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25.2.15

Historia y curiosidades de la Bandera de México



CIUDAD DE MÉXICO.- El 24 de febrero se conmemora el Día de la Bandera. Todos hemos observado nuestro lábaro patrio, pero muy pocos conocemos el significado de los colores, el escudo, sus cambios y sobre todo su historia.

¿Qué significan los colores?

Esta pregunta es obligada de todos los niños y no tan niños, aquí la información de lo que significan.

Los colores de la bandera se originaron de los de la bandera del Ejército de las Tres Garantías o Trigarante, en 1821.Originalmente el significado de los colores fueron los siguientes:
Blanco: Religión (la fe a la Iglesia Católica)
Rojo: Unión (entre europeos y americanos)
Verde: Independencia (Independencia de España)

El significado fue cambiado debido a la secularización del país, liderada por el entonces presidente, Benito Juárez. El significado atribuido en esa época fue:
Verde: Esperanza
Blanco: Unidad
Rojo: La sangre de los héroes nacionales

El artículo 3 de la "Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales" no da un simbolismo oficial de los colores, es decir se les pueden dar otros significados.

El escudo de la bandera

El escudo de la bandera mexicana es considerado uno de los más bellos, no sólo por su imagen de un águila devorando una serpiente sobre un nopal, sino por la leyenda que hay detrás de él.

Oficialmente el Escudo Nacional de México está basado en la leyenda azteca que cuenta cómo el pueblo vagó al menos 302 años en el territorio nacional buscando la señal indicada por sus dioses para fundar la ciudad de Tenochtitlán, actualmente la Ciudad de México, donde verían a un águila devorando una serpiente.

Si bien es cierto que México nunca ha dejado de tener lábaro patrio, la historia detrás de ésta es muy interesante, ya que se habla de 4 banderas oficiales, con igual número de cambios, pero también se cuentan como oficial 13, contándolas desde el estandarte del cura Miguel Hidalgo.

La Primera bandera

Fue concebida por el autor de la Independencia mexicana, Agustín de Iturbide, y confeccionada en Iguala por el sastre José Magdaleno Ocampo en 1821, el primer año de soberanía reconocida.

Ahí fue donde nació el diseño de colores que, aún hasta nuestros días, se conoce. El entonces gobierno del Primer Imperio Mexicano eligió el tricolor de verde, blanco y rojo con el escudo nacional en el centro.

Y por decreto oficial se indicaba que:

"La bandera nacional y la del ejército será tricolor, adoptando para siempre los colores verde, blanco y rojo, encarnado ordenados verticalmente, con un águila coronada en el centro de la franja blanca”.

Segunda bandera

Fue adoptada tras establecerse la primera República federal en 1823. La bandera elegida en abril de ese año tenía la única diferencia con su predecesora en el escudo nacional, ya que, suprimía la corona de la cabeza del águila, pero agregaba la serpiente, un ramo de olivo y laurel, tradición que aún se conserva en la bandera actual. Su uso fue interrumpido en 1864 debido a la disolución de la República federal.


Tercera bandera

Fue la del Segundo Imperio Mexicano. Una vez más, el patrón de colores usado fue el tricolor verde, blanco y rojo con el escudo nacional cargado al centro de la franja blanca. Sin embargo, el cambio mayor se dio con lainserción de cuatro águilas, cada una coronada, fueron colocadas en las esquinas de la bandera.

El diseño del escudo fue ordenado por el Emperador Maximiliano I de México, ya que debía semejarse al Escudo Imperial francés. La bandera dejó de usarse en 1867, cuando Maximiliano fue destronado y ejecutado por el ejército federalista.

La bandera actual

El 16 de septiembre de 1968 fue adoptada por decreto y fue confirmada por ley el 24 de febrero de 1984. La versión utilizada hoy en día es una adaptación del diseño aprobado en 1916 por decreto del Presidente Venustiano Carranza, en donde el águila fue cambiada de frente a perfil izquierdo.

El diseño oficial de la bandera de México se encuentra estipulado en el Artículo 25º de la “Ley Sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacional” que dicta las proporciones y medidas de cómo debe ser la bandera.

Curiosidades
  • El Escudo Nacional fue diseñado originalmente por Antonio Gómez, habitante de la ciudad de Pénjamo en el estado de Guanajuato.
  • El actual diseño del escudo fue creado por Francisco Eppens Helguera en 1968 y aprobado por el Presidente Gustavo Díaz Ordaz.
  • Las tonalidades oficiales exactas de la bandera aún no han sido definidas por las leyes mexicanas.
  • Cuando el Escudo Nacional se reproduzca en el reverso de la Bandera Nacional, el águila mexicana se presentará posada en su garra derecha, sujetando con la izquierda y el pico con la serpiente curvada.
  • Al no existir un simbolismo oficial de los colores de la bandera, partidos políticos y estados de la república han ocupado los colores del lábaro patrio.
  • Un error común al construir la Bandera de México se produce al tomar el Escudo Nacional Mexicano y ponerlo en el centro de la franja blanca de la Bandera de Italia. Ambas banderas portan semejantes colores, pero en la Bandera de México se utilizan tonos más oscuros de verde y rojo. Más importante aún son las diferentes proporciones de longitud y anchura en cada bandera, mientras la bandera italiana mantiene una relación de aspecto de 2:3, la Bandera de México tiene una de 4:7, que le da una apariencia más alargada.
  • En el año 2008 ganó el concurso de “La bandera más bonita del mundo” con 901,627 puntos, el segundo lugar lo obtuvo Perú con 340,901 puntos.

26.2.14

Querétaro quiere reforzar identidad con escudo, bandera e himno

Querétaro, 25 Feb. (Notimex).- La Junta de Concertación Política del Congreso local anunció la convocatoria para la creación del escudo, la bandera y el himno del estado de Querétaro, como una forma de reforzar la identidad.

El coordinador de la fracción parlamentaria del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Braulio Guerra Urbiola, dijo que la convocatoria será publicada el 3 de marzo próximo y se recibirán las propuestas hasta el 15 de mayo.

Expresó que tras una evaluación por parte de un comité experto en la materia, el autor del trabajo seleccionado será notificado y se prevé que el himno sea ejecutado el 25 de julio por la Banda de Música del estado de Querétaro.

El legislador priísta presentó hoy la iniciativa de Ley del escudo, la bandera y el himno del estado de Querétaro, con la representación de la Junta de Concertación Política del Congreso local.

“Esta iniciativa parte de la convocatoria que habremos de publicar el 3 de marzo, para que los ciudadanos interesados nos hagan llegar sus propuestas de símbolos de identidad queretana”, estableció el priista.

Remarcó que este esfuerzo pretende arraigar valores, principios y al mismo tiempo dar fuerza a la niñez y juventud para que se sientan identificados con la tierra que los vio nacer.

Recordó que sólo 14 estados de la República Mexicana cuentan con una reglamentación de este tipo y la entidad carece de una Ley que reglamente el escudo y la bandera estatal, lo que por consiguiente deriva en que tampoco existe un himno.
 

3.2.14

Bandera: simbolo de culto

MÓNICA MENDOZA / Publicada el 02/02/2014 05:20:42 a.m.

La memoria es una parte fundamental de la simbología. Sin la memoria, la identidad se pierde, advierte el historiador Enrique Florescano.

Solemnidad, exaltación, veneración, deber..., en esos términos se definen, en la ley vigente sobre los símbolos patrios, los honores y el culto cívico que deben rendirse a la bandera nacional cada 24 de febrero.

Como símbolo de independencia, unión, e igualdad, ha servido para identificar a la patria, la nación y al Estado desde que nació la República en 1824. Su escudo, el emblema de poder del antiguo imperio mexica, sobrevivió a la Conquista, el Virreinato y a las luchas entre facciones políticas, y se colocó en el centro de un símbolo que representaba a una nación mestiza.

El historiador Enrique Florescano Mayet encuentra en esa supervivencia una situación paradójica: la bandera y el escudo perduran, pero las antiguas ideas de patria, nación y Estado, forjadas por el liberalismo del siglo XIX y el nacionalismo del siglo XX, se desmoronan.

Además del Himno Nacional, la bandera y el escudo son lo único que queda frente a los valores individualistas impuestos por el neoliberalismo –sostiene el investigador– y ante los reclamos de grupos sociales excluidos, como los indígenas, las mujeres, los trabajadores, que han exigido el reconocimiento de sus derechos y revelan la existencia de una nación diversa, heterogénea y desigual.

Para el historiador, celebrar a la bandera el 24 de febrero es rendir culto al emblema que, por su antigüedad, historia y representatividad, todavía es eficaz como imagen de la patria.

Un símbolo mítico

Los símbolos identitarios son siempre un instrumento político –argumenta Florescano– ya que buscan unificar la diferencia, darle unidad a la diversidad.

La historia de la bandera mexicana es un ejemplo de ese fenómeno. Su significado navega entre los episodios que en la memoria colectiva son los fundadores de una nación, un imperio, o un Estado –la guerra, la conquista, la independencia, los cambios de régimen–, y los mitos que se remontan a épocas milenarias, que son las primeras manifestaciones de arraigo a una entidad, a una "tierra", a una "patria".

El historiador nacido en Veracruz, investigador desde hace más de cinco décadas de los mitos mesoamericanos, se traslada en el tiempo hasta la época prehispánica para hacer comprensible el poder que aún conserva la bandera como elemento identitario.

–El símbolo del águila sobre el nopal es el más antiguo de los símbolos nacionales y de la identidad mexicana; se constituye en 1323 y desde entonces hasta ahora está vivo –afirma–. Según el mito, los pobladores que migran desde Aztlán lo encuentran en medio de un lago como les había indicado su sacerdote, y la historia de la fundación de Tenochtitlán se convierte en su rasgo de identidad.

La historia de la migración, sintetiza Florescano, se suma a la idea de la tierra como el símbolo de integración social, étnica y política que tenían los antiguos pueblos mesoamericanos. Los aztecas, un pueblo guerrero, crean una nueva identidad política que llega a convertirse en un imperio por la fuerza de las armas.

–Ese gran poder –señala– se asienta en el símbolo del águila y el nopal. Los ejércitos mexicas lo llevan siempre como bandera y lo reproducen en todos los lugares a donde llegan y cuando dominan otra población.

Con la conquista española, el antiguo imperio que se impuso sufre la derrota, pero entre 1521 y 1750 sucede un fenómeno que maravilla al historiador: un combate permanente, que no se había visto, entre los símbolos de la identidad mexica, ya asumidos por otros pueblos, contra los símbolos españoles.

En iglesias, mapas y cartas, en el mismo escudo de la Ciudad de México, se reproduce una y otra vez la figura del águila y el nopal contra la voluntad de los propios gobernantes que representan a España: el águila devorando una serpiente encima de un castillo medieval español; el águila flanqueada por dos leones; el águila en el atrio de un convento; el águila coronando una fuente en la plaza mayor frente a la puerta del Palacio Virreinal; el águila debajo de la virgen de Guadalupe...

Así puede apreciarse en las imágenes que ilustran los libros de Enrique Florescano: La bandera mexicana: breve historia de su formación y simbolismo (FCE, 1998) e Imágenes de la patria a través de los siglos (Taurus, 2005).

–¿Cómo se explica que ese símbolo haya sobrevivido? –se le cuestiona.

–Porque se mezcla con otras tradiciones, se transforma. Se convierte en una mezcla de lo antiguo con lo nuevo y logra imponerse como símbolo de identidad en una sociedad muy diversa sólo cuando se asocia con el símbolo cristiano de la virgen. Eso es lo curioso, de otra manera hubiera sido vencido –advierte.

Independencia y unidad

Conociendo la historia, no sorprende que en 1810, cuando el cura Miguel Hidalgo y los insurgentes se levantaron en armas, utilicen el estandarte de la virgen de Guadalupe. Para entonces, en especial para los criollos, era el emblema de los nacidos en tierras americanas, la representación de lo auténtico, la protectora de la Nueva España. Fue el mito que armonizó el pasado indígena con la tradición cristiana y que ayudó a legitimar la causa independentista.

En el famoso Sermón guadalupano de 1794, Fray Servando Teresa de Mier argumenta una supuesta evangelización de las tierras americanas previa a la llegada de los españoles, cuestionando la legitimidad de la conquista. El patriotismo criollo envuelve, así, su concepto identitario con el "prestigio inconmensurable de la duración".

–Ambas tradiciones, en el proceso de independencia, se combinaron con el liberalismo, y en 1824, con la promulgación de la Constitución, la bandera se convierte en el símbolo de la República y la representación de un nuevo Estado fundado en los ideales de igualdad y unidad –explica el historiador.

Antes, el 24 de febrero de 1821, Agustín de Iturbide promulga el Plan de Iguala –que proponía la unión de las élites novohispanas, militares e insurgentes– y adopta la bandera de las tres garantías, la primera con los tres colores, pero en franjas diagonales y con una estrella cada una, símbolo de la religión, la independencia y la unión.

El militar criollo, artífice de la consumación de la independencia, no será reconocido como padre de la patria; pero la entrada "triunfal" del Ejército Trigarante, el 21 de septiembre de 1821, en medio de un despliegue de banderas tricolores, será inscrito en la memoria colectiva como la primer ceremonia patriótica del México independiente.

En un decreto del 2 de noviembre del mismo año, Iturbide establece que la bandera lleve los mismos colores, dispuestos en el orden actual y con el águila sobre el nopal al centro, con las alas caídas y la corona imperial. Desde entonces –recapitula Florescano– el escudo se ha transformado por las circunstancias históricas: el águila republicana, el águila imperial, el águila juarista, el águila porfirista, el águila posrevolucionaria.

–Lo que revela esta historia es que hay una continuidad en el apego a los símbolos patrios, pero también que es falso que exista una identidad permanente o única –sostiene.

Esto se hace visible no sólo en las imágenes, sino en la realidad.

–Nosotros entramos al siglo XIX como un Estado nacional, imitando y copiando lo que había surgido ya en Europa y Estados Unidos: la idea de integrar una República donde todos los ciudadanos eran iguales o debían de ser iguales, pero se va cambiando porque, ¿todos iguales? –se cuestiona– pues no.

–Unos tienen más derechos que otros, los que tienen la propiedad, por ejemplo. Los indígenas, las mujeres, ellos no tienen los mismos derechos –añade.

Crisis y colapso identitario

La Revolución mexicana inauguró una de las épocas de mayor sentimiento nacionalista. Las aspiraciones de los sectores más desprotegidos se veían reflejadas en la Constitución de 1917 y los símbolos patrios representaban un nuevo proyecto político, una utopía social. La herencia prehispánica se revalora como un pasado glorioso y las instituciones educativas inculcan la idea de una nación mestiza, con una identidad común.

–Este nacionalismo se transforma por los procesos políticos y sociales del siglo XX, y se termina por cambiar la antigua idea de ciudadanía –apunta Florescano.

El fracaso del corporativismo, los cuestionamientos al Estado centralista, el reclamo de libertades democráticas, los reclamos autonómicos y la adopción de modelos económicos y sociales excluyentes llevaron a que los símbolos patrios perdieran visibilidad.

–Ahora cada quien lucha por intereses individuales o de grupo, el liberalismo económico ha presentado una propuesta contraria totalmente a las ideas de integración, igualdad de derechos y deberes; lo que dice el Himno Nacional: "dar la vida por la patria", ya no es posible, esas nociones están en crisis –señala.

–¿Debemos lamentarlo? –se le interroga.

–Yo no lo lamento... ¡es una realidad!, porque los derechos nuevos han creado también una situación nueva. Pero tenemos que repensar nacionalmente cómo integrar intereses tan opuestos sin dejar de reconocer la diversidad.

–¿Y qué significa celebrar el 24 de febrero?

–Todas las fechas las tenemos que celebrar para darle sentido al pasado, no podemos olvidar, se tiene que repetir el acto de fe. Celebrar el 24 de febrero es un culto, pero la repetición es obligatoria si se quiere conservar algo. La memoria es una parte fundamental de la simbología. Sin la memoria, la identidad se pierde –concluye.

20.11.13

Restauran bandera de la Revolución Mexicana



CIUDAD DE MEXICO, México, nov. 19, 2013.- La bandera que fue defendida a sangre y fuego por la brigada Zaragoza durante la Revolución Mexicana, está siendo restaurada por profesores y estudiantes de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH.

La pieza fue fabricada con motivo de la fundación de la División del Norte, el 29 de septiembre de 1913, y sirvió de estandarte en varias batallas de dicho regimiento comandado por el general brigadier Eugenio Benavides, que peleó al lado del general Francisco Villa.

En 1915, la bandera fue tomada en Celaya por las tropas constitucionalistas de Álvaro Obregón para ser enviada a Venustiano Carranza como trofeo de guerra.

La Sala de Historia del Museo de Armas de la entonces Secretaría de Guerra y Marina la albergó desde principios del siglo XX hasta 1947, año en que fue trasladada a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), posteriormente en 1981 pasó al Museo Histórico de la Revolución Mexicana, en Chihuahua.

Un siglo de constante exposición a la luz y al medio ambiente han ocasionado algunos deterioros en la pieza, los cuales actualmente son atendidos por un equipo de especialistas encabezados por la restauradora Rosa Lorena Román Torres, responsable del Seminario Taller de Textiles de la ENCRyM.

“Se conserva el cien por ciento de la pieza original, aunque tiene algunas roturas en el campo rojo, y en el centro presenta deshilados por el uso; además muestra una transposición de color y ahora es roja, blanca y verde, porque durante mucho tiempo permaneció doblada para su exhibición”, explicó Itzel Hernández Luna, estudiante del tercer semestre de la licenciatura en restauración de dicho taller.

Por su parte, la alumna Erika Obregón, quien también participa en la restauración, explicó que la bandera está confeccionada en raso de seda con urdimbre de algodón y trama de seda, “son telas muy lujosas y brillosas porque les tenían mucho respeto, lo mismo ocurre con la indumentaria religiosa que era confeccionada con las mejores telas. Cuando haces un estudio por época te das cuenta de que el cambio en los materiales depende del tiempo de paz o de guerra”.

Erika Obregón mencionó que la pieza ha sido sometida a varias pruebas antes de su intervención, entre ellas un análisis con pistola de fluorescencia de rayos X que permitió identificar que el escudo fue realizado al óleo y las letras se hicieron con purpurina de latón. Mientras que una mancha que se encuentra en el campo rojo es de titanio, material se empezó a usar en 1940, cuando la bandera ya estaba en resguardo de la Sedena. También se hicieron pruebas de colorimetría y se detectó que los tonos de las telas son sintéticos.

Añadió que la bandera ya tuvo una intervención anterior en 1980, cuando le colocaron una crepelina de seda cosida con hilo rojo del mismo material.

Después de varios meses de observación e investigación, las telas de los campos de la bandera fueron sometidas a una limpieza en la que se alinearon los hilos sueltos y corrigieron deformaciones. Se decidió utilizar un sistema de refuerzo por costura en donde se colocaron soportes de sedas (tafetanes y crepelinas) teñidas con los tonos lo más cercano a los originales. Todo esto cosido con la puntada de restauración e hilo de seda. Al finalizar el trabajo se dieron las pautas para el cuidado y mantenimiento post-restauración cuando se haga su exhibición, transporte y depósito.

Lorena Román señaló que la restauración de la bandera de la brigada Zaragoza, forma parte de un convenio con la Sedena para intervenir banderas revolucionarias procedentes de la casa de Francisco Villa y del Museo Histórico de la Revolución Mexicana, que comenzó hace varios años.

24.9.13

La bandera del batallón de San Blas



La bandera del Batallón Activo de San Blas, que fue fundado el 20 de agosto de 1823 en el puerto de San Blas, Nayarit y que participó en importantes acciones de guerra que culminaron durante la intervención estadounidense, en las batallas de Cerro Gordo y en la batalla de Chapultepec, donde sobresalió en esta última su jefe, el teniente coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, quien defendió con alrededor de 400 hombres el Colegio Militar, en donde pereció casi toda su tropa, incluyéndolo a él, quien cuando vio caer a su abanderado, acude a levantar su bandera, momento en que es herido, reintenta su acción, pero es herido de nuevo, aun así toma su insignia, se pone de pie y anima a sus hombres a seguir combatiendo, pero es herido una vez más, ahora de gravedad y cae envuelto en su bandera, los pocos sobrevivientes, 20 en total, lo trasladan a la capilla de San Miguel Chapultepec, donde murió por decenas de impacto de bala y es cubierto con su bandera que le sirvió de sudario.

Por sus heroicas muestras de valor en su último combate, es ascendido post mórtem a coronel. Ésta es quizás la única bandera que tiene colocados los colores en sentido inverso: El rojo, blanco y verde.

La bandera original se encuentra en la actualidad en la sala de guardia del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec.

Este histórico lábaro fue restaurado por un grupo interdisciplinario de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, bajo la supervisión de Lorena Román Torres, el blasón fue sometido a una restauración integral por considerarse uno de los símbolos que remite al origen de México como nación independiente y de la continua lucha por la defensa de esta independencia ante la agresión armada de otros países.

Esta bandera contiene una serie de significados especiales para los mexicanos.

Se convirtió en una reliquia por su historia específica, perdió su función utilitaria original al servir de sudario del coronel Santiago Felipe Xicoténcatl. Luego pasó a poder del Colegio Militar para ser izado cada 8 de septiembre y desfilar por la Ciudad de México sin ningún cuidado, a pesar de estar hecho jirones, desteñido y manchado de sangre de Xicoténcatl.

De ahí pasó al Museo Nacional de Artillería a principios del siglo XX, formando parte del acervo del antiguo Museo Nacional y en 1944 con la inauguración del Museo Nacional de Historia “Castillo de Chapultepec”, por ser tan representativa llega como “enseña oficial de la institución”.

La insignia ha sido restaurada 4 veces: En 1898, 1944, 1947 y 1972.

En 1996 se planeó una nueva restauración respetando los elementos originales y el uso de
materiales reversibles.

Una réplica de esta simbólica y original bandera se exhibe en la actualidad en la Casa de las Artes de la Gran Plaza de Piedras Negras, aunque en esta copia la bandera aparece con sus colores en orden.

Zócalo

23.9.12

El arte de restaurar banderas

México.- Por más de 100 años, la bandera que envolvió el cuerpo del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, quien comandó el Batallón de San Blas durante la histórica Batalla de Chapultepec en 1847, fue izada cada 8 de septiembre y en los desfiles militares del 13 y 16 de septiembre en el D.F.

Ese uso constante y su posterior exhibición en lo que fuera el Museo Nacional de Artillería -cuyo acervo hoy forma parte del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec-, sin los mayores cuidados de conservación, hicieron que el lienzo sufriera un grave deterioro.

Por eso, cuando en 1997 llegó a manos de la restauradora Lorena Román Torres, esta bandera, emblema oficial del Museo Nacional de Historia desde 1947, estaba desteñida y desgastada. Requería de una intervención urgente.

Tras una minuciosa labor de restauración, la bandera se exhibe actualmente sobre un bastidor especial y con los mayores cuidados posibles, en una de las vitrinas del Museo Nacional de Historia.

Además de devolverle la vida a esta reliquia que tiene colocados los colores en sentido inverso (rojo, blanco y verde), la investigación de los especialistas los llevó a considerar que lo que actualmente se conserva es sólo una de las caras de la bandera y que la otra está perdida. Como esta antigua insignia del Batallón de San Blas, la restauradora Lorena Román, sus colegas y alumnos del Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han restaurado decenas de banderas antiguas y cada una presenta problemáticas diferentes.

"Cada bandera tiene su historia, sus materiales que la conforman. Cada bandera es única", dice Román.

"Todas tienen una carga simbólica y requieren de un cuidado especial porque los materiales con que fueron hechos son frágiles", dice la especialista responsable del Taller de Textiles, para quien las banderas son "lienzos que representan las ideologías de distintas épocas y que dan identidad a nuestro país".

Sobre una de las mesas del taller, Román Torres extiende una bandera del Ejército Constitucionalista, la cual será restaurada próximamente por alumnos de esta institución académica, bajo la supervisión de sus profesores, y explica que uno de los mayores problemas de estos objetos culturales es que están hechos con materiales muy frágiles, como los textiles, por lo que requieren mayor cuidado al momento de exhibirlos.

Por lo mismo, el proceso de intervención de las banderas históricas se hace con una estricta metodología: "Primero se realiza un estudio en las fuentes históricas para ubicar el contexto y los antecedentes de la bandera. Buscamos quién y cómo se confeccionó", explica Román Torres.

Después, los especialistas realizan un detenido análisis en el laboratorio para identificar el tipo de tela (seda, algodón, lino o lana), las fibras y colorantes con que está hecha la bandera.

Finalmente, en esa etapa de análisis se procede a examinar los procesos de deterioro. "Generalmente es provocado por la luz que les da cuando han sido exhibidas por mucho tiempo", indica la restauradora.

"En todo el tiempo que están exhibidas, se cuelgan, se rasgan, pierden color, y por lo mismo sus materiales comienzan a deshacerse. Ese es el principal problema", añade el historiador Abner Gutiérrez Ramos.

El proceso de intervención

Una vez determinada las causas del deterioro, el siguiente paso es hacer propuestas para la intervención. Según el dictamen de daños, los especialistas aplican diversas técnicas de restauración. Incluso aplican técnicas experimentales desarrolladas por ellos mismos. Román recuerda el proceso de intervención que realizaron con la Bandera de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros de Morelia, también utilizada durante la defensa del Castillo de Chapultepec. El estado de conservación de este lienzo de seda era delicado, por lo que fue totalmente restaurado utilizando un nuevo método de adhesivo, basado en una técnica prehispánica que consiste en el uso de una resina vegetal llamada tzauhtli, extraída del mucílago de orquídea.

"De acuerdo con lo que menciona Sahagún (Fray Bernardino) y lo que se ha trabajado con los mosaicos de pluma, el mucílago de orquídea se utilizaba como un adhesivo, como un engrudo. Al hacer varios experimentos nos dimos cuenta de que podía ser una alternativa para este tipo de sedas", recuerda Román.

La intervención fue un éxito. De tener un lienzo deteriorado en casi 80%, los especialistas le devolvieron su color y forma. Hoy esa bandera está en el Colegio Nacional de San Nicolás de Hidalgo, de la Universidad Michoacana, donde ha permanecido desde 1884.

Según la especialista, a partir de esta intervención, el novedoso método se aplica en aquellas banderas que requieren ser restauradas con técnicas adhesivas.

En la búsqueda de implementar las medidas de conservación y cuidado de estos bienes culturales, los especialistas de la ENCRyM realizaron hace dos años un Décalogo para Atender Banderas Históricas con la idea de que sirva de guía a las instituciones que tienen este tipo de piezas históricas.

El documento, creado como resultado del Seminario de Estudios de Conservación de Banderas Históricas, realizado de 2008 a 2010, comienza a ser adoptado por la Armada de México, el Ejército Nacional y diversos museos.

Desde entonces, al taller comenzaron a llegar diversas banderas para ser restauradas y en las instituciones se abrieron plazas para contratar a restauradores especializados, pues antes la restauración de estas piezas las hacían los propios militares o personal de los museos.

Al rescate de emblemas
II En 2010. Durante los festejos del Bicentenario de la Independencia se restauraron las Banderas de Barradas: Legión Real y El Rey a la Fidelidad, que fueron cedidas a España, a cambio de las banderas de Ignacio Allende.
II Conservación. Otra pieza restaurada fue la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención de EU en Veracruz.

16.3.11

Texas negociaría con México regreso de bandera

Dallas. Un legislador de Texas propuso una iniciativa de ley para ordenar a la Oficina del Gobernador negociar con el gobierno de México la compra o préstamo de una bandera que ondeó sobre la Misión del Alamo.

La iniciativa HB 2824 del representante estatal republicano John Zerwas constituye un intento más por recuperar la bandera, capturada por las tropas mexicanas en 1836 y que se exhibe al público en el Museo Nacional de Historia en el Castillo de Chapultepec de la Ciudad de México.

Por décadas, las autoridades de Texas han solicitado sin éxito a México el regreso de la bandera, incluidos todos sus gobernadores, desde John Connally a mediados de la década de 1960.

“Lo que sabemos con certeza es que si no la pedimos, no va a suceder”, dijo Zerwas, al reconocer la dificultad que enfrenta su iniciativa.

La bandera fue confeccionada y regalada a un grupo de voluntarios que llegó de Nueva Orleans para sumarse a los independentistas de Texas, sitiados en la histórica Misión de El Alamo.

La bandera ondeaba sobre la edificación como símbolo de unidad el 6 de marzo de 1836, cuando la Misión del Alamo fue tomada por las tropas del general Antonio López de Santa Anna.

La insignia estuvo perdida durante un siglo, pero fue descubierta por un historiador de Texas en 1934 en el Archivo General de la Nación en México.

En 1996, cuando el ex presidente George W. Bush era aún gobernador de Texas, firmó una ley que autorizaba a funcionarios estatales a negociar el retorno de la bandera.

La ley, que dejó de tener vigencia, autorizaba a la Comisión del Archivo y Biblioteca Estatal de Texas establecer un acuerdo con las autoridades para obtener la bandera como préstamo o intercambiarla por tres banderas mexicanas capturadas por los texanos en la Batalla de San Jacinto.

En San Jacinto, el 21 de abril de 1836, los texanos bajo el mando del general Sam Houston derrotaron a las tropas mexicanas y capturaron a Santa Anna, obteniendo la independencia de su territorio.

En esa batalla, los independentistas capturaron también las banderas mexicanas de los batallones Matamoros, Guerrero y Toluca, que permanecen en museos de Texas y que la ley autoriza a intercambiar por la que ondeó en el Alamo.

EISS

El Economista

4.1.11

Restauran patrimonio de Independencia y Revolución

Especialistas del INAH trabajaron en la restauración y conservación de piezas emblemáticas del movimiento de Independencia y Revolución

CIUDAD DE MÉXICO, México, ene 3, 2011.- Piezas y documentos de alto valor artístico e histórico, que evocan episodios clave de la Guerra de Independencia y de la Revolución Mexicana, fueron sometidas a procesos de restauración y conservación por parte de especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta), con el fin de garantizar su preservación para la posteridad.

Uno de estos objetos de gran significado histórico es la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo sin vida del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención Norteamericana en el puerto de Veracruz.

La insignia de seda verde, blanca y roja, con un escudo nacional pintado al centro directamente sobre la tela, que se encontraba severamente dañada principalmente por los rayos ultravioleta, recuperó su esplendor gracias al trabajo que realizaron en abril especialistas del INAH.

El estandarte de Francisco I. Madero, enarbolado por el ex presidente de México en el club Democrático Antirreeleccionista de San Pedro, Coahuila, fundado en enero de 1909, y considerada pieza emblemática de la génesis de la Revolución Mexicana, finalizó su proceso de rehabilitación en mayo.

La pieza está elaborada en raso de seda y algodón, su diseño es el de un pentágono irregular y en la parte de arriba está pintada la leyenda: Club Democrático Antirreeleccionista de San Pedro, Coahuila. En el centro presenta la imagen de un gorro frigio (caperuza) de color rojo, rodeado por un resplandor de 45 rayos y la palabra libertad. Esta especie de capucha era un emblema libertario del siglo XVIII utilizado por los liberales mexicanos a lo largo del siglo XIX.

También, a finales de mayo, se recuperaron las Banderas de Ignacio Allende; el par de insignias —que fueron enviadas en 1814 por Félix María Calleja al rey Fernando VII como trofeos de guerra ganados en la Batalla de Puente de Calderón, en enero de 1811—, llegaron a México procedentes de España, luego de un acuerdo entre ambos países.

A cambio, México devolvió las Banderas de Barradas, últimas insignias que defendieron los realistas en tierras mexicanas, arrebatadas al general Isidro Barradas en 1829: Legión Real y El Rey a la Fidelidad; la primera de ellas fue donada, mientras que la segunda fue cedida por un periodo de cinco años.

Previo al intercambio, éstas fueron sometidas a un proceso minucioso de restauración, a cargo de un grupo de especialistas de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía del INAH.

[...]

Noticieros Televisa

17.12.10

ESTANDARTES GUADALUPANOS EN LA “GUERRA DE LAS VÍRGENES”

Escrito por Jesús Pérez Uruñuela, el 15-12-2010

Durante la guerra de Independencia de México, de 1810 a 1821 existió el enfrentamiento de dos oponentes singulares: la Virgen de Guadalupe contra la Virgen de los Remedios.
Los estandartes de ambas imágenes encabezaban los contingentes en pugna: la primera al ejército insurgente, la segunda a las tropas virreinales…
El 16 de septiembre de 1810, los insurgentes encabezados por Hidalgo salieron del pueblo de Dolores con rumbo a San Miguel el Grande, y al pasar por Atotonilco Hidalgo vio en la sacristía un lienzo de la Virgen de Guadalupe, –reza la tradición- lo tomó y enarbolándolo como bandera, se dirigió a la muchedumbre gritando: “iViva Nuestra Madre Santísima de Guadalupe!”, arenga con la cual se iniciaba lo que habría de conocerse como la “Guerra de las Vírgenes”, que daría al movimiento bélico emancipador de la Nueva España de la Corona española, un tinte de “Guerra religiosa” entre dos emblemas de una misma personalidad divina: la Virgen María.
El papel que jugó la Guadalupana en la causa insurgente fue de gran importancia; además del estandarte, los rebeldes portaban estampas e imágenes de la Niña Morena. José María Morelos la llamó “la Patrona de Nuestra Libertad”, e incluso uno de los jefes insurgentes, Guadalupe Victoria, adoptó su nombre, y ahora pocos lo recuerdan como Miguel Fernández Félix.
Por su parte, los realistas quisieron oponer a la Señora del Tepeyac una rival a su medida, por lo que el virrey Francisco Xavier Venegas mandó por una veterana imagen de la guerra de Conquista para alzarla cual bandera de sus ejércitos: la Virgen de los Remedios que, según la tradición se les había aparecido a los conquistadores que huían después de la Noche Triste, echando puñados de tierra a los ojos de los indígenas que los perseguían. A la Virgen de los Remedios se le “otorgó” el grado y el apodo de “Generala”, fue vestida para la ocasión con los blasones correspondientes a su rango, y recorrió la ciudad de México, mostrándose lista y dispuesta para enfrentarse a su “enemiga”, la Virgen de Guadalupe.
La derrota sufrida por Hernán Cortés, en la batalla de la Noche Triste, puso en apresurada fuga a los sobrevivientes hasta el centro ceremonial construido para la veneración de sus ídolos en el sitio llamado Naucalpan: lugar de las cuatro casas. Sabemos que sufrieron grandes bajas y aún la pérdida de rehenes notables como algunos hijos de Moctezuma.
Los conquistadores se hicieron fuertes en aquel lugar hasta que pudieron salir a Otumba. También existe la leyenda que uno de los soldados de Cortés, Gonzalo Rodríguez de Villafuerte, traía una de estas imágenes, pequeñitas, llamadas castrenses, que se enrollaban a los tientos del caballo, y la escondió entre los magueyes para posteriormente rendirle un voto de agradecimiento.
Dentro del plan de evangelización, se incluyó la idea ya fija de los cuatro rincones del mundo y ambas vírgenes tuvieron un papel importante. En la Revista México Desconocido leemos al respecto: “La Virgen de los Remedios, asociada a la Conquista, sería por esencia la Virgen española y la patrona de los indígenas, que al abrazar la alianza hispana la toman por especial protectora. Va a suplir, como en muchos sitios, al culto prehispánico y va a establecer la protección de los cuatro nuevos puntos cardinales con la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, al norte; la Virgen de la Piedad al sur y al oriente Nuestra Señora de la Bala”. Ubicándose la Virgen de los Remedios en el poniente.
En México Desconocido encontramos esta nota que refuerza lo anterior: “Fue tan acentuado el carácter defensor, que los novohispanos dieron a la Virgen de los Remedios grado de Generala, y durante la guerra de Independencia con gran ignorancia religiosa, la enfrentaron a la Virgen de Guadalupe. Se dice que los insurgentes la fusilaban mientras los realistas hacían lo mismo con la Virgen de Guadalupe”.

Estandartes de la Virgen de Guadalupe y las primeras banderas mexicanas
En los días que Miguel Hidalgo estuvo prisionero y sujeto a juicio, llevó a cabo una serie de declaraciones, las que aclaran algunos hechos históricos que tradicionalmente han sido aderezados con circunstancias diferentes a las que realmente se presentaron, con el propósito de pensar que de esa manera habrían de tener mayor impacto e influencia en la formación de nuestra identidad nacional de mexicanidad. Por ejemplo, se menciona que, en el momento en que Hidalgo da el “Grito de Dolores” levantaba el estandarte de la Virgen de Guadalupe” y con él avanza en su marcha por lucha por la independencia de México.
Aclarando lo anterior, antes de su muerte, el cura Hidalgo dejó escrito el siguiente testimonio, que así se lee, en el libro de Marta Terán:
“Que realmente no hubo orden alguna asignando Armas ningunas: Que no hubo más que saliendo el declarante el diez y seis de septiembre referido con dirección a San Miguel el Grande, a paso de Atotonilco tomó una imagen de Guadalupe que puso en manos de uno para que la llevase delante de la gente que le acompañaba, y de allí vino que los regimientos pasados y los que fueron después formando tumultuosamente, igual que los pelotones de la plebe que se les reunió, fueron tomando la misma imagen de Guadalupe por Armas, a que el principio generalmente agregaban la del Sr. Don Fernando Séptimo, y algunos también el águila de México”. (Hernández y Dávalos.)
De lo anterior, se deduce que durante 1810-1911, cada regimiento o pelotones, poseía su propia insignia guadalupana, debiendo existir varias de ellas.
Durante la Guerra de Independencia era usual que después de concluidas las batallas, los vencedores se apoderaran de banderas y escudos emblemáticos del ejército abatido, así como de objetos personales de los comandantes derrotados. Para el general triunfador esto era constancia de sus victorias. Félix María Calleja logró una serie de trofeos de esta naturaleza al derrotar a los insurgentes en diversas ocasiones. Esos “botines de guerra”, fueron trasladados a Madrid, lo cual le valió que al regreso de Fernando VII al poder real, se le concediera el título de Conde de Calderón.
Si sumamos a la imagen guadalupana de Atotonilco otras que fueron capturadas en batallas por los realistas, podemos sorprendernos de la abundancia de vírgenes que se juntaron en pocos meses. Se puede afirmar que al menos existieron nueve pendones, de las cuales dos de ellos bien pudieron ser el antecedente más lejano en el tiempo de nuestro lábaro patrio, por tener impresa un águila posada sobre un nopal y una serpiente en su pico.
Hoy, en el Museo del Ejército de Madrid se encuentran esos dos importantes pendones, que para efectos de identificación llamaremos “de San Miguel”, con elementos iconográficos de banderas mexicanas hasta ahora ignorados, procedentes de la batalla de Puente Calderón.
El 17 de enero de 1811, Félix María Calleja tomó a las tropas de Ignacio Allende y Miguel Hidalgo cinco banderas y dos estandartes, y de esos siete, en dos banderas y dos estandartes se representa a la Virgen de Guadalupe. Para entonces ya se habían recogido a los insurgentes al menos dos estandartes guadalupanos en la batalla de encuentro que habían librado con los realistas en Aculco. En ambas batallas, mucho interés manifestó el vencedor Calleja por las banderas guadalupanas que ondeaban entre los insurgentes. Ambas, mostraban por un lado la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe y al reverso el arcángel San Miguel con el Águila Imperial y varios trofeos y jeroglíficos. Son de tafetán; en su anverso se observan grandes cuadros blancos con la Virgen pintada perpendicularmente al asta. En el reverso, resalta un cuadro azul celeste intenso que lleva un escudo central orlado de trofeos y jeroglíficos. Con el lago de fondo está el águila sobre el nopal y la serpiente en su pico. En su estado actual de conservación algunos detalles apenas se distinguen: lanza, alabarda, dos tubos de cañón, un arco de flechas, tambor, dos guiones terminados de picos, uno blanco y otro rojo o carmesí, encima de éstos, dos aspas (o cruz) de Borgoña, una roja en fondo blanco y otra blanca en fondo rojo. El escudo central que forma el águila, está superado o timbrado por el arcángel San Miguel, en cuya mano derecha tiene la cruz y en la izquierda una balanza, todo perpendicular al asta. Los trofeos en la orla del águila vuelven a estas banderas singulares, ¡claro, pues son de guerra!

Estandarte
guadalupano en el Primer Centenario de la Independencia de México
En el año de 1910 el rey Alfonso III de España, en un acto de “simpatía y cariño” hacia México -con motivo de las fiestas del Primer Centenario de su Independencia- ordenó que el estandarte de la Virgen de Guadalupe que el Cura Hidalgo tomó de la capilla de Atotonilco y otros trofeos de la Guerra de la Independencia de México (retrato de Morelos, así como su uniforme de general, bastón, espada y sombrero con plumas, bandera del Batallón de San Blas y el estandarte “Doliente de Hidalgo guardados en el Museo de Artillería de Madrid, fuesen regresados a México.
Don Nemesio García Naranjo describe minuciosamente lo acaecido el 17 de septiembre, cuando con uniformes de gala del cuerpo de Gendarmes, de los miembros de la Escuela de Aspirantes y de cadetes del Colegio Militar, desfilaron por las calles del centro de la ciudad de México llevando el estandarte de la Virgen de Guadalupe así como las demás reliquias-trofeos de guerra mencionados.

BIBLIOGRAFÍA
Terán, Marta “La virgen de Guadalupe contra Napoleón Bonaparte. La defensa de la religión en el Obispado de Michoacán. Entre 1793 y 1814”. Estudios de historia novohispana. Universidad de La Rioja. España.
García Naranjo, Nemesio. Crónica: “La apoteosis de Morelos”.

Diario de Morelos

15.9.10

El país de las banderas

César Fagoaga | México DF

Un vistazo en cualquier calle mexicana hace suponer que la fabricación de banderas es un negocio sumamente lucrativo estos días. Los edificios públicos lucen enormes y largos pendones en sus puntos más visibles, muchos balcones tienen colgada alguna y en las esquinas del centro histórico del Distrito Federal, inundado por miles de peatones por los festejos del Bicentenario, los vendedores se reproducen para ofrecer las banderas tricolores, originales o piratas. El país está tapizado de banderas.

La cosa cambia cuando se entra a una tienda especializada. La Bodega es una tienda-fábrica de banderas. Jaime Pérez, el dueño de este local situado en la calle Moneda, a un costado del Zócalo, no tiene cinco minutos para dar una entrevista. Está muy ocupado tratando de vender alguna pieza: las ventas, pese a las publicitadas celebraciones del inicio del Bicentenario de la independencia, han sido más flojas que otros años. Pérez se esfuerza en convencer.

"La temporada es muy corta y debido a los recortes presupuestales mucha gente del Gobierno no compra, compran nada más para llenar el momento, pero ya no son las ventas que se daban año con año. La gente tampoco tiene tanto para gastar", dice Pérez, una vez que ha vendido algo, unas guirnaldas tricolores, ni siquiera su producto estrella.

Su tienda, inaugurada en 1902, vende banderas mexicanas para todo gusto: imperiales, con serigrafía, bordadas, pintadas a mano y gigantes de 25 por 50 metros (a un precio de poco más de 110 dólares). Las más populares, cuando las vende, son las de serigrafía de 1.9 por 1.5 metros, a 70 pesos la pieza (cinco dólares).

Fuera de La Bodega, al menos cinco vendedores ofrecen banderas más baratas. Las tienen en la calle, a diez pesos, casi recogidas por si se acercan los policías que eventualmente hacen operativos antipiratería. Ésas están hechas en China, son el 90% de las que se venden en las calles, según un cálculo hecho el año pasado por la Unión Nacional de Productores Artesanales.

Jorge Campos Alameda acaba de comprar una bandera mexicana-china, además de un par de banderines para su coche. Dice que lo hace cada año y lo explica con devoción religiosa: "Somos mexicanos y queremos a nuestra patria. Es un orgullo".

La bandera es la protagonista en México. Tiene su propio día, el 24 de febrero; debe izarse al menos 42 veces al año, según la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales; y cada lunes, los estudiantes de las escuelas y secundarias públicas deben rendirle honores.

Más delante de la calle Moneda, en una de las esquinas del Zócalo, hay un vendedor de banderas artesanales. Se llama Alberto, empuja un carro metálico repleto de lienzos y como el dueño de La Bodega está decepcionado con el Bicentenario. "Otros años se vende bien, pero este año que es del Bicentenario no se está vendiendo, la gente ya no quiere comprar, está perdiendo la costumbre", dice Alberto mientras acaricia la tela. "Y éstas son mexicanas, ya ves que hay producto chino".

La invasión china por un lado; del otro, el presidente de México, Felipe Calderón. Este año, cuando el gobierno federal prepara un maratón de festejos (2.428 según la agenda oficial), el presidente anunció que todas las familias mexicanas tendrían una bandera gratis. Y ya han comenzado a llegar directamente a sus casas, pequeñas banderas acompañadas de una carta firmada por el propio Calderón.

Lo anunció en junio y lo recordó el pasado 26 de agosto desde su cuenta de twitter: "El libro de historia y la bandera nacional se están entregando a cada familia mexicana con motivo del Bicentenario y del Centenario". Una semana más tarde, también en twitter, aclaró que las suyas no venían de Asia: "La bandera que corresponde a cada familia mexicana fue hecha por empresas y trabajadores mexicanos, incluyendo muchas costureras".

El Mundo

16.5.10

España devuelve a México la bandera con la que empezó la Guerra de la Independencia

España ha devuelto este domingo a México la primera bandera de la historia del país, que enarbolaron los rebeldes que iniciaron la Guerra de la Independencia, un acto que, según el presidente Felipe Calderón, "enaltece la historia común" de estas naciones y "estrecha aún más" su amistad.

Los presidentes de México y de España, José Luis Rodríguez Zapatero, han intercambiado dos enseñas del siglo XIX requisadas por los ejércitos de ambos países durante las batallas de la Guerra de la Independencia, en un acto celebrado en Santillana del Mar, donde ambos han destacado los vínculos que unen a las dos naciones y han expresado su deseo de que el futuro sea compartido.

España ha devuelto a México una enseña con la imagen de la Virgen de Guadalupe en el anverso y el Arcángel San Miguel con el Águila Imperial, en el reverso, requisada en 1811 por el ejército español en la batalla de Calderón a los rebeldes que levantaron el grito de insurrección en la Villa de San Miguel el Grande.

Esta bandera permanecía en el Museo del Ejército y ha sido devuelta a México coincidiendo con el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución.

A cambio, México ha devuelto a España una coronela de la Expedición de Barradas, tomada en 1829 en la batalla de Tapico, el último intento de las tropas españolas por tomar la ciudad de México, y que este país custodiaba en el Museo Nacional de Historia de Chapultepec.

México y España se han prestado, además, otras dos banderas que cada país se quedará el depósito, por un periodo de cinco años.

Se trata de una enseña gemela de la bandera más antigua de México y de una enseña sencilla con la Cruz de San Andrés que también fue confiscada por las tropas mexicanas a la Expedición de Barradas en la batalla de Tampico.

Renovado lazo de unión

El presidente de México ha dicho que la ceremonia representa un "renovado lazo de unión" entre dos países que "trascienden el pasado" y es un símbolo del profundo respeto que se profesan ambos pueblos y de la fraternidad que une a dos naciones que lejos de detenerse en el pasado, miran a un futuro que será "luminoso".

Según Calderón, el hecho de que 200 años después regresen a México las primeras banderas enarboladas por los insurgentes representa un orgullo para la República, porque refrenda su carácter de país libre y soberano.

Se trata de las primeras manifestaciones simbólicas de la existencia de México como nación independiente, ha explicado Calderón, quien ha subrayado que los mexicanos nunca olvidarán este gesto.

José Luis Rodríguez Zapatero, quien a su llegada al acto ha recibido abucheos y gritos de "fuera", ha destacado que este intercambio de bienes culturales coincide con el Bicentenario de la Independencia de México, un acontecimiento que España acompaña con "la mirada respetuosa al pasado compartido y la visión de un futuro común aún más fecundo y rico".

El presidente ha dicho que España y México tienen motivos para sentirse orgullosos del camino que han recorrido juntos en estos 200 años y muchos más para seguir construyendo un futuro compartido. "Que así sea", ha apostillado.

La ceremonia se ha cerrado con una marcha del Regimiento Inmemorial del Rey número 1 del Cuartel General del Ejército, ataviados con uniformes de la época de Carlos III.

A este acto, celebrado en la Plaza del Ayuntamiento de Santillana del Mar, han asistido la vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega; y los ministros de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, y Educación, Ángel Gabilondo.

El Mundo

DISAD pide que la histórica Bandera de España intercambiada con México resida en Santander

La Asociación para la Divulgación de la Hispanidad, DISAD, pidió hoy al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, y al consejero de Cultura, Francisco Javier López Marcano, que soliciten al Ministerio de Defensa que le histórica bandera de España que mañana se intercambiará con México, dentro de los actos previos a la Cumbre entre ambos países, resida en Santander.

El objetivo de DISAD es que la bandera sea conservada en una instalación regional o local de máxima relevancia, en la que los escolares cántabros puedan visitarla y entender su importancia en la historia de la hispanidad.

Según el presidente de la asociación cultural, Eduardo Castillo, "símbolos como éste permiten a los escolares entender nuestra historia y situarse físicamente en acontecimientos que explican nuestra relación como países hermanados, que comparten vínculos históricos profundos".

Castillo ofreció la propia asociación para trabajar conjuntamente con las instancias regionales o locales para diseñar un conjunto de contenidos que permitan contextualizar las visitas a la bandera, con un repaso a la historia común entre España y México.

El estandarte español seleccionado para la permuta de mañana en Santillana del Mar es una bandera que se conserva en el Museo del Ejército, que fue tomada a las tropas del Cura Hidalgo en 1811, con recuadro central blanco con la imagen de la Virgen de Guadalupe en anverso y escudete con el águila sobre el nopal y con una serpiente en su pico, con la imagen de San Miguel a modo de timbre, en el reverso.

Esta bandera fue tomada a las tropas mexicanas por las tropas españolas en los enfrentamientos del Puente del Calderón, el 17 de enero de 1811, y se caracteriza por los emblemas adoptados por los mexicanos en los comienzos de su rebelión del color azul y de la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Por parte mexicana se entregará una bandera de infantería que se conserva en el Museo de Chapultepec. En concreto, se trata de una bandera Coronela del Batallón del Rey Fernando con el estandarte real, que forma parte de las cuatro enseñas tomadas a la expedición del General Barradas tras la batalla de Tampico, el 13 de septiembre de 1829, en su intento de tomar la ciudad de México.

20 Minutos

5.3.10

España devuelve a México reliquias de Morelos e Hidalgo (Primera parte)

Guillermo Zatas

*Antecedentes históricos

Durante la guerra de Independencia era usual que después de concluidas las batallas, cuando los realistas vencían, se apoderaran de banderas y escudos emblemáticos del ejército insurgente abatido, así como de objetos personales de los comandantes derrotados. Para el general vencedor esto era constancia de sus victorias. Félix María Calleja logró una serie de trofeos de esta naturaleza al vencer a las fuerzas insurgentes en Puente de Calderón, al expulsar a la Junta de Zitácuaro de su primera sede en 1812, y con las victorias sobre las tropas de José María Morelos y Mariano Matamoros entre 1812 y 1814. Esos "botines de guerra", fueron trasladados a Madrid, lo cual le valió que al regreso de Fernando VII al poder real, se le concediera el título de conde de Calderón.

Fue hasta el año de 1910 cuando el rey Alfonso III, de España, en un acto de "simpatía y cariño" hacia México, ordenó que las reliquias de Morelos y otras objetos usados en la guerra de Independencia por Miguel Hidalgo y otros insurgentes, hasta entonces depositados en exhibición en el Museo de Artillería de Madrid, fuesen regresados a México con motivo de las fiestas del primer Centenario de la Independencia de México.

Las fiestas patrias de 1910, de la conmemoración del centenario de la Independencia Mexicana fueron realizadas por el régimen de Porfirio Díaz con el propósito de que, durante los 30 días de septiembre, se organizaran los más fastuosos eventos de la historia para manifestar al mundo la reafirmación de que el porfirismo -al inicio del siglo XX- había convertido a México en una nación importante, progresista y confiable.

Fiestas, bailes, inauguraciones de obras, desfiles militares y de carros alegóricos y sobre todo la exaltación de los héroes forjadores de la identidad nacional, fueron las características de los eventos realizados durante septiembre. Morelos, Hidalgo y otros insurgentes destacados durante 1810 a 1814, tuvieron espacios importantes en las celebraciones oficiales.

En la Historia Gráfica de la Revolución Mexicana (págs. 194-197), se refiere lo siguiente:

El día 17 de septiembre de 1910, el señor Camilo García Marqués de Polavieja, a nombre del Rey Alfonso XIII, entregó al señor presidente de la República, general Porfirio Díaz, el uniforme del generalísimo Morelos, perdido en la acción de las Ánimas, en febrero de 1814 y que ese mismo año, Félix María Calleja envió a España. Con todos los honores fue trasladada esta reliquia en una cureña de cañón, cubierta con la bandera nacional y colocada en una caja de madera, abierta al homenaje y respeto del pueblo. En el centro de un Sol radiante, puesto en la delantera, iba el retrato del héroe.

La mañana del mismo 17 de septiembre, salió el desfile llevando ambas reliquias de la Secretaría de Relaciones Exteriores (ubicada en la entonces calle de Patoni 6, actual avenida Juárez esquina con Colón). Una amplia valla de soldados, hasta la entrada del Palacio Nacional, marcaba la ruta que se debía seguir.

El director Salamanca pasó en manos de los oficiales de los batallones: 2º, 3º, 4º, 10º y 20º el estandarte de Hidalgo con la Virgen de Guadalupe que el padre de la patria tomó a su paso por Atotonilco el año de 1810; asimismo, les entregó el estandarte de Morelos, la bandera del batallón de San Blas (Tepic, Nayarit), la del centro del cuerpo de caballería de Valladolid y el guión de artillería (Doliente Hidalgo) clareado de balas, hecho girones.

Los oficiales con las espadas desenvainadas, dieron guardia de dos en dos a los pendones recibidos.

Sobre los mismos acontecimientos del 17 de septiembre, Nemesio García Naranjo agrega lo siguiente:

"Precedía el cortejo triunfal una descubierta de gendarmes montados que portaban traje de gala, luego, iba una compañía de la Escuela de Aspirantes; después aparecía la cureña de cañón sobre la cual iban colocados el retrato y las prendas de Morelos. Esta cureña iba tirada por los troncos de caballos que conducían cuatro artilleros, y la flanqueaban dos sargentos del Colegio Militar, dos de Infantería, dos de Caballería y dos de Artillería, que representaban las armas distintas del Ejército, haciendo guardia de honor al soldado más grande de México: Morelos. A continuación, desfilaba la Embajada Española; el general Polavieja caminaba en medio de los señores Federico Gamboa y general Ignacio Salamanca, subsecretarios de Relaciones Exteriores y de Guerra; el ministro Cologan y Cologan iba entre el instructor de embajadores y el director del Colegio Militar. Después seguían los secretarios de la Embajada, los miembros de la Delegación Militar y los jefes y oficiales nombrados para atender a los huéspedes hispánicos. También marchaban allí, en representación del presidente, el jefe de su Estado Mayor teniente coronel Samuel García Cuéllar y el teniente coronel Porfirio Díaz. La mezcla de casacas diplomáticas y de uniformes militares daba a esta sección del desfile un aspecto, si bien pintoresco, sobremanera imponente y suntuoso.

"Después venían las banderas, las sagradas banderas de la Independencia:

"El primer pendón que apareció fue el don Miguel Hidalgo y Costilla que es una imagen de la Virgen de Guadalupe, la patrona de la patria, la capitana que guiaba a los insurgentes a enfrentarse a los realistas, quienes hacían hondear el estandarte de la virgen de los Remedios, dando nombre a aquello que se identificó como la 'Guerra de las Vírgenes'. Posteriormente, desfilaron cubiertos por el polvo de un siglo, el estandarte de Morelos, la bandera del Batallón de San Blas, el gonfalón del cuerpo de caballería de Valladolid (actual Morelia) y el girón desgarrado que se conoce con el nombre de 'Doliente de Hidalgo'".

La crónica de la "Historia Gráfica de la Revolución Mexicana" menciona que la colonia española y la junta central española del centenario, a cuya iniciativa se debe en parte que hayan sido traídas las reliquias a México, estaban representadas por los señores José Sánchez Ramos, don Francisco Martínez Arauna, don Adolfo Prieto y don José Visozo. La Universidad de Oviedo fue representada por don Telésforo García y don Manuel García Álvarez.

El Mexicano

24.2.10

Destacan valor de banderas en Independencia

Al menos una docena de banderas fueron usadas por el Ejército Insurgente durante los 10 años del movimiento armado por la Independencia de México, tiempo durante el cual cada lábaro dio cuenta del desarrollo, victorias y derrotas que tuvo la causa libertadora.

Lo anterior fue referido por el investigador Moisés Guzmán Pérez, al dictar la ponencia "Las banderas de la Independencia", en el Museo Nacional de Historia "Castillo de Chapultepec", como parte del programa Al alba de los Centenarios, que organiza el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) .

"Durante el movimiento armado, el portar una bandera era esencial porque en ella se sintetizaba la causa y alentaba que el pueblo se sumara", explicó el especialista de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, al subrayar que antes de la Guerra de Independencia los lábaros representaban al rey y no a un país.

"En aquella época también existían estandartes con los que se hacían procesiones por las calles, y que a través de símbolos religiosos mostraban lo que se entendía por nación: la pertenencia a un grupo étnico", señaló.

En su conferencia, donde detalló el proceso de conformación del símbolo de la bandera nacional, Guzmán Pérez destacó que en la docena de banderas usadas durante la Guerra de Independencia -que se han encontrado físicamente- están plasmados los valores imaginarios y creencias de la sociedad que apoyó y se sumó a la causa.

"Los grupos que encabezaron el movimiento estaban definidos en función de determinados objetivos que tenían un sustento ideológico y, con base en ello, éstos definían los colores, emblemas y símbolos que debían portar sus banderas", comentó.

'Por ejemplo, la primera bandera o estandarte que encabezó en 1810 el inicio de la lucha de Independencia fue la imagen de la Virgen de Guadalupe, y con ello se buscó decirle al pueblo que la Virgen apoyaba el movimiento', abundó el investigador.

"La bandera es fundamentalmente un símbolo de identidad, es decir, en ella están sintetizados principios, objetivos, doctrina, motivos y expresiones de lo que nuestro pueblo desea", añadió.

A los pocos meses, continuó, las banderas que portaron los insurgentes fueron en su mayoría albiazules, y representaban a la religión católica, el honor y la virtud, y en el centro a manera de escudo tenían la imagen de la Virgen de Guadalupe y el águila real, pero sin la serpiente.

Dos años después, las banderas adoptaron símbolos americanos como flechas y arcos, y dejó de aparecer la Virgen.

Moisés Guzmán explicó que las insignias a veces eran bordadas y otras tantas pintadas, "y eran los teólogos o clérigos, así como los abogados, los que las diseñaban y explicaban su simbolismo".

Indicó que "contar con una bandera durante la guerra fue fundamental porque ésta representaba una nueva identidad, motivo de lucha y símbolo de unión, al mismo tiempo que servía para distinguirse de sus adversarios".

Fue el Ejército Trigarante, encabezado por Agustín de Iturbide, en 1821, el cual usó por primera vez los colores blanco, verde y rojo, para representar a la Iglesia, la Independencia y la unión, respectivamente.

El investigador añadió que en 1823 el Congreso Constituyente decretó las características de la bandera actual. "No se sabe quién la diseñó, pero se conoce que fue el grabador mexicano, Francisco Guerrero, a quien se le encargó hacer el escudo nacional".

"En este precepto no se especificó ni quién, ni dónde se debía manufacturar la bandera, pero es muy probable que correspondiera al Ejército, porque era éste quien solamente podía hacer uso de la bandera, no como ahora que cada quien puede tener una en su casa", concluyó el historiador.

El Universal

6.11.09

Llegan primeras banderas de México al MHM


Las dos piezas ideadas por Ignacio Allende son anteriores al lábaro utilizado por Miguel Hidalgo. Dos réplicas de ellas se exhibirán a partir de hoy en el Museo de Historia Mexicana.

Monterrey.- Fueron un mito por más de 60 años. Había registro de ellas, algunos historiadores las mencionaban ligeramente pero nadie sabía con certeza si realmente existían, ésas que se creían eran las primeras banderas que tuvo México y que fueron ideadas por el general Ignacio Allende.

Los dos lábaros sí existen y en ellos se representa por primera vez a la mítica águila que devora la serpiente, flanqueada por las aspas de Borgoña del rey Fernando VII y que en su contraparte muestra una representación de la Virgen de Guadalupe. Desde hoy, réplicas de ambas piezas se estarán exhibiendo en el Museo de Historia Mexicana (MHM) como piezas del mes.

“Siempre se nos dijo que la Virgen de Guadalupe la había llevado Miguel Hidalgo para el movimiento, ahora sabemos que no, puesto que estas banderas se mandaron hacer con anticipación”, afirma Martha Terán, investigadora del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y quien descubrió las nuevas banderas.

Desde 1999, Terán se dio a la quijotesca aventura de encontrar dichas banderas. “Me decían que estaba loca”, recuerda la investigadora cuando hace 10 años planteaba el proyecto a cuanta autoridad conocía.

Las banderas en cuestión fueron encontradas en la bodega del Museo del Ejército en Madrid, y ellas representan al primer lábaro patrio diseñado específicamente para darle identidad al país por el que criollos e indígenas que se levantaron en armas en 1810.

El Gobierno español entregará a México ambas piezas con motivo de los festejos de 2010, cuyas originales serán exhibidas en el Museo de Chapultepec y las dos réplicas ya están en el Museo de Historia Mexicana.

“Es muy conmovedor que dos telitas puedan cambiar tanto la historia que nosotros conocíamos”, explicó visiblemente emocionada la investigadora Martha Terán.

La noche en que Hidalgo llega a San Miguel de Allende, el general Ignacio Allende salió a buscar a dos pintores que le pudieran hacer los dibujos que se serían posteriormente la representación emblemática del movimiento de la Independencia. Después fueron tomadas como botín de guerra por los comandos españoles y fue el general Félix Calleja quien las envió a España y desde aquella época permanecían en la llamada Madre Patria.

Las primeras referencias hacia estas banderas las proporciona el investigador Luis Castillo Ledón, quien fuera director del Museo Nacional, allá por 1940.

“Había puras referencias de ellas pero no sabíamos dónde estaban y nadie las había visto, nadie aseguraba que las banderas existieran”, reconoció Terán.

“Cuando se funda la red de historiadores en internet mi primer mensaje fue preguntar ¿quién conoce estas banderas?, y fue mediante a conexiones con colegas de Chile y de España como las pude localizar”, detalló la investigadora. Su primera emoción al ver que ambas banderas sí existían y que se conservaban presumiblemente en buen estado a pesar de los años fue llorar.

“Lloré, simplemente fue una gran emoción pero sólo las vi muy poquito porque inmediatamente se las levaron a restauración”, relató la maestra Teran, quien no puede evitar transmitir su emoción al recordar el hecho.

Unión entre criollos e indígenas

¿Por qué las primeras banderas combinan al escudo de Tenochtitlán con la Virgen de Guadalupe? Según investigaciones de la maestra Martha Terán los símbolos de estas primeras banderas eran los dos elementos con los que la clase de los criollos se identificaba.

“Los dos temas favoritos del patriotismo criollo eran el glorioso pasado mexicano, por eso el águila, así como la aparición de la guadalupana que viene a significar a la patria bendecida”, describió la maestra Terán.

Por su parte la mayoría indígena se sentía protegida con la imagen de la Virgen de Guadalupe, lo que posteriormente desarrollaría la llamada “Bandera popular de la Independencia”, que era un lienzo blanco donde aparecía una estampa de la guadalupana.

Aunque se creía que el primero en colocar a la mitológica águila que devora a la serpiente en una bandera fue José María Morelos y Pavón, el descubrimiento de estos lábaros confirma que la idea de reivindicación del pasado azteca provenía ya desde los primeros días del movimiento de Independencia.

Gustavo Mendoza Lemus

Milenio.com

14.2.09

Un error en la bandera, el águila devorando la serpiente


Un error histórico de apreciación de la antigua bandera de Cuitláhuac llevó a los historiadores a establecer en el escudo nacional al águila devorando una serpiente.

Exhibición

El presidente de Investigaciones Cívico Culturales de México, Álvaro Ibáñez Doria, destacó lo anterior durante la exposición itinerante de las 35 banderas o símbolos patrios que ha tenido México a lo largo de su historia.

Alumnos del CBTIS 104 mostraron las antiguas banderas en una exhibición que se realizó a las puertas de la Presidencia Municipal de Sombrerete, en presencia de funcionarios municipales.

Señalamiento

La antigua bandera de Cuitláhuac data de 1520, tiene fondo azul turquesa y destaca en el centro el Sol Tonatiuh bordado en color oro, el cual resguarda en su interior el águila Nahuátl parada sobre un nopal, la cual exhala el grito de guerra y victoria. Señala Ibáñez Doria que con el paso de los años fue confundido este grito con el de la forma de una serpiente, la cual está presente en el escudo nacional actual.

Historia

En la parte inferior del águila se aprecian tres relieves o montículos que representan la triple alianza entre Texcoco, Tenochtitlan y Tlacopan que existía en el Valle de México.

La historia narra que luego de ser apresado y asesinado por los españoles el noveno monarca azteca Moctezuma Xocoyotzin, los indígenas acaudillados por el nuevo emperador Cuitláhuac enarbolaron esta bandera para ir tras los invasores españoles. Los derrotaron en la Batalla de la Noche Triste en junio de 1520, donde según se narra en la historia Hernán Cortés lloró al haber sido vencido.

Exposición

La exposición de las antiguas banderas desde la época prehispánica, el Descubrimiento de América, la Conquista, la Colonia, Independencia, invasiones extranjeras, monarquía, dictadura, Revolución y época Actual se realiza en el Auditorio Municipal.

Las banderas estarán en exhibición del diez al 17 de febrero junto con la evolución que ha sufrido el Escudo Nacional mexicano y la cronología del Himno Nacional.

El Siglo de Durango

21.1.09

Presentan Banderas Históricas

Manrique Gandaria / El Sol de México

Ciudad de México.- La conmemoración del Bicentenario de la Independencia de México y el centenario de la Revolución Mexicana, nos permite revalorar nuestra identidad y sentido de permanencia nacional, expresó el general de brigada Germán Javier Jiménez Mendoza, durante la presentación del libro: "Banderas Históricas".

Durante la publicación del texto, llevada a cabo en el Museo del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana, Jiménez Mendoza, en su calidad de Director General de Archivo e Historia, comentó que la bandera en su más alta significación, es símbolo de nacionalidad y representación genuina de la patria, "en el Ejercito, simboliza la lealtad y al mismo tiempo, preciado símbolo de las virtudes militares del cuerpo al que pertenece".

Ante invitados especiales y miembros del Ejército Mexicano, el general de brigada diplomado del Estado Mayor Germán Javier Jiménez Mendoza acoto que nuestra historia ha definido las peculiaridades que tiene la cultura mexicana, de manera que debemos encontrar en ella nuestra definición como mexicanos, en busca de sus enseñanzas e inspiraciones, con el fin de que sean guías para el presente y el futuro.

El Sol de Cuautla

20.1.09

Canje de banderas


México recuperará sus dos primeras banderas militares, que España posee desde 1814, cuando el virrey Félix María Calleja las envió como botín de guerra, pero no será un obsequio como el Gobierno había solicitado, ya que para obtenerlas deberá ceder otras de valor histórico similar para ese país.
En los pasillos del Museo del Ejército español, que custodia las banderas, se afirma que ya se dio la orden para su entrega, señala el investigador Luis Sorando Muzás, pero al enterarse de que sería a cambio de nada, historiadores y militares se “sublevaron”, pidiendo solicitar a México alguno de los blasones españoles que se encuentran en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec.
“Le hemos dicho al Ministerio de Defensa que las banderas son piezas únicas”, explica Sorando Muzás desde el mostrador de su mercería en Zaragoza, “pero como vimos que era una guerra perdida, porque están por darlas, lo que se ha hecho es exigir que no sea una donación”.
Hace apenas un mes, el autor del catálogo Banderas, estandartes y trofeos del Museo del Ejército, 1700-1843, entregó al Ministerio de Defensa, del que depende el museo, una lista ordenada “de más a menos interesante” con una decena de banderas de origen español que posee México, entre las que destacan una atribuida al general Isidro Barradas, catalogada como de 1829 pero que según el especialista data de 1715, del reinado de Felipe V, y otra de la Legión Real de los siglos 17 y 18. Ahora toca a las autoridades mexicanas estudiar la propuesta.
“Cada una”, dice el investigador, “es una buena opción, pero con algo más”.
Esta decisión da un vuelco al punto de acuerdo presentado por el senador panista Luis Alberto Villarreal y aprobado el 22 de noviembre de 2007, en el que se exhortaba al Presidente Felipe Calderón, con motivo del Bicentenario de 2010, a solicitar el obsequio de las banderas apelando a una “tradición” iniciada en 1910, cuando en los festejos del Centenario de la Independencia, el Rey Alfonso XIII regaló a México unos uniformes e insignias de José María Morelos que, según las crónicas, fueron trasladados entre vítores a Palacio Nacional en un solemne desfile militar.
Pero aquellos eran otros tiempos. “Estaba muy reciente la guerra de Cuba (1898) y había mucho complejo por un imperio español que se había ido al garete. Además se hizo en secreto, en la prensa española nadie lo consignó”.
Tras la aprobación del punto de acuerdo, el historiador Jaime del Arenal Fenochio, director del Instituto de México en Madrid, se encargó de documentar el protocolo para el obsequio. En su visita a España el pasado junio, Calderón formalizó la petición al reunirse con el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Hechas en tafetán celeste, estas banderas gemelas marcharon juntas desde el 16 de septiembre de 1810, cuando fueron enarboladas en San Miguel el Grande por la compañía de granaderos capitaneada por Ignacio Allende, hasta la desastrosa batalla de Puente de Calderón, el 17 de enero de 1811, donde el entonces comandante Calleja derrotó a los insurgentes.
’Si hubieran pedido una...’
La Oficina de Prensa del Ejército de Tierra, adscrita a Defensa, confirmó la voluntad del gobierno español de devolver las banderas. Agrega que la Ley de Protección del Patrimonio Histórico Artístico prohíbe la donación de bienes patrimoniales, pero autoriza una permuta.
A Sorando Muzás se debe el descubrimiento de las banderas en el Museo del Ejército, donde estaban mal catalogadas, logrando identificarlas con la ayuda de la historiadora mexicana Marta Terán.
“Comprendo que México las quiera tener, pero no que un Presidente se las quiera dar. Si por mí fuera, no salían de aquí”, sostiene el investigador, quien destaca el valor excepcional de las piezas, ya que por ser la guerra de Independencia una contienda civil, las banderas ganadas por los realistas rara vez salían de México.
Villarreal, ex presidente municipal de San Miguel de Allende, quien confía en poder festejar el 2010 con el arribo de las banderas al Museo Histórico Casa de Allende, no cree necesario un gesto recíproco con España.
“Tampoco estamos pidiendo que nos manden los retablos de la Catedral de Sevilla”, bromea. Advierte además que en México podría haber una reacción en contra, dado que el tema de la soberanía “lo tenemos más atorado”.
En el boletín de Voluntarios de Aragón, la asociación histórico-cultural que preside, Sorando Muzás lanzó la voz de alerta sobre una decisión política que considera arbitraria, tomada sin considerar que se trata de patrimonio histórico.

Extraído de Reforma

3.12.08

Tlaquepaque presenta bandera que le dará identidad


El nuevo estandarte estará conformado por cuatro cuadros; dos en color oro y dos en azul, contando con el escudo de armas en el centro.

Guadalajara.- Hernán Cortés Berumen, alcalde de Tlaquepaque, acompañado por el cuerpo edilicio, dio a conocer en sesión solemne de cabildo la nueva bandera que le dará identidad a la villa alfarera.

El nuevo estandarte de Tlaquepaque estará conformado por cuatro cuadros; dos en color oro y dos en azul, contando con el escudo de armas en el centro, mismo que representa al Gobierno Municipal al igual que a todos sus ciudadanos.

Cabe señalar que las cuatro propuestas que fueron puestas a votación, estuvieron diseñadas respecto a lo que marca la heráldica, y tenían en común el color oro que simboliza la pureza y la realeza, mientras que el color azul simboliza la profundidad y la claridad, todas y cada una de ellas con el escudo de armas del municipio en el centro.

El evento estuvo enmarcado por la presencia de autoridades como el diputado local por el Distrito XVI, José García y el coronel de Justicia Militar de la XV Zona Militar, Hilario Mejía García.

Milenio.com