29.11.14

Negra, verde o tricolor, Irak también libra una guerra de banderas

Desde el negro del estandarte yihadista hasta las coloridas representaciones de las milicias chiitas, el sol amarillo de los kurdos y la nacional tricolor, una "guerra de banderas" arrasa en Irak.

"Hoy en Irak se puede decir que hay una guerra con balas y... banderas. Las dos son inseparables", constata Ahmed Ali, experto del Instituto para el estudio de la guerra.

"Psicológicamente, plantar la bandera tiene un sentido muy fuerte. Demuestra al enemigo que se está presente en la zona y refuerza la identidad de la organización", recalca.

El arma tiene doble filo: aunque la bandera "puede estimular la moral de las tropas", se la "puede bajar cuando está arriada", añade el experto.

La omnipresencia de las banderas llegó tras la ofensiva lanzada en junio por el grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el norte y el oeste del país.

El ejército y la policía iraquíes, los peshmergas de la región autónoma del Kurdistán, las milicias chiitas y las tribus sunitas intentan ganar terreno. Pero aunque todos ellos luchan a veces juntos contra un enemigo común, normalmente lo hacen por separado.

Las banderas simbolizan estas divisiones religiosas y étnicas entre grupos combatientes, incluso entre aliados.

Aunque la bandera nacional roja, blanca y negra sigue ondeando en los edificios oficiales, se ve eclipsada a menudo por las religiosas o las étnicas.

Los combatientes peshmergas del Kurdistán iraquí despliegan su estandarte rojo, blanco y verde con un sol en el centro.

Y las milicias chiitas, aliadas de Bagdad, agitan banderas religiosas de la Ashura, la celebración más importante de esta comunidad.

La principal autoridad chiita de Irak, el gran ayatolá Ali al Sistani, pidió que sólo se utilice la bandera nacional iraquí, pero de poco sirvió. Las banderas chiitas incluso han sustituido a la nacional en algunos retenes del ejército y en vehículos militares.

"Algunas milicias chiitas intentaron sacar partido a la tradición de las banderas de la Ashura" para "identificar su causa con la de Husein", un mártir del islam chiita, explica Nathaniel Rabkin, editor de "Inside Iraqi Politics".

"De la misma forma, los combatientes del EI utilizan su bandera negra para presentarse como representantes de la religión: como aparece la palabra Dios, pueden decir que si alguien la quema o profana es un enemigo de Dios", añade.

Esta bandera es negra y contiene la primera parte de la profesión de fe islámica: "No hay más Dios que Alá".

Debajo, en un círculo blanco, aparecen las palabras "Dios, mensajero, Mahoma".

Esta bandera, omnipresente en las fotografías y vídeos de propaganda del grupo, "es importante para el EI porque es un distintivo de su identidad", estima Aymen al Tamimi, especialista en organizaciones yihadistas.

Tan simbólica que incluso fue adoptada por otras organizaciones yihadistas, sostiene el experto Romain Caillet.

Cuando las fuerzas progubernamentales reconquistan terreno, arrían las banderas negras, que suelen exhibir como trofeos de guerra. Una costumbre que les costó cara el día en que el EI colocó explosivos en una de ellas, causando la muerte de tres policías en el norte de Irak.

En la vecina Siria, los yihadistas incluso se expusieron a fuego enemigo con tal de plantar sus banderas en las colinas que rodean Kobane, la ciudad kurda en la frontera con Turquía que el EI intenta conquistar desde hace tres meses.

El 23 de octubre, los manifestantes consiguieron plantar su bandera negra en la colina de Tilsehir, al oeste de Kobane. Unas horas después, un ataque aéreo de la coalición internacional la pulverizaba.

Y al día siguiente, la bandera amarilla de los combatientes kurdos de las Unidades de Protección del Pueblo (YPG) la sustituía.

"Izar las banderas es importante en la batalla. Es la base de la victoria", proclama un coronel peshmerga.


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