20.1.09

Canje de banderas


México recuperará sus dos primeras banderas militares, que España posee desde 1814, cuando el virrey Félix María Calleja las envió como botín de guerra, pero no será un obsequio como el Gobierno había solicitado, ya que para obtenerlas deberá ceder otras de valor histórico similar para ese país.
En los pasillos del Museo del Ejército español, que custodia las banderas, se afirma que ya se dio la orden para su entrega, señala el investigador Luis Sorando Muzás, pero al enterarse de que sería a cambio de nada, historiadores y militares se “sublevaron”, pidiendo solicitar a México alguno de los blasones españoles que se encuentran en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec.
“Le hemos dicho al Ministerio de Defensa que las banderas son piezas únicas”, explica Sorando Muzás desde el mostrador de su mercería en Zaragoza, “pero como vimos que era una guerra perdida, porque están por darlas, lo que se ha hecho es exigir que no sea una donación”.
Hace apenas un mes, el autor del catálogo Banderas, estandartes y trofeos del Museo del Ejército, 1700-1843, entregó al Ministerio de Defensa, del que depende el museo, una lista ordenada “de más a menos interesante” con una decena de banderas de origen español que posee México, entre las que destacan una atribuida al general Isidro Barradas, catalogada como de 1829 pero que según el especialista data de 1715, del reinado de Felipe V, y otra de la Legión Real de los siglos 17 y 18. Ahora toca a las autoridades mexicanas estudiar la propuesta.
“Cada una”, dice el investigador, “es una buena opción, pero con algo más”.
Esta decisión da un vuelco al punto de acuerdo presentado por el senador panista Luis Alberto Villarreal y aprobado el 22 de noviembre de 2007, en el que se exhortaba al Presidente Felipe Calderón, con motivo del Bicentenario de 2010, a solicitar el obsequio de las banderas apelando a una “tradición” iniciada en 1910, cuando en los festejos del Centenario de la Independencia, el Rey Alfonso XIII regaló a México unos uniformes e insignias de José María Morelos que, según las crónicas, fueron trasladados entre vítores a Palacio Nacional en un solemne desfile militar.
Pero aquellos eran otros tiempos. “Estaba muy reciente la guerra de Cuba (1898) y había mucho complejo por un imperio español que se había ido al garete. Además se hizo en secreto, en la prensa española nadie lo consignó”.
Tras la aprobación del punto de acuerdo, el historiador Jaime del Arenal Fenochio, director del Instituto de México en Madrid, se encargó de documentar el protocolo para el obsequio. En su visita a España el pasado junio, Calderón formalizó la petición al reunirse con el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Hechas en tafetán celeste, estas banderas gemelas marcharon juntas desde el 16 de septiembre de 1810, cuando fueron enarboladas en San Miguel el Grande por la compañía de granaderos capitaneada por Ignacio Allende, hasta la desastrosa batalla de Puente de Calderón, el 17 de enero de 1811, donde el entonces comandante Calleja derrotó a los insurgentes.
’Si hubieran pedido una...’
La Oficina de Prensa del Ejército de Tierra, adscrita a Defensa, confirmó la voluntad del gobierno español de devolver las banderas. Agrega que la Ley de Protección del Patrimonio Histórico Artístico prohíbe la donación de bienes patrimoniales, pero autoriza una permuta.
A Sorando Muzás se debe el descubrimiento de las banderas en el Museo del Ejército, donde estaban mal catalogadas, logrando identificarlas con la ayuda de la historiadora mexicana Marta Terán.
“Comprendo que México las quiera tener, pero no que un Presidente se las quiera dar. Si por mí fuera, no salían de aquí”, sostiene el investigador, quien destaca el valor excepcional de las piezas, ya que por ser la guerra de Independencia una contienda civil, las banderas ganadas por los realistas rara vez salían de México.
Villarreal, ex presidente municipal de San Miguel de Allende, quien confía en poder festejar el 2010 con el arribo de las banderas al Museo Histórico Casa de Allende, no cree necesario un gesto recíproco con España.
“Tampoco estamos pidiendo que nos manden los retablos de la Catedral de Sevilla”, bromea. Advierte además que en México podría haber una reacción en contra, dado que el tema de la soberanía “lo tenemos más atorado”.
En el boletín de Voluntarios de Aragón, la asociación histórico-cultural que preside, Sorando Muzás lanzó la voz de alerta sobre una decisión política que considera arbitraria, tomada sin considerar que se trata de patrimonio histórico.

Extraído de Reforma

2 comentarios:

Marcos Vásquez Mazzotti dijo...

Hola, yo también soy aficionado a la vexilología,y desde que la descubrí visito regularmente tu página, también he abierto un blog sobre banderas, pero aún no posteo nada, te invito a visitarlo en el futuro.
www.mazz-vex.blogspot.com
y te invito a divertirte con www.wearemulticolored.com, es fascinante.

Un abrazo

José Manuel Erbez dijo...

Muchas gracias, Marcos.
Por favor, avísame en cuanto empieces a publicar en tu blog.
Saludos,