12.2.15

¿Cómo era la bandera que creó Manuel Belgrano?

Juan Pablo Bustos Thames

Hemos escuchado muchas historias relacionadas con la creación de la Bandera Argentina y la institución de sus colores. Algunos recordaremos que sus orígenes se remontarían al 25 de mayo de 1810, fecha en la cual Domingo French y Antonio Berutti habrían repartido cintas celestes y blancas a los patriotas congregados en torno a la Plaza de la Victoria para identificarlos y exaltar los espíritus patrios.

También nos contaron que Manuel Belgrano creó la escarapela, con su formato actual, inspirado en el celeste del cielo y el blanco de las nubes; o bien en los colores del manto de la Virgen de la Inmaculada Concepción, de quien era ferviente devoto; o bien inspirado en los colores del uniforme del Cuerpo de Patricios, de cuyo regimiento era oficial.

¿Qué hay de verdadero en todos estos relatos? Veremos que muy poco. Cuenta Juan Manuel Berutti (hermano del prócer) en sus “Memorias Curiosas”, que las cintas que repartían French y Berutti eran solamente blancas, el color tradicional de los Borbones, “y significaban la unión entre los españoles americanos y europeos”; como un manifiesto de la igualdad de trato y acceso al gobierno que los americanos reclamaban durante la Revolución.

Las cintas celestes y blancas se repartieron recién en 1811 y las utilizaban como divisa los partidarios de Mariano Moreno. Las mismas simbolizaban la unión (color blanco) y la libertad (el celeste). Después, estos lemas (unión y libertad) se consignaron en todas las monedas patrias acuñadas a partir de 1813 y podemos apreciar aún hoy esa leyenda en las monedas y billetes argentinos.

Con respecto a la escarapela concebida por Belgrano, documentos de la época refieren que era celeste en el centro con sus bordes blancos (diferente de la que hoy conocemos), lo cual nos da un dato crucial para indagar el formato de la primera bandera patria.

Se conjetura que Belgrano habría elegido estos colores porque eran los utilizados en las bandas que cruzaban sobre sus pechos los Borbones españoles en las ceremonias oficiales. La finalidad de esta elección habría sido la de transmitir un mensaje subliminal de respeto y apego al cautivo rey Fernando VII, para disimular así el ánimo independentista de la mayoría de los patriotas. Todos recordarán el famoso cuadro de Francisco de Goya, donde retrata a los varones de la familia real española, que lucen bandas idénticas a las presidenciales argentinas.

En lo que respecta al primer izamiento de la bandera en Rosario, tampoco hay constancias documentales. Lo concreto y verificable es que Belgrano, desde Rosario, pidió al gobierno, el 13 de febrero de 1812, que se instituyera una escarapela para identificar a las tropas patriotas, sin hablar de colores, a fin de evitar que los cuerpos, en un eventual enfrentamiento armado, se confundieran con los realistas. Así que fue el gobierno el que estableció la escarapela “blanca y azul celeste”.

El 27 de febrero de 1812, Belgrano se dirigió nuevamente al primer Triunvirato en estos términos: “Siendo preciso enarbolar bandera, y no teniéndola, la mandé hacer blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional: espero que sea de la aprobación de Vuestra Excelencia”. En ningún momento el prócer señala qué formato tenía la bandera por él creada. Tampoco dice que la enarboló, dónde, cuándo, ni si la hizo jurar. Es llamativo que diga “blanca y celeste, conforme a los colores de la escarapela nacional”. Tampoco dice que tuviera tres franjas, ni la correspondiente distribución de sus colores. Es claro que si la hubiera creado con tres listones, así lo habría indicado al Triunvirato, a fin de que éste pudiera aprobar y replicar la insignia de su creación en los demás cuerpos patrios.

Ese mismo día el gobierno ordenó a Belgrano hacerse cargo del Ejército del Norte, destino a donde éste partió a principios de Marzo, sin tomar conocimiento de que el Triunvirato había desaprobado su creación de la enseña patria. Y lo más probable es que haya quedado en Rosario, hasta que llegó la comunicación de su supresión. Por consiguiente, no sería de extrañar que el sucesor de Belgrano la haya retirado y, tal vez, destruido. De modo que la bandera enarbolada, bendecida y jurada en Jujuy el 25 de mayo de 1812 debió haber sido otra, aunque probablemente similar.

Luego de la segunda reprimenda del Triunvirato, Belgrano guardó la bandera jurada en Jujuy. Y después del triunfo de Tucumán (24 de Septiembre de 1812), ya caído el Primer Triunvirato, volvió a sacarla a la luz.

Entonces, ¿Cómo era la Bandera originaria de Belgrano, y que llevó, triunfal, a Salta? La respuesta nos la da el propio Belgrano. En 1815, durante su estadía en Londres, el general se hizo retratar sentado por el pintor francés Francois-Casimir Carbonnier, en un famoso cuadro, cuyo original se encuentra en un museo de la ciudad de Olavarría y hay una réplica la Casa Histórica de Tucumán. Detrás del cortinaje, a la derecha y abajo del prócer se aprecia una escena de la batalla de Salta. Allí se ve claramente a un jinete que lleva una bandera de dos franjas horizontales: blanca la superior y celeste la inferior. Y es obvio que un pintor francés, desconocedor de nuestra historia, sólo pudo haberla pintado así con la información que le dio el mismo general.

Existe un elemento más a considerar a favor de que la bandera originaria de Belgrano constaba de dos bandas horizontales: blanca la de arriba, celeste la de abajo. La Bandera de los Andes, confeccionada a fines de 1816 en Mendoza tenía igual diseño. Algunos autores piensan que, habiendo compartido el general San Martín casi tres meses (de enero a marzo de 1814) en Tucumán con Belgrano, bien pudo éste haberle indicado el formato originario de la enseña por él creada. Queda para otra ocasión, indagar de dónde salió la actual bandera argentina.

El Litoral