28.8.15

Mi pueblo no tiene escudo ni bandera ¿Se pueden crear?

Tendemos a pensar que los escudos y banderas son elementos heredados del pasado con siglos de historia a sus espaldas. Sin embargo, los símbolos representativos de más de 400 entidades locales de Aragón tienen menos de veinte años de vida.

Un claro ejemplo es el Ayuntamiento de Navardún, que ha aprobado este mes el diseño de su escudo de armas y de su bandera. Su larga historia no había servido para dotar de una simbología propia al municipio y en cada acto o documento oficial el consistorio tenía que recurrir al escudo de la Diputación Provincial de Zaragoza. Algo que todavía le ocurre a otro centenar de pueblos de todo el territorio aragonés que, o nunca han tenido escudo o si lo tuvieron, hace tiempo que cayó en el olvido.

En los últimos ocho meses, otras seis de estas localidades han iniciado los trámites para diseñar sus propios escudos y banderas. Entre ellos se encuentra Huerto, un municipio de 242 habitantes cuyo alcalde, Francisco Dámaso, explica que el escudo de armas que utilizaban hasta ahora no era municipal, sino de una familia concreta. "No nos gustaba el otro y queríamos un símbolo municipal para los membretes de las cartas", resume este alcalde. El nuevo diseño incorporará elementos característicos del pueblo con los que Dámaso cree que todos los vecinos se sentirán identificados: el castillo y varias espigas de maíz.

Un interés reciente

Este interés por la heráldica y la simbología entre los ayuntamientos aragoneses es más bien reciente y no fue hasta la creación de laCátedra Barón de Valdeolivos, hace poco más de veinte años, cuando centenares de municipios se lanzaron a crear sus escudos y banderas. Hasta entonces, tres cuartas partes de los municipios de Aragón carecían de este tipo de símbolos. Durante quince años, expertos en este campo de la Institución Fernando el Católico (dependiente de la Diputación Provincial de Zaragoza) trabajaron sin descanso asesorando en el diseño a todas las entidades locales que lo solicitaban para que los nuevos símbolos se ciñesen a los criterios que fundamentan laheráldica y la vexilología. Sin embargo, en el 2009 la cátedra dejó de contar con una persona dedicada por completo a este campo y su actividad, aunque no cesó, se redujo considerablemente.

Durante los últimos cinco años era su recién fallecido presidente, el profesor e historiador Guillermo Redondo, quien asumía esta tarea de forma voluntaria. El escudo que Navardún acaba de aprobar formará parte de su legado, ya que según el historiador de la localidad, Carlos Ripalda, los consejos de Redondo permitieron incorporar en el escudo los elementos más representativos del pueblo respetando las reglas heráldicas.

Qué poner en el escudo

El historiador y actual secretario de la cátedra, Alberto Montaner Frutos, explica que durante todos estos años han sido tres las fuentes de inspiración a la hora de diseñar nuevos escudos y banderas de Aragón: los sucesos históricos o monumentos, lastradiciones folclóricas o el propio nombre del municipio, dando lugar esta última opción a los denominados escudos parlantes.

El castillo en el escudo de Huerto es un ejemplo del primer tipo. El escudo de Orés, con una llama, corresponde al segundo grupo, dada la tradición de hogueras que existe en la localidad. En el tercer grupo encontramos los ejemplos más sorprendentes: el hombre barbudo en el escudo de Barbastro, las ocas en el de Daroca o el corazón alado en el de Alcorisa (Al(a) – cor(azón) – i(z)a).

Tesoro histórico y artístico

El catedrático Guillermo Fatás fue el responsable de resucitar en el 94 la Cátedra Barón de Valdeolivos mientras presidía la Institución Fernando el Católico, y también quien propuso que sus expertos ayudasen en la creación de nuevos escudos y banderas a las entidades locales. "La heráldica es un pequeño tesoro artístico e histórico que ayuda a recordar quienes fuimos y no se debe descuidar", defiende el catedrático. Muchos escudos aragoneses dan pistas sobre la historia de sus territorios y Fatás lo demuestra con un claro ejemplo: las cuatro barras presentes en los escudos de Caspe, Jaca o Alcañiz. "Su uso indica una vinculación importante con la Corona porque solo podían utilizarse si el Rey lo permitía".

La Institución Fernando el Católico sigue aconsejando en heráldica a las entidades locales que así lo solicitan. De forma gratuita en la provincia de Zaragoza y por un precio que ronda los 900 euros en las de Huesca y Teruel.

Heraldo