presente, se han cometido muchísimos errores a la hora de diseñar el escudo y sellos de la patria, no tanto por desconocimiento de la heráldica, ciencia auxiliar de la historia, sino por habernos apartado de los “patrones o dibujos” que nos quedan en documentos y edificios históricos, como lo señalado más arriba.

Lo cierto es que cada época diseñó el escudo a su manera e intereses; hay algunos de forma ovalada, con tricolor en la orla; estrella con rayos; la pica y el gorro con estrella de cinco puntas y otros que iban engalanados con lanzas, banderas y cañones como los del tiempo de la Guerra contra la Triple Alianza (1865 – 1870).

Se han hecho investigaciones muy serias tratando de encauzar los rumbos: son conocidos los trabajos de Carlos Alberto Pusineri, Juan Bautista Gil Aguínaga y Harold T. Ronnebec, entre otros.

Recordemos que la Constitución de 1967 incluía la descripción de los símbolos nacionales “sin un dibujo patrón, permitiendo que la ley reglamente sus características y determine su uso, siempre y cuando no esté establecido en el Congreso de 1842”.

Fue entonces cuando se incluyeron como símbolos de la patria: el Himno Nacional y la canción guerrera: “Campamento Cerro León”.

A partir de la posibilidad de reglamentar dichas insignias —licencia permitida por aquella Carta Magna— un grupo de militares y estudiosos de la heráldica comenzaron a estudiar el modo de bosquejar lo que sería el “auténtico” escudo nacional.

Los estudios previos a la presentación del diseño original se realizaron en el Círculo de Jefes y Oficiales en Situación de Retiro de las Fuerzas Armadas de la Nación, el 20 de abril de 1975; estuvieron presentes los señores miembros del Departamento Técnico del Salón de Bronce del círculo, presidido por el general de Brigada don Francisco Vega Gaona. Entre otros presentes se hallaron el director de la Casa de la Independencia, el profesor Carlos Pusineri Scala; el Teniente primero de Marina (SR) Juan Bautista Gil Aguínaga y el señor Harold Theodor Ronnebeck, heraldista.

Según acta de aquella reunión, la misma tuvo lugar el 20 de abril de 1975; en ella se resolvió cursar invitación a los presidentes de la Academia Paraguaya de la Historia y del Instituto de Numismática del Paraguay, además del heraldista Ronnebeck.

El 26 de junio del mismo año de 1975 (Acta Nº. 5), hubo otra reunión en la misma institución militar, esta vez para definir el diseño del escudo y sellos nacionales. En la ocasión el señor Ronnebeck, autor del mismo, expuso “técnica y detalladamente” las conclusiones a las que había llegado, recomendando entre otros puntos, que fuese el Círculo de Jefes y Oficiales en Situación de Retiro de las Fuerzas Armadas de la Nación, la “iniciadora de un movimiento institucional ante las autoridades nacionales para obtener la reglamentación de la composición de nuestro escudo, de manera a darse un corte definitivo a su conformación y uso”. (Juan E. Melgarejo–Capitán de Transmisiones (SR). Secretario).

“En cumplimiento a la recomendación emanada de las memorables reuniones conjuntas entre los Institutos Históricos mencionados y el Círculo de Jefes y Oficiales Retirados de las FF.AA. de la Nación, de fecha 14 de mayo de 1975 —señala Ronnebeck— elevé a consideración de ellas, sendos legajos con 80 páginas cada uno, con exposición de motivos, fundamentos, investigaciones realizadas, ilustraciones y anteproyecto, como curso de acción a seguir para la búsqueda de la pertinente reglamentación por la ley de las características y determinación del uso de nuestros Símbolos Nacionales”.

La documentación original de la investigación y el diseño del futuro escudo y sellos nacionales, el mismo Ronnebeck los dedicó y entregó personalmente al “Excelentísimo Señor Presidente de la República y Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de la Nación, General de Ejército Don Alfredo Stroessner” como un “modesto homenaje en oportunidad de celebrar la ciudadanía el vigésimo aniversario de su ejercicio de la Primera Magistratura de la Nación” (4).

El diseñador del actual escudo, Harold Theodor Ronnebeck, paraguayo de ascendencia alemana, justificó su reglamentación aduciendo que las versiones existentes hasta entonces eran producto del desconocimiento de la Ciencia del Blasón y en cierta medida “como un tardío brote de legionarismo apátrida” (¿?).

En el libro Banderas (1986) del mismo Ronnebeck, hay un capítulo titulado “Banderas Militares”, donde el texto va ilustrado con banderas castrenses, insignias navales y banderolas aeronáuticas. Entre las “enseñas honoríficas militares” ocupa el primer lugar la correspondiente al Presidente de la República y, curiosamente, el escudo de dicha bandera es el diseñado y reglamentado por el mismo autor.

Transcribimos a continuación la justificación y descripción hechas por Ronnebeck desde la heráldica, sin perder de vista, al parecer, la necesidad de complacer al homenajeado, eso, a juzgar por los gules (color rojo) que predomina en el escudo y sellos nacionales.

Blasonado del Escudo y Sello Nacional de la República del Paraguay. Descripción del anverso

Heráldica:

Escudo circulado en campo de plata, abismando una estrella dorada sobre cielo de azur (color azul), rodeada por una corona de ovación compuesta de palma y oliva en sinople (equivalente al verde), trayendo en la Orla de gules (color rojo) la inscripción en oro de la República del Paraguay.

Descripción del reverso

Heráldica:

Escudo circular en campo de plata, trayendo de gules (color rojo) una cinta ondulante con la divisa Paz y Justicia en oro, y en el centro un león sentado y vigilante de color natural, acolando una pica en palo, cubierta de gules (color rojo) con gorro frigio republicano.

Blasonado del Sello de Hacienda de la República del Paraguay

Heráldica:

Blasón circulado en campo de plata, trayendo en la orla de gules (color rojo) la inscripción República del Paraguay y la divisa Paz y Justicia en oro, y en el centro un león sentado y vigilante de color natural, acolando una pica en palo, cubierta de gules (color rojo) con gorro frigio republicano”.

Resumiendo:

El sello de Hacienda lleva una guarda pintada de rojo y sobre ella va la inscripción “Paz y Justicia” y así lo sufrimos hasta hoy.

El escudo nacional tiene un fondo “tricolor” con predominio del rojo que, sumados al amarillo de la estrella y al verde de los hojas, forman un verdadero emplasto que hasta resulta irreverente si lo comparamos con el “dibujo” que nos queda de aquella época, o simplemente leyendo los artículos aprobados al respecto, en el Congreso de 1842.

No podemos cerrar este tema sin recordar que en su oportunidad, atinadamente, se han propuesto las medidas oficiales de la bandera “establecidas por el uso” y son: 5 metros de largo por 2,70 metros de ancho, correspondiendo 90 cm a cada franja. El escudo debería tener 30 cm de diámetro.

No hemos podido encontrar copia de alguna declaración emanada del Congreso de la Nación, en que se haya recomendado al Ejecutivo la utilización del “nuevo” escudo. Sin embargo, en el Correo Semanal del diario Última Hora, del sábado 12 de mayo de 1984, aparecen a todo color (con predominio del rojo, por supuesto) las dos caras del nuevo escudo. El título lo dice todo: “Escudo Nacional. La autenticidad de un símbolo de la Patria”. Además de ofrecer un comentario sobre los estudios que precedieron a dicho diseño, se hace referencia a un material educativo distribuido por la Coordinación del Departamento de Enseñanza Primaria del Ministerio de Educación y Culto, en el que se describen las características de los símbolos, cuya copia del original fueron obtenidas “en la Casa de la Independencia, bajo el asesoramiento del director de su museo, el profesor Carlos Pusineri Scala, de modo a ofrecer la correcta imagen de nuestro escudo y sus colores, en la intención de que se pueda difundir y fijar definitivamente”.

Culmina el texto señalando que las imágenes ofrecidas a modo de testimonio y las explicaciones y consideraciones vertidas al respecto “serían inútiles si no se cuenta con el apuntalamiento seguro y positivo de los maestros (y en este concepto caben los padres de familia y los líderes de la comunidad) que deben transmitir sus conocimientos a los niños quienes en su primario saber, deben adquirir el de la exactitud acerca del escudo patrio y todos sus demás símbolos”.

Encontramos algo más en El Diario del jueves 1 de agosto de 1985 donde se anuncia para las 18:00 del mismo día, la realización de un panel sobre los símbolos nacionales, organizado en forma conjunta por la Biblioteca Nacional y la Casa de la Independencia. Según el programa, el acto debía estar presidido por el doctor Julio César Chaves, presidente de la Academia Paraguaya de la Historia; la doctora Idalia Flores de Zarza; el profesor Alfredo Viola, director de la Biblioteca Nacional, y el profesor Carlos Pusineri Scala, director de la Casa de la Independencia y de los Bienes Culturales de la Nación. Actuaría de moderadora la profesora Yole Boggino de Moyoli; la apertura del acto a cargo de la presidenta del Instituto de Investigaciones Históricas, la doctora Idalia Flores de Zarza, y la presentación la haría la doctora Olinda Massare de Kostianovsky. El señor Harold Ronnebeck se referiría sobre las características reales de los símbolos nacionales.

Al parecer, aquellos años de 1984 y 1985 marcaron el inicio de una campaña educativa en favor de la utilización de los “nuevos” símbolos. El Ministerio de Educación y Culto (MEC), a cargo del doctor Raúl Peña, había impartido durante el mes de agosto de 1985, instrucciones precisas a los supervisores de escuelas primarias para la difusión y utilización de esos escudos en las aulas. Así lo había anunciado a la prensa, Enrique Núñez Novoa, representante del MEC.

Pasó el tiempo y los “nuevos” símbolos nacionales fueron tomando asiento, sin mucho ruido: se instalaron en banderas, tarjetas, carteles, libros, camperas, quepis y otros.

Sin embargo, la Constitución Nacional vigente (1992) los ignoró olímpicamente. El artículo 139 “De los Símbolos”, declara: “Son símbolos de la República del Paraguay:

1- El pabellón de la República;

2- El sello nacional, y (5)

3- El Himno nacional.

La Ley reglamentará las características de los símbolos de la República no previstos en la resolución del Congreso General Extraordinario del 27 de Noviembre de 1842, determinando su uso”.

Total que “Campamento Cerro León” no es un símbolo nacional. Sin cuestionamiento alguno los constituyentes la dejaron fuera (6).

Dejando al margen este “detalle”, podemos decir que el artículo 139 de nuestra Carta Magna nos liberó de la “herencia” recibida de la dictadura militar. No existe ninguna reglamentación válida que nos mande honrar como símbolo de la Patria al escudo stronista. Lo curioso es que estábamos tan acostumbrados a verlos allí, en nuestra bandera “tan pintaditos de rojo” que casi nadie se enteró del cambio.

Con todo, hemos hallado en el archivo de la Cámara de Senadores de la Nación un proyecto reivindicatorio presentado por el entonces senador Diego Abente Brun, “Sobre la vigencia de la Ley del Pabellón Nacional de la República del Paraguay del 27 de Noviembre de 1842”.

En respuesta a dicho reclamo “La Honorable Cámara de Senadores de la Nación Paraguaya declara: (Los artículos 1 y 2 describen el Escudo de 1842 por lo que obviamos su transcripción).

‘Artículo 2º: Que de conformidad con el artículo 139 de la Constitución Nacional, dicha ley se encuentra vigente y es por lo tanto de cumplimiento obligatorio y que todas las dependencias del Estado que desplieguen el pabellón nacional en sus instalaciones o que utilicen el escudo en otros medios como papelería, sellos, y placas de autovehículos deben ajustarse a sus prescripciones.

‘Artículo 3º. Que es menester que el Poder Ejecutivo adopte todas las medidas necesarias para el cumplimiento de lo establecido en el artículo anterior.

‘Artículo 4º Dese amplia publicidad, comuníquese a quienes corresponda, y cumplido archívese’.

Dada en la Sala de Sesiones de la Honorable Cámara de Senadores de la Nación, a los veintinueve días del mes de Junio del año un mil novecientos noventa y ocho. Rodrigo Campos Cervera —Presidente de la Honorable Cámara de Senadores— Juan Manuel Peralta –Secretario Parlamentario”.

Sin desmerecer el trabajo de investigación que se ha hecho en su momento sobre los símbolos nacionales, desde la historia y la heráldica, creemos que en estos tiempos de cambio por los que empezamos a transitar, los paraguayos y paraguayas nos merecemos un escudo digno: el original, no uno “maquillado” y “desfigurado”, pintado a la medida de intereses político partidarios que, en vez de articularnos en torno al mismo, nos aleja y hasta nos avergüenza.

1- El templo de la Encarnación se hallaba entonces sobre la actual calle 15 de Agosto y Avenida República. Un incendio lo devoró el 10 de enero de 1889.

2- Sobre el uso del Pabellón Nacional y de las banderas extranjeras se conoce el Decreto Nº. 23.136 del 26 de febrero de 1926, el que fue derogado por otro con el Nº. 26.506 del 30 de abril de 1957.

3- El acta del Congreso de 1842 lleva las firmas de los 400 congresistas, además, de la del Presidente del Congreso, Carlos Antonio López, y Domingo Francisco Sánchez, Secretario del Soberano Congreso.

4 – Todo lo que va en negrita es nuestro.

5- Creemos que fue un desliz no haber señalado el sello de Hacienda, establecido por el Congreso de 1842.

6- Cabe aclarar que la canción guerrera “Campamento Cerro León” figuró como símbolo de la patria en los proyectos presentados por el Poder Ejecutivo, el Partido Revolucionario Febrerista, la Asociación Nacional Republicana y el Instituto Desarrollo y Libertad; la omitieron: el Partido Liberal Radical Auténtico, Partido Demócrata Cristiano y Partido Humanista.

Margarita Durán Estragó

ABC

Escudos que cuentan historias

El experto en vexilología y autor del libro "Banderas y escudos de Canarias", José Manuel Erbez, colabora con EL DÍA para difundir el significado de los escudos de Tenerife y sus 31 municipios, plagados de símbolos, evocaciones, homenajes, recuerdos y antiguas leyendas que forjan identidades.

RAÚL SÁNCHEZ, Tenerife

Los escudos de los 31 municipios de la Isla de Tenerife esconden entre sus símbolos y colores parte de la historia de cada pueblo. El experto en vexilología -la disciplina que estudia las banderas, pendones y estandartes-, bibliotecario de la Universidad de La Laguna y autor del libro "Banderas y escudos de Canarias", José Manuel Erbez, conoce bien estos símbolos oficiales y colabora con el periódico EL DÍA para difundir su conocimiento, fruto de años de paciente investigación, entre la población isleña. En este artículo se exponen, según datos y diseños del propio Erbez, las principales características y secretos de los escudos de Tenerife y sus 31 municipios.

José Manuel Erbez estudió Geografía e Historia, pero desde muy pequeño se sintió atraído por las banderas y los escudos. En 1993, a raíz de una exposición en el Museo Militar de Almeida, entró en contacto con la Sociedad Española de Vexilología, entidad que ha editado recientemente su libro "Banderas y escudos de Canarias", que sólo puede obtenerse a través de la dirección de la página de internet www.vexilologia.org

Tras varios años de estudio y análisis de los boletines oficiales, durante su etapa en la biblioteca de la Facultad de Derecho, Erbez reunió material suficiente y decidió crear, en 2007, una página divulgativa en internet (www.simbolosdecanarias.proel.net), donde pueden consultarse todos los escudos y banderas del Archipiélago canario, así como sus significados y datos más relevantes.

Poco a poco aprendió a diseñar por ordenador sus copias de los escudos e, incluso, se animó a crear, con éxito, el escudo de Fuencaliente, en La Palma, y la bandera de la capital palmera.

Gracias al trabajo desinteresado de José Manuel Erbez, el conocimiento de los escudos y banderas de Canarias es más accesible. Su labor permite, por ejemplo, saber que sólo dos de los 31 escudos de los pueblos de Tenerife no están coronados por una corona real. Se trata de Adeje y Santiago del Teide, que presentan corona marquesal y condal, respectivamente.

La mayoría de los escudos municipales de la Isla tienen destacados motivos religiosos, concretamente 17 de los 31. Sólo 14 podrían considerarse algo más laicos: los de Adeje, Arico, Buenavista, La Matanza, La Orotava, Fasnia, El Rosario, Granadilla, Güímar, La Guancha, Icod, Tacoronte, El Tanque y Tegueste. Aunque en varios de estos casos, también aparecen cruces en las coronas.

Conquista castellana

Siete de los 31 escudos hacen mención directa a la conquista castellana: Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Los Realejos, Guía de Isora, La Victoria, La Matanza y Güímar.

Los motivos guanches están presentes en 12 de los 31 escudos. En los de La Guancha, Icod y Candelaria aparecen los guanches directamente, en el resto se muestran utensilios de los aborígenes, como gánigos, banots o añepas.

Algunos de los elementos más curiosos de los escudos de la Isla son los saltamontes del escudo de Buenavista del Norte, la lira de Arafo, la colmena de Arico, los arados de Güímar o la nave Victoria de Fernando de Magallanes, que aparece en el escudo de Granadilla de Abona.

Destacados símbolos locales aparecen en los escudos de Buenavista (el cardón gigante), Icod (el Drago Milenario), Guía de Isora (Pico Viejo y el almácigo de Chajajo), Garachico (El Roque), El Tanque (el antiguo estanque de La Hoya), Tegueste (la Fuente del Mocán), Los Silos (Los silos para guardar cereales), Vilaflor (el Pino Gordo) o Fasnia (Los Roques).

Entre los símbolos más repetidos destacan el ancla, las cruces, las torres, los árboles o los productos agrícolas, presentes en 15 de los 31 escudos.

Palabras o lemas

La labor de Erbez permite también que el lector de EL DÍA conozca, por añadir algunos datos más, que sólo los escudos municipales de Santiago del Teide, Garachico, La Laguna, Tacoronte, Vilaflor, La Guancha, Arafo y Buenavista del Norte incluyen una palabra o lema, bien en español, bien en latín, como es el caso también de los escudos de San Cristóbal de La Laguna y la Isla de Tenerife.

Bajo la punta inferior del escudo, fuera del cuerpo principal, se ubican las leyendas en el caso de los municipios de Garachico, Vilaflor, Santiago del Teide y La Guancha. En el caso de la Villa y Puerto, el lema "Glorioso en la adversidad" es una frase del periodista y fundador de La Prensa, Leoncio Rodríguez.

En la parte inferior del escudo, en el exterior, también aparecen la lira y las ramas de laurel del escudo de Arafo; la Medalla de Oro de Bellas Artes de Garachico; la Cruz de Primera Clase de la Orden de Beneficencia de Santa Cruz de Tenerife, y las ramas de palma del escudo insular.

Los escudos de Santa Úrsula y Los Realejos comparten la característica de ser los únicos representados sobre un pergamino de tono amarillo.

El Día

2.11.10

III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal

Los próximos dñias 4 y 5 de noviembre tendrán lugar en Madrid las III Jornadas de Heráldica y Vexilología Municipal.
Los temas a tratar serán los siguientes:
  • La regulación de las armerías municipales en España: Panorama y comentarios
  • Actualidad de la Simbología Municipal
  • Hacia una compilación normativa y un corpus de Heráldica Municipal española
  • El diseño del escudo o bandera municipales
  • El proceso de aprobación y autorización del uso de un escudo o bandera municipales
Cada uno de estos temas será objeto de diversas ponencias, comunicaciones y mesas redondas. Además, existirá un tiempo dedicado a ponencias libres.
Tomás Rodríguez Peñas, Tesorero de la Sociedad Española de Vexilología, y el autor de este blog participarán con la comunicación titulada "La compilación de banderas y escudos en España".
Las sesiones tendrán lugar en la sede del Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS) del CSIC (c/ Albasanz, 26/28, Madrid)