4.5.14

La Bandera del Templo de San Francisco (Primera Parte)


Por Juan Pablo Bustos Thames

El Templo de San Francisco: un paseo obligado para todo turista en Tucumán. Los tesoros que guarda el Templo. La “Bandera de San Francisco”. Mi visita reciente al Templo. ¿Dónde estaba la “Bandera de San Francisco”?. En busca de la Bandera.

Uno de los recorridos obligados de todo turista interesado por nuestro pasado, que visite la ciudad de San Miguel de Tucumán, consiste en visitar el Templo de San Francisco, ubicado en la intersección de las céntricas arterias 25 de Mayo y San Martín, justo enfrente de la actual Casa de Gobierno.

Sabemos que no siempre esta iglesia fue gestionada por la orden franciscana. En efecto, en esa esquina estaba históricamente ubicado el convento de los padres jesuitas que, desde 1685, se habían instalado en ese punto estratégico de la ciudad. En 1767 el soberano español Carlos III, en sintonía con las demás monarquías católicas de Europa, resolvió expulsar a la orden de la Compañía de Jesús de todos los dominios de la Corona. En ese contexto es que los jesuitas fueron desalojados de esta céntrica esquina.

Al tiempo, la que fuera la “Manzana Jesuítica” fue adjudicada a los padres franciscanos, que tuvieron que mudarse desde su periférica ubicación. En efecto, el claustro franciscano estaba situado en lo que hoy es la Basílica de Santo Domingo y las locaciones de la actual Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino. Era un gran negocio para los franciscanos, mudarse tres cuadras más al Norte, a un lugar más céntrico e influyente que la localización periférica que tenían hasta entonces; al ubicarse ahora justo enfrente del entonces Cabildo de la ciudad y sede del poder político y civil de la Colonia; y en diagonal a la entonces Iglesia Matriz (Parroquia de la Encarnación) y actual Catedral de la ciudad, Plaza Mayor de por medio. El lugar que dejaba vacante la Orden de los Frailes Menores fue entregado (y así se conserva hasta el día de hoy) a la orden dominicana.

Los tesoros que guarda el Templo de San Francisco

De entre los tesoros culturales, históricos, artísticos y religiosos que alberga el actual Templo de San Francisco, se destacan los siguientes: parte del mobiliario utilizado en 1816, durante el Congreso de Tucumán, que declarara la Independencia Argentina, el Altar Mayor trabajado por indígenas de las reducciones jesuíticas, una casulla que utilizó San Francisco Solano (de fines del Siglo XVI) y la “Bandera de San Francisco”, entre otros.

Es a este último tesoro al cual vamos a avocarnos, en esta oportunidad. ¿Qué sabemos de la “Bandera de San Francisco”?. Los tucumanos estamos acostumbrados a contemplarla, enmarcada en un cuadro, de medianas dimensiones, situado a la derecha del Altar Mayor, colgado sobre una pared lindera a la antigua sacristía. Se trata de un paño de considerables dimensiones, arrugado, colocado dentro de un marco, encerrado por un vidrio, que lo contiene. La Bandera tiene un color blancuzco amarillento. En el medio del paño, y con letras de alrededor de diez centímetros de altura, pueden apreciarse dos leyendas pintadas en un color ocre: “Tucuman” sobre una línea imaginaria superior y “1814” en una línea horizontal inferior. El paño de color amarillento, así ubicado en el cuadro no permite ver el color celeste o azul de otras porciones de la Bandera.

“La Bandera de San Francisco”

En la ilustración que acompaño hoy a esta columna se puede apreciar la imagen que, hasta aquí, todos teníamos con respecto al formato de la “Bandera de San Francisco”.



Si uno lee los carteles que, con finalidad turística y cultural se exhiben afuera de la Iglesia, observamos que describen a la “Bandera de San Francisco” como la primera bandera nacional argentina enarbolada en Tucumán el 8 de Octubre de 1814.

Mi visita reciente al Templo de San Francisco

Hasta aquí es todo lo que un visitante común hubiera podido contemplar o apreciar, con respecto a esta “Bandera”. Hace poco tiempo, ingresé nuevamente al Templo de San Francisco a recorrer sus naves, contemplar algunos de sus tesoros, y… ¿Por qué no, también?, visitar otra vez a la “Bandera de San Francisco”; la cual siempre me generó mucha curiosidad, e instaló en mí dudas e interrogantes de todo tipo.

Esta visita al Templo vino acompañada por sentimientos de sorpresa, satisfacción y perplejidad. Sorpresa por cuanto ví que se estaban encarando trabajos científicos y serios de restauración de todo el Convento, en el marco de los festejos del Bicentenario de la Independencia Argentina; al haber servido el Convento de San Francisco como albergue y lugar de residencia de varios de los diputados al Congreso de Tucumán, y por haberse celebrado allí la Misa de Acción de Gracias el día después de la Declaración, el 10 de Julio de 1816. Hasta hoy resuenan en sus paredes la vibrante voz del Padre Pedro Ignacio de Castro Barros (congresal y párroco de la Iglesia Matriz de La Rioja), autor de la homilía de ese gran día.

Me produjo, asimismo, suma satisfacción contemplar cómo profesionales se encontraban realizando trabajos de recupero y puesta en valor de nuestro patrimonio cultural, artístico e histórico, con gran dedicación y esmero; pese a las incomodidades lógicas que generan los trabajos de los expertos a feligreses, visitantes y frailes, por igual.

¿Dónde está la “Bandera de San Francisco”?

Al llegar al lugar donde los tucumanos estamos habituados a contemplar la “Bandera de San Francisco”, me causó perplejidad el no encontrarla. En efecto, la Bandera ya no estaba allí, ni tampoco el cuadro que la contenía. A la perplejidad inicial sucedió una curiosidad por indagar qué había sido de una de las primeras emblemas argentinas que se conservan, hasta el día de hoy.

La respuesta vino al poco tiempo cuando un amigo, Ernesto Damián Sánchez Ance (Tincho), que es, a su vez, guía turístico, y con quien compartimos idéntica pasión por nuestra historia, me tranquilizó al informarme que la Bandera había sido retirada, a los fines de su restauración, en el marco de los preparativos para los festejos del Bicentenario de la Independencia Argentina, que conmemoraremos durante el año 2016.

Mucho más aliviado con esta respuesta, y contento porque existía ahora la remota posibilidad de poder contemplar a la “Bandera de San Francisco”, fuera del marco que la conservaba, arrugada; me aboqué, entonces, a la misión de averiguar el paradero de esta valiosísima enseña.

La Providencia puso, entonces, en mi camino a Miguel Alejandro Gómez, un joven muy cercano a la comunidad franciscana desde hace muchos años. Es además un gran conocedor de la historia y de muchos de los tesoros que alberga el Templo de San Francisco; a los cuales ha fotografiado, en forma brillante, desde siempre. Miguel supo aportar un valiosísimo dato. Al frente de los trabajos de restauración de la “Bandera de San Francisco” se encontraba una prestigiosa restauradora, también muy ligada a la comunidad franciscana, desde su infancia. Se trataba de la Lic. Cecilia Barrionuevo, quien a su vez, realiza excelentes trabajos de restauración en nuestra Casa Histórica de la Independencia.

En busca de la “Bandera de San Francisco”

Allí fue donde encontré a Cecilia, quien tuvo la gran deferencia de recibirme y de brindarme todo su apoyo e interés. A ella revelé mi pasión por develar muchos de los misterios, dudas y curiosidades de nuestro pasado. Entendimos que la “Bandera de San Francisco” constituía una pieza clave para esclarecer porciones no muy conocidas o estudiadas de la historia de los tucumanos, en particular, y de los argentinos, en general. Al instante, Cecilia se puso, generosamente a disposición para intentar revelar, juntos, los misterios e interrogantes que nos genera esta Enseña Patria.

Me confirmó que la “Bandera de San Francisco” había sido retirada de su lugar de ubicación tradicional para ser restaurada, en el marco de los festejos por el Bicentenario de la Independencia Argentina, en concordancia con los restantes trabajos de restauración que están teniendo lugar en el Templo de San Francisco. Me comentó, además, que para llevar a cabo esta tarea, ha requerido la colaboración de otra colega, con experiencia en la restauración de géneros, que trabaja en la Universidad Nacional de Tucumán.

A fin de restaurar el paño, tuvo que extraerse a la “Bandera de San Francisco” del marco que la contenía, originariamente, donde había sido colocada, arrugada, sin haberse exhibido nunca, en su totalidad. Al sacarse a la Bandera del cuadro, se la desplegó completamente en una tabla de grandes dimensiones, puesta sobre caballetes. Allí se encontraron con grandes porciones de la tela, que estaban resquebrajadas. Sobre todo, las correspondientes a los paños celestes de los extremos. Es decir que las tareas de restauración les iba a demandar, pacientemente, todo un trabajo de completar un rompecabezas gigante.

Le referí a Cecilia que era de esperarse encontrar un deterioro semejante, en un paño que, al menos, tiene doscientos años de antigüedad. En efecto, hace poco el Museo Histórico Nacional tuvo que realizar similares tareas de restauración sobre la legendaria “Bandera de Ayohúma”, emblema supuestamente encontrado en el paraje boliviano de Titirí, hace ciento treinta años, y que dataría de 1813, fecha cercana, también, al origen de la “Bandera de San Francisco”. En efecto, la “Bandera de Ayohúma” contaba también con resquebrajamientos importantes, sobre todo en las franjas celestes de los extremos; y debió ser restaurada, durante varios meses, por expertos, hasta dejarla en condiciones aptas para poder ser exhibida, nuevamente.

Finalmente, Cecilia me reveló que la “Bandera de San Francisco” había sido extendida, totalmente y reposaba en una de las celdas del Convento de San Francisco, a la espera de que se acondicionara la misma, para poder iniciar los trabajos de restauración. Con sumo entusiasmo, ante esta hermosa noticia, le pregunté, apasionado. ¿Sería posible que pudiera verla?.

(Continuará)