La Asociación Cultural Pedro de Trejo desvelará los aspectos históricos del pendón de la ciudad en la ponencia que abre mañana el XXVII Congreso Nacional de Vexilología. Organizado por la Sociedad Española de Vexilología (dedicada al estudio de las banderas) tiene lugar hasta el domingo en la Sala Verdugo. Celebrado cada dos años en una ciudad española distinta, en esta edición llega a Plasencia gracias al las gestiones del placentino Vicente Tocino, miembro de la sociedad y al apoyo institucional del Ayuntamiento, explicó el concejal de Cultura, Ángel Custodio.
El congreso reunirá a expertos de diversas comunidades autónomas y a un ponente francés, para tratar sobre temas my variados relacionados con las banderas, su configuración y usos. «Las banderas son algo muy conocido, que estamos acostumbrados a ver en todo tipo de actos pero tienen muchos aspectos desconocidos y cada una tiene su historia», precisó Tomás Rodríguez Peñas, directivo de la asociación organizadora. Divulgar su conocimiento es el objetivo de la entidad y de los congresos que organiza. Las sesiones del congreso son de libre acceso y los organizadores invitan a estar presentes a cuantos lo deseen. La apertura oficial tiene lugar mañana a las 11.30 y sigue hasta el mediodía. Tras el almuerzo hay comunicaciones durante la tarde. El congreso se cierra mañana ras la sesión matinal.
Paralelamente habrá una exposición de banderas de distintas épocas y lugares pertenecientes a la colección de la sociedad y a otras de sus miembros. Fundada en 1977, la Sociedad Española de Vexilología tiene como fin estudiar las banderas en todos sus aspectos, promoviendo la investigación rigurosa y objetiva de las enseñas para divulgar su conocimiento en la sociedad.
Hoy
8.10.12
Sudáfrica, el primer país del mundo en reconocer la bandera arcoiris como símbolo oficial
“La bandera gay de Sudáfrica es ahora oficialmente reconocida y protegida por el Departamento de Arte y Cultura del Gobierno de Sudáfrica”, declaró Mava Mothiba miembro de este órgano gubernamental. Con esta declaración el país hace historia pues ninguna otra nación del mundo ha reconocido como oficial un símbolo LGTB.
El Departamento de Arte y Cultura a través de la Oficina de diseños de heráldica registra las representaciones heráldicas, tales como banderas y se rige por la Ley de Heráldica, que regula el uso y la protección de los símbolos nacionales que actualmente se encuentra bajo la autoridad del Ministro de Arte y Cultura.
El diseñador de la bandera arcoiris de Sudáfrica que mezcla los colores de la internacional con los de la enseña nacional, Eugene Brockman, que además es co-fundador con Bantjes Enrique de la organización sin fines de lucro “bandera gay de Sudáfrica”, declaró: “La bandera es un símbolo tanto para la celebración de la identidad homosexual de Sudáfrica como para la lucha contra los obstáculos que enfrenta a los LGBT africanos del sur con los crímenes de odio. Se ha convertido en un perro guardián”.
Sudáfrica es el único país que permite los casamientos entre personas del mismo sexo en todo el continente, lo que lleva a muchos homosexuales del continente negro a pedir asilo a Ciudad del Cabo.
Ociogay.com
El Departamento de Arte y Cultura a través de la Oficina de diseños de heráldica registra las representaciones heráldicas, tales como banderas y se rige por la Ley de Heráldica, que regula el uso y la protección de los símbolos nacionales que actualmente se encuentra bajo la autoridad del Ministro de Arte y Cultura.
El diseñador de la bandera arcoiris de Sudáfrica que mezcla los colores de la internacional con los de la enseña nacional, Eugene Brockman, que además es co-fundador con Bantjes Enrique de la organización sin fines de lucro “bandera gay de Sudáfrica”, declaró: “La bandera es un símbolo tanto para la celebración de la identidad homosexual de Sudáfrica como para la lucha contra los obstáculos que enfrenta a los LGBT africanos del sur con los crímenes de odio. Se ha convertido en un perro guardián”.
Sudáfrica es el único país que permite los casamientos entre personas del mismo sexo en todo el continente, lo que lleva a muchos homosexuales del continente negro a pedir asilo a Ciudad del Cabo.
Ociogay.com
La enseña de la diáspora ondea en Pontecesures
La bandera del Carmelo de Pontecesures envolvió ayer un cálido homenaje a la diáspora, cien años después de que José Llerena la trajese desde La Habana a donde había emigrado años antes y donde presidía la Sociedad de Amigos de Cesures. Fue una ceremonia sencilla e íntima pero sirvió para poner en valor la importantísima influencia que la emigración ha tenido en la riqueza y la prosperidad de Galicia. El acto se desarrolló en la mañana de ayer con un desfile por el centro del pueblo y unas palabras del alcalde y la familia en la Casa Consistorial.
A.TOURIÑO - PONTECESURES La Bandera del Carmelo, símbolo ya de Pontecesures y que preside el Salón de Plenos, es un regalo de la Sociedad Cesureña de La Habana que en 1912 trajo José Llerena Braña a la Liga de Amigos del Carmen de la localidad.
Desde aquella es la enseña que abre la procesión del Carmen que antes se celebraba el primer domingo de septiembre, aunque ahora cambió la fecha para julio.
Todo esto apenas tendría importancia sino fuese por su valor dentro de la memoria de la emigración, a la que tanto debe Galicia y, en particular, porque la crisis aboca también a muchos a coger las maletas para labrarse un mejor porvenir allende fronteras.
Ese ha sido parte del mensaje que quiso transmitir tanto el alcalde Luis Álvarez Angueira como los portavoces de la familia directa, en especial su bisnieto Daniel Seijas o su nieta María Segunda Llerena Orgaz.
El regidor Angueira abrió el acto con una alusión a la historia de un estandarte al que hasta hace doce años apenas se le daba mérito y que hoy preside el Salón de Plenos.
Se trata de un presente bastante valioso pues está confeccionado en seda y pintado al óleo, que en su anverso muiestra el escudo de Galicia y en el envés, el de Pontecesures, según se observa en la réplica que ayer desfiló por el centro de la ciudad.
Cabe esta observación por el hecho de que el estandarte original está enmarcado y colgado en la pared principal del Consistorio por lo que solo es visible el escudo de la localidad, al quedar oculto el de Galicia. Y como está pintado al óleo, su autor -desconocido para la familia- no tuvo más remedio que dibujar la franja azul de la bandera gallega en sentido inverso, que es como luce en estos momentos, de derecha a izquierda.
Pero también tiene peculiaridades el pendón que ayer desfiló por el centro de la localidad. En este caso, la réplica es de tela asedada y fue bordada en hilo por unas monjas, siguiendo el patrón original.
Ambas presidieron una salón en el que la familia Llerena fue la verdadera protagonista de un acto que también fue un homenaje al hombre que a principios del pasado siglo acabó presidiendo la sociedad de amigos cesureños en La Habana.
Tanto su nieta como el bisnieto hicieron alusión a la tremenda morriña de su antecesor por la tierra en que nació y a la que siempre quiso volver, lo que hizo al final de sus días. Así, su nieta María Segunda Llerena, le recordó con dos nostálgicos poemas que Llerena escribió en sus tiempos, titulados "Recordos de aldea" y "Os viaxantes" con contínuas referencias a su pueblo, a sus gentes y a sus costumbres.
Luego intervino el bisnieto, Daniel Seijas quien además de hacer una breve reseña de lo que significó José Llerena para su pueblo también se acordó de otras sociedades gallegas de emigrantes, como la de Argentina que regaló a Pontecesures el reloj de la torre de la iglesia parroquial y que, a su juicio, también se merecen un sentido homenaje.
Seijas que se ha entregado a descubrir la historia de Pontecesures recordó el papel de personajes de la villa como es el caso de Vicente Moure (de la parroquia de Sorribas) que a principios del pasado siglo fundó la primera escuela graduada, el laboratorio de química o la biblioteca "con numerosos libros que todavía recuerdo yo de mi etapa de estudiante y que seguro que ya han desaparecido".
Faro de Vigo
La Bandera de Torre-Pacheco cumple 25 años
Con motivo del 150 Aniversario de la Constitución del Ayuntamiento de Torre-Pacheco, el 17 de septiembre de 1986, se celebró un Pleno Extraordinario en el que se adoptó la decisión de iniciar expediente para crear una bandera municipal. Una vez vistos los antecedentes del municipio y tomando como referencia el escudo aprobado en 1955 se consideró que los colores heráldicos más representativos son: ROJO por los gules del escudo de los de Pacheco y la bandera de Murcia; y AZUL por los colores del escudo, fondo azul de la torre y del anagrama del Ave-María.
Cinco meses después en otra sesión extraordinaria del Pleno Municipal celebrada el 18 de febrero de 1987 se acuerda aprobar por unanimidad lo siguiente:
“…Será rectangular, y estará dividida en dos franjas verticales iguales y simétricas, una, la diestra, de gules, y otra, la siniestra, de azur, y llevará el escudo de la Villa centrado sobre la línea divisoria de ambas franjas…”.
Por este motivo la Comisión de Fiestas venderá banderas de Torre-Pacheco para engalanar los balcones del pueblo durante las fiestas patronales en honor a la Virgen del Rosario del 5 al 14 de octubre. Las banderas de Torre-Pacheco que podrán adquirir en la Concejalía de Juventu, ubicada en el antiguo Ayuntamiento. El precio de la bandera es de 10 euros y quien la adquiera se llevará gratis un ejemplar del libro correspondiente al 175 aniversario de la constitución del Consistorio.
Murcia.com (imagen: Wikimedia Commons)
26.9.12
Almirante Brown ya tiene su bandera
Luego de la gran participación de instituciones educativas y sociales, centros culturales, entidades deportivas, y vecinos de todo el distrito, el programa “Esta es mi Bandera”, impulsado por el gobierno municipal del intendente Darío Giustozzi para la creación de un estandarte de Almirante Brown, finalizó con éxito y hoy el municipio ya cuenta con su propia bandera.
“Quisimos contar con una bandera que nos unifique a todos y que, al mismo tiempo, sea la síntesis de nuestras esperanzas. Esperamos que con ella se fortalezcan los principios básicos de solidaridad, igualdad y libertad, y sea posible proyectar todos estos valores hacia el futuro”, subrayó Giustozzi respecto de la propuesta municipal.
Por su parte, el secretario de Educación y Cultura Jorge Herrero Pons, señaló que “se ha hecho un gran trabajo con toda la comunidad. Estamos orgullosos del resultado final, que no es otra cosa, que el producto de la participación de los brownianos”.
La síntesis ilustrativa seleccionada entre las miles de propuestas recibidas, está compuesta por colores y elementos representativos de la identidad browniana.
Las franjas azul-celeste y blanca simbolizan los colores de la insignia nacional, destacándose el vínculo inalterable con el Federalismo. Mientras que la franja verde alude a la gran cantidad de arboles que existen en variedad de especies, de incalculable valor ecológico para la región y además a la esperanza siempre viva de sus habitantes. En el centro superior de la franja blanca se sitúa el Ancla, representando a Guillermo Brown, primer Almirante de la fuerza naval. También se puede observar un Brote color oro, símbolo del Renacimiento; mientras que el Pincel y la Pluma identifican al distrito como Ciudad de las Artes y las Ideas, fruto del legado del gran maestro de la pintura, Raúl Soldi, y el reconocido escritor Jorge Luis Borges, entre otras valiosas personalidades. Por último, en la franja blanca -circundando el ancla, el pincel y la pluma- se sitúan doce estrellas que representan a cada una de las localidades que integran el distrito de Almirante Brown.
Cabe señalar que fueron tenidos en cuenta criterios y fundamentos vexilógicos, históricos y tradicionales del distrito con el asesoramiento de una comisión de trabajo presidida por el intendente Giustozzi, coordinada por el Secretario de Educación y Cultura, esc. Jorge Herrero Pons, e integrada por diversos actores de la comunidad, como el Honorable Concejo Deliberante de Almirante Brown, el Consejo Escolar local, el Instituto Nacional Belgraniano, el Instituto Nacional Browniano, la Comisión Mixta del Parque Industrial, la Cámara de Comercio, el Rotary, los Bomberos y los Boy Scout del municipio, junto al asesoramiento técnico del vexilólogo Rubén Gavaldá y Castro, Presidente del Instituto Heráldico de Buenos Aires.
La bandera será presentada oficialmente el próximo 30 de septiembre durante el acto en conmemoración del 139 aniversario de la fundación del partido de Almirante Brown, que tendrá lugar en Plaza Brown, ubicada en Diagonal Brown y Rosales de la ciudad de Adrogué, a las 11hs.
La Noticia Sur
24.9.12
Reflexiones sobre la bandera oficial del Condado de Maui
Un artículo sobre la bandera del Condado de Maui, en las Islas Hawai, con algunas consideraciones sobre la bandera del archipiélago.
Reflections on Maui County's Official Flag
September 23, 2012 - Ray Tsuchiyama
Hawai’i has had a flag since the early 1800s. This iconic flag design has the British Union Jack in the left-hand corner and eight stripes, the colors from the top down: white, red, blue, white, red, blue, white, red, symbolizing each island, including uninhabited Kahoolawe; it has continued to become the State flag of the 50th State of the United States.
The British Union Jack on the Hawaiian flag (actually, it is featured in a dozen flags, linked to the British Commonwealth) had its origins on the influence of British mercenaries and advisors in the early Kamehameha period of the 1790s and early 1800s.
If Hawai’i had been discovered by North American subjects of the British Crown in the 1770s, it may have become embroiled during the American War of Independence, and probably never had a flag to feature the Union flag of the United Kingdom. That is, since the Thirteen Colonies rejected British monarchy, the new nation also banned the British flag. So Hawai’i is the only American State to have the British Union Jack on its flag. Since the Hawaii flag resembles the American flag with stripes (the U.S. flag has 13 – one for each original State that established the Union), one can see how the Hawaiian Kingdom tried to balance the two dominant powers in the Pacific, creating a hybrid of the two nations’ flags and trying to play off one against the other (and earlier France).
Other nations recognized the flag representing the kingdom (in the early 1800s a Hawaiian Kingdom naval vessel even traveled to Guangdong, China, on a trade mission, flying the Hawaiian national flag, and the Hawaiian flag accompanied King David Kalakaua on his round-the-world trip).
Interestingly, Maui County does have its flag. Maui has distinctive “regions”, like Central Maui (Wailuku-Kahului-Pa'ia), and South Maui (Ma'alaea-Kihei-Wailea-Makena), and Up-Country (Makawao-Kula-Pukalani), the far east coast (Hana), and the Lahaina semi-autonomous northwestern region.* Plus the islands of Molokai and Lana’i.
Officially, the Maui County flag is: “a blue rectangle with a circular, central insignia consisting of maile wreath within which is inscribed in black, the names of the islands: Lanai, Molokai, Maui and Kahoolawe. The area within the circular maile wreath shall have a centrally located ahina-ahina or silversword, dominating and in the foreground. Immediately flanking both sides of the lower third of the silversword shall be stalks of ti leaves. The left upper portion of the silversword shall be flanked by outlines of the islands of Molokai and Lanai and the right upper portion flanked by the islands of Maui and Kahoolawe. Each island shall be in its designated island color. A banner containing the words "County of Maui" shall be centered at the lower part of the central insignia and the word "Hawaii" located immediately below the banner.” The color red is for Maui, yellow for Lana’i, green for Molokai, and pink for Kaho’olawe.
Reviewing flags of the world, some flags of countries are quite simple. The oldest national flag – dating back to the 13th century -- belongs to Denmark: a white cross on a red field. That’s it. Of course, Japan’s flag is also simple: a red ball, denoting the rising sun, on a white field. The oldest tri-color flag belongs to the Netherlands: red, white and blue bars horizontally. Nothing more, and that’s from the 9th century. France has three colors, as well – in three vertical bars. No crossaint or bottle of wine image to denote that the flag represents France.
Other flags have a lot more design elements: In its national flag Mozambique throws in a Soviet-made AK-47 assault rifle image and a scythe, plus four colors – a lot of symbolism here, regarding its recent colonial war of independence, fighting and re-building and agricultural development.
Also, animals also are a frequent design motif: the California State flag has a bear, so does the City of Berlin. Birds, especially strong, militaristic eagles, are on many flags, ranging from Albania, Egypt and the state of Louisiana has a pelican motif.
Now, since Maui is about sustainability, perhaps green would have been a good design color, plus gold (recall Maui’s prominent Haleakala, the “the house of the rising sun” – sun rays are prominent for the Tibet and Arizona State flags). Blue, though, is appropriate – since it symbolizes the ocean around Maui and other islands. At this point Molokai and Lanai’i residents would want to add their symbols. The pineapple may have been a good design element in the past, but that image is not that symbolic of reality (and future) anymore. The nene came to mind, but again, the endangered Hawaiian goose is more Maui-centric, and so the beautiful silversword plant was chosen to symbolize hardy beauty. I would have thought a turtle (honu) would be a good compromise animal symbol across all Maui County islands, since it travels to each Maui County island and may have homes on each island.**
Another compromise was evidently to be to be graphic-oriented, and put a map of all four islands on the Maui flag (there are many flags with maps, like the Korean unification flag– the latter is making a big point about oneness and unity). My own symbolic design element would have been a simple four-pointed star in the middle of the flag – denoting each of the four islands in Maui County (I like this one, since it is just a optimistic symbol that connects with many; people can put the star symbol on bumper stickers and T-shirts, or even tattoos). Since Maui County has an official flag, we should use the flag more, like putting up a third pole at malls, buildings or homes, plus take the flag along on future official Maui County delegation on trips to Honolulu, Mainland, or international capitals. Imagine foreign dignitaries at the Kahului Airport greeted by the blue Maui flag waving in front of a brass band. Then the assembled people cheerfully sing the Maui County anthem – but that’s another topic .
The Maui News
23.9.12
Instalan banderas en el río Bío Bío para recordar antigua frontera mapuche
Lanzas con la bandera mapuche se instalaron al ingreso de San Pedro de la Paz como símbolos que recordarán que alguna vez el río Bío Bío marcó el territorio de este pueblo originario.
Una parte de la cultura mapuche quedó plasmada en el ingreso de la comuna, pues las cuatro lanzas con la bandera del pueblo indígena se instalaron al final del puente Llacolén, y junto a ellas también se plantó un canelo.
La idea es recordar que alguna vez la frontera del río Bío Bío marcaba la independencia del territorio mapuche, según señaló Nelson Lobos, integrante de la asociaciación Lavken Palive.
Las lanzas también se instalaron en el puente Juan Pablo II y no será la única iniciativa que recordará al pueblo mapuche porque el próximo año, en el parque Laguna Grande, se instalará un ruca.´
El arte de restaurar banderas
México.- Por más de 100 años, la bandera que envolvió el cuerpo del coronel Felipe Santiago Xicoténcatl, quien comandó el Batallón de San Blas durante la histórica Batalla de Chapultepec en 1847, fue izada cada 8 de septiembre y en los desfiles militares del 13 y 16 de septiembre en el D.F.
Ese uso constante y su posterior exhibición en lo que fuera el Museo Nacional de Artillería -cuyo acervo hoy forma parte del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec-, sin los mayores cuidados de conservación, hicieron que el lienzo sufriera un grave deterioro.
Por eso, cuando en 1997 llegó a manos de la restauradora Lorena Román Torres, esta bandera, emblema oficial del Museo Nacional de Historia desde 1947, estaba desteñida y desgastada. Requería de una intervención urgente.
Tras una minuciosa labor de restauración, la bandera se exhibe actualmente sobre un bastidor especial y con los mayores cuidados posibles, en una de las vitrinas del Museo Nacional de Historia.
Además de devolverle la vida a esta reliquia que tiene colocados los colores en sentido inverso (rojo, blanco y verde), la investigación de los especialistas los llevó a considerar que lo que actualmente se conserva es sólo una de las caras de la bandera y que la otra está perdida. Como esta antigua insignia del Batallón de San Blas, la restauradora Lorena Román, sus colegas y alumnos del Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han restaurado decenas de banderas antiguas y cada una presenta problemáticas diferentes.
"Cada bandera tiene su historia, sus materiales que la conforman. Cada bandera es única", dice Román.
"Todas tienen una carga simbólica y requieren de un cuidado especial porque los materiales con que fueron hechos son frágiles", dice la especialista responsable del Taller de Textiles, para quien las banderas son "lienzos que representan las ideologías de distintas épocas y que dan identidad a nuestro país".
Sobre una de las mesas del taller, Román Torres extiende una bandera del Ejército Constitucionalista, la cual será restaurada próximamente por alumnos de esta institución académica, bajo la supervisión de sus profesores, y explica que uno de los mayores problemas de estos objetos culturales es que están hechos con materiales muy frágiles, como los textiles, por lo que requieren mayor cuidado al momento de exhibirlos.
Por lo mismo, el proceso de intervención de las banderas históricas se hace con una estricta metodología: "Primero se realiza un estudio en las fuentes históricas para ubicar el contexto y los antecedentes de la bandera. Buscamos quién y cómo se confeccionó", explica Román Torres.
Después, los especialistas realizan un detenido análisis en el laboratorio para identificar el tipo de tela (seda, algodón, lino o lana), las fibras y colorantes con que está hecha la bandera.
Finalmente, en esa etapa de análisis se procede a examinar los procesos de deterioro. "Generalmente es provocado por la luz que les da cuando han sido exhibidas por mucho tiempo", indica la restauradora.
"En todo el tiempo que están exhibidas, se cuelgan, se rasgan, pierden color, y por lo mismo sus materiales comienzan a deshacerse. Ese es el principal problema", añade el historiador Abner Gutiérrez Ramos.
El proceso de intervención
Una vez determinada las causas del deterioro, el siguiente paso es hacer propuestas para la intervención. Según el dictamen de daños, los especialistas aplican diversas técnicas de restauración. Incluso aplican técnicas experimentales desarrolladas por ellos mismos. Román recuerda el proceso de intervención que realizaron con la Bandera de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros de Morelia, también utilizada durante la defensa del Castillo de Chapultepec. El estado de conservación de este lienzo de seda era delicado, por lo que fue totalmente restaurado utilizando un nuevo método de adhesivo, basado en una técnica prehispánica que consiste en el uso de una resina vegetal llamada tzauhtli, extraída del mucílago de orquídea.
"De acuerdo con lo que menciona Sahagún (Fray Bernardino) y lo que se ha trabajado con los mosaicos de pluma, el mucílago de orquídea se utilizaba como un adhesivo, como un engrudo. Al hacer varios experimentos nos dimos cuenta de que podía ser una alternativa para este tipo de sedas", recuerda Román.
La intervención fue un éxito. De tener un lienzo deteriorado en casi 80%, los especialistas le devolvieron su color y forma. Hoy esa bandera está en el Colegio Nacional de San Nicolás de Hidalgo, de la Universidad Michoacana, donde ha permanecido desde 1884.
Según la especialista, a partir de esta intervención, el novedoso método se aplica en aquellas banderas que requieren ser restauradas con técnicas adhesivas.
En la búsqueda de implementar las medidas de conservación y cuidado de estos bienes culturales, los especialistas de la ENCRyM realizaron hace dos años un Décalogo para Atender Banderas Históricas con la idea de que sirva de guía a las instituciones que tienen este tipo de piezas históricas.
El documento, creado como resultado del Seminario de Estudios de Conservación de Banderas Históricas, realizado de 2008 a 2010, comienza a ser adoptado por la Armada de México, el Ejército Nacional y diversos museos.
Desde entonces, al taller comenzaron a llegar diversas banderas para ser restauradas y en las instituciones se abrieron plazas para contratar a restauradores especializados, pues antes la restauración de estas piezas las hacían los propios militares o personal de los museos.
Al rescate de emblemas
II En 2010. Durante los festejos del Bicentenario de la Independencia se restauraron las Banderas de Barradas: Legión Real y El Rey a la Fidelidad, que fueron cedidas a España, a cambio de las banderas de Ignacio Allende.
II Conservación. Otra pieza restaurada fue la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención de EU en Veracruz.
Ese uso constante y su posterior exhibición en lo que fuera el Museo Nacional de Artillería -cuyo acervo hoy forma parte del Museo Nacional de Historia, en el Castillo de Chapultepec-, sin los mayores cuidados de conservación, hicieron que el lienzo sufriera un grave deterioro.
Por eso, cuando en 1997 llegó a manos de la restauradora Lorena Román Torres, esta bandera, emblema oficial del Museo Nacional de Historia desde 1947, estaba desteñida y desgastada. Requería de una intervención urgente.
Tras una minuciosa labor de restauración, la bandera se exhibe actualmente sobre un bastidor especial y con los mayores cuidados posibles, en una de las vitrinas del Museo Nacional de Historia.
Además de devolverle la vida a esta reliquia que tiene colocados los colores en sentido inverso (rojo, blanco y verde), la investigación de los especialistas los llevó a considerar que lo que actualmente se conserva es sólo una de las caras de la bandera y que la otra está perdida. Como esta antigua insignia del Batallón de San Blas, la restauradora Lorena Román, sus colegas y alumnos del Taller de Textiles de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM) del INAH han restaurado decenas de banderas antiguas y cada una presenta problemáticas diferentes.
"Cada bandera tiene su historia, sus materiales que la conforman. Cada bandera es única", dice Román.
"Todas tienen una carga simbólica y requieren de un cuidado especial porque los materiales con que fueron hechos son frágiles", dice la especialista responsable del Taller de Textiles, para quien las banderas son "lienzos que representan las ideologías de distintas épocas y que dan identidad a nuestro país".
Sobre una de las mesas del taller, Román Torres extiende una bandera del Ejército Constitucionalista, la cual será restaurada próximamente por alumnos de esta institución académica, bajo la supervisión de sus profesores, y explica que uno de los mayores problemas de estos objetos culturales es que están hechos con materiales muy frágiles, como los textiles, por lo que requieren mayor cuidado al momento de exhibirlos.
Por lo mismo, el proceso de intervención de las banderas históricas se hace con una estricta metodología: "Primero se realiza un estudio en las fuentes históricas para ubicar el contexto y los antecedentes de la bandera. Buscamos quién y cómo se confeccionó", explica Román Torres.
Después, los especialistas realizan un detenido análisis en el laboratorio para identificar el tipo de tela (seda, algodón, lino o lana), las fibras y colorantes con que está hecha la bandera.
Finalmente, en esa etapa de análisis se procede a examinar los procesos de deterioro. "Generalmente es provocado por la luz que les da cuando han sido exhibidas por mucho tiempo", indica la restauradora.
"En todo el tiempo que están exhibidas, se cuelgan, se rasgan, pierden color, y por lo mismo sus materiales comienzan a deshacerse. Ese es el principal problema", añade el historiador Abner Gutiérrez Ramos.
El proceso de intervención
Una vez determinada las causas del deterioro, el siguiente paso es hacer propuestas para la intervención. Según el dictamen de daños, los especialistas aplican diversas técnicas de restauración. Incluso aplican técnicas experimentales desarrolladas por ellos mismos. Román recuerda el proceso de intervención que realizaron con la Bandera de la Guardia Nacional del Batallón Matamoros de Morelia, también utilizada durante la defensa del Castillo de Chapultepec. El estado de conservación de este lienzo de seda era delicado, por lo que fue totalmente restaurado utilizando un nuevo método de adhesivo, basado en una técnica prehispánica que consiste en el uso de una resina vegetal llamada tzauhtli, extraída del mucílago de orquídea.
"De acuerdo con lo que menciona Sahagún (Fray Bernardino) y lo que se ha trabajado con los mosaicos de pluma, el mucílago de orquídea se utilizaba como un adhesivo, como un engrudo. Al hacer varios experimentos nos dimos cuenta de que podía ser una alternativa para este tipo de sedas", recuerda Román.
La intervención fue un éxito. De tener un lienzo deteriorado en casi 80%, los especialistas le devolvieron su color y forma. Hoy esa bandera está en el Colegio Nacional de San Nicolás de Hidalgo, de la Universidad Michoacana, donde ha permanecido desde 1884.
Según la especialista, a partir de esta intervención, el novedoso método se aplica en aquellas banderas que requieren ser restauradas con técnicas adhesivas.
En la búsqueda de implementar las medidas de conservación y cuidado de estos bienes culturales, los especialistas de la ENCRyM realizaron hace dos años un Décalogo para Atender Banderas Históricas con la idea de que sirva de guía a las instituciones que tienen este tipo de piezas históricas.
El documento, creado como resultado del Seminario de Estudios de Conservación de Banderas Históricas, realizado de 2008 a 2010, comienza a ser adoptado por la Armada de México, el Ejército Nacional y diversos museos.
Desde entonces, al taller comenzaron a llegar diversas banderas para ser restauradas y en las instituciones se abrieron plazas para contratar a restauradores especializados, pues antes la restauración de estas piezas las hacían los propios militares o personal de los museos.
Al rescate de emblemas
II En 2010. Durante los festejos del Bicentenario de la Independencia se restauraron las Banderas de Barradas: Legión Real y El Rey a la Fidelidad, que fueron cedidas a España, a cambio de las banderas de Ignacio Allende.
II Conservación. Otra pieza restaurada fue la Bandera de la Intervención de 1914, que cubrió el cuerpo del teniente José Azueta Abad, abatido durante la segunda Intervención de EU en Veracruz.
Irak quiere fomentar unidad a través de una nueva bandera y un nuevo himno
Irak, devastado por tres décadas de conflictos y afectado por una inestabilidad crónica, se lanzó a la búsqueda de una nueva bandera y de un nuevo himno para fortalecer la unidad nacional.
"Estamos decididos a dotarnos de una nueva bandera y de un nuevo himno antes de fines de este año", explicó Ali Shlah, presidente de la Comisión de Asuntos Culturales del Parlamento iraquí.
Estos dos emblemas "constituirán un factor de unificación" del país, afirmó.
Entre la violencia que continúa devastando al país, la interminable crisis política y el odio que reina entre Bagdad y la región autónoma del Kurdistán, la unidad de Irak no es más que un deseo piadoso.
El himno actual, "Mautini" (Mi patria), escrito por un palestino, fue adoptado en 2004 por iniciativa del procónsul estadounidense Paul Bremer, que se enamoró de esa melodía en un concierto.
Pero al acercarse el 10º aniversario de la invasión del país, ha llegado la hora de incentivar el sentimiento nacional.
Entre 2008 y 2009, más de 400 poetas iraquíes presentaron sus obras al Parlamento, señaló Ali Shlah. A principios de este año, la comisión que él preside encargó a seis escritores la misión de evaluar sus méritos y se seleccionaron tres propuestas, pero el proceso de decisión se ha demorado.
"Mirar hacia el futuro con optimismo"
Aunque la adopción del nuevo himno está en marcha, la cuestión de la bandera es muy diferente.
Desde 2008, el estandarte iraquí consiste en tres barras horizontales roja, blanca y negra. La parte central lleva la inscripción "Alá Akbar" (Dios es el más grande). Esta bandera ha sido modificada varias veces en los últimos años.
En 2004, la caligrafía del texto "Alá Akbar" inspirada en la escritura del ex presidente Sadam Husein había pasado al estilo cúfico, una forma de escritora árabe antigua. Cuatro años después, las tres estrellas que representan a la unidad de Irak, Siria y Egipto, y al Partido Baas en el poder durante el régimen anterior, fueron retiradas.
También en ese caso se creó una comisión para estudiar diversas propuestas.
Según el sitio internet del Parlamento iraquí, la nueva bandera deberá "mirar hacia el futuro con optimismo y contemplar la historia con orgullo".
Sin embargo, existe la posibilidad de que se decida conservar la bandera actual.
Las modificaciones realizadas desde la caída del régimen en 2003 son tan profundas que, en la actualidad, la bandera que flota en las fachadas de los edificios oficiales "ya no tiene nada que ver con la bandera de Sadam" Husein, insiste Ali Shlah.
"Estamos decididos a dotarnos de una nueva bandera y de un nuevo himno antes de fines de este año", explicó Ali Shlah, presidente de la Comisión de Asuntos Culturales del Parlamento iraquí.
Estos dos emblemas "constituirán un factor de unificación" del país, afirmó.
Entre la violencia que continúa devastando al país, la interminable crisis política y el odio que reina entre Bagdad y la región autónoma del Kurdistán, la unidad de Irak no es más que un deseo piadoso.
El himno actual, "Mautini" (Mi patria), escrito por un palestino, fue adoptado en 2004 por iniciativa del procónsul estadounidense Paul Bremer, que se enamoró de esa melodía en un concierto.
Pero al acercarse el 10º aniversario de la invasión del país, ha llegado la hora de incentivar el sentimiento nacional.
Entre 2008 y 2009, más de 400 poetas iraquíes presentaron sus obras al Parlamento, señaló Ali Shlah. A principios de este año, la comisión que él preside encargó a seis escritores la misión de evaluar sus méritos y se seleccionaron tres propuestas, pero el proceso de decisión se ha demorado.
"Mirar hacia el futuro con optimismo"
Aunque la adopción del nuevo himno está en marcha, la cuestión de la bandera es muy diferente.
Desde 2008, el estandarte iraquí consiste en tres barras horizontales roja, blanca y negra. La parte central lleva la inscripción "Alá Akbar" (Dios es el más grande). Esta bandera ha sido modificada varias veces en los últimos años.
En 2004, la caligrafía del texto "Alá Akbar" inspirada en la escritura del ex presidente Sadam Husein había pasado al estilo cúfico, una forma de escritora árabe antigua. Cuatro años después, las tres estrellas que representan a la unidad de Irak, Siria y Egipto, y al Partido Baas en el poder durante el régimen anterior, fueron retiradas.
También en ese caso se creó una comisión para estudiar diversas propuestas.
Según el sitio internet del Parlamento iraquí, la nueva bandera deberá "mirar hacia el futuro con optimismo y contemplar la historia con orgullo".
Sin embargo, existe la posibilidad de que se decida conservar la bandera actual.
Las modificaciones realizadas desde la caída del régimen en 2003 son tan profundas que, en la actualidad, la bandera que flota en las fachadas de los edificios oficiales "ya no tiene nada que ver con la bandera de Sadam" Husein, insiste Ali Shlah.
La bandera de Romangordo, que incluye el escudo, ondea ya en el balcón municipal
La nueva bandera de Romangordo luce ya en el balcón del flamante Ayuntamiento, inaugurado recientemente. El acto sirvió para llevar a cabo su presentación oficial, izándola ante las autoridades y vecinos presentes tras ser trasladada por niños del municipio.
La misma, además de los símbolos del escudo municipal aprobado el 7 de noviembre de 1994, se incluye "representación gráfica del río Tajo a su paso por el término municipal, mediante una franja ondada blanca y azul, sobre un paño de color verde, que se corresponde con el esmalte del primer cuartel del escudo heráldico municipal". La alcaldesa, Rosario Cordero, deseaba tras el izado "sea un símbolo representativo de los sentimientos colectivos, y de la esencia misma de esta Villa, de su cultura, de su historia, mereciendo, como también lo merece su escudo, una primordial consideración, por cuanto que son símbolos que generan una serie de valores emocionales, difícilmente evaluables y de una especial trascendencia social".
La misma, además de los símbolos del escudo municipal aprobado el 7 de noviembre de 1994, se incluye "representación gráfica del río Tajo a su paso por el término municipal, mediante una franja ondada blanca y azul, sobre un paño de color verde, que se corresponde con el esmalte del primer cuartel del escudo heráldico municipal". La alcaldesa, Rosario Cordero, deseaba tras el izado "sea un símbolo representativo de los sentimientos colectivos, y de la esencia misma de esta Villa, de su cultura, de su historia, mereciendo, como también lo merece su escudo, una primordial consideración, por cuanto que son símbolos que generan una serie de valores emocionales, difícilmente evaluables y de una especial trascendencia social".
21.9.12
La fabricación clandestina de banderas en Siria
Un vídeo (en inglés) sobre la fabricación clandestina de banderas de la oposición en Siria:
Al Arabiya
Al Arabiya
20.9.12
Ordem e progresso
PEDRO TRAPIELLO 20/09/2012
Tienen los brasileños una bandera tan rara y tan curiosa, que parece africana o la de una empresa de logística: sobre un fondo verde, un rombo amarillo y, sobre éste, un globo azul del cosmos con estrellas cruzado por una orla donde reza bien claro el lema nacional de la República Federativa do Brasil, Ordem e progresso.
Curiosa bandera. Y guapo lema. Vibra en él la emoción humanista del positivismo francés; lo copiaron y abreviaron del principal mandamiento de Auguste Compte: Amor por principio, orden por base y progreso como fin.
Los lemas sirven para fijar doctrina con solemnidad y concisión, pero de puro consabidos y revisados suelen terminar sonando a hueco o a cínico y la gente se los toma como campanas rajadas de relojes que siempre atrasan... porque, en este caso, si algo lució Brasil desde sus comienzos hasta la corrupción actual fue un desorden cachondo, ávido e ibérico que conducía rápidamente a la riqueza, dejando el progreso para los libros y para los que no saben lo que quieren.
Pero por sus lemas les conoceréis.
Lo normal es que abunden palabras como justicia, libertad, patria, independencia, unidad, defensa, igualdad... pero, por ejemplo, a los chilenos les sale la prisa como si ya alentasen pinochets en el XIX y da miedo su lema: «Por la razón o la fuerza», como los austriacos, que escriben en su escudo «El destino de Austria es gobernar el mundo» y es tan fachorro como el germano, «Alemania por encima de todos».
El de España no deja de ser curioso, «Plus ultra», más allá... ¿qué quieren decirnos, que hay otras metas, que hay que soñar otra tierra, vete de aquí, arrímate pallá?...
Hay países o estados cuyo lema tienta a conocerlos: «Independencia, libertad y felicidad» (Vietnam), «La tierra madre vale más que el reino del cielo» (Nepal, tan religioso él), «Mientras respiro, espero» (North Carolina), «Ser es mejor que parecer» (Sud Carolina).
Pero ninguno tan sugerente, lacónico e intrigante como el lema de Quebec, «Yo me acuerdo», je me souviens, en el que late sin duda la memoria francesa que cimentó esa ciudad canadiense.
¿Y el de este León que no lo tiene?... ¿le inventamos uno?... se abre la veda.
Diario de León
Tienen los brasileños una bandera tan rara y tan curiosa, que parece africana o la de una empresa de logística: sobre un fondo verde, un rombo amarillo y, sobre éste, un globo azul del cosmos con estrellas cruzado por una orla donde reza bien claro el lema nacional de la República Federativa do Brasil, Ordem e progresso.
Curiosa bandera. Y guapo lema. Vibra en él la emoción humanista del positivismo francés; lo copiaron y abreviaron del principal mandamiento de Auguste Compte: Amor por principio, orden por base y progreso como fin.
Los lemas sirven para fijar doctrina con solemnidad y concisión, pero de puro consabidos y revisados suelen terminar sonando a hueco o a cínico y la gente se los toma como campanas rajadas de relojes que siempre atrasan... porque, en este caso, si algo lució Brasil desde sus comienzos hasta la corrupción actual fue un desorden cachondo, ávido e ibérico que conducía rápidamente a la riqueza, dejando el progreso para los libros y para los que no saben lo que quieren.
Pero por sus lemas les conoceréis.
Lo normal es que abunden palabras como justicia, libertad, patria, independencia, unidad, defensa, igualdad... pero, por ejemplo, a los chilenos les sale la prisa como si ya alentasen pinochets en el XIX y da miedo su lema: «Por la razón o la fuerza», como los austriacos, que escriben en su escudo «El destino de Austria es gobernar el mundo» y es tan fachorro como el germano, «Alemania por encima de todos».
El de España no deja de ser curioso, «Plus ultra», más allá... ¿qué quieren decirnos, que hay otras metas, que hay que soñar otra tierra, vete de aquí, arrímate pallá?...
Hay países o estados cuyo lema tienta a conocerlos: «Independencia, libertad y felicidad» (Vietnam), «La tierra madre vale más que el reino del cielo» (Nepal, tan religioso él), «Mientras respiro, espero» (North Carolina), «Ser es mejor que parecer» (Sud Carolina).
Pero ninguno tan sugerente, lacónico e intrigante como el lema de Quebec, «Yo me acuerdo», je me souviens, en el que late sin duda la memoria francesa que cimentó esa ciudad canadiense.
¿Y el de este León que no lo tiene?... ¿le inventamos uno?... se abre la veda.
Diario de León
Malasia: Escándalo tras presunto rediseño de la bandera nacional
A principios de setiembre del 2012, hubo un pequeño escándalo tras la presunta propuesta de la oposición de cambiar la bandera de Malasia. Aeshah Adlina Karim [en] escribió que uno de los políticos de la oposición posteó en su página de Facebook que la actual bandera luce muy parecida a la de la unión del gobierno de coalición, y que la bandera propuesta parece ser muy similar a las de Signapur e Indonesia.
El hecho de que hagan la nueva bandera de Malasia cuando PR (Pakatan Rakyat, la coalición de la oposición) gana control en Malasia, ¿piensan hacer Malasia una república porque ambos países, Indonesia y Signapur, son repúblicas?Sicfallacy [en] pensó que fue una acción de mal gusto, dado que las noticias se dieron durante las celebraciones del Día de la Independencia:
Merdeka debe ser sobre la unidad. Nosotros, como compatriotas debemos pararnos juntos y pelear por nuestro país. Sin embargo, en la celebración de Merdeka [en] de este año, ni siquiera podemos ponernos de acuerdo en el tema de Merdeka, ni siquiera podemos sentarnos juntos para celebrar el nacimiento de la Nación. Divididos con dos temas, dos logos, y hasta dos diferentes banderas.Syed Akbar Ali [en] también expresó su descontento en el tema:
Sí, nuestra bandera nacional es muy similar a la bandera de Estados Unidos. Pero, eso no les da ningún derecho de burlarse orgullosamente de nuestra bandera en una noche muy importante de Merdeka. ¿Quién piensas que eres para hacer eso? Tanta deshonra para el país. La bandera de Liberia también recuerda a la bandera de los Estados Unidos, pero, ¿puedes ver algún liberiano aborrecer su bandera en su celebración de la Independencia?
Yo creo que eso es exactamente lo que pasará en Malasia si PR (Pakatan Rakyat, la oposición) gana la siguiente GE13. PR al parecer quiere cambiar, no sólo de gobierno (Gabinete) si no también la identidad de Malasia. Nueva bandera, nuevo himno, ¿nuevo nombre, tal vez?
Bueno, compañeros, miren estas imágenes. Yo veo retardados que han estacionado sus motocicletas en algún lado. La primera imagen muestra a los partidarios de Pakatan Rakyat desplegando una bandera diferente con la que (al parecer) quieren reemplazar la bandera nacional. Entonces, también quiere cambiar la bandera de Malasia.
¿Qué pasa con el Himno Nacional? Si quieren cambiar la bandera, ¿por qué no cambiar el Himno Nacional, también? Es algo antiguo y algunos pueden decir aburrido. Tal vez puedan conseguir que Namewee elabore un nuevo Himno Nacional.
Y, ¿por qué pararnos en la bandera o el Himno Nacional? ¿Qué hay de cambiar el nombre del país?
¿Qué hay de El Grande Malayalam? O, quizás, ¿La Gran Nanyang? ¿El Gran Tamil Eelam? ¿Hindustan del Sur? Singapur del Norte? He aquí un nombre más actualizado - ‘El Gran Bangsar'. Quizás ‘El Gran Damansara'. ¿Peninsula.com?
Un prominente político de la oposición, Lim Kit Siang [en], refutó las denuncias en su blog:
Cuando el Primer Ministro, Datuk Seri Najib Razak, ayer, personalmente, condujo a tres ministros de alto nivel de UMNO a atacar Pakatan Rakyat con la falsedad de que el PR quería reemplazar la bandera nacional Jalur Gemilang, no fue más que un reflejo de su sentimiento de desesperación por los prospectos de UMNO/Barisan Nasional en la inminente 13° Elección General, antes que respeto por la verdad.Global Voices
El cambio de la bandera nacional no ha sido nunca un punto en la agenda de Pakatan Rakyat y nunca ha sido discutido ni presentado en algún encuentro de Pakatan Rakyat. Pero, estos ataques fueron claramamente confeccionados por el departamento de trucos sucios de UMNO/BN, porque no hay ninguna verdad en las denuncias de que PR quiere cambiar la bandera nacional y abolir el sistema de Monarquía Constitucional.
Pakatan Rakyat, a través de sus varias políticas de pronunciamiento, incluyendo el Marco del Política Común de Pakatan Rakyat en diciembre del 2009 y el Buku Jingga en diciembre del 2010, ha reiterado el compromiso del PR de mantener las características fundamentales en la Constitución Malaya, en particular, “defender el rol y responsabilidad de la instutución de la Monarquía Constitucional”.
Es el colmo de la irresponsabilidad por parte del Primer Ministro y los Ministros de alto nivel de UMNO, el encabezar la campaña de mentiras y falsedades del departamento de trucos sucios de UMNO/BN en contra del PR cuando cuatro Ministros UMNO repitieron los rumores de que PR quería cambiar la bandera nacional y convertir a Malasia en una república.
18.9.12
El Ayuntamiento de Tacoronte iza por primera vez su bandera oficial
SANTA CRUZ DE TENERIFE Tacoronte ya tiene bandera municipal. En un sencillo pero emotivo celebrado frente a las Casas Consistoriales, se procedió ayer al izado de la primera bandera del municipio. Hasta ahora, la enseña que utilizaba Tacoronte en sus actos oficiales era una blanca con el escudo oficial en el centro, la que emplean los ayuntamientos que carecen de bandera propia. La nueva contiene entre tres bandas horizontales con los colores rojo, verde y amarillo, y sobre la misma la corona real.
El acto fue presidido por el alcalde la ciudad, Álvaro Dávila y apadrinado por los exalcaldes Guillermo Graham y Hermógenes Pérez, además de contar con la presencia de la corporación municipal. Álvaro Dávila destacó que "nuestra bandera, a partir de ahora, será un símbolo vivo de la ciudad, que refleja el carácter que nos define como pueblo: amable, honrado, luchador, agrícola y cosmopolita, y que sin dar la espalda al pasado, mira el horizonte del futuro con esperanza".
De los colores de la bandera, el alcalde de Tacoronte dijo que "lleva el rojo, que es símbolo de fortaleza, victoria, osadía y alteza; el verde, el color de la honra, la cortesía, la abundancia, la amistad, la posesión, el fiel reflejo de nuestros campos; y el amarillo, representación heráldica del oro, de la luz, el poder, la constancia, la sabiduría y la magnanimidad". Como padrinos de la nueva enseña municipal, el exalcalde Guillermo Graham manifestó su "orgullo de ser hijo de esta ciudad, aportando esfuerzo y cohesión para su desarrollo, y esto lo refleja en nuestra nueva bandera".
Mientras, el exalcalde Hermógenes Pérez significó la importancia de los símbolos para un pueblo y recordó que "es para mí un motivo de orgullo y satisfacción ver como ahora se iza esta bandera, cuyo expediente para hacerla posible se inició teniendo yo la responsabilidad de alcalde".
Esta insignia propuesta por el Ayuntamiento de Tacoronte fue otorgada por el Gobierno de Canarias en 2011.
Solo siete de los 31 ayuntamientos de Tenerife carecen de bandera oficial. Cinco utilizan la blanca con el escudo en medio, como son los casos de Adeje, Candelaria, La Orotava, Puerto de la Cruz y la capital, Santa Cruz de Tenerife, y dos ni siquiera tienen esta enseña, Güímar y El Tanque. El resto sí tiene bandera municipal: Adeje, Arafo, Arico, Arona, Buenavista del Norte, Fasnia, Garachico, Granadilla de Abona, La Guancha, Guía de Isora, Icod de los Vinos, La Matanza de Acentejo, La Victoria de Acentejo, Los Realejos, El Rosario, San Cristóbal de La Laguna, San Juan de la Rambla, San Miguel de Abona, Santa Úrsula, Santiago del Teide, El Sauzal, Los Silos, Tegueste y Vilaflor. Ahora se ha sumado el municipio de Tacoronte.
La Opinión de Tenerife
17.9.12
'Las banderas y su protocolo', de Daniel García, nuevo libro de Ediciones Protocolo
Ediciones Protocolo acaba de publicar un nuevo libro en su colección Área de Formación titulado Las banderas y su protocolo, escrito por Daniel García Fuente, uno de los expertos más reconocidos en el mundo de la organización de eventos. Estará a disposición del público a partir del próximo lunes en la página web www.edicionesprotocolo.com al precio de 23,90 euros. Ver información sobre este libro
Las banderas y su protocolo es una obra en la que se explican y analizan las diferentes numeraciones de mástiles y ordenaciones de banderas, aportando ejemplos y fotografías que permiten entender y visualizar cada uno de los sistemas de ordenación. Un libro que estudia en profundidad y con máximo rigor los tipos de enseñas (oficiales, empresariales, deportivas, universitarias) y que aporta infinidad de soluciones a las más variadas situaciones.
Como se dice en la sinopsis del libro, "es importante conocer cada uno de los criterios y normas que rigen la ordenación de la enseñas para poder realizar una correcta ubicación de las mismas. Los factores que influyen en estas disposiciones son muy variados, desde la legislación (ley de la Bandera Nacional o Reglamento de Honores, por citar dos ejemplos) hasta las tradiciones o normas no escritas que se mantienen y utilizan como la normativa oficial. Todos estos criterios deben ser perfectamente conocidos por el profesional de la organización para que todos los actos tengan un valor añadido y comuniquen con fuerza los mensajes que se pretendan. Resulta fundamental estudiar detenidamente la forma y lugares de colocación, con buenos puntos de foto, para que los medios de comunicación puedan emitir la información deseada. Una buena ordenación supondrá un éxito y un reflejo del trabajo bien hecho.”
Revista Protocolo.com
Las banderas y su protocolo es una obra en la que se explican y analizan las diferentes numeraciones de mástiles y ordenaciones de banderas, aportando ejemplos y fotografías que permiten entender y visualizar cada uno de los sistemas de ordenación. Un libro que estudia en profundidad y con máximo rigor los tipos de enseñas (oficiales, empresariales, deportivas, universitarias) y que aporta infinidad de soluciones a las más variadas situaciones.
Como se dice en la sinopsis del libro, "es importante conocer cada uno de los criterios y normas que rigen la ordenación de la enseñas para poder realizar una correcta ubicación de las mismas. Los factores que influyen en estas disposiciones son muy variados, desde la legislación (ley de la Bandera Nacional o Reglamento de Honores, por citar dos ejemplos) hasta las tradiciones o normas no escritas que se mantienen y utilizan como la normativa oficial. Todos estos criterios deben ser perfectamente conocidos por el profesional de la organización para que todos los actos tengan un valor añadido y comuniquen con fuerza los mensajes que se pretendan. Resulta fundamental estudiar detenidamente la forma y lugares de colocación, con buenos puntos de foto, para que los medios de comunicación puedan emitir la información deseada. Una buena ordenación supondrá un éxito y un reflejo del trabajo bien hecho.”
Revista Protocolo.com
14.9.12
Colunga pasa de banderas
Colunga, Lucas BLANCO
Ni verde ni azul ni blanco. Los colungueses no sienten los colores o eso parece atendiendo a la fría acogida con la que los vecinos han recibido a la flamante enseña del concejo aprobada el pasado miércoles por el pleno municipal. Preguntados por LA NUEVA ESPAÑA acerca de si les gusta la idea propuesta por el Ejecutivo Local y refrendada por parte de la oposición, los ciudadanos responden con indiferencia e instan a sus representantes políticos a que dediquen su tiempo y esfuerzo en solucionar otros problemas que califican más importantes.
Es el caso del habitante de la villa de Colunga, Bruno González, quién a sus 26 años dice no tener mucho interés en ver el resultado final de la nueva enseña sino en conseguir un trabajo que le permita mantener a su familia. «La gente no queremos tonterías identitarias sino trabajo, así que mejor se centraban en satisfacer nuestras verdaderas necesidades», indica un González que descarta la existencia de un apego entre los vecinos y los símbolos locales.
Hay gente también que entiende que esta medida habría resultado más normal en otra época más boyante, pero nunca en la coyuntura económica actual en la que los recortes en todos los campos están a la orden del día. «Me parece un tema muy trivial e inoportuno con la que está cayendo porque las personas tenemos otras prioridades», sostiene el vecino de Colunga, Carlos Ameneiros, parado proveniente del sector de la construcción que dice esperar otras medidas del Gobierno local. «Sería bueno que diesen trabajo en las obras locales a los numerosos desempleados del concejo», sugiere Ameneiros.
Otros van más allá y opinan que las decisiones en estos aspectos deberían de llevarse a cabo de una forma distinta a la hecha hasta ahora con el fin de conseguir satisfacer el deseo mayoritario de la población. «Sólo se deberían de abordar temas como este cuando la gente de verdad lo pidiese, necesitase y sintiese», considera la madrileña con casa en La Riera desde hace casi dos décadas, Sonia Atienza, que apuesta por las consultas populares o referéndums como «alternativas razonables» a la hora de instaurar banderas o símbolos similares.
Con reivindicaciones responde también el vecino de Luces, Miguel Candás, que no entiende la urgencia que supone para Colunga crear una bandera. «Llevo cuatro años pidiendo una marquesina para que los niños del pueblo no se mojen esperando el autobús y ahí no hace nada», recuerda Candás, que considera el tema de la bandera «algo que no interesa a nadie» y que se trata de un nuevo desacierto por parte del gobierno del regidor socialista Rogelio Pando. «Parece que últimamente este ayuntamiento, con su Alcalde a la cabeza, hacen todo al revés y se olvidan de lo que en verdad preocupa a los vecinos», asegura el habitante de Luces.
Igualmente, hay quien defiende que, aunque no puede considerarse una urgencia la creación de la bandera, no pone pegas a un diseño que le parece positivo, aunque considera que solamente será bien recibida en el caso de que no suponga un coste elevado al consistorio. «La bandera está bien y nunca sobra tenerla, mas esperamos que si supone gastos estos no recaigan como siempre en el contribuyente», comenta la ama de casa colunguesa, Carmen Junco.
En esa misma línea se manifiesta el colungués León Zamora, que tras una vida entera desarrollada sin la existencia de bandera colunguesa opina que los colores de la misma no tienen mayor relevancia para las gentes del lugar. «Me es indiferente su colorido porque nunca la hubo y no paso nada, así que creo que es una estupidez», apunta el jubilado que, no obstante, cree que hay que respetar la historia de los símbolos locales. «Si al menos ya existía un escudo, se les puede exigir es que no lo toquen por tradición, pero por lo demás pueden hacer lo que quieran», añade Zamora.
Unos símbolos que hasta ahora sólo estaban representados en el escudo del concejo, aún pendiente de su aprobación definitiva, cuyos motivos procedentes de los linajes de La Isla y Colunga si levantan cierta preocupación entre los vecinos. «Sólo espero que la bandera respete la simbología procedente de La Isla», indica el natural de esa localidad colunguesa, aunque ahora residente en Oviedo, Tomás González, que, aunque orgulloso de su origen, dice no identificarse con la enseña.
Por su parte, el habitante de La Riera, Pedro Pastor, ve en esta decisión de crear una nueva bandera algún interés oculto por parte de una administración, acuciada por los enormes problemas económicos y financieros de la actualidad. «Mi experiencia me dice que es muy probable que pretendan desviar la atención de otros temas más relevantes con un debate estéril como este», indica Pastor, que dice no tener ninguna preferencia en el diseño de la nueva enseña y cree que deberían ser los propios ciudadanos los que instasen a la administración a su creación si así lo quisieran. «Estos procesos deberían contar siempre con la participación del ciudadano de a pie para estar más legitimados y no con el arreglo entre políticos», puntualiza el vecino.
«Deberían pensar en cosas que sí demanda la gente y no en tonterías identitarias»
Vecino de Colunga
«Me parece un tema demasiado trivial e inoportuno con la que está cayendo»
Vecino de Colunga
«A mí me es indiferente qué colores tenga la bandera; es una estupidez»
Vecino de Colunga
«Sólo se deberían abordar estas cuestiones cuando la gente lo pidiese y lo sintiese»
Vecina de La Riera
«La bandera está bien, pero siempre que no nos suponga mucho gasto»
Vecina de Colunga
«Quizá sea un asunto que busca desviar la atención de los de verdad importantes»
Vecino de La Riera
«Espero que al menos conserven los motivos del escudo originarios de La Isla»
Vecino de La Isla
«Mejor ponían la marquesina que prometieron hace años en mi pueblo»
Vecino de Luces
Ni verde ni azul ni blanco. Los colungueses no sienten los colores o eso parece atendiendo a la fría acogida con la que los vecinos han recibido a la flamante enseña del concejo aprobada el pasado miércoles por el pleno municipal. Preguntados por LA NUEVA ESPAÑA acerca de si les gusta la idea propuesta por el Ejecutivo Local y refrendada por parte de la oposición, los ciudadanos responden con indiferencia e instan a sus representantes políticos a que dediquen su tiempo y esfuerzo en solucionar otros problemas que califican más importantes.
Es el caso del habitante de la villa de Colunga, Bruno González, quién a sus 26 años dice no tener mucho interés en ver el resultado final de la nueva enseña sino en conseguir un trabajo que le permita mantener a su familia. «La gente no queremos tonterías identitarias sino trabajo, así que mejor se centraban en satisfacer nuestras verdaderas necesidades», indica un González que descarta la existencia de un apego entre los vecinos y los símbolos locales.
Hay gente también que entiende que esta medida habría resultado más normal en otra época más boyante, pero nunca en la coyuntura económica actual en la que los recortes en todos los campos están a la orden del día. «Me parece un tema muy trivial e inoportuno con la que está cayendo porque las personas tenemos otras prioridades», sostiene el vecino de Colunga, Carlos Ameneiros, parado proveniente del sector de la construcción que dice esperar otras medidas del Gobierno local. «Sería bueno que diesen trabajo en las obras locales a los numerosos desempleados del concejo», sugiere Ameneiros.
Otros van más allá y opinan que las decisiones en estos aspectos deberían de llevarse a cabo de una forma distinta a la hecha hasta ahora con el fin de conseguir satisfacer el deseo mayoritario de la población. «Sólo se deberían de abordar temas como este cuando la gente de verdad lo pidiese, necesitase y sintiese», considera la madrileña con casa en La Riera desde hace casi dos décadas, Sonia Atienza, que apuesta por las consultas populares o referéndums como «alternativas razonables» a la hora de instaurar banderas o símbolos similares.
Con reivindicaciones responde también el vecino de Luces, Miguel Candás, que no entiende la urgencia que supone para Colunga crear una bandera. «Llevo cuatro años pidiendo una marquesina para que los niños del pueblo no se mojen esperando el autobús y ahí no hace nada», recuerda Candás, que considera el tema de la bandera «algo que no interesa a nadie» y que se trata de un nuevo desacierto por parte del gobierno del regidor socialista Rogelio Pando. «Parece que últimamente este ayuntamiento, con su Alcalde a la cabeza, hacen todo al revés y se olvidan de lo que en verdad preocupa a los vecinos», asegura el habitante de Luces.
Igualmente, hay quien defiende que, aunque no puede considerarse una urgencia la creación de la bandera, no pone pegas a un diseño que le parece positivo, aunque considera que solamente será bien recibida en el caso de que no suponga un coste elevado al consistorio. «La bandera está bien y nunca sobra tenerla, mas esperamos que si supone gastos estos no recaigan como siempre en el contribuyente», comenta la ama de casa colunguesa, Carmen Junco.
En esa misma línea se manifiesta el colungués León Zamora, que tras una vida entera desarrollada sin la existencia de bandera colunguesa opina que los colores de la misma no tienen mayor relevancia para las gentes del lugar. «Me es indiferente su colorido porque nunca la hubo y no paso nada, así que creo que es una estupidez», apunta el jubilado que, no obstante, cree que hay que respetar la historia de los símbolos locales. «Si al menos ya existía un escudo, se les puede exigir es que no lo toquen por tradición, pero por lo demás pueden hacer lo que quieran», añade Zamora.
Unos símbolos que hasta ahora sólo estaban representados en el escudo del concejo, aún pendiente de su aprobación definitiva, cuyos motivos procedentes de los linajes de La Isla y Colunga si levantan cierta preocupación entre los vecinos. «Sólo espero que la bandera respete la simbología procedente de La Isla», indica el natural de esa localidad colunguesa, aunque ahora residente en Oviedo, Tomás González, que, aunque orgulloso de su origen, dice no identificarse con la enseña.
Por su parte, el habitante de La Riera, Pedro Pastor, ve en esta decisión de crear una nueva bandera algún interés oculto por parte de una administración, acuciada por los enormes problemas económicos y financieros de la actualidad. «Mi experiencia me dice que es muy probable que pretendan desviar la atención de otros temas más relevantes con un debate estéril como este», indica Pastor, que dice no tener ninguna preferencia en el diseño de la nueva enseña y cree que deberían ser los propios ciudadanos los que instasen a la administración a su creación si así lo quisieran. «Estos procesos deberían contar siempre con la participación del ciudadano de a pie para estar más legitimados y no con el arreglo entre políticos», puntualiza el vecino.
«Deberían pensar en cosas que sí demanda la gente y no en tonterías identitarias»
Vecino de Colunga
«Me parece un tema demasiado trivial e inoportuno con la que está cayendo»
Vecino de Colunga
«A mí me es indiferente qué colores tenga la bandera; es una estupidez»
Vecino de Colunga
«Sólo se deberían abordar estas cuestiones cuando la gente lo pidiese y lo sintiese»
Vecina de La Riera
«La bandera está bien, pero siempre que no nos suponga mucho gasto»
Vecina de Colunga
«Quizá sea un asunto que busca desviar la atención de los de verdad importantes»
Vecino de La Riera
«Espero que al menos conserven los motivos del escudo originarios de La Isla»
Vecino de La Isla
«Mejor ponían la marquesina que prometieron hace años en mi pueblo»
Vecino de Luces
13.9.12
Nuevas banderas municiplaes argentinas
Recienbtemente varios municpios argentinos han adoptado su bandera. En concreto, se trata de los siguientes (pulsando sobre cada nombre se accede a la noticia):
Bandera tricolor para Colunga
Imagen reconstruida a partir de la descripción
Colunga, Patricia MARTÍNEZ
La bandera de Colunga será verde, blanca y azul y llevará el escudo del municipio inserto en el medio. Este es el diseño cuya aprobación provisional realizó ayer la Corporación local en un pleno ordinario y que ahora deberá recibir el parabién del Gobierno regional. El alcalde, el socialista Rogelio Pando, explicó que la bandera «está dividida en cuatro partes y lleva el escudo en el medio. La superior derecha y la inferior izquierda son blancas. La parte superior izquierda es verde y la inferior derecha es azul», añadió.
En cuanto a la simbología cromática, el regidor apuntó que «el azul hace referencia al mar, el verde al monte de la zona y el blanco es símbolo de tranquilidad y paz». El escudo de Colunga es, según precisó Pando, el que está tallado en piedra en el Ayuntamiento -ahora en obras-, en el Palacio de Estrada o Palacio Álvarez de Colunga, del siglo XVII y de estilo barroco.
En él aparecen tres patos nadando en la única parte de abajo y una parte superior dividida en dos: en una hay tres flores de lis y en otra un cuervo andante, con la pata levantada. Sobre todos estos motivos, una corona real preside el escudo. Si bien los tres grupos -PSOE, PP y Foro- están plenamente de acuerdo en la conveniencia de que Colunga tenga una bandera, existen matices sobre algunos detalles.
El portavoz de Foro Asturias en el municipio, Miguel Hornillos, recomendó que «nos digan exactamente cuáles son los colores y el posicionamiento heráldico» del escudo que se va a insertar en la bandera. El edil apuntó que existen varias versiones del escudo y recordó que la Real Academia de la Historia comunicó al Ayuntamiento colungués que «es aconsejable que no inserten el escudo sin previamente haberlo autorizado, haberlo legalizado». Hornillos también subrayó que en heráldica no puede ir «ni metal sobre metal ni color sobre color. Ni oro sobre amarillo o viceversa ni plata sobre blanco o al revés».
Hornillos se abstuvo en la votación, ya que «no me han llegado a definir cuál es el que van a poner. Ya que vamos a hacer una cosa que lleva muchos años intentándose, que sea correcto y adecuado para evitar la controversia», añadió.
El portavoz del PP, Carlos Manso, subrayó la «importancia de perpetuar la bandera en el tiempo, que no venga otro grupo político y porque lo aprobó el PSOE lo vaya a cambiar». El concejal, cuyo grupo votó a favor de la aprobación provisional, también apostó por «trasladar la importancia que tiene» un símbolo como la bandera municipal.
En relación a los matices destacados por Hornillos, el Alcalde explicó que «no consideramos tener esto parado durante más tiempo».
11.9.12
Freyre presento su bandera oficial diseñada por Maria Veronica Martinez
En el marco de los festejos por los 126 años de la Fundación de la localidad, la comunidad de Freyre participo de distintas actividades durante el fin de semana como la Maratón de FAVi, un Concurso Literario y la entrega de reconocimientos y presentación oficial de la Bandera de Freyre que surgiera de un concurso ganado por la Prof. María Verónica Martínez.-
-- Color celeste: Representa, junto al blanco la identidad deportiva de Freyre, siendo las camisetas de las disciplinas deportivas del Club Atlético ?9 de Julio Olímpico? de estos colores.Además representa el color del manto de la advocación mariana ?Nuestra Señora del Rosario? patrona de Freyre. El color celeste reproduce la inmensidad del cielo que cubre al pueblo y sus grandes espacios de campo.Por otro lado esta similitud de coloración une a la presente bandera con la de la Provincia de Córdoba y a la de la Patria Argentina.Según la tradición popular el color celeste simboliza la Generosidad, valor presente tanto en la naturaleza como en las instituciones y habitantes de Freyre.
-- Color Blanco: Además de la identidad deportiva que representa con el celeste, el Blanco simboliza a la producción láctea como fuente de trabajo que motoriza gran parte de la economía local.Además este color simboliza la Paz como estado de tranquilidad y de sana convivencia a la que la comunidad de Freyre aspira y como característica de las buenas relaciones entre los individuos de toda pequeña población.
-- Franja superior de color verde: Este color junto al rojo representan la nacionalidad de la ascendencia italiana de una gran cantidad de familias freyrenses. Consecuentemente alude a los colores de la Bandera de Italia, evocando el Hermanamiento entre Freyre y Barge que celebra en este año el aniversario número 15.Además el verde da cuenta de las pasturas y los trabajos agrarios que se desarrollan en el ámbito rural local.Es símbolo de la Esperanza y representa a la Vida, que da cuenta de la juventud y su potencial renovador.
-- Franja inferior de color rojo: Conjuntamente con el verde configuran en el significado expuesto anteriormente. Sumado a ello la vocación integradora entre esta bandera y el Escudo de Freyre. De la misma manera con la reciente Bandera de la Provincia de Córdoba.La tradición popular le designa al color rojo virtudes como: fortaleza, fuerza de voluntad, energía y calidez; en la heráldica simboliza valor y coraje, lo que lo hace un color adecuado para representar las características de quienes habitamos este suelo.
-- Estrellas: Las tres estrellas verdes ubicadas en el centro de la Bandera representan a las Cooperativas existentes en la actualidad en nuestro pueblo: Manfrey Cooperativa de Tamberos de Comercialización e Industrialización Limitada; Cooperativa Agrícola, Ganadera y de Consumo Freyre Limitada y Cooperativa de Provisión de Servicios Públicos de Freyre Limitada; realzando el espíritu cooperativo históricamente característico en la comunidad y que dio origen al crecimiento de Freyre.La disposición de las tres estrellas marca un campo triangular en representación a la figura del Pino como alegoría característica del sistema cooperativista.
La Radio 102.9
Las senyeres de Shang Hai
Jaume V. Aroca | septiembre 10, 2012
En Badalona la comunidad China ha creado el mayor bazar jamás visto. Es fácil encontrarlo porque está justo en la perpendicular de las enormes chimeneas de la térmica del Besòs, casi a su sombra. Hay de todo, zapatos, bolsos, maletas, ropa, pañuelos, lámparas, bisutería y… banderas. También hay banderas.
No se venden muchas senyeres. De hecho, esta mañana, de todas las tiendas que visitamos sólo las ofrecían al público en dos. En la mayoría, allí donde había banderas a la venta, eran españolas. A uno treinta la unidad al por mayor. Extrañamente también las había británicas, la Unión Jack.
Preguntamos a un empelado de Yu Zhou que vende banderas españolas y dice que nunca ha vendido catalanas. ¿Nunca, nunca? Nunca. Lo mismo ocurre en Ming Dian, aunque allí el comerciante que atiende, bastante más despierto que el de Yu Zhou y bastante más diestro con el castellano, reconoce que ha sido un error de cálculo porque desde hace unos días todo el mundo se las pide.
Tampoco las hay en una de las tiendas del Mercachina Internacional, el almacén más grande, donde incluso hay un restaurante en el que se sirve comida muy rica según tenemos entendido. ¿Y estelades? ¿Venden estelades? –preguntamos a uno de los empleados-. No, de esas tampoco. ¿Se han agotado? No vendemos
En el almacén Shang Hai sí que venden banderas catalanas. Las tienen expuestas en la puerta junto a una bandera española, una del Real Madrid y otra del Barça. La iconografía patriótica y futbolística es inseparable. Esta mañana les quedaban varias cajas de banderas españolas y un paquete de un centenar de senyeres envueltas en un celofán de plástico. “Ayer (nota: ayer era domingo) se llevaron cinco cajas, unas mil. Y ya no hay más que estas” -cuenta un empleado. “Si quiere saber más hable con la jefa” dice señalando hacia el mostrador.
Las banderas catalanas están fabricadas en China pero no hemos logrado averiguar en qué ciudad. Salen por “uno cincuenta cada”, es decir, se cotizan un poco más caras que las rojigualdas aunque no es descartable que con un pequeño regateo consiguiéramos un precio más bajo. La tela es sintética pero llevan un práctico cordelito para colgarlas en el balcón.
-¿Y estelades? -preguntamos a la jefa del negocio. ¿De la estrella…? -nos pregunta para aclararse- Nada. Tuvimos en agosto y se vendieron todas. Ya no quedan. No hay más.
Por un momento pensamos en Joan Ballester, el librero de la calle Consell de Cent. El único que vendía estelades en su librería hace muchos años. Seguro que nunca habría podido imaginar que unos chinos, instalados en las mismas naves donde él supondría que seguirían trabajando los mejores talleres de matricería de la industria catalana, venderían algunos lustros más tarde su preciado símbolo independentista. Los matriceros hace tiempo que cerraron.
Un poco más arriba de Shang Hai, hay otro almacén parecido. Venden una remesa de banderitas catalanas con mástil. Sin estrella. Son muy pequeñas y también están fabricadas en China. Salen a 30 céntimos la unidad en el mercado mayorista. Debe haber un centenar. El comerciante parece tener ganas de venderlas, sin éxito por ahora. Por si a alguien le urge, dice que mañana también trabajarán.
La Vanguardia
10.9.12
Publicado el nº 124 de "Banderas"
Acaba de publicarse el nº 124 de "Banderas", el boletín trimestral de la Sociedad Española de Vexilología. Este número contiene la cuarta parte del trabajo de François Burgos dedicado a las bandera africanas, en esta ocasión centrándose en el diseño de la actual bandera de Zimbabwe. Los demás artículos de este número están dedicados a banderas municipales. Así, Antonio Gutiérrez continúa con su recopilación de símbolos de los municipios de la provincia de León; Pino Fuentes de Armas escribe sobre la recientemente aprobada bandera de la ciudad tinerfeña de Tacoronte; y José-Domingo Vales Vía sobre el nuevo diseño del escudo y la nueva bandera de Valdeganga (Albacete)
Recordamos que esta publicación se distribuye entre los socios de la SEV, aunque también pueden adquirirse números sueltos a través de la web de la asociación.
Recordamos que esta publicación se distribuye entre los socios de la SEV, aunque también pueden adquirirse números sueltos a través de la web de la asociación.
Publicada la autorización al Ayuntamiento de Miera para usar escudo y banderfa
El escudo del Ayuntamiento de Miera quedará organizado, de acuerdo con el informe de la Real Academia de la Historia, como un escudo cortado, uno de azul, una iglesia de oro, mazonada de sable, y dos de plata, además de un puente de su color sobre ondas.
Se timbra con la corona real de España.
Mientras, la bandera municipal es de paño rectangular, de proporciones de dos tercios, dividida horizontalmente en cinco franjas de igual anchura, de colores azul amarillo, azul, amarillo y azul, con un triángulo equilátero blanco uno de cuyos lados es el borde del asta y en su centro el escudo de armas timbrado.
Con estos símbolos el Ayuntamiento quiere perpetuar los hechos más relevantes y peculiares de su pasado histórico, conforme a las normas de la heráldica, recoge en un anuncio el Boletín Oficial de Cantabria (BOC).
Los expedientes para la adopción del escudo heráldico y de la bandera municipal fueron aprobados por el pleno del Consistorio y la Real Academia de la Historia emitió informe en sentido favorable el pasado mes de marzo.
Los expedientes se sustanciaron conforme a las normas fijadas en el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, y fueron aprobados por el pleno del Ayuntamiento.
Tras recibir el visto bueno del Consejo de Gobierno, a propuesta de la Consejería de Presidencia y Justicia, han quedado aprobados y ahora se publican.
5.9.12
Una aproximación vexilológica a África
Un artículo sobre las caracterísiticas de las banderas de algunos países africanos.
Wave Your Flag: A Vexillological Approach to Africa
by Yolaan Begbie, Africa.com
In October 1993, Bruce Berry sat in a room with seven others at the World Trade Centre in Kempton Park near Johannesburg. They had an important job to do. The Zimbabwean-born was part of the “technical committee” tasked with sifting through over 7,000 submissions to find the perfect design for South Africa’s new post-democracy flag. What they wanted was something unique; what the country needed was something that would promote national unity. There was a shortlist of 130 submissions that was eventually cut down to six. All were rejected by the National Symbols Commission.
A further call was put out to advertising and design agencies, many who used symbols like doves and protea flowers, says Berry. “These designs were referred to the Bureau of Heraldry for evaluation, which found that the majority of the designs had no potential,” he says. They simply did not meet international standards, displayed poor aesthetics, and had too much detail. A good flag, he says, “should be able to be drawn by school children.”
With a one-week deadline, state herald Frederick Gordon Brownell came up with what we now know as the colorful South African national flag. Berry explains that Brownell combined the colors used in the country’s previous flags to represent the white population, with the colors of political parties such as the African National Congress (ANC) and the Pan Africanist Congress (PAC) to represent the black population. At the time, it was the only flag in the world to have six colors in its primary design, including chili red, blue-black, and spectrum green. South Sudan is now the only other.
As the creation of South Africa’s flag reveals, deciding on the perfect flag can be a lengthy process. It is the flag, after all. When you consider its importance—how many times it will be flown, how many people from around the world will see it, how many different ways its design and symbols will be interpreted—it’s expected that sufficient thought and effort is given when making the choice. Evolved from its initial use during wars to coordinate soldiers on the battlefields, modern country flags serve as a form of identification. “No where in world does it say that a country should have a flag, but every country has one,” says Berry.
And every one tells a story. Somalia’s pays homage to the United Nations. Reportedly designed in less than 24 hours, its creator Mohammed Awale Liban is quoted as saying, “The blue color stands the United Nations, who help us to reach our dream of independence; white means peace and prosperity; and the star is the five regions of the Somali people.”
Inspiration can come from other countries, too. If you look at the flag of many African countries, you’ll notice the repeated use of what’s known as “Pan-African colors,” of which there are two sets—black, red, and green, and red, yellow, and green. The latter combination was popularised by Ethiopia (right), one of the few African countries that—though once occupied by Italy—was never colonized. Ghana (left) was the first to borrow from the East African country after gaining independence in 1957. They added a black star, which is popularly believed to represent the lone star of African freedom as they were thecontinent’s first state to achieve independence. Others say it represents the Black Star Line—the now defunct state-owned shipping company that took its name from the one owned by Marcus Garvey, Jamaican political leader ,and social activist. Guinea-Bissau followed the color trend in 1973. Later so did Senegal, Mali, and Cameroon, among others.
There’s also those that will have you doing a double-take. Chad and Romania are identical, bar for slightly different shades of blue. Back in 2004, there were even reports that the central African country lodged a complaint with United Nations to evaluate the similarities. Both still use the same flag.
There’s also Liberia. The country’s flag is red, white, and blue. It has a star and stripes. Sound familiar? It’s almost an exact replica of the United States flag. Its has nothing to do with design envy, rather revealing the two’s close historical ties. Freed black American slaves were sent to parts of the African continent, including Liberia, where they started colonies. The similarity was how so-called “Americo-Liberians” honored of their country of birth.
“As human beings we like having something tangible,” says Berry. It’s perhaps also about a sense of ownership, of pride, of belonging. For some, maybe more, so when we venture beyond our borders. I for one immediately feel a sense of comfort when I see my country’s flag, the South African flag, when I’m in other parts of the world. I am comforted by its presence. It represents home, my home.
“It’s also practical—quick, easy, and cheap to make,” Berry says. A founding member of the Southern African Vexillological Association (SAVA), Berry has over 3,000 flags in his private collection. If you were to pass his house, you’re guaranteed to see one of them on the flag-post outside. Could he possibly choose a favourites? “By default, I have to say South Africa,” he says. “If you think back to 1993, it was a unifying symbol. It is a good flag.”
Africa.com
Wave Your Flag: A Vexillological Approach to Africa
by Yolaan Begbie, Africa.com
In October 1993, Bruce Berry sat in a room with seven others at the World Trade Centre in Kempton Park near Johannesburg. They had an important job to do. The Zimbabwean-born was part of the “technical committee” tasked with sifting through over 7,000 submissions to find the perfect design for South Africa’s new post-democracy flag. What they wanted was something unique; what the country needed was something that would promote national unity. There was a shortlist of 130 submissions that was eventually cut down to six. All were rejected by the National Symbols Commission.
A further call was put out to advertising and design agencies, many who used symbols like doves and protea flowers, says Berry. “These designs were referred to the Bureau of Heraldry for evaluation, which found that the majority of the designs had no potential,” he says. They simply did not meet international standards, displayed poor aesthetics, and had too much detail. A good flag, he says, “should be able to be drawn by school children.”
With a one-week deadline, state herald Frederick Gordon Brownell came up with what we now know as the colorful South African national flag. Berry explains that Brownell combined the colors used in the country’s previous flags to represent the white population, with the colors of political parties such as the African National Congress (ANC) and the Pan Africanist Congress (PAC) to represent the black population. At the time, it was the only flag in the world to have six colors in its primary design, including chili red, blue-black, and spectrum green. South Sudan is now the only other.
As the creation of South Africa’s flag reveals, deciding on the perfect flag can be a lengthy process. It is the flag, after all. When you consider its importance—how many times it will be flown, how many people from around the world will see it, how many different ways its design and symbols will be interpreted—it’s expected that sufficient thought and effort is given when making the choice. Evolved from its initial use during wars to coordinate soldiers on the battlefields, modern country flags serve as a form of identification. “No where in world does it say that a country should have a flag, but every country has one,” says Berry.
And every one tells a story. Somalia’s pays homage to the United Nations. Reportedly designed in less than 24 hours, its creator Mohammed Awale Liban is quoted as saying, “The blue color stands the United Nations, who help us to reach our dream of independence; white means peace and prosperity; and the star is the five regions of the Somali people.”
Inspiration can come from other countries, too. If you look at the flag of many African countries, you’ll notice the repeated use of what’s known as “Pan-African colors,” of which there are two sets—black, red, and green, and red, yellow, and green. The latter combination was popularised by Ethiopia (right), one of the few African countries that—though once occupied by Italy—was never colonized. Ghana (left) was the first to borrow from the East African country after gaining independence in 1957. They added a black star, which is popularly believed to represent the lone star of African freedom as they were thecontinent’s first state to achieve independence. Others say it represents the Black Star Line—the now defunct state-owned shipping company that took its name from the one owned by Marcus Garvey, Jamaican political leader ,and social activist. Guinea-Bissau followed the color trend in 1973. Later so did Senegal, Mali, and Cameroon, among others.
There’s also those that will have you doing a double-take. Chad and Romania are identical, bar for slightly different shades of blue. Back in 2004, there were even reports that the central African country lodged a complaint with United Nations to evaluate the similarities. Both still use the same flag.
There’s also Liberia. The country’s flag is red, white, and blue. It has a star and stripes. Sound familiar? It’s almost an exact replica of the United States flag. Its has nothing to do with design envy, rather revealing the two’s close historical ties. Freed black American slaves were sent to parts of the African continent, including Liberia, where they started colonies. The similarity was how so-called “Americo-Liberians” honored of their country of birth.
“As human beings we like having something tangible,” says Berry. It’s perhaps also about a sense of ownership, of pride, of belonging. For some, maybe more, so when we venture beyond our borders. I for one immediately feel a sense of comfort when I see my country’s flag, the South African flag, when I’m in other parts of the world. I am comforted by its presence. It represents home, my home.
“It’s also practical—quick, easy, and cheap to make,” Berry says. A founding member of the Southern African Vexillological Association (SAVA), Berry has over 3,000 flags in his private collection. If you were to pass his house, you’re guaranteed to see one of them on the flag-post outside. Could he possibly choose a favourites? “By default, I have to say South Africa,” he says. “If you think back to 1993, it was a unifying symbol. It is a good flag.”
Africa.com
4.9.12
Orihuela: Ni escudo ni bandera
PILAR M. MACIÁ | ORIHUELA.
En busca de una ceremonia con la que pasar los honores de la Gloriosa Enseña del Oriol a su réplica, ahora en proceso de reforma para adecuarla a lo que se necesita en el Ayuntamiento, el concejal de Protocolo, Juan Ignacio López-Bas, se ha encontrado con que Orihuela no tiene, oficialmente, ni bandera ni escudo ya que no existe una resolución autonómica ni estatal antes de que se diera competencias en esta materia a la Comunidad, que así lo indique. Aunque el secular trapo de la señera que cada 17 de julio pasea por las calles de la ciudad abriera en su momento el paso de las huestes de la Muy Ilustre, Leal y Siempre Fiel, resulta que a nadie se le ocurrió ponerse en contacto con la autoridad competente para reconocerla como tal. De este modo lo primero que se va a poner en marcha es un expediente que tendrá que pasar por Pleno antes de remitirse al Consejo Asesor de Heráldica y Vexilología que depende de la Conselleria de Presidencia y que es quien autoriza escudos y banderas, con el objetivo que para julio del año que viene se pueda disponer de la bandera reconocida, del Oriol guardado a buen recaudo y de la réplica dispuesta para salir en el desfile y para soportar los rigores de la canícula oriolana en el balcón.
En principio, López-Bas explica que no habría problema con lograr el objetivo en el plazo previsto dado que el Oriol cumple con todos los requisitos que marca la ley. Se trata de una bandera considerada «inmemorial e histórica» por ser anterior al año 1837 «y además se usa como un símbolo propio», precisa el concejal de Protocolo, que añade es que la idea es que la réplica sea la que se salga al balcón una vez que se haya reparado el trapo retirándole la entretela que se le puso en los talleres donde se bordó y que el Pájaro que la corona se adapte al peso necesario para sacarlo en el desfile.
Una vez que se tenga a esta bandera como oficial ya se podrán hacer copias y réplicas para colocarlas tanto en edificios oficiales o para que simplemente los oriolanos puedan hacer uso de ella tanto en la ciudad como fuera de ella.
Mientras, el tema del escudo es más complicado. El que se usa en Orihuela reproduce el escudo medieval que hay en Santo Domingo, pero fue algún vecino de la ciudad quien lo adaptó, tal cual se conoce ahora, con las cuatro barras de la Corona de Aragón y dos óvalos donde aparece el Oriol. Ese es el escudo que se ha usado desde que se creó después de la Guerra Civil y hasta este momento, por lo que no puede considerarse igual que el Oriol, ya que al no ser anterior a 1837 no es ni inmemorial ni histórico.
En este punto, López-Bas precisa que la ley marca las formas que deberían tener los escudos y el oriolano no puede adaptarse a ninguna de ellas, por lo que lo que se va a hacer en este caso es hablar con el mismo Consejo Asesor de Heráldica y Vexilología para ver si hay alguna fórmula de hacerlo oficial ya que se le ha dado uso desde hace más de medio siglo «y en todo caso, es anterior a la norma». No obstante López-Bas asegura que no es voluntad del equipo de gobierno cambiarlo, de manera que si no hay posibilidad de que se reconozca se seguirá utilizando de manera no oficial.
31.8.12
XXVII Congreso Nacional de Vexilología
Los próximos 6 y 7 de octubre tendrá lugar en Plasencia (Cáceres) el XXVII Congreso Nacional de Vexilología, evento que organiza cada año la Sociedad Española de Vexilología.
El lugar de celebración será la Sala Verdugo, situada en la calle Verdugo, s/n. La asistencia es gratuita.
Al mismo tiempo, se celebrará una exposición de banderas de distintas épocas y lugares, pertenecientes a la colección de la SEV y de algunos de sus miembros.
Pulse aquí para descargar el tríptico con el programa y la hoja de inscripción.
Pulse aquí para inscribirse online.
24.8.12
Experto ruso revela los secretos del tricolor del Kremlin
Las banderas de Rusia que ondean en el Kremlin y en la sede del Gobierno ruso están hechas en tejido especial y tienen proporciones exclusivas, esos y otros secretos fueron revelados por el responsable del tricolor izado sobre los edificios gubernamentales del país, Serguei Babenko, en ocasión del Día de la Bandera de Rusia.
“Cuando elegíamos la tela para confeccionar las banderas partimos de que debe ser muy resistente. ¿Se imagina la situación cuando el estandarte del Kremlin se rompe y solo quedan trozos de tela agitándose en el aire?”, dijo Babenko en una entrevista al diario Moskovskiy Komsomolets.
Para evitar que esto ocurra, mas banderas de uso oficial del país se realizan en un poliéster especial y no en el crespón, como se hacía antes.
Otro secreto es el tejido muy diferente al que se aplica en la fabricación de la mayor parte de los textiles, y por ello, las banderas oficiales que ondean sobre elñ Kremlin o sobre la sede del Gobierno y el parlamento tienen una resistecia excepcional.
“Por ejemplo, si en su lugar colgamos sobre el Kremlin o la sede del Ejecutivo una camiseta de algodón, al paso de dos o tres horas solo quedaría la parte del cuello”, dijo Babenko en alusión a los fuertes vientos que agitan las principales banderas del país.
Al mismo tiempo, el experto reconoció que la vida útil de la bandera, incluso de la más resistente, no es muy larga.
Así, el tricolor de la sede del Gobierno es revisado cada dos semanas, porque está a más de 100 metros de altura y le afectan más los vientos que al estandarte del Kremlin que, al ser colocado a una altura más baja, pasa un examen cada mes y medio y en caso de presentar un buen aspecto, es lavado y devuelto a su lugar sin la necesidad de ser sustituido por otro igual.
La principal bandera de Rusia, de 3 por 4,5 metros, adorna una de las cúpulas del Kremlin. Mientras, sobre la residencia de Vladímir Putin está izado un estandarte presidencial de 2,5 por 2,5 metros. Se trata de unas réplicas de los símbolos nacionales rusos, pues los originales se encuentran en el despacho del Jefe del Estado. Por su parte, la bandera de la sede del Ejecutivo ruso tiene las mismas dimensiones que la de Kremlin.
Como ocurre con cualquier bandera del mundo, sus enemigos principales son las aves, pero las palomas y los cuervos al volar sobre el Kremlin guardan prudente distancia del tricolor ruso, "lo que pasa es que por su tamaño, la bandera rusa produce un ruido espantoso para las aves", dijo Babenko al recordar que el Kremlin se encuentra sobre siete colinas, donde soplan vientos permanentes durante todo el año.
“Cuando elegíamos la tela para confeccionar las banderas partimos de que debe ser muy resistente. ¿Se imagina la situación cuando el estandarte del Kremlin se rompe y solo quedan trozos de tela agitándose en el aire?”, dijo Babenko en una entrevista al diario Moskovskiy Komsomolets.
Para evitar que esto ocurra, mas banderas de uso oficial del país se realizan en un poliéster especial y no en el crespón, como se hacía antes.
Otro secreto es el tejido muy diferente al que se aplica en la fabricación de la mayor parte de los textiles, y por ello, las banderas oficiales que ondean sobre elñ Kremlin o sobre la sede del Gobierno y el parlamento tienen una resistecia excepcional.
“Por ejemplo, si en su lugar colgamos sobre el Kremlin o la sede del Ejecutivo una camiseta de algodón, al paso de dos o tres horas solo quedaría la parte del cuello”, dijo Babenko en alusión a los fuertes vientos que agitan las principales banderas del país.
Al mismo tiempo, el experto reconoció que la vida útil de la bandera, incluso de la más resistente, no es muy larga.
Así, el tricolor de la sede del Gobierno es revisado cada dos semanas, porque está a más de 100 metros de altura y le afectan más los vientos que al estandarte del Kremlin que, al ser colocado a una altura más baja, pasa un examen cada mes y medio y en caso de presentar un buen aspecto, es lavado y devuelto a su lugar sin la necesidad de ser sustituido por otro igual.
La principal bandera de Rusia, de 3 por 4,5 metros, adorna una de las cúpulas del Kremlin. Mientras, sobre la residencia de Vladímir Putin está izado un estandarte presidencial de 2,5 por 2,5 metros. Se trata de unas réplicas de los símbolos nacionales rusos, pues los originales se encuentran en el despacho del Jefe del Estado. Por su parte, la bandera de la sede del Ejecutivo ruso tiene las mismas dimensiones que la de Kremlin.
Como ocurre con cualquier bandera del mundo, sus enemigos principales son las aves, pero las palomas y los cuervos al volar sobre el Kremlin guardan prudente distancia del tricolor ruso, "lo que pasa es que por su tamaño, la bandera rusa produce un ruido espantoso para las aves", dijo Babenko al recordar que el Kremlin se encuentra sobre siete colinas, donde soplan vientos permanentes durante todo el año.
17.8.12
Heráldica local en lista de espera
RAFAEL FRAGUAS Madrid 17 AGO 2012 - 00:02 CET
De los 179 municipios de la región, la inmensa mayoría posee hoy escudo propio. Muchos cuentan también con bandera. Los lugareños ven representadas en ellos y en los estandartes que los estampan señas de su identidad y su pasado. Unos y otros incluyen una serie de elementos significantes, teñidos generalmente en cinco colores, gules (rojo), azur (azul), sable (negro) sinople (verde) y púrpura, así como representaciones de objetos, animales y lemas cuya combinación produce un significado que distingue e identifica a quienes de ellos se reclaman. Hay además aditamentos ornamentales como cintas, lambrequines u orlas. Contrariamente a lo que suele creerse, cada español, y por extensión cada madrileño, tiene el privilegio de elegir las armas de su propio escudo independientemente de su origen y de su posición social. “De tal distinción carecen otros nacionales europeos”, señala Fernando del Arco, heraldista y durante décadas presidente de la Sección de Heráldica y Genealogía del Ateneo de Madrid. Es autor del libro Labras heráldicas madrileñas.
De los 179 municipios de la región, la inmensa mayoría posee hoy escudo propio. Muchos cuentan también con bandera. Los lugareños ven representadas en ellos y en los estandartes que los estampan señas de su identidad y su pasado. Unos y otros incluyen una serie de elementos significantes, teñidos generalmente en cinco colores, gules (rojo), azur (azul), sable (negro) sinople (verde) y púrpura, así como representaciones de objetos, animales y lemas cuya combinación produce un significado que distingue e identifica a quienes de ellos se reclaman. Hay además aditamentos ornamentales como cintas, lambrequines u orlas. Contrariamente a lo que suele creerse, cada español, y por extensión cada madrileño, tiene el privilegio de elegir las armas de su propio escudo independientemente de su origen y de su posición social. “De tal distinción carecen otros nacionales europeos”, señala Fernando del Arco, heraldista y durante décadas presidente de la Sección de Heráldica y Genealogía del Ateneo de Madrid. Es autor del libro Labras heráldicas madrileñas.
Montes, zapatos y aviones
El escudo de Becerril de la Sierra muestra tres montes blancos sobre fondo azul de su cercana serranía; hasta 12 tortugas figuran en el de Galapagar y doce colmenas blasonan el de Colmenar Viejo, mientras un castillo incendiado signa el blasón de Velilla de san Antonio; en el escudo de Carabaña, famosa por sus aguas medicinales, hay una gran fuente; y en el blasón de Chapinería un bota lo singulariza, en recuerdo de los zapateros de chapines que allí faenaban. Uno de los blasones más pintorescos es el de Getafe que pese a su origen altomedieval luce, hoy innovado, una decena de aviones de plata.
Elaborar el repertorio heráldico de Madrid no fue tarea sencilla. Menos de la mitad de los municipios de la región, concretamente 74, ya lo tenían desde tiempo inmemorial. Pero el resto, hasta 179, tuvo que dotarse de uno nuevo así como de una bandera propia a partir de 1985, ya que la antigua provincia de Madrid pasó a ser Comunidad Autónoma uniprovincial. Pero, aún hoy, los Ayuntamientos de Madrid, Brunete, Chinchón, Somosierra y San Agustín de Guadalix “no han tramitado o no han obtenido aún la preceptiva autorización de sus escudos por parte del Gobierno regional”, según fuentes de la Comunidad de Madrid. Por su parte, fuentes municipales madrileñas subrayan que el escudo de la ciudad tiene un pasado centenario y que como tal ha sido registrado en la oficina registral de Patentes y Marcas en el año 2009, hecho que consideran acreditación suficiente.
El escudo de Becerril de la Sierra muestra tres montes blancos sobre fondo azul de su cercana serranía; hasta 12 tortugas figuran en el de Galapagar y doce colmenas blasonan el de Colmenar Viejo, mientras un castillo incendiado signa el blasón de Velilla de san Antonio; en el escudo de Carabaña, famosa por sus aguas medicinales, hay una gran fuente; y en el blasón de Chapinería un bota lo singulariza, en recuerdo de los zapateros de chapines que allí faenaban. Uno de los blasones más pintorescos es el de Getafe que pese a su origen altomedieval luce, hoy innovado, una decena de aviones de plata.
Elaborar el repertorio heráldico de Madrid no fue tarea sencilla. Menos de la mitad de los municipios de la región, concretamente 74, ya lo tenían desde tiempo inmemorial. Pero el resto, hasta 179, tuvo que dotarse de uno nuevo así como de una bandera propia a partir de 1985, ya que la antigua provincia de Madrid pasó a ser Comunidad Autónoma uniprovincial. Pero, aún hoy, los Ayuntamientos de Madrid, Brunete, Chinchón, Somosierra y San Agustín de Guadalix “no han tramitado o no han obtenido aún la preceptiva autorización de sus escudos por parte del Gobierno regional”, según fuentes de la Comunidad de Madrid. Por su parte, fuentes municipales madrileñas subrayan que el escudo de la ciudad tiene un pasado centenario y que como tal ha sido registrado en la oficina registral de Patentes y Marcas en el año 2009, hecho que consideran acreditación suficiente.
Unificar criterios
Las normas estatales y autonómicas al respecto, emitidas entre 1984 y 1987, trataron de unificar criterios modificando una legislación estatal anterior que databa de 1952. “Las nuevas normas exigían a los Plenos municipales un expediente y un proyecto sobre escudos y banderas, encomendados a un heraldista, de tal manera que aunaran historicidad municipal, valores reconocidos, distinciones características de cada villa y preferencias de los lugareños”, explica el heraldista Fernando del Arco, que informó entonces algunos emblemas. La aprobación de tales insignias correspondía a la Comunidad Autónoma, según sendos Reales Decretos de marzo y julio de 1984 y 1987, respectivamente.
En muchos de los flamantes escudos abundan hoy las olas de plata y azul que caracterizaban a villas ribereñas de los ríos que riegan la región. En muchos otros escudos figura un acueducto, vestigio de la pertenencia medieval a Segovia de numerosos municipios madrileños, casi todos los del centro-noroeste y algunos del centro-sur. Otro de los elementos heráldicos más repetidos en la escudería blasonada madrileña es el lema de las familias latifundistas de los Mendoza, duques de Medinaceli y del Infantado, emparentados con los de Lerma y Osuna:Ave María gratia plena. El caso de Rivas Vaciamadrid es hoy singular, ya que, si bien posee un símbolo de identidad corporativa, con una estrella de plata, por desavenencias entre el Pleno municipal y la Academia de la Historia, que brinda su dictamen, ha carecido durante años de escudo y de bandera homologados por el Gobierno regional, según explica Jacinto Martín de Hijas, que fue funcionario municipal allí desde 1979 hasta su reciente jubilación.
Las normas estatales y autonómicas al respecto, emitidas entre 1984 y 1987, trataron de unificar criterios modificando una legislación estatal anterior que databa de 1952. “Las nuevas normas exigían a los Plenos municipales un expediente y un proyecto sobre escudos y banderas, encomendados a un heraldista, de tal manera que aunaran historicidad municipal, valores reconocidos, distinciones características de cada villa y preferencias de los lugareños”, explica el heraldista Fernando del Arco, que informó entonces algunos emblemas. La aprobación de tales insignias correspondía a la Comunidad Autónoma, según sendos Reales Decretos de marzo y julio de 1984 y 1987, respectivamente.
En muchos de los flamantes escudos abundan hoy las olas de plata y azul que caracterizaban a villas ribereñas de los ríos que riegan la región. En muchos otros escudos figura un acueducto, vestigio de la pertenencia medieval a Segovia de numerosos municipios madrileños, casi todos los del centro-noroeste y algunos del centro-sur. Otro de los elementos heráldicos más repetidos en la escudería blasonada madrileña es el lema de las familias latifundistas de los Mendoza, duques de Medinaceli y del Infantado, emparentados con los de Lerma y Osuna:Ave María gratia plena. El caso de Rivas Vaciamadrid es hoy singular, ya que, si bien posee un símbolo de identidad corporativa, con una estrella de plata, por desavenencias entre el Pleno municipal y la Academia de la Historia, que brinda su dictamen, ha carecido durante años de escudo y de bandera homologados por el Gobierno regional, según explica Jacinto Martín de Hijas, que fue funcionario municipal allí desde 1979 hasta su reciente jubilación.
Siete estrellas sobre fondo rojo
El despliegue de escudos municipales abarca hoy un polícromo abanico. Al ser el carmesí el color por excelencia de las dos Castillas, a caballo de las cuales Madrid cabalga, fue el pabellón rojo sobre el que se estamparon las siete estrellas y las dos torres castellanas de plata que configuran hoy el escudo y la bandera regionales. Hubo parlamentarios del PP que acusaron entonces a los diseñadores del estandarte madrileño de reproducir la bandera del vietcong comunista vietnamita, como se recordaba con sorna en el entorno del socialista Joaquín Leguina, primer presidente del Gobierno regional. Sus adversarios parecían desconocer que las siete estrellas figuraban en el propio escudo de Madrid desde la Edad Media. Por cierto, cuentan las crónicas que en plena batalla de Las Navas de Tolosa (Jaén), en 1212, el estandarte de una mesnada de guerreros madrileños, con su osa erguida sobre el madroño, fue confundido con el pendón del Señorío de Vizcaya, que mostraba un gran lobo.
Madrid presenta la particularidad de rematar su tradicional escudo municipal con una corona real abierta –la mayoría de los regionales lo hacen con una corona cerrada-, que algunos heraldistas consideran signo imperial por haber sido la cortesana villa capital de un imperio.
El despliegue de escudos municipales abarca hoy un polícromo abanico. Al ser el carmesí el color por excelencia de las dos Castillas, a caballo de las cuales Madrid cabalga, fue el pabellón rojo sobre el que se estamparon las siete estrellas y las dos torres castellanas de plata que configuran hoy el escudo y la bandera regionales. Hubo parlamentarios del PP que acusaron entonces a los diseñadores del estandarte madrileño de reproducir la bandera del vietcong comunista vietnamita, como se recordaba con sorna en el entorno del socialista Joaquín Leguina, primer presidente del Gobierno regional. Sus adversarios parecían desconocer que las siete estrellas figuraban en el propio escudo de Madrid desde la Edad Media. Por cierto, cuentan las crónicas que en plena batalla de Las Navas de Tolosa (Jaén), en 1212, el estandarte de una mesnada de guerreros madrileños, con su osa erguida sobre el madroño, fue confundido con el pendón del Señorío de Vizcaya, que mostraba un gran lobo.
Madrid presenta la particularidad de rematar su tradicional escudo municipal con una corona real abierta –la mayoría de los regionales lo hacen con una corona cerrada-, que algunos heraldistas consideran signo imperial por haber sido la cortesana villa capital de un imperio.
Vestigios medievales
Aunque el auge capitalino no sobrevino hasta el siglo XVI bajo Felipe II, que asentó establemente la Corte, Madrid conserva algunas labras armeras de origen bajomedieval: las más vetustas se encuentran en la plaza de la Villa, sobre el dintel de la que es hoy sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Se trata de la casa contigua a la Torre de los Lujanes, un linaje familiar de los más veteranos de la ciudad -coinciden los genealogistas- junto con los de Luzón, Zapata, Barrionuevo, Gato y Ramírez. Son dos escudetes bajomedievales, fechados en torno a 1470, muy semejantes a otros que tachonan la fachada de la iglesia de los Jerónimos, construida en 1506, y a otros más que ornamenta la tardo-gótica capilla del Obispo, en la plaza de la Paja. No obstante, el escudo más veterano de la ciudad por el motivo de su hechura, es el blasón del Papa Inocencio VI, con las tres coronas de su tiara, que se encuentra a la espalda de la iglesia de san Ginés de la calle del Arenal. Fue allí instalado tras una bula emitida en 1358 por aquel Pontífice para privilegiar con indulgencias a quienes ayudaran a la reconstrucción del templo madrileño, saqueado poco antes por infieles.
En la Ciudad Universitaria de la Complutense se encuentra la pétrea puerta del antiguo Hospital de La Latina, que contiene cuatro escudos medievales de 1499, y que se atribuye a un alarife morisco de nombre Hassán. Fue trasladada piedra a piedra desde la calle de Concepción Jerónima, su primitivo enclave. Uno de los más bellos escudos heráldicos de Madrid se atribuye a un diseño del artista italiano Juan Lorenzo Bernini, el hombre que magnificó y universalizó Roma. El gran blasón, de fines del siglo XVII, destella en la iglesia de las Calatravas de la calle de Alcalá.
La fachada heráldicamente más ornamentada pertenece al Antiguo Hospicio de San Fernando, en la calle de Fuencarral, 78, que muestra junto a los dinteles de sus ventanas hasta 14 blasones de distintos reinos hispanos. Fueron labrados entre 170 y 1726 por orden del arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada churrigueresca del hoy Museo de Historia y hasta hace poco Archivo Municipal.
Entre las labras armeras de mayores dimensiones de Madrid, aparte de las que coronan el Palacio Real, figura la que blasona el edificio que fuera Cárcel de Corte, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, en la plaza de las Provincias, Junto a la Plaza Mayor. Otra de muy gran tamaño remata el palacio de Murga o de Linares, sede de la Casa de América, en la plaza de Cibeles. Sin duda el blasón pétreo de más tamaño en toda la región es el que tachona el frontispicio del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, de unos tres metros de diámetro, que perteneció al cardenal e infante de España Luis de Borbón. Data del siglo XVIII.
Aunque el auge capitalino no sobrevino hasta el siglo XVI bajo Felipe II, que asentó establemente la Corte, Madrid conserva algunas labras armeras de origen bajomedieval: las más vetustas se encuentran en la plaza de la Villa, sobre el dintel de la que es hoy sede de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Se trata de la casa contigua a la Torre de los Lujanes, un linaje familiar de los más veteranos de la ciudad -coinciden los genealogistas- junto con los de Luzón, Zapata, Barrionuevo, Gato y Ramírez. Son dos escudetes bajomedievales, fechados en torno a 1470, muy semejantes a otros que tachonan la fachada de la iglesia de los Jerónimos, construida en 1506, y a otros más que ornamenta la tardo-gótica capilla del Obispo, en la plaza de la Paja. No obstante, el escudo más veterano de la ciudad por el motivo de su hechura, es el blasón del Papa Inocencio VI, con las tres coronas de su tiara, que se encuentra a la espalda de la iglesia de san Ginés de la calle del Arenal. Fue allí instalado tras una bula emitida en 1358 por aquel Pontífice para privilegiar con indulgencias a quienes ayudaran a la reconstrucción del templo madrileño, saqueado poco antes por infieles.
En la Ciudad Universitaria de la Complutense se encuentra la pétrea puerta del antiguo Hospital de La Latina, que contiene cuatro escudos medievales de 1499, y que se atribuye a un alarife morisco de nombre Hassán. Fue trasladada piedra a piedra desde la calle de Concepción Jerónima, su primitivo enclave. Uno de los más bellos escudos heráldicos de Madrid se atribuye a un diseño del artista italiano Juan Lorenzo Bernini, el hombre que magnificó y universalizó Roma. El gran blasón, de fines del siglo XVII, destella en la iglesia de las Calatravas de la calle de Alcalá.
La fachada heráldicamente más ornamentada pertenece al Antiguo Hospicio de San Fernando, en la calle de Fuencarral, 78, que muestra junto a los dinteles de sus ventanas hasta 14 blasones de distintos reinos hispanos. Fueron labrados entre 170 y 1726 por orden del arquitecto Pedro de Ribera, autor de la fachada churrigueresca del hoy Museo de Historia y hasta hace poco Archivo Municipal.
Entre las labras armeras de mayores dimensiones de Madrid, aparte de las que coronan el Palacio Real, figura la que blasona el edificio que fuera Cárcel de Corte, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores, en la plaza de las Provincias, Junto a la Plaza Mayor. Otra de muy gran tamaño remata el palacio de Murga o de Linares, sede de la Casa de América, en la plaza de Cibeles. Sin duda el blasón pétreo de más tamaño en toda la región es el que tachona el frontispicio del palacio arzobispal de Alcalá de Henares, de unos tres metros de diámetro, que perteneció al cardenal e infante de España Luis de Borbón. Data del siglo XVIII.
Un museo blasonado
El Museo Nacional de Artes Decorativas, según informa su jefa de Documentación, Ana Cabrera, “atesora un ajuar de hasta 700 emblemas heráldicos, inventariados por la estudiosa portuguesa Sofía Gomes da Costa, en unos 500 objetos ornamentales”. Decoran crista, metales, cerámica -los famosos botanes de Farmacia-, cuero, muebles y vajillas“, como muestra la primorosa sopera de Felipe V, esmaltada con el escudo de la Casa de Borbón. Deslumbra el llamado paño de Estado, un tapiz funerario arzobispal del siglo XVII bordado en oro y pedrería, de más de tres metros de longitud”, señala la responsable documentalista.
San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez, Torrelaguna y Navalcarnero son quizá las localidades madrileñas con mayor número de blasones –no cabe olvidar ni el Palacio Real de Madrid ni los Sitios Reales de las dos primeras localidades, verdaderos viveros heráldicos- pero muchos otros municipios timbran con heráldica propia sus mejores casas solariegas y sus edificios consistoriales donde, cada mañana, las banderas locales flamean al viento desde lo alto de sus balcones exhibiendo sus signos distintivos.
El Museo Nacional de Artes Decorativas, según informa su jefa de Documentación, Ana Cabrera, “atesora un ajuar de hasta 700 emblemas heráldicos, inventariados por la estudiosa portuguesa Sofía Gomes da Costa, en unos 500 objetos ornamentales”. Decoran crista, metales, cerámica -los famosos botanes de Farmacia-, cuero, muebles y vajillas“, como muestra la primorosa sopera de Felipe V, esmaltada con el escudo de la Casa de Borbón. Deslumbra el llamado paño de Estado, un tapiz funerario arzobispal del siglo XVII bordado en oro y pedrería, de más de tres metros de longitud”, señala la responsable documentalista.
San Lorenzo de El Escorial, Aranjuez, Torrelaguna y Navalcarnero son quizá las localidades madrileñas con mayor número de blasones –no cabe olvidar ni el Palacio Real de Madrid ni los Sitios Reales de las dos primeras localidades, verdaderos viveros heráldicos- pero muchos otros municipios timbran con heráldica propia sus mejores casas solariegas y sus edificios consistoriales donde, cada mañana, las banderas locales flamean al viento desde lo alto de sus balcones exhibiendo sus signos distintivos.
5.8.12
El sur de Estados Unidos se aferra a sus señas
MARC BASSETS | RICHMOND (VIRGINIA)
Corresponsal
La bandera confederada es, para muchos norteamericanos, un emblema racista, una herencia del esclavismo y la segregación que se asocia a los estados del sur, derrotados en la guerra civil.
Pero el sur -un territorio imprevisible, todavía un enigma para una parte del país, para los yanquis del norte- ofrece a veces al visitante desprevenido giros inesperados. Por ejemplo: toparse con negros -descendientes de los esclavos y después víctimas del apartheid que existió en esta parte de Estados Unidos hasta un siglo después del final de la guerras- que enarbolan la bandera de la Confederación, la cruz de San Andrés azul con estrellas blancas y sobre un fondo rojo.
Un sábado de julio en Richmond -capital de la Confederación durante la guerra, entre el 1861 y el 1865- una decena de personas se han congregado frente al Museo de Bellas Artes de Virginia y la Capilla Confederada. Esta iglesia diminuta se ubica en terrenos propiedad del museo, que en el 2010 prohibió que la bandera confederada ondease en la capilla: no parecía la mejor carta de presentación para una institución con vocación cosmopolita.
Los congregados protestaban contra lo que consideran una "profanación". Entre los manifestantes se encontraba John Henry Taylor, un policía retirado. "Desde 1865 somos un país ocupado. Igual que Francia durante la Segunda Guerra Mundial", dijo. Cuando intentó plantar una bandera en los arbustos que separan la iglesia de la calle, una pareja de policías le instó a retirarla. Trifulcas como esta -por una bandera, por un símbolo- no son excepcionales en los viejos estados de la Confederación.
Tras el intento infructuoso de plantar la bandera, llegó al lugar de la protesta una mujer vestida con los colores sureños y con la enseña confederada en la mano. "Ya que no quieren verla, les daremos un montón", dijo. La mujer, que se llama Karen Cooper, es afroamericana, y no ve contradicción entre este hecho y su apego a lo que -guste o no a los defensores de la bandera- es un símbolo de la opresión. Para ella, "representa la libertad". ¿Cómo?
"Quizá los yanquis no lo reconozcan. Pero esta es una bandera americana. Los sureños somos americanos. Somos verdaderos americanos. Somos verdaderos patriotas. Creemos en nuestra Constitución. Y el país se fundó con esclavos. Y si no estoy enfadada con los padres fundadores, no puedo enfadarme con mis hermanos sureños -argumentó Cooper-. Si no culpo a los africanos que nos vendieron, no puedo culpar a los sureños".
El sur del 2011 tiene poco que ver con el de hace 50 años, cuando se conmemoraba el centenario de la guerra civil. El sur es más diverso: por la inmigración interna (negros del norte regresan a la tierra de sus abuelos) y externa (la pujanza hispana es visible en estados como Georgia o Virginia). Los problemas de su economía, postrada durante décadas, son similares a los del resto del país. En el 2008 un candidato negro como Barack Obama desafió los prejuicios y ganó en Virginia y Carolina del Norte. Los acentos se diluyen. Para una mayoría, la bandera significa poco.
Y, sin embargo, muchos sureños se aferran a sus señas de identidad. O quizá ocurra que, cuanto menores son las diferencias, más necesidad hay de resaltarlas. Sería lo que el escritor y político canadiense Michael Ignatieff llama, retomando una expresión Freud, el "narcisismo de las pequeñas diferencias". La bandera, los héroes, una manera de explicar y explicarse la guerra distinta al resto del país: el sur ha cambiado, pero, para citar la célebre sentencia del más ilustre de los novelistas sureños, William Faulkner, "el pasado no ha muerto; de hecho ni siquiera ha pasado".
¿Cómo explicar, si no, la abundancia de las banderas confederadas una vez se cruza el río Potomac, desde Washington, para adentrarse en la Confederación? ¿Cómo explicar la afición, más intensa aquí que entre los yanquis, a recrear batallas de la guerra civil? ¿Cómo explicar que Nikki Haley, la gobernadora de Carolina del Sur, originaria de la India y en apariencia ajena a la herencia identitaria de la región, haya defendido que la bandera confederada se mantenga frente al Capitolio de Columbia, la capital del estado? ¿Puro folklore?
No son sólo las banderas. El sur tiene sus mitos. Muchos sureños cultivan un relato de la guerra civil que poco coincide con la historiografía seria. De la misma manera que los orígenes de la guerra civil española, 73 años después de terminar, sigue siendo objeto de disputa política, al hablar de la guerra civil de EE.UU. se insiste que no hubo ni buenos ni malos, que todos los bandos cometieron atrocidades, o que el motivo principal de la guerra no fue la esclavitud en el sur sino motivos de otro orden (la hegemonía económica o las competencias de los estados). La historia canónica -el norte tenía la razón moral- se discute en el sur.
En el cementerio de Hollywood, en Richmond, reposan los restos de generales sureños y de Jefferson Davis, el presidente de la Confederación durante la guerra, el homólogo y rival del presidente legal, Abraham Lincoln. El mismo día que, frente al Museo de Bellas Artes de Virginia, se organizaba la protesta contra la profanación de la bandera, Eric Richardson, un historiador de Carolina del Norte, desafiaba el sol y el bochorno para colocar banderitas en las tumbas de soldados de este estado caídos durante la guerra.
"A quien me diga que el racismo es un problema sureño yo le digo: 'Sí, si ponemos la frontera en Canadá. No es un problema sureño. Es un problema americano", dijo. "Ahora hemos reducido la guerra civil americana al debate sobre una cosa: la esclavitud. Desafortunadamente no puedes convencerme de que un hombre pobre que no tiene esclavos está dispuesto a morir para defender que alguien los tenga". Un argumento habitual es que la mayoría de combatientes de la Confederación no eran propietarios de esclavos y, por tanto, no luchaban por la esclavitud.
Las heridas, sostiene, "siguen abiertas" y tardarán "otros 150 años" en cerrarse.
-Es mucho tiempo, ¿no?
-En el sur, no. Es como si fuera ayer -respondió-. Recuerdo cuando yo era pequeño. La familia iba a visitar cementerios. Una abuela o una tía-abuela te decía: "Aquí está enterrado el tío George, el tío-abuelo Fred aquí, y aquí la tatarabuela, pero su marido no, porque está en Gettysburg".
El campo de batalla de Gettysburg está en Pensilvania.
"Así que -prosiguió- en el sur, desde que naces hasta que creces, esto es lo que te enseñan. Cuando vas a la escuela, intentan deshacer lo que tu madre, tu abuela, tu tía-abuela te enseñaron. Y no funciona. ¿Me estás diciendo que lo que mi madre me contó es incorrecto?".
La Vanguardia
Corresponsal
La bandera confederada es, para muchos norteamericanos, un emblema racista, una herencia del esclavismo y la segregación que se asocia a los estados del sur, derrotados en la guerra civil.
Pero el sur -un territorio imprevisible, todavía un enigma para una parte del país, para los yanquis del norte- ofrece a veces al visitante desprevenido giros inesperados. Por ejemplo: toparse con negros -descendientes de los esclavos y después víctimas del apartheid que existió en esta parte de Estados Unidos hasta un siglo después del final de la guerras- que enarbolan la bandera de la Confederación, la cruz de San Andrés azul con estrellas blancas y sobre un fondo rojo.
Un sábado de julio en Richmond -capital de la Confederación durante la guerra, entre el 1861 y el 1865- una decena de personas se han congregado frente al Museo de Bellas Artes de Virginia y la Capilla Confederada. Esta iglesia diminuta se ubica en terrenos propiedad del museo, que en el 2010 prohibió que la bandera confederada ondease en la capilla: no parecía la mejor carta de presentación para una institución con vocación cosmopolita.
Los congregados protestaban contra lo que consideran una "profanación". Entre los manifestantes se encontraba John Henry Taylor, un policía retirado. "Desde 1865 somos un país ocupado. Igual que Francia durante la Segunda Guerra Mundial", dijo. Cuando intentó plantar una bandera en los arbustos que separan la iglesia de la calle, una pareja de policías le instó a retirarla. Trifulcas como esta -por una bandera, por un símbolo- no son excepcionales en los viejos estados de la Confederación.
Tras el intento infructuoso de plantar la bandera, llegó al lugar de la protesta una mujer vestida con los colores sureños y con la enseña confederada en la mano. "Ya que no quieren verla, les daremos un montón", dijo. La mujer, que se llama Karen Cooper, es afroamericana, y no ve contradicción entre este hecho y su apego a lo que -guste o no a los defensores de la bandera- es un símbolo de la opresión. Para ella, "representa la libertad". ¿Cómo?
"Quizá los yanquis no lo reconozcan. Pero esta es una bandera americana. Los sureños somos americanos. Somos verdaderos americanos. Somos verdaderos patriotas. Creemos en nuestra Constitución. Y el país se fundó con esclavos. Y si no estoy enfadada con los padres fundadores, no puedo enfadarme con mis hermanos sureños -argumentó Cooper-. Si no culpo a los africanos que nos vendieron, no puedo culpar a los sureños".
El sur del 2011 tiene poco que ver con el de hace 50 años, cuando se conmemoraba el centenario de la guerra civil. El sur es más diverso: por la inmigración interna (negros del norte regresan a la tierra de sus abuelos) y externa (la pujanza hispana es visible en estados como Georgia o Virginia). Los problemas de su economía, postrada durante décadas, son similares a los del resto del país. En el 2008 un candidato negro como Barack Obama desafió los prejuicios y ganó en Virginia y Carolina del Norte. Los acentos se diluyen. Para una mayoría, la bandera significa poco.
Y, sin embargo, muchos sureños se aferran a sus señas de identidad. O quizá ocurra que, cuanto menores son las diferencias, más necesidad hay de resaltarlas. Sería lo que el escritor y político canadiense Michael Ignatieff llama, retomando una expresión Freud, el "narcisismo de las pequeñas diferencias". La bandera, los héroes, una manera de explicar y explicarse la guerra distinta al resto del país: el sur ha cambiado, pero, para citar la célebre sentencia del más ilustre de los novelistas sureños, William Faulkner, "el pasado no ha muerto; de hecho ni siquiera ha pasado".
¿Cómo explicar, si no, la abundancia de las banderas confederadas una vez se cruza el río Potomac, desde Washington, para adentrarse en la Confederación? ¿Cómo explicar la afición, más intensa aquí que entre los yanquis, a recrear batallas de la guerra civil? ¿Cómo explicar que Nikki Haley, la gobernadora de Carolina del Sur, originaria de la India y en apariencia ajena a la herencia identitaria de la región, haya defendido que la bandera confederada se mantenga frente al Capitolio de Columbia, la capital del estado? ¿Puro folklore?
No son sólo las banderas. El sur tiene sus mitos. Muchos sureños cultivan un relato de la guerra civil que poco coincide con la historiografía seria. De la misma manera que los orígenes de la guerra civil española, 73 años después de terminar, sigue siendo objeto de disputa política, al hablar de la guerra civil de EE.UU. se insiste que no hubo ni buenos ni malos, que todos los bandos cometieron atrocidades, o que el motivo principal de la guerra no fue la esclavitud en el sur sino motivos de otro orden (la hegemonía económica o las competencias de los estados). La historia canónica -el norte tenía la razón moral- se discute en el sur.
En el cementerio de Hollywood, en Richmond, reposan los restos de generales sureños y de Jefferson Davis, el presidente de la Confederación durante la guerra, el homólogo y rival del presidente legal, Abraham Lincoln. El mismo día que, frente al Museo de Bellas Artes de Virginia, se organizaba la protesta contra la profanación de la bandera, Eric Richardson, un historiador de Carolina del Norte, desafiaba el sol y el bochorno para colocar banderitas en las tumbas de soldados de este estado caídos durante la guerra.
"A quien me diga que el racismo es un problema sureño yo le digo: 'Sí, si ponemos la frontera en Canadá. No es un problema sureño. Es un problema americano", dijo. "Ahora hemos reducido la guerra civil americana al debate sobre una cosa: la esclavitud. Desafortunadamente no puedes convencerme de que un hombre pobre que no tiene esclavos está dispuesto a morir para defender que alguien los tenga". Un argumento habitual es que la mayoría de combatientes de la Confederación no eran propietarios de esclavos y, por tanto, no luchaban por la esclavitud.
Las heridas, sostiene, "siguen abiertas" y tardarán "otros 150 años" en cerrarse.
-Es mucho tiempo, ¿no?
-En el sur, no. Es como si fuera ayer -respondió-. Recuerdo cuando yo era pequeño. La familia iba a visitar cementerios. Una abuela o una tía-abuela te decía: "Aquí está enterrado el tío George, el tío-abuelo Fred aquí, y aquí la tatarabuela, pero su marido no, porque está en Gettysburg".
El campo de batalla de Gettysburg está en Pensilvania.
"Así que -prosiguió- en el sur, desde que naces hasta que creces, esto es lo que te enseñan. Cuando vas a la escuela, intentan deshacer lo que tu madre, tu abuela, tu tía-abuela te enseñaron. Y no funciona. ¿Me estás diciendo que lo que mi madre me contó es incorrecto?".
La Vanguardia
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