12.4.06

LA TRICOLOR. BREVE HISTORIA DE LA BANDERA REPUBLICANA

El 14 de abril de 1931, hace ahora 75 años, las calles de las principales ciudades de España se veían inundadas por un tremolar de banderas tricolores que celebraban la proclamación de la Segunda República, y trece días más tarde el Gobierno Provisional promulgaba un decreto que determinaba en su artículo 1º la adopción como bandera nacional de la formada "por tres bandas horizontales de igual ancho, siendo la roja la superior, amarilla la central y morada oscura la inferior", una disposición ratificada posteriormente por la nueva Constitución. Con estas disposiciones se rompía una tradición bicolor que contaba ya con casi siglo y medio de existencia.

La bandera que la nueva República adoptaba como propia era la misma que numerosos grupos republicanos -aunque no todos- habían venido usando como alternativa a la enseña rojigualda, identificada por ellos con la monarquía, y por tanto representaba una idea de cambio radical en el sistema de gobierno del país. Su disposición en tres franjas de distinto color estaba probablemente influenciada por la tríada jacobina de "Libertad, Igualdad, Fraternidad" que los revolucionarios franceses habían extendido por toda Europa, pero la característica más llamativa de la nueva enseña era la introducción del color morado.

Este color era justificada en el Decreto por ser el "que la tradición admite por insignia de una región ilustre, nervio de la nacionalidad", dando con ello acogida y validez a una tradición que, a pesar de haber sido refutada por prestigiosos investigadores, había conseguido arraigar en las más diversas capas de la sociedad española: la tradición, leyenda o mito -como queramos llamarlo- del pendón morado de Castilla.

Desde mucho tiempo atrás el color morado se venía considerando como el propio de Castilla por la presencia del mismo en numerosos emblemas y enseñas relacionados de una u otra forma con el antiguo reino, y existía una correinte de opinión que sostenía que de ese color había sido el pendón que los comuneros habían alzado en su rebelión contra Carlos V. Esta idea reflejaba una visión de la revuelta comunera como una rebelión popular y democrática, que defendía las libertades castellanas frente al carácter centralizador y autoritario de la idea imperial de Carlos V. Por tanto, los comuneros habrían sido los precursores de todos los movimientos progresistas de España, desde los liberales de Riego a los federalistas. Sin embargo, y aparte de que los estudios más serios has desmontado esta imagen romántica, en ningún documento comunero de los conservados aparece alusión alguna al supuesto pendón morado, constando sin embargo que en la batalla de Villalar (1521) se distinguieron de sus enemigos mediante cruces rojas, mientras que los imperiales las usaron blancas. Luego, hasta donde sabemos, si hubo un color distintivo comunero fue el rojo de sus cruces.

Parece que el origen del malentendido se remonta al bienio constitucional abierto en 1821 con el pronunciamiento de Riego contra el absolutismo de Fernando VII, cuando surgieron las discordias en el seno de los liberales entre moderados y exaltados. Entre estos últimos fue muy activa una sociedad secreta conocida como Los Comuneros (probablemente por la razón antes apuntada), que usaban una bandera morada con un castillo. La radicalidad de sus posturas y lo llamativo de sus actitudes, con extravagantes pruebas de iniciación y ceremonias copiadas de la masonería, debió dar lugar a una identificación entre la causa revolucionaria y el color morado que ellos exhibían no sólo en sus banderas, sino también como distintivo personal, además de contribuir a la relación entre este color y el nombre de comuneros y, por extensión, de Castilla. Una prueba de lo primero es el hecho de que la bandera que en 1831 bordara en Granada Mariana Pineda para ser usada en un levantamiento liberal, y que le costó la ejecución, tuviera ese color.

De esta forma el morado comenzó a ser utilizado junto con los dos colores históricos en algunos ambientes republicanos, especialmente en los de tendencia federalista, ya que consideraban que el rojo y el amarillo, aparte de su identificación con la monarquía, sólo representaba a una parte de los pueblos integrantes de España, los vinculados con la antigua Corona de Aragón, por lo que el otro gran pueblo hispánico, el castellano, debía estar presente en la bandera mediante el color que, según la tradición, le era propio. Así, en tiempos próximos a la Revolución de 1868 la faja tricolor fue adoptada como distintivo de los concejales del Ayuntamiento madrileño.

Por lo tanto, desde el punto de vista político la bandera tricolor representó durante la mayor parte del siglo XIX la idea de un cambio radical que trajese a España un régimen republicano en el que los distintos pueblos de España estuviesen representados equitativamente.

Sin embargo, en otros ambientes de signo totalmente opuesto también arraigó esta tradición. Lo más significativo probablemente sea el que en 1833, cuando se produce la proclamación de Isabel II, se adopta un estandarte real morado, lo que reflejaba tanto un recuerdo del controvertido "pendón" como el apoyo de los liberales a la reina niña frente a los carlistas.

Este fenómeno confluye con otro que se produce en el ámbito militar, y que parece arrancar del Regimiento de Infantería de Castilla, actualmente denominado Inmemorial del Rey y considerado como el más antiguo del Ejército español, que adoptó uniforme morado en 1693, al parecer en recuerdo de haber tenido origen en unas tropas reclutadas por un obispo castellano en tiempos de Fernando III, lo que determinaría el color eclesiástico morado que fue su distintivo. Por ello fue conocido vulgarmente como Tercio de Morados, y de esta forma, el nombre de Castilla y el color morado se reunieron en las aspiraciones de antigüedad, y por lo tanto, de precedencia y privilegios, de una unidad militar que, dado su prestigio, despertó deseos de emulación entre otras unidades. Así, el Regimiento de Reales Guardias de Infantería Española obtiene desde su creación en 1703 el color morado para su bandera principal o coronela, en lugar de la blanca reglamentaria. El Regimiento de Castilla quiere también recuperar un color que considera propio, y solicitará repetidas veces el morado para su bandera, hasta que le es concedido en 1830, siendo imitado en los años posteriores por otros cuerpos y unidades. Cuando además, la propia monarquía adopta este color para su principal enseña, el estandarte, se refuerza en estas unidades el deseo de mostrar su vínculo con dicha institución mediante la exhibición del morado en sus banderas.

Pero quizá en el origen de todas estas historias subyazca una simple confusión cromática. Por una parte, la confusión terminológica entre púrpura, que en castellano designa a un tinte de un color rojo intenso, y que en realidad equivaldría a encarnado o carmesí, y el termino heráldico homónimo que se representa mediante el color morado, lo que habría dado lugar a que enseñas que en su origen eran rojas, al ser descritas como "púrpuras" acabasen siendo representadas como moradas. Esto es bastante evidente en un ámbito paralelo, en el caso de la figura del león que aparece en el escudo de España, y que siendo descrito durante siglos como "púrpura" era representado como de color rojo, y sólo a principios del siglo XIX empezó a ser pintado de púrpura heráldico, es decir, de morado. Por otra parte, es un hecho demostrado que la acción del tiempo puede hacer que los tintes rojos se oscurezcan hasta adoptar una tonalidad violácea, lo que se ha comprobado al examinar algunas banderas identifica­das como "Pendón de Castilla", y que al ser sometidas a un detallado análisis han resultado ser rojas. Y tampoco hay que olvidar la amplia presencia del color morado en el ámbito religioso, desde vestiduras a ornamentos y estandartes, lo que sin duda debió influir en la aceptación de dicho color en un país de tan arraigada religiosidad.

De este modo, en vísperas del advenimiento de la Segunda República se producía la gran paradoja de que los republicanos como innovadores, y amplios sectores militares como inmovilistas, coincidían en considerar el color morado como representativo de Castilla.

Por ello, debe admitirse que en 1931 el color morado contaba con una tradición, no por infundada menos valiosa, que si no justificaba al menos hacía comprensible su inclusión en una enseña que pretendía simbolizar la pluralidad de los pueblos de España, desde un espíritu a la vez rupturista y respetuoso con el pasado. Sin embargo, cabe preguntarse si la decisión del nuevo régimen de adoptar la tricolor no fue un error que contribuyó a enajenar las voluntades de todos aquellos que consideraban a la bandera rojigualda como el verdadero símbolo de España, y no de la monarquía, sectores de la población cuya aceptación de la Segunda República se podría haber ganado conservando, como hizo la Primera, y como cuarenta y cinco años después hizo la Transición, los colores del paño y cambiando simplemente el escudo.

En cualquier caso, de lo que no cabe duda es de que la bandera tricolor forma parte del patrimonio histórico español, como símbolo de una época y de unos ideales, y como tal merece todo el respeto de los españoles de cualquier ideología.

José Manuel Erbez (imagen tomada de Flags of the World, realizada por Luis Miguel Arias)

14 comentarios:

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...
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José Manuel Erbez dijo...

Creo que, a ests alturas, todos los españoles deberíamos aceptar a la bandera tricolor como parte de nuestra Historia, como legítimo símbolo de nuestra patria durante un periodo determinado. Pero también deberíamos aceptar a la rojigualda como el símbolo que lleva más de 30 años representando a la España libre y democrática.

Anónimo dijo...

5 años de bandera republicana de origen dudoso y forzado no pueden compararse a siglos de historia.
Me gusta el Aguila de San Juan, me gusta la rojigualda, me gustan las columnas de Hercules, me gusta mi historia y me siento orgulloso de ser Español.
España Siempre

Anónimo dijo...

Lo que me hace cada vez más gracia cuanto más leo sobre la historia de Castilla/España es que se crean patriotas los que dicen "VIVA ESPAÑA" sin haber leido un parrafo de historia o "VIVA FRANCO" sin atisbar que fue el mayor traidor al pueblo español, vendiéndonos a los intereses de las demas naciones. Soy madrileña y me considero CASTELLANA, soy COMUNERA y mis herman@s son todos los que creen en la igualdad, sin pensar en fronteras, pero me es inevitable emocionarme con Machado cantando a Castilla, porque es mi tierra y la siento mía, y aún así no me considero patriota, eso se lo dejo a los militares que se matan por el Rey (alguna razón tienen que buscar).
Y por cierto: ¿La bandera roji-gualda representa 30 años de democracia? ¿¿ESTO es democracia?? Mientras no sea delito tener un "Homenaje a los caidos por la patria" en la Iglesia de mi pueblo abulense, mientras se siga sin encontrar el cuerpo de García Lorca, mientras no se nos deje elegir a una España sin Reyes en un REFERENDUM LEGÍTIMO, ESTO NO ES UNA DEMOCRACIA, AQUÍ MANDAN LOS DE SIEMPRE DESDE EL 39: EL REY , EL BANQUERO Y EL CURA.

¡VIVAN LOS PUEBLOS DE ESPAÑA!
¡VIVA LA REPÚBLICA FEDERAL!
¡VIVA CASTILLA COMUNERA!

Anónimo dijo...
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Anónimo dijo...

A VER SI NOS ENTERAMOS DE UNA VEZ... IGUAL DE "PRE" O "ANTI" CONSTITUCIONAL ES LA BANDERA TRICOLOR COMO LA DEL AGUILUCHO, ASÍ QUE O PEDIMOS RESPETO PARA LA HISTORIA DE TODOS O BORRON Y CUENTA NUEVA... O FOLLAMOS TODOS O LA PUTA AL RÍO.

ME ENCANTA EL MORADO PERO NO EN LA BANDERA, QUE NOS DEBE REPRESENTAR A TODOS COMO CONJUNTO Y SOCIEDAD AL IGUAL QUE ME ENCANTAN LAS AGUILAS, PERO EN EL CAMPO, TAMPOCO EN LA BANDERA.

JODER, A VER SI MIRAMOS HACIA DELANTE DE UNA PUTA VEZ Y EL QUE QUIERA REIVINDICAR QUE EL PASADO VUELVA QUE SE LO PIENSE BIEN, ...SI SABE.

Anónimo dijo...

¿Es el pasado nuestras costumbres vivas?¿Acaso los nacidos en Castilla no somos castellanos y no podemos reivindicar lo nuestro -nunca de manera excluyente como otros- frente a los centralistas?
¿Por qué Castilla siempre tiene que ceder a los demás?
¿Por qué tenemos que dejar que nos separen y renieguen de nuestra historia?

Anónimo dijo...

Cuando se vuelve a reunificar la nación española con los reyes catolicos ya se monta la bandera Española, y esta comprende los colores, rojo (sangre)gualda ó amarillo (oro)que no solo son los colores de ARAGON sino de todos los pendones ó estandartes de los reinos unificados, asi tambien el escudo.
ESCUDO.- En cuatro cuartos :
CASTILLA.-En campo de gules (rojo)una torre de castillo.
LEON.- En campo de gules (rojo) leon de oro
NAVARRA.- Las cadenas del reino tambien en campo de gules
ARAGON.- En fondo de oro cuatro barras de gules
GRANADA.- (como cuando se termino su reconquista ya estaba formado el escudo se añadió en la parte central inferior una granada )
FONDO.-El águila de san Juan y las columnas de hércules non plus ultra
(no hay mas tierra a partir de aquí)(cabo Finisterre)lo cual a partir de 1492 se vio que no era cierto,y el yugo y las flechas del tanto monta.

Así es que lo de los colores de tal o de cual no es sino un rollo.

el color morado de la bandera republicana se lo debemos a Alejandro Lerroux, el cual en un viaje y al pasar por Valladolid vio el pendón de castilla, indudable decolorido hacia un tono malva y lo adopto como tal de castilla, para posteriormente proponerlo como tercer color a la bandera, emulando a Francia en su revolución los tres colores que representan los tres raciocinios de LIBERTAD IGUALDAD Y FRATERNIDAD

José Manuel Erbez dijo...

Este último comentario está lleno de inexactitudes, y especialmente dos:
- Hablar de "bandera española" en época de los Reyes Católicos es un anacronismo. El concepto de bandera nacional no surge hasta finales del siglo XVIII. Además, no existe ninguna evidencia de que los colores de la actual bandera española estén basados en los de los escudos de los reinos peninsulares.
- El color morado aparece en banderas liberales españolas desde la primera mitad del siglo XIX, y posteriormente fue asumido por los republicanos federales, pero mucho antes de que Alejandro Lerroux entrara en política. No existe ninguna evidencia de que ese señor tuviera algo que ver en la creación de la bandera republicana.

Anónimo dijo...

Independientemente de los colores de las banderas,la unica verdad,es que la bandera republicana española fue elegida por un gobierno y la monarquica nos fue impuesta por un golpe de estado fascista y criminal que sumio a España en la mas negra oscuridad

Jen dijo...

De todos los comentarios y dejando de lado el de la "comunera", este último es el que más me ha hecho descojonarme. ¿La supuesta "enseña repubñicana" fue "elegida" por un gobierno y la monárquica nos fue impuesta por un golpe de estado fascista? En fin, la ahistórica (sí, lo he escrito con a delante) bandera "republicana" se sigue, simplemente, de la imposición de un grupo de señores que se hicieron con el poder después de que Alfonso XII saliera por patas tras unas elecciones municipales.

Llamarla "republicana" es, por lo demás, un craso error, pues ello supondría que ha sido bandera de toda y cualquier república española, cuando la rojigualda lo fue de la primera. Sí, la I República tuvo por bandera a la "monárquica". Osea, que la misma es tan o más republicana que el invento ese tricolor, el cual, tristemente, fue únicamente bandera de la II República y, por lo tanto, no es ni ha sido nunca sin más la bandera "republicana" española, sino la bandera de un grupo de señores que se la inventaron, la adoptaron y, en su momento, impusieron como bandera nacional.

Por lo tanto, afirmar de la que tradicionalmente y teniendo su origen en los tiempos de Carlos III ha sido siempre bandera nacional, incluso republicana, que fue impuesta por un golpe militar fascista denota una total ignorancia de la que, por desgracia, hacen gala una gran mayoría de supuestos "republicanos".

¡Qué pena que republicanismo e ignorancia vayan tan de la mano! En fin, yo seguiré soñando con el fin de la monarquía y la instauración de una verdadera república, sin incultura y, por descontando, sin una bandera tan rematadamente fea (para gustos colores) y ahistórica.