26.1.15

Sevilla quiere resucitar su escudo


José Gallego Espina

La capital hispalense es la única ciudad de Andalucía que, pese a tener uno de los escudos más antiguos y originales de todo el país, todavía no lo ha inscrito legalmente en el registro de símbolos heráldicos de la Junta de Andalucía. Desde 2004 hasta ahora, el Ayuntamiento emplea como imagen corporativa el anagrama NO8DO que, al formar parte de la bandera de Sevilla, sí que está anotado en dicha lista. Ahora el gobierno local, a través de la Delegación de Relaciones Institucionales que dirige Javier Landa, quiere desempolvar el blasón municipal, sacarle más provecho y, sobre todo, evitar que alguien pueda emplearlo para otros fines.

Existe una norma andaluza del año 2003, denominada Ley de símbolos, tratamientos y registro de las entidades locales de Andalucía, que establece que en las comunicaciones y documentos oficiales de las corporaciones municipales deberán constar únicamente los símbolos aprobados e inscritos en el mencionado registro.

En enero de 2004, Sevilla procedió a la anotación en esta lista de su bandera, concecida previamente por Juan Carlos I, siendo el único elemento registrado. Mientras, el resto de localidades hacían lo propio con sus divisas heráldicas. De hecho, la ciudad hispalense es en la actualidad la única capital de provincia que no tiene inscrito su escudo, encontrándose por ello ante una situación de indefensión ante posibles usos inadecuados de este símbolo.

Con el fin de remediar esta situación, en 2013 la Alcaldía creó una comisión de expertos que, aprovechando otro trabajo de investigación ya realizado por el consistorio en 1998, determinaron, entre otros temas, el diseño del escudo de la ciudad basado en la ciencia heráldica y los antecedentes históricos para su inclusión en el registro autonómico.

Pero antes de dar este paso, el Ayuntamiento considera que éste debe ser un símbolo con el que la mayoría de la ciudadanía se identifique, por lo que, una vez definido por los expertos, quiere recabar el parecer de los sectores sociales de la ciudad.

Para ello, el consistorio ha sacado a concurso un contrato público, con el objetivo de realizar un sondeo de opinión, un estudio cualitativo sobre la simbología de Sevilla, para saber si la propuesta de escudo realizada por la comisión de expertos gusta o no a la mayoría de los sevillanos.

Este estudio deberá recoger y analizar el punto de vista de la capital, mediante la elaboración de un análisis de percepción ciudadana. Las opiniones deberán recogerse mediante la organización de 12 grupos de discusión –de entre seis y 12 personas–, uno por cada distrito y otro de representantes de diversos sectores. El resultado se plasmará en un informe final que deberá estar listo para el 20 de marzo de este año, por lo que Sevilla podría estrenar nueva imagen antes del próximo mandato.

El presupuesto máximo del citado contrato es de 20.570 euros, si bien podría resultar más barato si concurren empresas con ofertas más económicas.

Este proceso podría acabar unificando las diferentes versiones del escudo que conviven en la ciudad, ya que aunque desde 2004 el consistorio utiliza casi en exclusiva el anagrama NO8DO, existen varios modelos: el usado por el Ayuntamiento como oficial, el de la Policía Local o el de los taxis. Además, este emblema ha sufrido numerosos cambios a lo largo de la historia, aunque manteniendo siempre al rey San Fernando, flanqueado por los obispos San Leandro, San Isidoro y el NO8DO. Se ha representado con los santos sentados, en pie, con un pórtico gótico de fondo, con tienda de campaña…

El escudo tiene su antecedente en el sello circular que utilizó el concejo de Sevilla poco después de la conquista de la ciudad en 1248 por Fernando III, concretamente desde 1250. El primer sello conocido está documentado por Diego Ortiz de Zúñiga en 1258. En el XIV se eligió como imagen de la capital la del rey conquistador con los santos. El emblema fue presa del capricho de grabadores a partir del XVII, cuando comienzan los fastos de la canonización de Fernando III. El barroco también tuvo sus efectos sobre la estampa del monarca. En 1985, el último cronista de armas oficial de España, Vicente de Cadenas y Vicent, lo describió en lenguaje heráldico, estableciendo así los parámetros oficiales para su reproducción.

El Ayuntamiento lo usa además rodeado de filacteria con la divisa Muy noble, muy leal, muy heroica, invicta y mariana. Los dos primeros desde la Edad Media, el tercero otorgado por Fernando VII en 1817; el Invicta, por Isabel II, 1843; y el Mariana, por Franco, en 1947, a petición de la Hermandad de San Bernardo.
El Correo de Andalucía